El Mensaje

El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


1. ¡Tengan ánimo! ¡Soy yo! Yo soy el primero y el último; soy el que vivió y estuvo muerto; ¡y miren, soy el que vive para siempre! Y así sea. Yo tengo ahora las llaves de la muerte y de las tumbas. ¡No tengan miedo!

2. El Espíritu de Dios está sobre mí pues me ha elegido para darle buenas noticias a los necesitados; me ha enviado a sanar a los que tengan corazones quebrantados; a darle la libertad a los que están atrapados; a darle vista a los ciegos; y a proclamar el tiempo de libertad y restauración de Dios.

3. Alabo a Dios, mi Padre, Creador del Cielo y de la tierra, porque escondió estas cosas de los que se creen sabios y entendidos y las reveló a los niños, porque así le agradó.

4. Bendecidos son los que reconocen su pobreza espiritual, porque de ellos es el Reino Celestial.

5. Bendecidos son los que están tristes, porque se les dará consuelo y ánimo.

6. Bendecidos son los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

7. Bendecidos son los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

8. Bendecidos son los misericordiosos, porque recibirán misericordia.

9. Bendecidos son los de corazón limpio, porque podrán ver a Dios.

10. Bendecidos son los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

11. Bendecidos son los que sufren persecución por defender la justicia, porque para tales personas es el Reino de Dios.

12. Bendecidos son ustedes cuando sufran injuria y sean insultados por practicar mis enseñanzas. Sí, bendecidos son cuando la gente tenga que mentir para decir toda clase de mal contra ustedes y desechen su nombre como malvados por causa de mí. Alégrense y mantengan su gozo, pues grande es su recompensa espiritual porque de la misma manera fueron perseguidos los profetas del pasado.

13. Bendecidos son los que oyen la palabra de Dios y la siguen. Ellos serán como el siervo, que cuando su amo vino, lo encontró cumpliendo con su deber.

14. ¡Bendecidos son los que sin haberme visto, creen y mantienen su fe en mí! Benditos son sus ojos, pues pueden ver de verdad, y sus oídos, porque verdaderamente oyen. Les digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.

15. Así que, presten atención a lo que oigan. Ustedes recibirán de acuerdo a la medida con cual escuchen el mensaje. A los que presten atención, se les dará más entendimiento; pero a todos los demás se les quitará incluso el poco entendimiento que tienen.

Referencias:
El Mensaje Menu
 


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús



16. Yo soy la luz. He venido al mundo para que cualquiera que confíe en mí no permanezca en la oscuridad. Yo soy la luz que ilumina al mundo; los que me siguen no caminarán en la oscuridad, sino que vivirán en la luz.

17. Mientras es de día, tengo que hacer el trabajo de Aquel que me envió; porque la noche se acerca cuando nadie podrá trabajar. ¿No hay doce horas de luz en el día? Pues si caminan de día, no tropezarán; pero si caminan de noche, caerán, porque no habrá luz para guiarlos.

18. Así que, caminen mientras tengan luz, porque de otra manera las tinieblas caerán sobre ustedes de repente. Los que caminan en la oscuridad no saben por dónde van, y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en un pozo.

19. Tu forma de ver las cosas afecta todo tu ser. Si buscas la verdad con sinceridad, toda tu vida estará llena de luz; pero si tu mirada es corrupta, toda tu vida estará llena de oscuridad. Ten cuidado, entonces, que lo que creas ser luz no sea oscuridad, porque si tu luz es en realidad oscuridad, ¡imagínate cuán oscuro será lo que claramente es tu oscuridad!

20. Han habido otros profetas que les testificaron de la verdad. Ellos fueron una luz ardiente y luminosa, y ustedes quisieron recrearse en su luz por un tiempo. Pero yo tengo mayor testimonio que ellos; las obras que el Padre me dio para hacer testifican que Él me ha enviado.

21. Si yo no hiciese las obras de mi Padre, tendrían excusa para no creerme. Pero si hago esas obras, aunque ustedes sospechen de mí, crean las obras que yo hago para que puedan conocer y creer que el Padre está en mí y yo en Él.

22. Esta es la razón por la cual la gente va a ser condenada: la luz ha venido a este mundo oscuro y resulta que los habitantes de este mundo aman más la oscuridad que la luz, porque sus obras son malas. Es que aquellos que dedican su vida a la maldad odian la luz y no quieren venir a la luz, porque temen que sus obras sean descubiertas y condenadas. Pero aquellos que practican la verdad vienen a la luz para que sus hechos sean vistos, ya que lo que hacen es agradable a Dios.

23. No se enciende una vela para luego cubrirla con una vasija, ni la ponen debajo de la cama, sino que la colocan en un candelero para que todos en la casa tengan luz para ver. De la misma manera, los que me sigan serán la luz de este mundo. Serán como una ciudad situada en una colina que no puede pasar inadvertida.

24. Si todo su ser está lleno de luz, no teniendo nada de oscuridad en ustedes, entonces serán completamente luminosos, como cuando una lámpara alumbra con su resplandor.

25. Así que, mientras tengan la luz, crean en la luz para que puedan ser «hijos de la luz». Dejen que su luz resplandezca brillantemente delante de todos para que puedan ver sus buenas obras y así glorifiquen a su Padre que está en el Cielo.

Referencias:
El Mensaje Menu
 


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús



26. Cambien su forma de pensar y actuar, y crean el mensaje importante que les traigo. Ha llegado el tiempo. El Reino de Dios se ha acercado a ustedes. ¡Vuelvan a Dios y crean mi mensaje!

27. ¿Quién de ustedes, teniendo cien ovejas y perdiendo una, no deja pastar con seguridad las otras noventa y nueve y va a buscar la que se perdió? Cuando encuentra la oveja perdida, la carga sobre sus hombros con un corazón lleno de alegría. En el camino a su casa llama a sus amigos y vecinos diciendo: «Festejen conmigo. He encontrado la oveja que estaba perdida».

28. Les digo esta verdad: hay más gozo en el Cielo sobre uno que se arrepiente que sobre noventa y nueve personas justas que no necesitan volver a Dios. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores para que vuelvan a Dios; porque los que están saludables no necesitan médico, sino aquellos que están enfermos.

29. ¿Quién de ustedes, teniendo diez artículos de gran valor y perdiendo uno, no enciende una luz, barre la casa y busca diligentemente hasta encontrarlo? Cuando finalmente lo encuentra, llama y reúne a sus amigos y vecinos diciendo: «¡Alégrense conmigo, pues he encontrado lo que había perdido!». De la misma manera, les digo que hay gozo en la presencia de los ángeles de Dios cada vez que un pecador se arrepiente.

30. Un día, un religioso me invitó a su casa y llegó una mujer pecaminosa. El religioso no me dio agua para mis pies, pero la mujer cayó a mis pies llorando y regó mis pies con sus lágrimas y los secó con su pelo. El religioso ni me saludó con un beso, pero la mujer no dejó de besar mis pies. Él no me ofreció nada para mejorar mi presentación, pero ella vertió perfume caro sobre mis pies. Y aunque la mujer había pecado mucho, sus pecados le fueron perdonados, porque amó mucho. Ahora en todo el mundo donde mi mensaje ha llegado se ha conocido lo que hizo esa mujer.

31. Escuchen esto: Dos hombres entraron al templo a orar; uno era religioso y tenía la confianza de ser una persona justa, el otro era una persona que se dedicaba a un oficio deshonesto. El religioso oró en voz alta: «Gracias, Dios, que no soy un pecador como todos los demás. No soy ladrón, injusto, adúltero ni aun como ese otro hombre deshonesto. Ayuno dos veces a la semana y doy diezmos de todo lo que gano a la iglesia».

32. Pero el otro hombre se quedaba lejos y ni siquiera se atrevía a levantar sus ojos al cielo. En vez, se golpeaba el pecho y decía: «Dios, soy un pecador; por favor, ten misericordia de mí». Les digo que este hombre, y no el religioso, retornó a su casa justificado por Dios. Porque aquellos que se exaltan a sí mismos serán humillados, mientras que los que se humillan serán honrados.

33. ¿Piensan ustedes que aquellos terroristas que terminaron siendo asesinados cruelmente por el gobierno eran más pecadores que el resto de la sociedad? Les digo que no; y salvo que se arrepientan y vuelvan a Dios, ustedes también perecerán.

34. Y aquellos sobre los que cayó una torre y los mató, ¿piensan que eran más culpables que todas las demás personas? Les aseguro que no; pero si ustedes no se arrepienten, ustedes mismos perecerán al igual que ellos.

35. Consideren esto: Hombres malignos y prostitutas entran al Reino Celestial antes que algunos de ustedes. Ellos han oído el llamado al arrepentimiento y se han vuelto a Dios. Algunos de ustedes al contrario, han oído la llamada y han vuelto la espalda.

36. Un hombre que tenía dos hijos le dijo a uno: «Hijo, ve a trabajar hoy en mi viña». El hijo le contestó: «No lo haré», pero luego cambió de parecer, fue y trabajó. Después el padre le dijo al otro: «Ve tú también al campo a trabajar». Él inmediatamente contestó: «Sí, Señor, iré», pero no movió ni un pie para ir a trabajar. Ahora, ¿cuál de estos dos hijos hizo la voluntad de su padre?

37. Por eso les digo, entren por la puerta angosta, porque ancho es el sendero y espacioso es el camino destructivo y muchos van por allí. Pero angosta es la puerta y angosto es el camino que lleva a la vida, y hay pocos que la encuentran. Así que, pongan todo su esfuerzo para entrar por la puerta angosta que lleva a la vida, porque muchos desearán entrar después y no podrán.

38. La gente adúltera e incrédula clama por una señal. Pero no se le dará otra señal, sino aquella del profeta Jonás. Él estuvo por tres días y tres noches dentro del gran pez. Así también fui sepultado yo, tres días y tres noches en la tierra. Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, también lo soy yo a esta generación.

39. Verdaderamente, vendrá un día cuando los habitantes de Nínive se levantarán en juicio contra esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron al escuchar la predicación de Jonás, y ahora uno mayor que Jonás les está hablando. La Reina del Sur se levantará también en juicio contra esta generación y la condenará; porque ella viajó una gran distancia para escuchar la sabiduría de Salomón, y ¡miren, una sabiduría mayor que la de Salomón ha llegado!

40. ¡Oh gente perversa e incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? ¡Si me buscan tarde morirán en sus pecados! ¡Les aseguro que donde yo estoy, no podrán venir!

41.Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Así que, tómalo en serio y arrepiéntete, o mis palabras te cortarán como una espada.

Referencias:
El Mensaje Menu

El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús



42. Un hombre tenía dos hijos. Un día el más joven dijo a su padre: «Padre, dame la parte de mi herencia». Así, pues, el padre le dio la parte que le correspondía. No mucho después, el joven reunió sus posesiones y viajó a un país lejano. Allí desperdició todas sus riquezas viviendo viciosamente. Cuando hubo gastado hasta el último centavo, hubo una escasez de alimentos en todo el país. Su situación se hacía peor cada día.

43. Al final, encontró empleo cuidando cerdos para un ciudadano de ese país. En su desesperación, se vio a punto de comer de las algarrobas con que él alimentaba a los cerdos; pero recobrando sus sentidos, pensó: «¡Los sirvientes de mi padre tienen más que suficiente pan para comer y hasta les sobra mucho, mientras que yo estoy a punto de comer el alimento de los cerdos para no perecer de hambre! Regresaré a mi padre y le diré: “Padre, he pecado contra ti y contra el Cielo. Ya no soy digno de llamarme hijo tuyo. Déjame ser, por lo menos, uno de tus empleados”».

44. Con este plan en su mente, se levantó del polvo y emprendió el largo viaje hacia su padre.

45. Cuando estaba aún a gran distancia, su padre lo vio, y lleno de compasión por él, corrió y lo abrazó tiernamente. El hijo comenzó: «Padre, he pecado contra el Cielo y en tu presencia y ya no soy merecedor de ser llamado tu hijo».

46. Pero el padre dijo a sus siervos: «Traigan mi mejor vestido y vistan a mi hijo. Pongan mi anillo de autoridad en su mano y mi mejor calzado en sus pies. Traigan del campo el becerro más gordo y mátenlo. Vamos a comer y hacer fiesta. Porque este, mi hijo, estaba muerto y ahora está vivo otra vez; se había perdido y ahora lo hemos encontrado». Comenzaron entonces una gran celebración.

47. Como a la misma hora, su hermano mayor regresaba de trabajar en el campo, y mientras se acercaba a la casa oyó la música y las danzas. Llamó a uno de los criados y le preguntó: «¿Qué significa esta celebración?». El sirviente respondió: «Tu hermano menor ha vuelto a casa y tu padre ha matado al becerro más gordo, porque él ha regresado sano y salvo».

48. Por esto, el hermano se enojó mucho y se rehusó a entrar al banquete; así que su padre salió y le rogó que entrara. Pero él contestó: «Mira, todos estos años yo te he servido sin romper jamás ni una de tus órdenes. Sin embargo, tú nunca me has ofrecido fiestas para celebrar con mis amigos. Ahora mi hermano vagabundo regresa, quien sin duda malgastó su herencia con prostitutas, y matas al mejor becerro para celebrar».

49. El padre le dijo: «Hijo mío, tú siempre has estado conmigo y sabes que todo lo que poseo es tuyo. Está bien que celebremos y demos gracias, pues tu hermano estaba muerto y vive otra vez; estaba perdido, pero ahora lo hemos encontrado».

50. Les digo la verdad: yo vine a buscar y salvar a los que están perdidos; porque no es la voluntad de mi Padre que está en el Cielo, que se pierda ni aun el menor de ustedes.

51. Así que, dejen que los niños vengan a mí y no los retengan, porque el Reino de Dios pertenece a corazones que confían como ellos.

52. ¿Acaso no han leído que de la boca de niños y de bebés se escucha la perfecta alabanza? Pues les aseguro que si no se convierten para ser como los niños pequeños, no entrarán al Reino Celestial.

53. Sí, te digo la verdad: si no naces otra vez, no podrás ver el Reino de Dios. Porque a menos que hayas nacido de agua y del Espíritu, no podrás entrar al Reino Celestial. Hay un nacimiento físico y hay un nacimiento espiritual.

54. El viento sopla donde quiere y puedes escuchar el sonido que hace, pero nadie puede decir de dónde viene ni a dónde va. Así son las personas que vuelven a nacer espiritualmente. Dios es Espíritu; así que cualquiera que quiera adorar a Dios tiene que adorarlo en espíritu y en verdad.

55. No te asombres de que te diga que tienes que volver a nacer. Nadie cose un pedazo de tela nueva en un vestido viejo y podrido, porque el tejido nuevo tirará del vestido viejo y lo romperá, y el desgarre se hará peor. Tampoco viertes vino nuevo en barriles viejos. Temerías que los barriles viejos se rompieran, el vino nuevo se derramara y la inversión se perdiera. En vez, viertes el vino nuevo en barriles nuevos y así los dos se conservan. Pero los que están acostumbrados al vino viejo no quieren probar el nuevo porque dicen que el viejo es mejor.

56. Ustedes son terrenales, pero yo soy celestial. Ustedes pertenecen a este mundo, pero yo no soy de este mundo. Por eso les dije antes que ustedes morirán en sus pecados. Porque si no confían en mí, les aseguro que morirán en sus pecados. Por medio de sus propios esfuerzos es imposible que sean salvos, pero con Dios todas las cosas son posibles.

57. Les aseguro que cualquiera que peca se vuelve esclavo al pecado, y un esclavo no tiene morada continua en la casa del Señor. Solo un hijo permanece para siempre en la casa. Así que si el hijo les da la libertad, serán verdaderamente libres.

58. ¿Cómo es que con tanta educación todavía no saben estas verdades? Si les estoy hablando de cosas que tienen que experimentar acá en la tierra y ustedes no las comprenden, ¿cómo comprenderán si les hablo de cosas celestiales?

Referencias:
El Mensaje Menu


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


59. Ustedes no saben de qué espíritu son. Cuando el espíritu inmundo sale de la persona, anda buscando descanso por lugares secos y no lo encuentra. Entonces piensa: «Volveré a morar en la persona de la cual salí»; y cuando llega, encuentra a la persona barrida y adornada, pero todavía vacía.

60. Entonces el espíritu inmundo va y trae consigo otros siete espíritus peores que él, y entran en la persona y empiezan a vivir allí. Al final, el estado de esa persona termina siendo peor de lo que era antes. Así le pasará a las personas malvadas.

61. Así que, si me aman, guarden mis mandamientos. Yo oraré al Padre y Él les dará un Consolador para que esté con ustedes para siempre. Es el Espíritu de la Verdad. El mundo no lo acepta, porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes lo conocen, porque está presente ahora con ustedes y estará dentro de ustedes.

62. Porque Juan el Bautista sumergió a las personas en agua, pero ustedes serán sumergidos en el Espíritu Santo.

63. Es el Espíritu el que da vida. Las obras de la carne no pueden hacer nada. Y les digo la verdad, las palabras que les hablo son Espíritu y les darán vida.

64. Es provechoso para ustedes que yo no esté físicamente; pues, si todavía estuviese, el Consolador, el Espíritu Santo, no hubiera venido a ustedes. Como yo estoy ausente físicamente, el Espíritu fue enviado a ustedes.

65. El Espíritu revela al mundo lo que es pecado, rectitud y juicio. Pecado, porque ellos no creen en mí; rectitud, porque estoy con mi Padre y ustedes ya no me ven físicamente; juicio, porque el que gobierna el mundo ya ha sido juzgado.

66. Les digo la verdad, cualquier pecado y blasfemia que se haya cometido puede ser perdonado, pero lo que se diga en contra del Espíritu Santo no será perdonado. Si hablaron mal de mí, se perdonará, pero repito, el que hable mal del Espíritu Santo no tiene perdón, sino que es merecedor del juicio eterno.

67. Tengo muchas cosas que decirles, cosas que ustedes no entenderían ahora. Pero cuando tengan el Espíritu, los guiará a toda la verdad; pues no hablará por su propia cuenta, sino que todo lo que oiga, eso les hablará y les mostrará aquello que ha de venir. El Espíritu me alabará y me glorificará, revelándoles mi gloria. Todo lo que es del Padre es mío también. Por eso les puedo hacer esta promesa: el Espíritu les revelará mi gloria a ustedes.

68. El Consolador, el Espíritu de Verdad a quien yo envío del Padre, testificará de mí. El Espíritu les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que yo les he dicho. En ese entonces, sabrán que yo estoy en el Padre y ustedes están en mí.

69. Ahora, si un niño les pide pan, ¿le ofrecerían una piedra? Si su hijo les pidiera pescado para comer, ¿le ofrecerían una serpiente? ¿Darían un escorpión a un niño que les pidiera un huevo? Pues bien, si ustedes siendo malos saben proveer para sus hijos, ¿cuánto más su Padre Celestial dará cosas buenas a quienes se lo pidan? Les aseguro que si alguien le pide a Dios el Espíritu Santo, Dios se lo dará.

70. La persona que conoce mis mandamientos y los cumple es la que realmente me ama. Y cualquiera que me ame será amado por mi Padre, y yo mismo amaré a esa persona y me manifestaré a ella. Repito, si alguien me ama, vivirá conforme a mi mensaje; mi Padre le amará y mi Padre y yo vendremos juntos a morar con esa persona. No los dejaré desamparados. Yo vendré a ustedes.

71. Pero el que no le hace caso a mis palabras no me ama; y las palabras que yo les hablo no son mías propias, sino las de mi Padre.

72. Yo les dejaré mi paz, que no es como la paz del mundo. No dejen que sus corazones sean turbados ni tengan miedo. ¡Reciban el Espíritu Santo!

Referencias:
El Mensaje Menu


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


73. No hay ninguno bueno, excepto Dios. Pero si quieres la vida eterna, ya sabes que tienes que obedecer los mandamientos de Dios: no cometas adulterio; no mates; no hurtes; no levantes falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre. Ahora, para madurar, te falta una cosa más: vende todo lo que tienes y da el dinero a los pobres, y entonces ven y sígueme. Haz esto y tendrás tesoros en el Cielo.

74. Porque el más importante de todos los mandamientos es este: «El Señor, nuestro Dios, es uno solo. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas».

75. En segundo lugar, hay un mandamiento parecido. Es este: «Amarás a tu prójimo como te amas a ti mismo».

76. Todas las leyes y los profetas del Antiguo Testamento se basan en esos dos mandatos. Cumple con estos dos mandamientos y tendrás vida eterna.

77. No piensen que vine a cancelar la ley de Dios o las enseñanzas de los profetas del Antiguo Testamento. No vine a cancelar, sino a darles su verdadero cumplimiento. Porque les digo la verdad: hasta que desaparezca el cielo y la tierra, no se cambiará nada de la ley hasta que todo se haya cumplido.

78. Cualquiera que vive contrario a siquiera el menor de mis mandamientos será el menor en el Reino Celestial. Pero el que rige su vida por ellos y enseña a otros a obedecerlos será considerado grande en el Reino Celestial.

79. Así que, vive tu vida haciendo a los demás como esperas que ellos hagan contigo, porque esta es la esencia de la ley y los profetas.

80. Por ejemplo, cierto hombre viajó de Jerusalén a Jericó. En el camino fue atacado por ladrones que lo desnudaron y lo golpearon, dejándolo medio muerto.

81. De casualidad, un sacerdote caminaba por el mismo camino. Pero viendo al pobre hombre, cruzó al otro lado de la senda. Luego, otro hombre muy religioso llegó al lugar del asalto. Miró a la víctima y rápidamente pasó al otro lado del camino.

82. Finalmente, un samaritano (quienes eran despreciados debido a que su religión era la equivocada) se acercó. Cuando vio al hombre herido, inmediatamente sintió compasión por él, y rasgando su manta en fajas, vendó sus heridas y les echó aceite y vino. Tendió al hombre con cuidado sobre su mula y lo trajo a una posada. Allí se aseguró de que el herido recibiera buen cuidado. En la mañana, antes de partir, pagó al posadero y le dijo: «Cuide de este hombre y cuando yo vuelva, le pagaré».

83. Ahora, ¿cuál de estos tres se comportó como prójimo de aquel hombre que cayó entre los bandidos? Vayan y hagan lo mismo que él.

84. Les aseguro que cuando yo vuelva en mi gloria y todos los santos ángeles conmigo, me sentaré en el trono de mi gloria celestial. Todas las naciones se reunirán en mi presencia y separaré los unos de los otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Las ovejas las pondré a mi derecha y las cabras a mi izquierda.

85. Entonces, diré a los de mi derecha: «Vengan, benditos de mi Padre, entren en la heredad del reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque estaba hambriento y ustedes me ofrecieron alimento. Estuve sediento y me trajeron algo para beber. Fui forastero y me recogieron. Estuve desnudo y me vistieron. Estuve enfermo y cuidaron de mí. Estuve prisionero y me visitaron».

86. Entonces los justos contestarán asombrados: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos algo para beber? ¿Cuándo te vimos como un forastero y te dimos refugio, o necesitado de vestido y te vestimos? ¿Te vimos alguna vez enfermo y te cuidamos, o en prisión y te visitamos?». Yo responderé: «Verdaderamente les digo ahora, en cuanto ustedes han hecho todas estas cosas aun por el más pequeño de mis hermanos o hermanas, me lo han hecho a mí».

87. El que recibe a un seguidor mío, me recibe a mí; y el que me recibe a mí; recibe al que me envió. El que reciba a un profeta porque es profeta, recibirá la recompensa del profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, recibirá la recompensa del justo. Les digo la verdad: cualquiera que dé a uno de mis seguidores, por más pequeño que sea, siquiera un vaso de agua por ser mi seguidor, no perderá su recompensa.

88. Pero a los que habré apartado a mi izquierda, les diré: «Apártense de mí. Porque tuve hambre y no me dieron de comer. Tuve sed y no me ofrecieron nada de beber. Fui un forastero y ustedes me rechazaron. Estuve desnudo y ustedes no me vistieron. Estuve enfermo y ustedes no cuidaron de mí. Estuve en prisión, pero ustedes no me visitaron».

89. Entonces ellos me preguntarán: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo o en prisión y no te consolamos?». Yo responderé: «En verdad les digo: por cuanto ustedes no cumplieron en hacer estas cosas ni por el más pequeño de mis hermanos y hermanas, han faltado en hacérmelo a mí».

90. Estos, entonces, serán enviados a ser castigados por Dios; pero los justos, a la vida eterna.

Referencias:
El Mensaje Menu


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


91. En el sábado, el día de reposo, ¿se permite hacer el bien o el mal?, ¿salvar la vida o quitarla?

92. Si uno de ustedes, en el día de reposo, viese a un animal atrapado en un hoyo profundo, ¿no haría todo esfuerzo hasta rescatarlo? ¿No son las vidas humanas más valiosas que la de un animal?

93. Y si ustedes utilizan los sábados para hacer ceremonias y observar leyes religiosas, ¿cómo es que me critican porque sano en el día de reposo? Mi Padre trabaja todos los días y yo también.

94. ¿No han leído que cuando el rey David y sus soldados tuvieron hambre entraron al templo y comieron del pan santo reservado para los sacerdotes, un acto prohibido por las leyes religiosas? ¿No saben que cuando los sacerdotes trabajan los sábados en el templo profanan el sábado, y sin embargo son contados inocentes? Ahora uno ha llegado a ustedes que es más grande que el templo. Les digo la verdad: soy Señor incluso del sábado.

95. Si ustedes supieran lo que significa esto: «Prefiero más la misericordia que el sacrificio», no condenarían a los inocentes. El día de reposo fue establecido para el beneficio de las personas, no para esclavizarlas.

96. ¿No fue Moisés el que les dio la ley del Antiguo Testamento? Sin embargo, ninguno de ustedes cumple con toda la ley. No piensen que yo los voy a acusar delante del Padre. El que los va a acusar es Moisés, en quien ustedes han puesto su esperanza. Porque si le creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque él escribió sobre mí. Pero si no creen lo que Moisés escribió, ¿cómo creerán lo que yo les digo?

97. Repito, traten de entender lo siguiente: deseo misericordia y no sacrificios religiosos.

98. ¿Cómo describiré a los religiosos? Son como niños sentados en la plaza que juegan gritando a sus amigos: «Tocamos la flauta y ustedes no bailaron ni cantaron. Cantamos canciones fúnebres, pero ustedes rehusaron llorar».

99. Juan el Bautista vino y vivió con austeridad, sin beber vino y ayunando mucho. Todos dijeron: «Debe de tener un demonio». Yo vine gozándome plenamente la vida, bebiendo vino y disfrutando la comida, y todos dijeron: «¡Es un bebedor de vino y glotón, amigo de traidores y pecadores!». Pero ¿acaso tiene sentido que estén ayunando los que están en una boda y acompañando al que se está por casar? Una vez que no estén más con el novio, entonces sí ayunarán. Pues los que se manejan con sabiduría son justificados por la sabiduría.

100. Mira, el Antiguo Testamento termina con la enseñanza de Juan el Bautista. Desde ese entonces, se predica el Reino de Dios y todos deben esforzarse por entrar en él.

101. Cuando la gente salió al desierto a ver a Juan el Bautista, ¿qué esperaba encontrar? ¿Una persona débil que se podía manipular? ¿Qué querían ver? ¿A alguien vestido con ropa fina? Mira, los que se visten así sirven al sistema. Pero ¿qué salieron a ver? ¿A un profeta? Sí, les digo que Juan era un profeta y aún más.

102. De él hablaba la profecía antigua que mencionaba que habría un mensajero que prepararía el camino para el Escogido de Dios. Y si lo pueden aceptar, Juan era el «Elías» que iba a venir y, aun así, le hicieron maldad.

103. Porque Juan vino a mostrar el camino de la justicia y, sin embargo, los líderes religiosos no le creyeron. Las prostitutas y los traidores sí le creyeron; pero incluso cuando los líderes religiosos vieron eso, no se arrepintieron después para creerle.

104. Les digo la verdad: de todas las personas que han nacido físicamente, no hay nadie más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, la persona menos importante en el Reino de Dios es aún más importante que él.

Referencias:
El Mensaje Menu
 


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


105. Desde el tiempo de Juan el Bautista hasta ahora, al Reino Celestial se entra con gran esfuerzo, ¡y solo los que se esfuerzan se apoderan de él!

106. El Reino Celestial es como un tesoro que yace enterrado en un campo. Un día, un hombre lo descubre. Inmediatamente, lo vuelve a cubrir y gozosamente vende todo lo que posee (considerándolo un pequeño sacrificio) para poder comprar el campo en donde está enterrado el tesoro.

107. Sí, el Reino Celestial es como el comerciante que pasa su vida buscando la perla perfecta. Cuando finalmente la encuentra, vende todas sus posesiones y la compra.

108. El que tenga oídos que escuche lo que digo. A los que me siguen se les ha otorgado el conocer los misterios del Reino Celestial, pero a los demás se les habla en parábolas y alegorías. Ellos escuchan pero no entienden, miran pero no ven.

109. El Reino Celestial es como un agricultor que esparció semilla en sus campos. Aunque el proceso siempre permanece como un misterio para él, las semillas continúan brotando y creciendo sin necesitar su ayuda. La tierra hace crecer las semillas. Primero brota el tallo de la tierra, luego aparecen las espigas de trigo y luego los granos del trigo maduran. Finalmente el agricultor toma su hoz porque el tiempo de la cosecha ha llegado.

110. El Reino Celestial es como una semilla tan pequeña como la de mostaza que es sembrada en un campo y termina creciendo mucho más grande que las otras plantas del huerto, al punto de llegar a ser tan alta como un árbol; un lugar donde las aves pueden anidar y encontrar refugio.

111. Es como la pequeña porción de levadura que uno usa para hacer pan. Aunque esté mezclada con una gran porción de harina, fermenta toda la masa.

112. También se puede comparar con la red de un pescador que es echada al agua y recoge toda clase de peces. Cuando se llena, el pescador la arrastra hasta la orilla. Allí recoge en cestos los pescados buenos y desecha los malos.

113. Así será al final de esta época. Los ángeles vendrán y separarán a los malvados de los hijos de Dios y arrojarán a los malvados en el fuego: un lugar de sufrimiento y remordimiento.

114. Porque el Reino Celestial es como el campo de trigo del agricultor que sembró buena semilla. Una noche, mientras el agricultor dormía, su enemigo vino y sembró maleza entre el trigo y se fue. Cuando las primeras espigas de trigo brotaron de la tierra, apareció también la maleza.

115. Al ver esto, vinieron los trabajadores al agricultor y con voces angustiadas le dijeron: «Señor, ¿no sembramos buena semilla en su campo? ¿Cómo es que hay tanta maleza?».

116. El agricultor contestó: «Un enemigo ha hecho esto». «¿Quiere usted que la arranquemos?», preguntaron los trabajadores. «No», respondió el agricultor, «si arrancan la maleza, arrancarán sin querer parte del trigo también. Déjenlos crecer juntos hasta el tiempo de la cosecha; y al tiempo de la siega les diré a los segadores que recojan primero la maleza y la aten en manojos para quemarla. Luego, recogerán el trigo y lo pondrán en mi granero».

117. Esta es la explicación: el que sembró la buena semilla soy yo. El campo es el mundo. La buena semilla representa a los hijos del Reino Celestial, mientras que la maleza representa a los hijos del malvado. El enemigo que sembró la maleza es el diablo. La cosecha es el fin del mundo y los segadores son los ángeles.

118. Así como la maleza fue recogida y quemada en el fuego, así también será al final de esta época. Yo mandaré a mis ángeles y ellos recogerán a todos los que causan tropiezo y a aquellos que viven en desobediencia, y los echarán fuera de mi reino a padecer en un lugar de lamento y tormento.

119. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. Si tienen oídos para oír, entonces escuchen mi mensaje.

120. Todo reino que está dividido contra sí mismo está perdido; y toda ciudad u hogar dividido contra sí mismo finalmente fracasará. De la misma manera, si Satanás pelea contra Satanás, contra sí mismo está dividido. ¿Cómo, pues, podrá su reino permanecer por largo tiempo?

121. Uno no puede robar a Satanás sin primero atar a Satanás. Se me acusa de echar demonios por el poder de Satanás; pero si yo echo fuera los espíritus malvados y hago señales y prodigios por el poder de Satanás, entonces, ¿qué poder usan los religiosos que me acusan cuando ellos hacen lo mismo? Que sean ellos sus propios jueces.

122. Sin embargo, si yo expulso los espíritus malvados por medio del Espíritu de Dios, entonces es prueba de que el Reino de Dios ya ha venido a ustedes.

123. ¿Entienden ustedes estas cosas? Les aseguro que una persona estudiosa que es enseñada bien en cuanto al Reino Celestial, será como el dueño de una casa que sabe cómo aprovechar bien sus pertenencias de valor, sean viejas o nuevas.

Referencias:
El Mensaje Menu


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


124. El que proclama su propia ideología lo hace para obtener honor para sí mismo. Pero el que trabaja para la gloria y honor de aquel que lo envió es verdadero y no hay ninguna falsedad en él. Y yo no descendí del Cielo para hacer mi propia voluntad, sino para hacer la voluntad del Padre, quien fue el que me envió.

125. Yo no busco mi propia grandeza; pero hay uno que busca exaltarme. Él es el juez de aquellos que me rechazan.

126. La ley de ustedes declara que el testimonio de dos testigos es verdadero. Por consiguiente, yo doy testimonio de mí mismo. Aunque en realidad, las obras que el Padre me dio para que yo cumpliese, esas mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí y comprueban que el Padre me ha enviado. Además, el Padre, quien me envió, también da testimonio de mí. Sé que el testimonio que Él ha dado de mí es verdadero. Por eso, no busco aprobación de las autoridades terrenales.

127. Ustedes escudriñan las Escrituras porque piensan que en ellas encontrarán la vida eterna. ¡Sin embargo, ellas dan testimonio de mí y ustedes vacilan en venir a mí para que puedan recibir esa vida que buscan!

128. El que quiera hacer la voluntad de Dios muy fácilmente descubrirá si mis enseñanzas son de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta.

129. El Padre, quien me envió, me ha ordenado qué decirles. Yo sé que sus palabras conducen a la vida eterna; así es que, todo lo que Él me ordena decir, lo digo. El mensaje que les comunico no es mío, sino que procede del Padre quien me ha enviado.

130. Dios mismo ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca vieron Su apariencia ni oyeron Su voz. Tampoco permanece Su palabra dentro de ustedes porque rehúsan creer que fui enviado a ustedes con el mensaje de Dios.

131. Si permanecen en mis enseñanzas, serán mis verdaderos seguidores, conocerán la verdad y la verdad los hará libres. Les digo esto a fin de que puedan ser salvos.

132. Les aseguro que los que crean en mí harán las mismas obras que yo hice. Es más, ya que estoy con mi Padre, ellos harán cosas aun mayores.

133. Porque esta es la voluntad de Dios, quien me ha enviado: que los que me vean y confíen en mí tengan vida eterna; y si confían en mí yo los levantaré en el día postrero. ¿Creen al Hijo de Dios? Es él quien les habla.

134. ¿Acaso no dicen las Escrituras «ustedes son dioses»? Si las Escrituras, que no han cambiado, dicen que Dios dijo eso, entonces ¿por qué pensarían que está mal que yo diga que soy «el Hijo de Dios»? ¡Yo soy el que el Padre ha consagrado y enviado al mundo!

135. Yo soy el camino, la verdad y la vida; ¡nadie llega al Padre si no es por mí! Para esto nací, y por este propósito vine al mundo: para dar testimonio a la verdad. Todos los que aman la verdad aceptan mi mensaje.

136. Si alguno oye mis palabras y no cree, yo no le juzgo, porque yo no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo. Sin embargo, les advierto, que los que me rechazan y no aceptan mis enseñanzas rendirán cuentas. El mensaje que he hablado será su juez en el último día.

137. Cualquiera que oye mis palabras y las practica es sabio como el hombre que cavó profundamente y construyó su casa en un fundamento hecho de piedra. Descendieron las lluvias, se levantaron inundaciones y vientos fuertes azotaron contra la casa, pero esta lo resistió porque estaba fabricada sobre roca sólida. Pero cualquiera que escucha mis palabras y no las practica es como el hombre insensato que fabricó sobre un cimiento hecho de arena. Cuando descendieron las lluvias y se levantaron inundaciones, los vientos fuertes azotaron contra la casa y se desmoronó el fundamento. La casa se desplomó y grande fue su destrucción.

Referencias:
El Mensaje Menu


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


138. Cuídense de los falsos maestros que vienen a ustedes disfrazados de ovejas, porque por dentro son lobos feroces.

139. Apártense de ellos, porque son ciegos que guían a otros ciegos. Si fuesen completamente ciegos, no tendrían culpa. Pero como ellos mismos dicen poder ver, siguen en su pecado.

140. Así que, tengan cuidado con la doctrina de los líderes religiosos. Ellos asumen la posición de instructores espirituales. Obedezcan lo que les manden hacer pero no sigan su ejemplo, porque ellos no practican lo que predican.

141. Ellos imponen reglas muy pesadas para los demás, pero ellos mismos no están dispuestos a mover ni un dedo para ayudar a las personas a las cuales se las imponen.

142. Les aseguro que salvo que la justicia de ustedes exceda la justicia de los líderes del sistema religioso, no entrarán jamás al Reino Celestial. Así que, cuídense de la hipocresía religiosa. Porque no hay nada escondido que no saldrá a la luz.

143. Todo lo hacen para que la gente los vea. Se visten de tal manera para que los demás los vean como muy piadosos. Les encantan los lugares de honor en las fiestas y los mejores asientos en las congregaciones religiosas. También les gusta que la gente los salude en público y con títulos de respeto como «Maestro», «Doctor», «Profesor», «Reverendo», etc.

144. ¡Ay de ustedes, líderes hipócritas del sistema religioso! Obstruyen las puertas al Reino Celestial, ocultando el conocimiento y cerrando el paso a los que verdaderamente desean entrar. Ustedes mismos no quieren entrar y, encima, obstaculizan el camino para los que sí quieren hacerlo.

145. Ustedes, los líderes religiosos, ignoran los mandamientos de Dios y se aferran a tradiciones humanas. Por ejemplo, se enfocan en mejorar su apariencia y no se dan cuenta que por dentro son inmundos, llenos de avaricia y maldad. ¡Necios! ¿No ve Dios lo de adentro también como lo de afuera?

146. Escúchenme todos y presten atención: No hay nada externo que los pueda contaminar espiritualmente. Lo que los contamina es lo que sale desde su interior. ¿Acaso no pueden entender esta verdad? ¿No se dan cuenta de que lo que comen no los puede contaminar? No entra a su corazón sino a su vientre, y luego lo desechan en la letrina.

147. Pero lo que contamina a una persona es lo que sale desde adentro hacia afuera. Porque es del corazón que salen los malos pensamientos, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, la avaricia, las maldades, el engaño, la lujuria, la envidia, los homicidios, la maledicencia, la arrogancia y la irracionalidad. Todas estas maldades salen del interior y son las cosas que contaminan a las personas.

148. Así que, limpien lo de adentro si quieren ser limpios. De hecho, ¡den sus bienes materiales a los necesitados y todo empezará a serles limpio!

149. Ustedes invalidan lo que Dios manda para guardar las tradiciones que ustedes inventaron. Por ejemplo, Moisés dijo: «Honra a tu padre y a tu madre» y «El que maldiga al padre o la madre, que muera sin piedad». Pero ustedes enseñan que la gente se puede excusar de ayudar a sus padres si da sus recursos como una «ofrenda a Dios». Con este argumento, ustedes justifican a los demás en no ayudar a sus padres y, así, anulan la palabra de Dios con las tradiciones que ustedes enseñan. También hacen otras cosas similares.

150. ¡Hipócritas! Isaías estaba en lo cierto cuando profetizó de ustedes diciendo: «Estas personas se acercan a mí de boca y me honran con sus labios, pero sus corazones están lejos de mí. En vano me adoran, porque las doctrinas que enseñan son reglas hechas por los hombres».

151. Escrito está: «Mi casa será una casa de oración». ¡Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones! ¡Dejen de convertir la casa de mi Padre en un mercado!

152. Ustedes presionan a los pobres en darles su dinero y pertenencias, y para parecer justos, hacen largas oraciones delante de la gente. Por eso ustedes recibirán un mayor castigo.

153. ¡Ay de ustedes, líderes religiosos! ¡Hipócritas! Recorren tierra y mar para evangelizar y convertir a la gente a su religión, y cuando lo han logrado la hacen dos veces más merecedora del infierno que ustedes mismos.

154. Ustedes saben que no deben jurar falsamente, sino cumplir con sus juramentos. ¡Pero ay de ustedes, guías ciegos, que tratan de esquivar el compromiso de sus juramentos por medio de un enfoque legalista! Si uno juró por el templo, dirán que no está obligado a cumplir con su juramento. Pero si juró por el oro del templo, dirán que sí. ¡Qué estupidez! ¿Qué es más importante: el oro o el templo que santifica el oro? Ustedes tienen muchas otras excusas. Pero les digo que el que jura por el oro, la ofrenda o cualquier otra cosa está también jurando por Dios, porque todo le pertenece.

155. Por eso, a los que me siguen les digo que no juren por ninguna razón. No juren por el Cielo, por la tierra, por una ciudad ni aun por sus propias vidas, porque todo le pertenece a Dios. Más bien, cuando digan que sí, que sea sí; y cuando digan que no, que sea no. Cualquier cosa que quieran agregar a esto es malvado.

156. Ustedes, los líderes religiosos, se enfocan en temas como los diezmos, al mismo tiempo que no practican los asuntos más importantes de las Escrituras: la justicia, la misericordia y la fe. Ustedes se deberían ocupar de esas cosas sin excusarse de otras. ¡Son guías ciegos que cuelan el mosquito mientras se tragan un camello!

157. ¡Ay de ustedes, líderes del sistema religioso! ¡Hipócritas! Son semejantes a los sepulcros blanqueados que se muestran hermosos por fuera, pero por dentro están llenos de muerte y podredumbre. De la misma manera, por fuera se presentan como justos delante de la gente, pero por dentro están llenos de hipocresía y desobediencia.

158. Yo los conozco y sé que ustedes no aman a Dios. Yo vine en el nombre de mi Padre y ustedes no me reciben. Cuando otro viene promoviéndose a sí mismo, a ese ustedes sí reciben. ¿Cómo pueden creer ustedes cuando quieren ser respetados entre ustedes mismos en vez de buscar el verdadero honor que viene de Dios?

159. ¿Saben por qué no entienden ustedes mi mensaje? Es porque no pueden tolerar mis enseñanzas. Yo digo la verdad y es por eso que ustedes no me creen. ¿Quién de ustedes me puede acusar de un pecado? Pero si digo la verdad, ¿por qué no me creen?

160. El que es de Dios le hace caso a lo que Dios dice; pero ustedes no prestan atención a mi mensaje porque ustedes no son de Dios.

161. ¡Qué terrible es cuando la gente habla bien de ustedes y los respeta, porque así siempre les fue a los falsos profetas! El mundo no los odia a ustedes, pero a mí me odian porque yo doy testimonio de que sus obras son malas.

162. Ustedes se justifican a sí mismos delante de sus congregaciones, pero Dios conoce sus corazones; y lo que es grandemente estimado por el hombre es repulsivo delante de Dios. ¡Satanás es el que tiene la mirada en las cosas humanas y no en las cosas de Dios!

163. ¡Ay de ustedes, líderes del sistema religioso! Les hacen monumentos a los profetas del pasado y dicen: «Si hubiéramos vivido en la época de nuestros padres, no hubiéramos perseguido a los justos». Con esto ustedes dan testimonio de que son hijos de los que asesinaron a los profetas, ¡y ustedes aun superan las obras de sus padres!

164. Si su padre fuese Dios, ustedes seguramente me amarían; porque yo vine y salí de Dios, y no vine por mi propia cuenta sino que Él me envió.

165. Pero ustedes son hijos del diablo. Por eso tienen los mismos deseos que él y hacen las obras de su padre. Él fue homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, habla lo que le viene naturalmente, porque es mentiroso y el padre de las mentiras.

166. Si ustedes son víboras y están llenos de maldad, ¿cómo pueden hablar algo bueno? ¿No saben que todo lo que está en su corazón saldrá por su boca? Les aseguro que en el día del juicio tendrán que rendir cuentas por cada palabra que hayan hablado en vano. Y por medio de sus palabras serán justificados o condenados.

167. ¡Serpientes! ¡Generación de víboras! ¿Cómo van a escapar de la condenación del infierno? Miren, yo les enviaré creyentes verdaderos para que testifiquen en contra de ustedes. Ustedes matarán y torturarán a algunos de ellos; a otros los castigarán en sus edificios religiosos y los perseguirán de pueblo en pueblo. Así recaerá sobre ustedes la culpa de toda la sangre justa que ha sido derramada sobre la tierra, desde la muerte de Abel hasta la del creyente verdadero más reciente. Les aseguro que todo esto vendrá sobre los que defienden este sistema religioso.

168. Pueblo religioso, tú que has matado a los profetas y has apedreado a aquellos que te he enviado, ¡cuántas veces he deseado juntar a tus hijos como una gallina junta a sus polluelos bajo sus alas! ¡Pero no quisiste! Mira, tu casa ha quedado desolada y no me verás más hasta que puedas decir: «Bendito es el que viene en el nombre del Señor».

169. ¡Si tan solo hubieras sabido, en tu día, lo que se necesitaba para tu paz! Pero ahora está escondido de tus ojos. El día vendrá cuando tus enemigos cavarán trincheras alrededor de tus murallas y te rodearán. Te echarán a tierra y a tus hijos contigo, y no dejarán una piedra sobre otra, todo porque fallaste en no reconocer el tiempo señalado de tu visitación.

170. Escuchen esto: Hubo un propietario que plantó un viñedo y en los terrenos construyó un lagar. Luego puso una cerca alta alrededor de la propiedad y erigió una torre de observación. Más tarde, la rentó a unos labradores y se fue de viaje a un país lejano. Cuando se acercó el tiempo de la cosecha, el propietario envió a sus siervos a encontrarse con los labradores para recoger sus ganancias. Pero los labradores emboscaron a los siervos; golpearon a uno, mataron a otro y al tercero lo echaron fuera a pedradas.

171. Por segunda vez, el propietario envió a otros siervos a recoger la parte que le correspondía, y estos se encontraron con la misma suerte. Finalmente, el dueño envió a su único hijo pensando: «Por lo menos respetarán a mi propio hijo». Pero cuando los labradores vieron que el hijo se acercaba, tramaron entre ellos: «Este es el heredero. Si lo matamos, su herencia será nuestra». Así pues, lo agarraron, lo tiraron fuera del viñedo y lo mataron.

172. Ahora, cuando el dueño finalmente regrese, ¿qué piensan ustedes que le hará a los labradores? Les aseguro que los destruirá y dará el viñedo a otras personas.

173. ¿No han leído que «la piedra que los constructores rechazaron vino a ser la piedra angular; esta es la obra de Dios y es maravilloso a nuestros ojos»? Cualquiera que caiga sobre esta piedra será quebrantado por su verdad, pero sobre quien esta piedra caiga lo pulverizará.

174. Les digo la verdad, el Reino de Dios se les quitará a ustedes que oyen y no hacen nada y le será dado a gente que trabaje en producir buenos frutos.

Referencias:
El Mensaje Menu
 


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


175. Te darás cuenta de quién es un verdadero seguidor mío y quién es falso por los frutos en su vida.

176. ¿Recoges uvas de los espinos o higos de entre las zarzas? No. El árbol es conocido por su fruto. De la misma manera, todo árbol bueno produce fruto bueno y todo árbol malo produce solamente fruto malo. Un árbol bueno no puede producir fruto malo; tampoco un árbol malo produce fruto bueno.

177. Yo soy el verdadero árbol bueno y mi Padre es el que lo cuida. Toda rama que en mí no produce fruto, mi Padre la quitará; y toda rama que produce fruto, la podará para que sea más fructífera.

178. Permanezcan ustedes en mí y yo en ustedes. Así como la rama no puede producir fruto por sí misma si está fuera del árbol, tampoco ustedes podrán producir buenos frutos si no permanecen conmigo. Yo soy el árbol y ustedes son las ramas; así que, si permaneces en mí, producirás mucho fruto. Pero separado de mí no podrás hacer nada.

179. El que no permanece en mí será cortado del árbol y se secará. Ya sabes que las ramas secas se recogen y se echan al fuego y arden.

180. Les digo la verdad, todo árbol que mi Padre Celestial no haya plantado será arrancado desde la raíz. Y les advierto que cualquier árbol que produce malos frutos será cortado y usado como leña para el fuego.

181. Así que, presten atención a los frutos en la vida de cada persona porque por medio de ellos ustedes serán capaces de distinguir entre quién me sigue y quién no.

182. Ustedes no me eligieron, sino que yo los elegí a ustedes para que vayan y produzcan frutos. Quiero que sus frutos sean duraderos para que cualquier cosa que pidan a Dios en mi nombre, les sea concedido.

183. Un hombre plantó una higuera en su viñedo. Por tres años esperó que esta diera fruto, pero no dio ninguno. Finalmente, dijo al viñador encargado de la higuera: «Por tres años he venido, cada año esperando ver fruto en esta higuera, pero aún no ha dado fruto. ¿Por qué he de mantenerla ocupando espacio en mis tierras? Córtala y tírala abajo». Pero el viñador le respondió: «Déjala un año más; voy a cavar alrededor de ella y abonarla. Si luego da fruto, bien; y si no, entonces harás bien en cortarla y echarla abajo».

184. Ustedes son la sal que conserva y nutre la tierra. Pero si la sal llega a perder su sabor, ¿cómo podrá volver a ser salada? No sirve para nada, sino solamente para ser tirada y pisoteada. Es más, ¡no sirve ni para el estiércol!

185. Cuando sus vidas producen fruto, mi Padre es glorificado y ustedes son mis verdaderos discípulos. Porque una persona buena produce el bien de lo bueno que atesora adentro, mientras que una persona perversa de la maldad que lleva en su corazón produce una vida malvada. Entonces, sean un árbol bueno con buenos frutos o sean un árbol malo con malos frutos. Porque el árbol se conocerá por su fruto.

186. Un agricultor fue a su campo a sembrar. Mientras sembró, algunas de las semillas cayeron a la orilla del camino y las aves descendieron y se las comieron.

187. Algunas semillas cayeron en lugares pedregosos, donde no había mucha tierra. Brotaron rápidamente en la tierra de poca profundidad, pero careciendo de raíz, fueron quemadas por el sol y se marchitaron.

188. Algunas de las semillas cayeron entre espinos y los espinos crecieron y las ahogaron y no dieron fruto. Pero algunas de las semillas cayeron en buena tierra y rindieron una buena cosecha. Algunas se multiplicaron ciento por ciento, otras a sesenta y algunas a treinta. ¡Presten atención!

189. Este es el significado de la parábola: la semilla representa el mensaje divino, y el agricultor es el que siembra la palabra.

190. Cuando uno escucha mi mensaje sobre el Reino Celestial y no lo entiende, el diablo viene y roba la semilla que fue sembrada en el corazón, para que no crea y sea salvo. Esto es representado por la semilla que cayó sobre la orilla del camino.

191. La semilla que fue esparcida en tierra pedregosa representa a la persona que oye el mensaje y lo acepta con entusiasmo, pero no está arraigada por una convicción interna. La experiencia dura por un tiempo; pero cuando se presentan dificultades, rechazo o persecución debido a su decisión de practicar el mensaje, tropieza y se aparta.

192. La semilla que fue sembrada entre los espinos representa a la persona que escucha mis enseñanzas pero es ahogada por los quehaceres y placeres de este mundo, el engaño de las riquezas y el deseo de acumular más cosas. Como resultado, su vida no produce el fruto que Dios busca.

193. La semilla que cayó en tierra buena representa a las personas que son sinceras y escuchan mis enseñanzas, entienden su mensaje y perseveran en ponerlo en práctica. Sus vidas rendirán una cosecha abundante: unos treinta, sesenta o cien veces más que aquello que se plantó.

Referencias:
El Mensaje Menu
 


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


194. ¿Quién de ustedes, habiendo planeado construir un edificio, no se sienta primero y calcula el costo, a fin de asegurarse de que tiene suficiente dinero para terminarlo? De otro modo, puedes echar el cimiento y luego ser forzado a abandonar el proyecto. Aquellos que han estado observando tu progreso se burlarían de ti diciendo: «Él comenzó a construir pero ahora está en bancarrota».

195. ¿Pueden imaginarse ustedes a un gran rey que se prepara para defender su reino contra una armada invasora, sin primero sentarse con sus consejeros militares para considerar si su ejército de diez mil es capaz de derrotar la fuerza de veinte mil del enemigo? Si sus consejeros no ven la oportunidad de victoria, el rey rápidamente enviará a sus embajadores a encontrarse con el enemigo que se acerca para intentar negociar paz antes que comience la batalla.

196. Por eso, te digo: haz las paces con tu adversario mientras todavía tengas oportunidad, no sea que tu adversario te lleve a juicio y seas declarado culpable y echado en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de ahí hasta que hayas cumplido toda tu condena.

197. Ahora, estas son las condiciones para seguirme: El que no deteste a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos o hermanas, y el que no deteste su propia vida, no puede ser mi discípulo.

198. Es más, el que no renuncia a todas sus pertenencias no puede ser mi discípulo.

199. Los zorros tienen cuevas y las aves nidos, pero yo no busqué tener un lugar propio donde recostar mi cabeza. No obstante, les digo la verdad: todos los que dejen su casa, padre, madre, hijos, hermanos o tierras por causa de mí y de mi mensaje recibirán mucho más en esta misma vida, hasta cien veces más. Recibirán también persecuciones, pero les aseguro que tendrán la vida eterna.

200. No piensen que vine a traer paz sobre la tierra. No vine a traer paz sino división que corta como una espada. Vine a echar fuego sobre la tierra, ¡y cómo quiero que ya se encienda!

201. Vine a traer contienda entre hijos y padres, hijas y madres, nueras y suegras. En una familia de cinco, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Es más, a causa de mí, tus peores enemigos serán los de tu propia casa.

202. Porque les aseguro que ningún profeta es aceptado en su propia tierra, entre sus parientes y en su casa. A mí también me dijeron: «Escuchamos que hiciste grandes cosas en otros pueblos, hazlas aquí también en tu propia tierra». Pero en la época del profeta Elías, cuando no caía lluvia y había una gran hambruna en toda la tierra, existían muchas viudas necesitadas entre la gente de su pueblo; no obstante, él fue enviado a ayudar a una extranjera. Lo mismo pasó con el profeta Eliseo. En su propio pueblo existían muchos leprosos, pero Eliseo ayudó a un extranjero.

203. Así que, deja que los muertos entierren a sus muertos. ¡Sígueme y anuncia el Reino Celestial!

204. Si amas a tu padre, madre, hijos, esposa o hermanos más que a mí, no eres digno de mí. Y si no tomas tu cruz y sigues detrás de mí, no eres digno de mí. Porque si quieres seguirme, tienes que negarte a ti mismo, tomar tu cruz cada día y seguirme de verdad.

205. El que ama su vida y la quiera salvar, la perderá; pero el que deteste su vida en este mundo y el que pierda su vida por mi causa, la salvará.

206. Te digo la verdad: salvo que el grano de trigo caiga a la tierra y muera, no se reproduce; pero si muere, produce mucho fruto.

207. Un discípulo no es superior a su maestro. Pero cualquier discípulo que haya completado su entrenamiento será como su maestro. Ahora, este es el trabajo que Dios quiere que hagas: que confíes plenamente en mí.

208. Si me quieres servir, entonces sígueme; porque donde sea que yo esté, allí también estarán mis seguidores. Te aseguro que cualquiera que trabaje para mí, recibirá honor de parte de mi Padre. Pero el que decide trabajar para mí y luego cambia de idea, queriendo volver a su vida anterior, no es apto para el Reino de Dios.

Referencias:
El Mensaje Menu
 


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


209. ¡Vengan a mí, todos los que están cansados, trabajados y agotados, y yo les daré el descanso! Sean mis siervos y aprendan de mí. Yo soy manso y tengo un corazón humilde. Al fin encontrarán descanso para sus almas, porque mi carga es liviana y el servicio que les pido hacer es fácil.

210. Pero no todo el que dice ser mi siervo lo es. No todo el que me llama «Señor» con la boca entrará en el Cielo, sino solamente aquellos que hacen la voluntad de Dios. ¿Por qué dicen que soy su «Señor» si no hacen lo que yo les digo?

211. En el día del juicio muchos vendrán a mí y me dirán: «Señor, ¿no profetizamos en tu nombre? ¿No echamos demonios en tu nombre? ¿Acaso no hicimos muchos milagros en tu nombre?». Pero yo les voy a responder: «¡Nunca los conocí a ustedes! ¡Aléjense de mí, ustedes que pasaron su vida haciendo maldad!».

212. Muchos se quedarán fuera del Cielo llorando. Golpearán la puerta y dirán, «Señor, ábrenos la puerta y déjanos entrar». Pero yo contestaré: «No sé de dónde vienen ustedes». Entonces empezarán a decir: «Escuchamos tu mensaje en las plazas y aun comimos y bebimos en tu presencia». Pero yo contestaré: «No sé de dónde son ustedes. ¡Apártense de mí todos los que vivieron fuera de mi voluntad!».

213. Entonces esas personas llorarán y crujirán los dientes cuando vean a todos los que fueron fieles a Dios entrar al Cielo, mientras ellas mismas quedan excluidas. En ese día habrá gente de todos los diferentes lugares del mundo que vendrán y se sentarán a la mesa para disfrutar del Reino de Dios; pero algunas personas que supuestamente eran parte del Reino se quedarán afuera. Porque hay gente que es despreciada ahora que será considerada importante después; y gente que es considerada importante ahora que no lo será después.

214. Un rey organizó la boda de su hijo, el príncipe. Envió a sus siervos a las provincias de su reino a llamar a los que habían sido invitados a la boda, pero los invitados rehusaron venir.

215. Así, pues, el rey envió a sus siervos diciendo: «Díganle a los invitados de la boda que he preparado un gran banquete. He matado mis bueyes y mejores reses, y todo está preparado. Vengan a la boda». Pero los súbditos tampoco hicieron caso a esta invitación, sino que empezaron a excusarse.

216. Uno le dijo: «He comprado una casa y necesito verla; te ruego que me excuses». Otro se excusó diciendo: «He comprado ganado y necesito probarlos; te ruego que me excuses». Aún otro le dijo: «Acabo de casarme y por eso no puedo ir». Así se fueron, unos a sus fincas y otros a sus negocios. Incluso, algunos que quedaron echaron mano a los siervos del rey y los golpearon hasta matarlos.

217. Cuando el rey supo lo que había sucedido, se enfureció. Inmediatamente envió a los soldados de su corte. Estos apresaron a los asesinos y los ejecutaron y quemaron sus casas hasta el polvo.

218. Entonces el rey dijo a sus siervos: «La boda está lista, pero aquellos invitados no eran dignos de venir. Vayan entonces y encuentren personas en las esquinas de las calles y en el camino fuera de la ciudad e invítenlos a la celebración de la boda. Presiónenlos para que vengan, porque quiero que mi casa esté llena».

219. Agregó el rey: «Inviten también a los pobres, los discapacitados y los ciegos. Pero ninguno que fue invitado antes podrá venir ahora».

220. Así, los servidores del rey fueron a las esquinas de las calles de la ciudad. Luego fueron a los caminos e invitaron a todos los que encontraron, malos y buenos; y la sala de la boda se llenó de huéspedes.

221. Pero cuando el rey vino a ver a sus huéspedes, se quedó asombrado al ver a uno comer sin vestir el traje de bodas. Le preguntó: «¿Cómo es que tú has venido a la fiesta sin tu traje de bodas?». Pero el hombre no pudo responder. Entonces el rey dijo a sus sirvientes: «Aten a este hombre de pies y manos. Llévenlo y échenlo en la oscuridad, donde hay lágrimas de remordimiento y pesar». Porque les digo que muchos son invitados pero pocos aceptados.

222. El siervo que hizo cosas dignas de castigo, sin saber que eran contra la voluntad de su amo, recibirá un castigo liviano. Pero aquel que supo la voluntad de su señor y no se preparó ni cumplió con la voluntad de su amo será castigado severamente. Porque al que se le haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.

223. Así que, si un siervo dice en su corazón: «mi señor demora en venir» y empieza a maltratar a los demás siervos y a enfocarse en cosas mundanas como comer, beber y embriagarse, el señor de ese siervo lo descubrirá justo cuando no se lo espera y lo castigará severamente, dándole el mismo castigo que recibirán los incrédulos e hipócritas.

224. Pero ¿quién de ustedes que tiene un siervo que trabaja en la granja, al terminar su trabajo, le dice: «Ven, siéntate a la mesa y yo te serviré»? ¿No le dice más bien: «Prepárame la cena. Sírveme hasta que yo haya terminado de comer y luego come tú»?

225. ¿Acaso el siervo merece un aplauso por haber hecho lo que se le mandó? Creo que no. De la misma manera, cuando hayas cumplido con todo lo que te estoy mandando hacer, simplemente di: «Soy un siervo inútil, pues hice solamente lo que debía haber hecho».

Referencias:
El Mensaje Menu
 


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


226. Yo soy el buen pastor. Conozco a mis ovejas y ellas me conocen; así como el Padre me conoce y yo lo conozco a Él. Yo doy mi vida por las ovejas.

227. Mis ovejas escuchan mi voz. Les aseguro que yo las conozco y me siguen. A ellas les doy la vida eterna. Nunca serán destruidas, ni nadie podrá arrebatarlas de mi mano. Mi Padre, quien me las dio, es más grande que cualquier gobierno o poder, y no hay fuerza que sea capaz de arrancar de sus poderosas manos ni aun a la más pequeña de mis ovejas.

228. Hay otras ovejas que todavía no están en el redil. Tengo que congregarlas a ellas también. Ellas escucharán mi voz y habrá un solo redil y un solo pastor.

229. El que entra por la puerta al redil es el pastor de las ovejas. A él el portero le abre la puerta y las ovejas reconocen su voz. Él las llama individualmente por nombre y las saca afuera. Una vez que él ha sacado a sus propias ovejas, él va al frente de ellas. Ellas lo siguen porque reconocen su voz. Ellas no seguirán a un desconocido, porque no le prestan atención a los que suenan diferente a su pastor.

230.Repito, yo soy el buen pastor y doy mi vida por las ovejas. El que cobra un salario por cuidar a las ovejas no es en verdad un pastor. No cuida de las ovejas como si fueran suyas porque lo que le interesa es el dinero, no el bienestar de las ovejas. Cuando ve venir al lobo, el asalariado sale corriendo y deja a las ovejas desamparadas. El lobo las ataca y ellas se dispersan en todas direcciones.

231. El que entra por la puerta es el verdadero pastor de las ovejas. Pero los que intentan entrar al redil por otro medio son nada más que ladrones y saqueadores. Tales eran los que vinieron antes que yo, pero las ovejas no los reconocieron ni los siguieron.

232. De hecho, yo soy la puerta. Entren por esta puerta y serán salvos, libres para entrar y salir y encontrar alimento. Los ladrones vienen solamente a robar, matar y destruir; pero yo he venido para que puedan tener la verdadera vida abundante.

Referencias:
El Mensaje Menu
 


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


233. Si solo aman a los que los aman y solo hacen bien a los que les hacen bien, ¿qué mérito tiene eso? Aun los impíos viven por esa regla. Y si son hospitalarios solo con sus amigos, ¿qué recompensa tendrán? Incluso los que viven desobedeciendo a Dios hacen eso.

234. Seguramente se les ha enseñado lo siguiente: «Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo». Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, bendigan a aquellos que los maldicen, hagan el bien a los que los odian y oren por los que los desprecian y persiguen. Haciendo esto, serán hijos de su Padre Celestial porque Él hace que el sol se levante para los malos y los buenos, y envía lluvia a los justos y a los injustos.

235. ¿Recuerdan el dicho «ojo por ojo, diente por diente»? Pues yo les digo esto: No resistan al que es malo. En vez de eso, si alguien les pega en una mejilla, ofrézcanle también la otra; o si alguno los demanda y toma su abrigo, ofrézcanle también la camisa que llevan puesta; y si alguien los obliga a caminar un kilómetro, caminen ustedes dos.

236. Hagan con los demás como quisieran que se haga con ustedes. Al que te pida algo, dale; y no rehúses a los que te pidan prestado.

237. Ahora, si solo prestas cuando esperas recibir algún beneficio, ¿qué mérito tiene eso? Hasta los incrédulos prestan su dinero cuando creen que recibirán algo a cambio. Así que, presta sin esperar nada de ello. Es más, si te quitan lo que es tuyo, no se lo reclames. Así serás hijo del Altísimo ya que Él es bueno con los que le agradecen y con los que no.

238. Del mismo modo, cuando hagas una comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos que viven en comodidad; no sea que ellos te inviten a cenar a su casa y seas recompensado. En vez, cuando hagas alguna fiesta o comida especial, invita a los que tienen necesidad y serás bendecido, porque ellos no te pueden devolver el favor. De esa manera, recibirás la recompensa en la resurrección de los justos.

239. Así que, sean misericordiosos como su Padre lo es y busquen la perfección de Dios.

Referencias:
El Mensaje Menu
 


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


262. Yo conozco sus obras y sé que ustedes no son ni fríos ni calientes. ¡Preferiría que sean de un lado o del otro! Pero si ustedes insisten en ser tibios y no quieren ser ni fríos ni calientes, los voy a vomitar de mi boca.

263. Porque ustedes piensan que son ricos, que han acumulado cosas de valor y que no tienen necesidad de ninguna cosa. Pero no se dan cuenta que son miserables, desgraciados, pobres y ciegos, y que se les puede ver su desnudez.

264. Por eso, yo les aconsejo que compren de mí el oro puro que es refinado en el fuego para que puedan ser ricos de verdad, y que consigan vestiduras blancas con cual vestirse para que ya no se descubra más su desnudez vergonzosa. De esa manera, les sanaré los ojos para que puedan ver con claridad.

265. Porque nadie puede trabajar para dos jefes opuestos, ya que amará a uno y odiará al otro, o será fiel a uno y hará trampa con el otro. Tienes que elegir entre trabajar para Dios y trabajar por las cosas materiales. No puedes trabajar para los dos. Además, está escrito: «Adorarás al Señor tu Dios y solo a Él servirás».

266. Por eso, te digo que no te preocupes por lo que tendrás que comer o con qué te vestirás. ¿Qué es más fácil: crear la vida o alimentarla? ¿Y qué le resultaría menos complicado a Dios: diseñar el cuerpo humano o proveerle ropa?

267. Mira las aves del cielo, ¡ellas no vuelan preocupadas! No trabajan para sustentarse ni guardan para el futuro, sino que tu Padre Celestial las alimenta.

268. ¿No se venden cinco gorriones pequeños por unas monedas? A pesar de esto, ni uno de ellos puede caer a tierra sin que tu Padre Celestial lo sepa. Así que, no tengas miedo. Vales mucho más que las aves. Aun los cabellos de tu cabeza han sido contados. ¿O no crees que eres de mucho más valor ante los ojos de Dios que las aves que Él cuida?

269. ¿Quién de ustedes puede, a través del ejercicio mental, añadir unos centímetros a su estatura? Si no puedes hacer lo mínimo, ¿por qué te preocupas por cosas como la ropa?

270. Mira las flores silvestres en el campo. Ellas crecen naturalmente, sin esfuerzo. No trabajan ni fabrican ropa. Sin embargo, ni siquiera el rey más rico en la historia, en toda su pompa y gloria, se vistió tan hermosamente como una de estas flores.

271. Ahora, si Dios cuida de eso que crece como pasto silvestre, que hoy existe y mañana se usa para el fuego, ¿no cuidará Él mucho más de ti? ¿Cómo es que confías tan poco en Dios?

272. Tampoco te preocupes por el día de mañana, porque el día de mañana traerá sus propios desafíos. Verdaderamente, cada día ya trae sus propias cosas con qué tratar, sin tener que estar ansioso por el futuro.

273. Por lo tanto, deja de preocuparte preguntándote: «¿Pero qué comeré? ¿Y qué beberé? ¿Tendré suficiente para vestirme?». De esa manera piensa toda la gente del mundo porque es incrédula. Pero tú entiende que tu Padre Celestial ya sabe que necesitas todas estas cosas y aún más. Por eso, te digo: ocúpate del Reino de Dios y su justicia como tu primera prioridad y verás que Dios proveerá todo lo que necesites.

274. Se dice que hay que esperar unos meses antes de cosechar. ¡Yo les digo que alcen los ojos y vean que la cosecha ya está lista! Hay una gran cosecha frente a ustedes, pero son pocos los que quieren trabajar en ella. Oren al Señor de la cosecha para que Él envíe más labradores a recogerla.

275. El que no está conmigo, está en contra de mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. Pero el que trabaja conmigo y cosecha, recibe salario y recoge fruto para vida eterna.

276. Es parecido a cuando un propietario salió temprano una mañana a emplear trabajadores para su viñedo. Encontrando hombres diestros, acordó con ellos pagarles una moneda de plata por el día. Luego, los envió a su viñedo.

277. Más tarde esa mañana, cerca de las nueve, volvió al pueblo, y viendo en el mercado a un grupo de hombres desocupados les dijo: «Vayan a trabajar a mi viñedo y les pagaré algo justo».

278. Al mediodía, el propietario volvió al pueblo, y otra vez a las tres de la tarde; y en cada ocasión, reclutó a los desempleados para trabajar en su viñedo. Luego, cerca de las cinco de la tarde, volvió una vez más al pueblo. Allí encontró unos cuantos hombres que aún estaban desempleados. Les preguntó: «¿Por qué están ustedes aquí parados todo el día sin trabajar?». Ellos le contestaron: «Porque nadie nos ha contratado». Les dijo: «Vayan ustedes también a trabajar en mi viñedo y les daré lo que es justo».

279. Cuando cayó la tarde, el propietario dijo al mayordomo: «Llama a los trabajadores y dales su salario, empezando por los últimos hasta los primeros que contraté hoy».

xix280. los que habían sido reclutados temprano en la mañana se imaginaron que recibirían mucho más. Sin embargo, cuando cobraron, también recibieron una moneda de plata.

281. Inmediatamente, se quejaron al propietario diciendo: «Estos que fueron empleados al atardecer ni siquiera trabajaron una hora y usted les ha pagado a ellos el mismo salario. ¡Nosotros hemos hecho casi todo el trabajo durante las horas más calurosas del día!».

282. El propietario les contestó: «Amigos, no les he hecho nada malo. ¿No acordamos un salario de una moneda de plata? Así que, tomen lo que es suyo y sigan su camino. Yo he decidido pagar a los que contraté al final del día el mismo salario que a ustedes. ¿No tengo yo el derecho de hacer lo que me plazca con mi dinero? ¿Están llenos de envidia sus ojos porque ven que he sido generoso y bueno?».

283. Pero les digo que el que siembra comparte su alegría con el que cosecha. Porque esto es verdad: uno siembra y otro siega. Yo los envío a ustedes a cosechar lo que ustedes no habían sembrado. Otros hicieron el trabajo duro de preparar la cosecha y ahora ustedes disfrutan del labor de ellos.

284. Recuerden que algunos que son primeros ahora serán últimos después, y algunos que son últimos ahora serán primeros después. Porque Dios llama a muchas personas, pero de las que llama pocas terminan siendo elegidas.

285. Había una vez un noble que se preparaba para salir a un país distante para ser coronado como rey. Antes de salir, llamó a sus siervos y les encargó la administración de sus bienes para que hicieran negocios con las cuentas hasta que él volviera.

286. A uno le dio cinco cuentas, a otro le dio dos cuentas menores y a un tercero le dio una cuenta pequeña. Le dio responsabilidades a cada uno conforme con sus habilidades. Luego, se fue de viaje.

287. Mientras tanto, los otros ciudadanos, que odiaban al noble, mandaron a un grupo de representantes para decirle que no aceptarían que él reinase sobre ellos.

288. Sin embargo, el siervo encargado de las cinco cuentas comenzó inmediatamente a comprar y a vender, y muy pronto duplicó las inversiones y obtuvo diez cuentas.

289. El segundo socio hizo lo mismo. Invirtió las dos cuentas que se le habían confiado y también fue capaz de duplicar su valor.

290. Pero el tercer socio tuvo miedo. Puso los registros de su cuenta en una caja fuerte y la enterró en el campo.

291. Muchos meses más tarde, volvió de su viaje el noble, ahora como rey. Inmediatamente, reunió a sus siervos para que le dieran cuenta de la administración de su dinero.

292. El primer siervo dijo que él había invertido las cinco cuentas y ahora tenía diez. A esto, el rey dijo: «Has hecho muy bien y has sido fiel. Ya que has sido responsable con estas cinco cuentas, pondré muchas más a tu cargo y cosas más importantes bajo tu responsabilidad. Puedes empezar hoy mismo a gozar de estos privilegios».

293. Luego llamó al segundo siervo, quien le dijo: «Pusiste dos cuentas a mi cargo, ahora tengo cuatro». Esto hizo que el rey dijera lo mismo que había dicho al primer siervo: «Bien hecho. Tú has sido fiel en administrar dos cuentas menores. Te pondré a cargo de muchas más. Ve a tu labor con alegría».

294. Después se llamó al tercer siervo, quien dijo: «Sé que eres un hombre duro y que colectas ganancias del esfuerzo de otros. Tuve miedo de que me harías lo mismo, así que puse el dinero en una caja y la enterré, y la tuve allí hasta tu regreso. Aquí te devuelvo lo que es tuyo».

295. A esto, el rey contestó: «Tú eres un siervo malvado. Sabías que soy duro y todavía no hiciste nada. ¡Por lo menos, podrías haber puesto el dinero en el banco para que otros lo usaran y ganara intereses! Tomaré tu cuenta y la daré al siervo que ganó diez».

296. Otros siervos del rey se asombraron y dijeron: «Señor, él ya tiene diez cuentas». Pero el rey contestó: «Al que utiliza bien lo que tiene, se le dará más; pero al que es irresponsable y no usa sus talentos para mí, aun lo poco que tiene se le quitará».

297. Con esto el rey mandó a sus siervos: «Expulsen del reino a este siervo inútil, a un lugar de sufrimiento y pesadumbre; y traigan a esas personas que se hicieron mis enemigos y no quisieron que yo reinase sobre ellas, y mátenlas aquí delante de mí».

Referencias:
El Mensaje Menu
 


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


240. Estén alertas y guárdense de todo tipo de materialismo, porque el valor de sus vidas no depende de tener abundancia material.

241. Pasó una vez que las inversiones de un hombre rico aumentaron grandemente en valor. Considerando sus bienes, pensó: «¿Qué haré con mis riquezas?». Y dijo: «Esto haré: destruiré mis almacenes viejos y construiré otros más grandes; allí almacenaré mis tesoros y ahorraré mis ganancias. Diré a mi alma: “Alma, tienes una fortuna que durará muchos años. Reposa, come, bebe y alégrate”». Pero Dios le dijo: «Necio, ¡no sabes que esta noche te toca morir! Cuando te vayas, ¿para quién serán todas esas cosas?».

242. Así es para los que amontonan tesoros para sí mismos y no son ricos con Dios. Porque, ¿de qué te sirve ganar el mundo entero cuando al final pierdes tu vida?

243. ¿De qué sirve si llegas a ser la persona más rica del mundo si como resultado pierdes tu alma? ¿Qué podrías dar tú a cambio de tu alma?

244. Había otro hombre rico que vestía trajes y ropas costosas. Cada día vivía en lujos. Y había un mendigo, llamado Lázaro, que se sentaba cerca del portón que conducía a la casa del hombre rico. El pobre le pedía solo las migajas que caían de su mesa. Encima de esto, los perros callejeros venían y lamían sus llagas.

245. Un día el mendigo falleció y fue llevado por los ángeles a los brazos de Abraham. Un tiempo más tarde también murió el hombre rico y fue enterrado.

246. En el infierno, el rico levantó sus ojos llenos de tormento y vio a Abraham a lo lejos y a Lázaro en sus brazos. Con todas sus fuerzas clamó: «Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que meta la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, pues estoy en agonía en estas llamas».

247. Pero Abraham replicó: «Recuerda, hijo mío, que durante tu vida tuviste lo mejor, y Lázaro solamente tuvo profundo sufrimiento. Ahora él es consolado, mientras tú sufres tormento. Además, hay un gran abismo que nos separa; así que nadie de aquí puede llegar a ti ni tú puedes llegar a nosotros desde allá».

248. Entonces el hombre rico dijo: «Te ruego, pues, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre. Pues tengo cinco hermanos y él podría prevenirlos para que no terminen en este infierno».

249. Pero Abraham dijo: «Ellos tienen las Escrituras. Deja que ellos les presten atención». «No», contestó el hombre rico, «si alguien de entre los muertos fuera a ellos, seguramente ellos se arrepentirían». Pero Abraham respondió: «Si ellos no prestan atención al mensaje de las Escrituras, tampoco serán persuadidos si se levantase alguien de entre los muertos para advertirles».

250. ¡Qué terrible será para ustedes los ricos, porque ya han recibido su consuelo! ¡Qué terrible será para los que están llenos ahora, porque luego sufrirán necesidad! ¡Qué terrible será para los que se la pasan divirtiéndose, porque después lo lamentarán y llorarán!

251. Difícilmente entrará un rico al Reino Celestial. ¡No se imaginan cuán difícil es para aquellos que ponen su confianza en las riquezas, entrar al Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre al Reino Celestial. Sin embargo, lo que es imposible para el hombre es más que posible con Dios.

252. Los pobres son bendecidos porque de ellos es el Reino de Dios. Cuando ellos dan, contribuyen más que todos los donadores ricos combinados, quienes dan de lo que les sobra, ya que los pobres contribuyen de su pobreza y dan aun de lo que necesitan ellos mismos.

253. Así que, no acumules tesoros aquí en este mundo, donde la polilla come la ropa, las cosas se oxidan y los ladrones fuerzan su entrada y roban. En vez, acumula riquezas celestiales. De esa forma, tendrás tesoros en el Cielo, donde ni la polilla ni el óxido pueden dañar y en donde no hay peligro de ladrones. Porque tu anhelo y enfoque principal estará puesto en donde tengas riquezas acumuladas.

254. Un día, un hombre muy rico fue informado de que su contador estaba robándole de sus inversiones. Llamó al hombre y le preguntó: «¿Por qué oigo estas acusaciones contra ti?Enséñame las transacciones o no serás más encargado de mis cuentas». Entonces el administrador razonó dentro de sí: «¿Qué haré? Si él examina los libros, me despedirá. Soy muy débil para hacer trabajos manuales y demasiado orgulloso para mendigar».

255. Así que, ideó un plan muy astuto para quedar en buenas con los deudores de su señor cuando fuera despedido. Llamó a los deudores y les preguntó: «Cuánto debes?» El primero contestó: «Cien galones de aceite». «Mira», le dijo el contador, «toma tu cuenta y escribe cincuenta». Al próximo en línea le preguntó también: «¿Cuánto debes tú?». «Mil bolsas de trigo», respondió. El contador le dijo: «Toma tu factura y apunta ochocientas». Luego, cuando el señor supo la trama de su contador, quedó impresionado por su astucia.

256. ¿Cómo es que los hijos de este mundo son frecuentemente más astutos en los negocios entre ellos que los hijos de luz en las cosas espirituales?

257. Los reyes de la tierra, ¿a quién le cobran tributos e impuestos? Le cobran a los que no son de la familia real. No le cobran a sus propios hijos. Los hijos están exentos de tales impuestos. Ahora, miren el dinero. ¿De quién es la imagen y la inscripción que aparece ahí? Pues, den al mundo lo que es del mundo y den a Dios lo que le pertenece a Dios.

258. Los pobres siempre estarán a tu alrededor y cuando quieras podrás ayudarlos. Así que, usa las riquezas materiales que ya acumulaste en este sistema injusto para hacerte amigos eternos; para que, cuando ya no las puedas usar, seas recibido en moradas eternas. La persona que es diligente con pocas cosas, también será responsable con muchas; y la persona que es deshonesta en cosas pequeñas, también será deshonesta con cosas mayores. Si no se te puede confiar hacer lo justo con riquezas terrenales, ¿cómo se te podría entregar las verdaderas riquezas espirituales? Y si no has sido fiel con lo que en realidad no te pertenece, ¿quién te dará tus propias riquezas?

259. Da y se te dará en mayor abundancia de lo que imaginas, multiplicada y rebosante. Tu generosidad será recompensada con la misma medida con que distribuyes. Te aseguro, hay más bendición en dar que en recibir.

260. Pero asegúrate de no dar limosnas en público para ser visto por la gente. Esto no será premiado por tu Padre que está en el Cielo. Cuando ayudes a los necesitados, no toques una trompeta anunciando tu caridad como lo hacen los hipócritas en las congregaciones religiosas y en las calles para que los aplaudan. Estos ya tienen su recompensa. En vez, cuando ayudes a los necesitados, ni le prestes atención tú mismo. De esta manera, darás sinceramente y en secreto, y tu Padre Celestial que ve las cosas secretas te premiará abiertamente.

261. Así que, no teman, mi manada pequeña. Es el buen placer del Padre darles a ustedes el Reino. Por eso les digo: vendan sus posesiones y den a los necesitados. De esa forma, proveerán para ustedes esas riquezas celestiales que no se desvanecen con el tiempo y que quedan guardadas en un lugar donde los ladrones no pueden entrar a robar.

Referencias:
El Mensaje Menu
 


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


298. ¡Síganme, y en vez de peces, los haré pescar personas! Dejen de trabajar por la comida física que es temporaria. En vez, trabajen por la comida espiritual que permanece para siempre. Este es el alimento que yo les daré; porque Dios, mi Padre, ha puesto su sello de aprobación sobre mí.

299. Está escrito: «No solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que procede de los labios de Dios».

300. Les digo la verdad, tengo una comida que ustedes no conocen. Mi comida es hacer la voluntad de Dios y terminar su trabajo.

301. Yo soy el pan de vida. Si vienen a mí, nunca más tendrán hambre; y si confían en mí, jamás estarán sedientos. Soy el pan vivo que ha descendido del Cielo. Si alguno comiera de este pan, vivirá para siempre. El pan que doy es mi vida, y la doy por la vida del mundo.

302. Sus antepasados comieron el maná en el desierto y todavía se murieron. Moisés no pudo darles el verdadero pan del Cielo, el cual mi Padre les ofrece a ustedes. Pues el pan de Dios es aquel que ha descendido del Cielo para dar vida al mundo.

303. Les aseguro que si no se alimentan de mi cuerpo ni beben mi sangre, no habrá vida en ustedes. El que coma de mi cuerpo y beba mi sangre tendrá vida eterna y lo resucitaré en el último día. Mi cuerpo es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come y bebe de mí, permanece en mí y yo en él. Porque así como me envió el Dios Viviente y yo mismo vivo a causa del Padre, así también el que se alimenta de mí vivirá por mí.

304. Si ustedes comprendieran el regalo de Dios y quién soy yo, me pedirían que les diera agua viva; porque el que bebe agua natural vuelve a estar sediento, pero el que bebe del agua que yo doy descubrirá que un manantial brotará de su interior y le dará vida eterna.

305. Si están sedientos, vengan a mí y beban; porque a los que confían en mí, como han dicho las Escrituras, «Ríos de agua viva fluirán de su interior».

Referencias:
El Mensaje Menu
 


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


306. Pide y se te dará. Busca y encontrarás. Toca y se te abrirá la puerta. Porque todo aquel que pide, recibe; los que buscan, hallan; y a los que tocan se les abrirán las puertas de par en par.

307. Imagínate que a medianoche fueras a la casa de un amigo y le dijeras: «Préstame tres panes. Tengo visitantes que han viajado desde muy lejos para venir a verme y no tengo abasto». Tu amigo podría contestar: «Por favor, no me molestes ahora. La puerta está cerrada y mis hijos duermen. No puedo levantarme y ayudarte». Te digo que no se levantaría para darte pan por ser tu amigo; pero por tu persistencia, él cedería a tu ruego y se levantaría para darte lo que necesites.

308. Así pasó con un cierto juez que no temía a Dios, ni respetaba a los hombres. En el mismo pueblo vivía una pobre viuda que apelaba continuamente a este por justicia en contra de una persona que le había hecho mal. El juez la ignoró por un tiempo y rehusó oír su caso. Pero, finalmente, se dijo a sí mismo: «Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, veré que esta viuda obtenga justicia, porque me desespera con su persistente apelación».

309. Presten atención a lo que dijo aquel juez. ¿No hará Dios justicia a sus escogidos que claman a Él día y noche? ¿Creen que Él los desechará? Les digo: ¡Él verá que reciban clemencia pronto! Aun así, la pregunta pertinente es: ¿encontraré siquiera a algunos en la tierra con semejante fe cuando yo vuelva?

310. Por eso te digo: cuando ores, no uses vanas repeticiones. Los que oran a ídolos oran así, pensando que serán oídos por sus muchas palabrerías. No debes imitarlos. Recuerda que tu Padre Celestial sabe todo lo que necesitas, aun antes que se lo pidas.

311. Y cuando ores, no seas como los hipócritas que se paran delante de las congregaciones religiosas o en las esquinas de las calles a orar para ser vistos por la gente. En vez, cuando ores, ve a un lugar íntimo y ora a tu Padre en secreto. Tu Padre que escucha lo secreto te recompensará abiertamente.

312. Haz lo mismo cuando ayunes. No hagas como los hipócritas que incluso ponen caras tristes para que todos sepan que están ayunando. No seas así. En cambio, cuando ayunes, péinate bien y compórtate de tal manera que nadie sepa que estás ayunando, sino solamente tu Padre Celestial. Así tu Padre que ve lo que se hace en secreto te recompensará.

313. Ustedes deben orar de la siguiente manera:

314. Nuestro Padre Celestial, sea tu nombre venerado por todos. Gobierna tú a este mundo. Que tu voluntad siempre se haga, tanto en la tierra como en el Cielo. Provéenos el pan que necesitamos hoy para sobrevivir. Y perdona nuestras deudas contra ti, de la manera que nosotros perdonamos a los demás. No permitas que cedamos ante las tentaciones, más bien líbranos de la maldad. Porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria, para siempre. Y así sea.

315. Cuando estés orando, si tienes algo en contra de cualquier persona, perdónalo; para que tu Padre Celestial también te perdone tus pecados. Porque si no perdonas a los demás, mi Padre tampoco te perdonará a ti.

316. Si ustedes permanecen conmigo y mi mensaje permanece en ustedes, pidan lo que desean y les será dado.

317. Confía en Dios. Si tu fe es aun tan pequeña como una pequeña semilla de mostaza, podrás decir a las montañas: «Quítate de aquí y arrójate al mar». Si crees que esto es posible, sin dejar lugar a la duda, entonces lo que pidas o mandes será hecho. Nada te será imposible, pues todo es posible para el que cree. Por eso, te digo que cualquier cosa que le pidas a Dios, cree que la recibirás y la obtendrás.

318. Si dos de ustedes, que siguen mis enseñanzas, se ponen de acuerdo en fe aquí en la tierra respecto a cualquier cosa que pidan, su petición será atendida por mi Padre que está en el Cielo. Porque en cualquier lugar donde dos o tres estén juntos para cumplir con mis propósitos yo estaré allí con ellos.

319. Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre: pidan y recibirán, y su gozo será completo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre se glorifique en mí.

Referencias:
El Mensaje Menu
 


El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


320. Los que oyen a Dios y le obedecen son mi familia, y ni los portones del infierno podrán vencer a mi comunidad.

321. Les doy un nuevo mandamiento: ámense los unos a los otros de la misma manera que yo los he amado. Así es como deben amarse los unos a los otros.

322. Yo los amo con el mismo amor que el Padre tiene por mí. Quédense firmes en mi amor. Si ustedes ponen en práctica lo que les digo, permanecerán en mi amor, así como yo hago lo que el Padre quiere y permanezco en su amor.

323. Les digo estas cosas para que ustedes puedan experimentar el mismo gozo que tengo yo y que estén llenos de ese gozo. Repito, lo que más quiero es que se amen los unos a los otros; y el mayor amor que se puede mostrar es el de dar la vida por sus amigos.

324. Ustedes son mis amigos si cumplen con mis enseñanzas. Ya son mucho más que siervos, porque todo lo que el Padre me ha dicho se los he comunicado a ustedes.

325. ¡Terrible es el mundo por haber tropiezos! Ahora, es imposible que no vengan tropiezos, pues es necesario que estén; pero ¡ay de aquel por medio de quien viene el tropiezo! Le sería mejor ser atado con una piedra de molino alrededor de su cuello y tirado al mar, que causar que uno de mis pequeñitos peque.

326. Si tu mano te hace pecar, mejor sería que te cortes la mano en vez de seguir pecando. Mejor entrar al Cielo manco que ser destruido en el fuego. Si tu pie te hace pecar, mejor sería que te cortes el pie y entres al Cielo rengo que ser destruido en el fuego. Si tu ojo te hace pecar, te conviene más que te lo saques, porque es mucho mejor entrar a la vida eterna con un solo ojo que tener dos ojos y ser echado al infierno, un basurero donde el fuego no se apaga.

327. Todos tendrán que pasar por fuego, y cada sacrificio tendrá que ser salado con sal. Así que, no pequen más, para que no atraigan malas consecuencias.

328. Por eso les digo, cuídense los unos a los otros. Alimenten a mis ovejas. Pastoreen a mis ovejas. Sí, cuiden a mis ovejas.

329. La verdad que les he hablado los ha hecho limpios, y el que es limpio no necesita bañarse por completo otra vez, sino que le basta con lavarse los pies. Y ustedes están limpios, aunque no el que me traiciona.

330. Ustedes me llaman su Maestro y Señor y hacen bien, porque lo soy. Pero si yo, su Maestro y Señor, he lavado sus pies, ustedes también deben lavarse los pies los unos a los otros. Porque les he dejado mi ejemplo de cómo amar; para que de la misma manera en que yo los amé a ustedes, así se amen entre ustedes.

331. Supongamos que dos personas están en deuda y una debe mucho más que la otra. Cuando se perdonen las deudas, ¿quién debería estar más agradecida? Tendría que ser la persona a la que se le perdonó más. Pero el que cree que se le ha perdonado poco, suele amar poco; mientras que el que reconoce cuán grandes fueron los pecados que se le perdonaron, ama mucho.

332. Por ejemplo, había un cierto rey que estaba revisando sus cuentas. Durante este proceso, le trajeron a su presencia a uno de sus siervos que le debía la increíble cantidad de diez mil piezas de oro. Como era imposible que este siervo pagara la deuda, el rey aplicó la ley: el siervo y su familia serían vendidos, y su casa y posesiones subastadas. Pero el siervo cayó de rodillas frente al rey y le imploró diciendo: «Mi señor y mi rey, te ruego que tengas paciencia conmigo y yo te pagaré todo». El rey fue conmovido y tuvo compasión. Le canceló la deuda y dejó libre al siervo.

333. Sucedió, luego, que ese siervo a quien se le había perdonado las diez mil piezas de oro se encontró con un amigo que le debía cien monedas menores. En vez de mostrar misericordia, agarró a su amigo por la garganta gritando: «Págame el dinero que me debes». Su amigo se arrojó a sus pies e imploró: «Por favor, sé paciente conmigo y te pagaré todo, hasta la última moneda». Pero el siervo no lo escuchó y mandó que arrojaran al hombre en la prisión hasta que pudiera pagar la deuda.

334. Algunos de los otros siervos del rey vieron lo que había sucedido, y llenos de lástima, fueron y se lo dijeron al rey. Entonces el rey llamó al siervo a su presencia y le dijo: «Tú eres un siervo malvado. Te perdoné tu deuda impagable porque me lo pediste. ¿No deberías haber tenido la misma compasión con tu amigo que te debía tan insignificante cantidad?». Enfadado, el rey entregó al siervo a sus carceleros hasta que pagara toda la deuda.

335. Así les tratará mi Padre si ustedes rehúsan perdonar de corazón a sus hermanos y hermanas.

336. Ustedes saben que no hay que matar y que eso es ser culpable de juicio. Pero les digo que enojarse con su hermano también los hace culpables de juicio. Y si insultan a su hermano, no solo tendrán que responder ante los líderes, sino que estarán en peligro del infierno.

337. Por eso te digo, que si estás por hacer algo para Dios y te acuerdas de que tu hermano tiene algo en contra de ti, deja lo que estés haciendo y anda, reconcíliate con tu hermano y después vuelve a darle tu servicio a Dios.

338. Si tu hermano peca contra ti, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo. Si peca contra ti aun siete veces en el día y siete veces viene a decirte «me arrepiento», le perdonarás. Es más, ni pienses siete veces, piensa más bien setenta veces siete.

339. Así que, si tu hermano hace algo en contra de ti, ve y repréndelo estando tú y él solos. Si acepta tu corrección, has salvado a tu hermano; pero si no acepta su falta, llama a otros dos o tres hermanos para que sean testigos de la situación. Ahora, si el que pecó no acepta el consejo de los testigos, entonces involucra a toda la comunidad. Y si no le hace caso a lo que dice la comunidad, entonces ya no lo consideren un creyente, sino trátenlo como si fuera un ateo.

340. Todo lo que ustedes permitan será permitido, y todo lo que ustedes prohíban será prohibido. Si perdonan los pecados de alguien, serán perdonados; y si retienen sus pecados, quedarán retenidos.

341. Si juzgan a los demás, también serán juzgados. Así que, no condenen y no serán condenados; porque ustedes serán juzgados con la misma regla que usan para juzgar a los demás.

342. El que esté libre de pecado sea el primero en condenar a los demás.

343. Mira, ¿cómo puedes enfocarte en sacar la paja del ojo de tu hermano cuando tienes una viga en tu propio ojo? ¿Acaso le dirás: «Mira, tienes una paja en tu ojo», mientras tú mismo tienes un tronco en el tuyo? ¡No seas hipócrita! Primero asegúrate de que tú no tengas un problema mayor que se necesite resolver. Una vez que lo hayas resuelto, podrás ver mejor para ayudar a tu hermano con su propio problema.

344. Así que, no juzguen por las apariencias; más bien, juzguen con juicio justo. Conserven su pureza y tengan paz los unos con los otros.

345. Ustedes han visto cómo los reyes y grandes gobernantes se enseñorean sobre sus súbditos, ejecutan su autoridad y son llamados «benefactores». Pero no será así con ustedes, porque no funciona así el Reino de Dios. Al contrario, que el más grande entre ustedes sea como el más joven; y cualquiera de ustedes que lidera sea como el que sirve a todos los demás.

346. ¿Quién es considerado el más grande, el que se sienta a comer o el que sirve la comida?¿Acaso no se suele considerar al que se sienta a comer como el más grande? Sin embargo, yo he estado entre ustedes como el que sirve. Porque no vine para ser servido, sino para servir y para dar mi vida como rescate por muchos. Si ustedes saben estas cosas, bendecidos son si las practican.

347. No sean como los líderes religiosos que aman ser adulados y saludados por la gente, y usan títulos de respeto como «Maestro», «Doctor», «Reverendo», etc. No dejen que nadie use tales títulos para ustedes; porque yo soy su Maestro. Tampoco llamen a nadie en la tierra su «Padre» porque uno solo es su Padre, el que está en el Cielo, y ustedes son todos hermanos y hermanas. Sino que el más grande entre ustedes sea el que sirve a todos los demás. Porque cualquiera que se enaltece será humillado, mientras que el que se humilla a sí mismo será enaltecido.

348. Repito: quiero que se amen mutuamente; porque todos sabrán que ustedes son mis discípulos si se aman los unos a los otros.



Referencias:
El Mensaje Menu
 
371. Tengan cuidado de las personas, porque ustedes serán como ovejas entre lobos. Así que, sean tan astutos como las serpientes, pero con la inocencia de las palomas.

372. Les advierto que algunos los llevarán a la corte, los tratarán injustamente y los pondrán en prisión. Debido a mi mensaje, ustedes darán testimonio ante las autoridades. Pero si son acusados y llevados a la corte, no teman por falta de palabras. Les serán dadas en ese instante. No necesitan premeditar lo que van a decir porque el Espíritu de su Padre hablará por medio de ustedes.

373. Recuerden que el siervo no es mayor que su señor. Ustedes deben estar conformes en ser como su Maestro. Si me han perseguido a mí, también a ustedes los perseguirán. ¡Si a mí me han llamado el príncipe de los demonios, imagínense lo que dirán sobre ustedes!

374. Así que, si el mundo los odia a ustedes, sepan que me odiaron a mí primero. Si ustedes vivieran conforme a los valores del mundo, el mundo los amaría. Pero ya que no pertenecen más al mundo, sino que yo los seleccioné del mundo, es por eso que el mundo los odia. Serán perseguidos por mi nombre porque el mundo no conoce al que me envió.

375. Si yo no les hubiera dicho la verdad, el mundo no sería consciente de sus pecados. Pero ahora no tienen excusa. Si yo no hubiese realizado entre ellos tantos milagros grandiosos, no serían tan culpables. Pero ahora ya conocen mis obras y me han odiado a mí y a mi Padre. Esto ha sucedido para que se cumpla la profecía que dice: «Me han odiado sin motivo».

376. Pero no teman a los que solo pueden matar el cuerpo. Mejor es temer a Dios que puede destruir el cuerpo y el alma en el infierno. Así que, no tengan miedo, porque no hay nada que está encubierto que no será manifestado, y todo lo que está escondido se terminará sabiendo.

377. Cuando los persigan en un lugar, huyan al próximo. Yo volveré antes de que ustedes hayan recorrido todas las ciudades. Les he dicho estas palabras para que en mí puedan tener paz. En el mundo ustedes pasarán por tribulación, pero alégrense, porque yo he vencido al mundo.



Referencias:
El Mensaje Menu
 

El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


378. Cuando anochece, ustedes dicen: «Hará buen tiempo, porque el cielo está claro». Y en la mañana, dicen: «Hoy hará mal tiempo, porque el cielo está nublado y amenazante». Ustedes pueden predecir bastante bien el tiempo. ¿Cómo es que ustedes no pueden discernir las señales de los tiempos en los cuales viven? ¿Tan poco juicio tienen?

379. Cuando oigan de guerras, rumores de guerras y sediciones, no se aterroricen, porque estas cosas tienen que cumplirse primero; pero el fin no ha llegado todavía.

380. Porque se levantará nación contra nación, y gobierno contra gobierno. Habrá terremotos en muchos lugares diferentes. Habrá pestes, hambres y alborotos. Hasta habrá terror y grandes señales del cielo. Todo esto es el principio de los sufrimientos.

381. Entonces los entregarán a ustedes a tribulación, los matarán y serán odiados por todas las personas por causa de mi nombre.

382. Les digo esto para que no tropiecen. A ustedes los echarán de las congregaciones religiosas. Es más, ¡vendrá el tiempo en que cualquiera que los mate a ustedes pensará que le está prestando un servicio a Dios! Y les harán estas cosas porque no han conocido ni a mi Padre ni a mí. Pero esto se los digo a ustedes de antemano para que, cuando venga ese tiempo, puedan recordar que yo ya se los dije.

383. En ese tiempo muchos tropezarán, se traicionarán unos a otros y se odiarán unos a otros. Se levantarán falsos profetas y engañarán a muchas personas; y por haberse multiplicado la maldad, el amor que muchos antes sentían se enfriará.

384. Ahora, cuando vean a Jerusalén rodeada de ejércitos, sepan que ha llegado su destrucción. Cuando vean la abominación desoladora, de la cual habló el profeta Daniel, puesto en el lugar santo donde no debe estar, entonces los que estén en Judea, huyan a las montañas. Los que estén en las azoteas, no bajen a sacar nada de la casa ni los que estén trabajando en el campo vayan por sus ropas. Porque estos son los días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.

385. Dos estarán en el campo; uno será tomado y el otro dejado. Dos mujeres estarán moliendo en el molino; una será tomada y la otra será dejada. ¡Ay de las mujeres que en aquellos días estén embarazadas o criando hijos! Sí, vendrán días en cual se dirá: «benditas son las mujeres estériles, los vientres que no concibieron y los pechos que no criaron hijos».

386. Porque habrá gran adversidad en esos días y gran enojo sobre este pueblo. Serán matados y llevados como esclavos a otras naciones; y Jerusalén será pisoteada por las naciones, hasta que el tiempo de las naciones se cumpla.

387. Así que, oren para que su huida no sea en invierno ni en el día de reposo; pues jamás hubo una tribulación similar desde el principio del mundo ni jamás habrá otra igual. Si cuando el árbol estaba verde me crucificaron, ¡imagínense lo que harán cuando el árbol esté seco! Es más, a menos que aquellos días no fuesen acortados por Dios, nadie podría sobrevivir. Aun así, esos días serán acortados por causa de los que Dios escogió. Pero es necesario que mi mensaje sea difundido antes a todas las naciones.

388. Cuiden de que nadie los engañe, pues en los últimos tiempos muchos vendrán y usarán mi nombre, diciendo: «yo soy el Cristo» y «yo soy ungido» y engañarán a muchos. Dirán también, «El tiempo está cerca», pero no vayan ustedes detrás de ellos. No le crean cuando ellos les digan, «el Cristo está allá» o «aquí está el Mesías», porque se levantarán muchos falsos Cristos, ungidos y profetas, y harán grandes señales y maravillas. Serán tan engañosos que si fuera posible, engañarían a mis verdaderos seguidores. Pero miren, se los estoy advirtiendo de antemano, para que luego puedan creer.

389. Presten atención porque vendrán tiempos en que ustedes desearán ver uno de mis días y no lo verán. En ese entonces, si alguien les dice: «Miren, el Cristo está en el desierto», no salgan precipitadamente a buscarme. O si dijeren: «Él está en un lugar secreto», no les crean. Porque como el rayo resplandece del oriente y brilla hasta el occidente, así será mi venida.

390. Aprendan lo que la higuera y todos los árboles les enseñan. Cuando sus ramas crecen llenas de sabia y producen nuevas hojas, saben que el verano está cerca. De la misma manera, cuando vean que todas estas cosas comiencen a suceder, ustedes sabrán que mi regreso y el establecimiento del Reino de Dios se acerca y que llegará muy pronto.

391. Así que, cuando estas cosas empiecen a cumplirse, levántense y alcen la cabeza, porque su redención está cerca. En verdad les digo, esta generación no pasará hasta que todo esto se cumpla. El cielo y la tierra dejarán de ser, pero mis palabras jamás dejarán de cumplirse.

392. Pronto, después de esa gran tribulación, espantosas y grandes señales aparecerán en los cielos. Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas. Sí, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su luz. En la tierra habrá mucha angustia entre la gente y confusión a causa del bramido del mar y de las olas. La gente desfallecerá de temor en anticipación de las cosas que han de venir sobre la tierra y comenzará a decir a las montañas: «caigan sobre nosotros» y a las colinas: «cúbrannos», porque las estrellas caerán del cielo y los poderes del cielo se sacudirán.

393. En ese entonces, mi señal aparecerá en los cielos. Me verán viniendo en las nubes del cielo con poder y gran gloria. Todas las naciones se lamentarán, porque vendré en la gloria de mi Padre y los ángeles, para recompensar a cada uno de acuerdo a lo que hizo.

394. Enviaré a mis ángeles con el gran sonido de una trompeta, y ellos recogerán a todos mis elegidos, desde un extremo del cielo hasta el otro; y me verán, sentado a la mano derecha del poder de Dios, regresando en las nubes del cielo.

395. Pero no hay hombre que conozca el día, ni la hora en que esto pasará. Ni aun los ángeles en el Cielo lo saben, sino solamente mi Padre. Así que, quédense despiertos y orando siempre para que sean considerados dignos de escapar de todas estas cosas que han de suceder y de presentarse firmes delante de mí.

396. Miren, así como fue en los días de Noé, así también será cuando vuelva. En los días antes del gran diluvio, ellos comían y bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca. No entendieron nada hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Así también será con mi regreso.

397. Lo mismo pasó en los días de Lot. Se la pasaban comiendo y bebiendo, comprando y vendiendo, plantando y edificando. Pero el día que Lot salió de Sodoma, cayó fuego y azufre del cielo, y los destruyó a todos. Así también será cuando yo me manifieste.

398. Así que, no permitan que sus corazones se llenen de glotonería, embriaguez y de los asuntos de la vida mundana, o ese día vendrá de repente sobre ustedes, porque vendrá como una trampa sobre todos los que habitan en la tierra.

399. Por eso, quédense despiertos; porque no saben a qué hora retornará su Señor. Sean como personas que saben que les va a entrar un ladrón a su casa para robarles: se quedan despiertos y no dejan que la casa sea asaltada. Así ustedes, estén preparados, porque volveré a la hora en que menos lo esperen.

400. Consideren la historia de las diez damas de honor, quienes tomaron sus lámparas y salieron a encontrar al novio. Entre ellas había cinco sabias y cinco necias. Las necias tomaron sus lámparas, pero no llevaron más combustible que lo que ya tenían, mientras que las sabias llevaron consigo combustible adicional. Como la llegada del novio se retrasó, todas se durmieron.

401. Luego, a medianoche, se oyó de repente un grito: «¡Miren, el novio viene! ¡Ha llegado el momento de recibirlo!». Las diez damas se levantaron apresuradamente y comenzaron a preparar sus lámparas. Entonces las necias dijeron a las sabias: «Dennos un poco de su combustible adicional, pues todas nuestras lámparas se han apagado». «No podemos», respondieron las sabias, «porque no hay suficiente combustible para todas. Vayan rápidamente a los que venden combustible y compren para ustedes».

402. Pero mientras ellas fueron a comprar combustible, llegó el novio y las que estaban preparadas salieron con él para la celebración matrimonial, y la puerta se cerró. Después llegaron las otras damas y comenzaron a llamar: «Señor, Señor, déjanos entrar». Pero él le contestó: «Verdaderamente les digo, yo no sé quiénes son ustedes».

403. Así que, sean ustedes semejantes a siervos que esperan que su amo regrese de un viaje largo, para que cuando llegue el amo, ustedes estén listos para recibirlo. Dichosos son aquellos siervos a quienes el Señor encuentre anhelantes y a la espera de su llegada, aun si él viniera a media noche o al amanecer. Verdaderamente les digo, que él se pondrá su vestuario para banquetes, e invitará a esos siervos a cenar con él; y levantándose de la mesa, les servirá a ellos como a huéspedes de honor.

404. Así que, estén alertas y vigilen, porque no saben el día ni la hora cuando volveré. Estén preparados y mantengan encendidas sus lámparas, como los siervos que esperan a la puerta, pendientes del toque de su señor. Bendecido es el siervo a quien su amo lo encuentra haciendo su deber.

405. El que se mantenga fiel hasta el fin será salvo. Con su paciencia ganarán sus almas. Así que, quédense despiertos, porque ustedes no saben cuando volverá su Señor. Lo que les digo a ustedes, se los digo a todos: ¡Manténganse despiertos!



Referencias:

El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


406. Fue durante la celebración de la Pascua que fui entregado para ser crucificado y uno de los que comieron a la mesa conmigo me entregó.

407. A la verdad tuve que pasar por lo que se había escrito sobre mí, pero ¡qué terrible es para el que me entregó! Le hubiera sido mejor no haber nacido.

408. Ahora, fue necesario que se cumpliera en mí aquello que fue escrito: «Fue contado entre los inicuos» y «Heriré al Pastor y las ovejas serán dispersadas». Porque todos tropezaron a causa de mí esa noche.

409. Mi alma estuvo muy triste, hasta la muerte. Oré pidiendo que la copa que había de tomar pudiese pasar de mí si fuera posible, pero no quise hacer mi voluntad sino la del Padre. Así que pedí que si no hubiera otra posibilidad, que se hiciera entonces la voluntad de mi Padre.

410. Les dije a mis discípulos que se quedaran despiertos y oraran al Padre para que no cayesen en tentación, pero se durmieron y no pudieron quedarse velando ni una sola hora conmigo. El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.

411. Llegó la hora y fui entregado en manos de pecadores. Con un beso me entregaron, y vinieron a arrestarme cargando espadas y palos como si yo fuera un ladrón. Todos los días estuve entre ellos en el templo enseñando públicamente y nunca me echaron mano. Pero esta era su hora, mientras trabajaba el poder de la oscuridad.

412. No podrían haberme hecho nada si no se les hubiera dado permiso desde arriba. Pero mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, habría enseñado a mis seguidores a tomar armas y prevenir que yo fuese entregado a las autoridades. Pero cuando trataron de hacerlo les dije que vuelvan la espada a su lugar, porque todo el que tome espada, con espada será destruido.

413. Incluso podría haberle pedido a mi Padre que me diera más de doce legiones de ángeles para protegerme, pero ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras que decían que estas cosas tenían que pasar? Como dije, mi reino no es de este mundo.

414. Yo difundí mi mensaje abiertamente, sin esconder nada, enseñando en lugares de adoración y públicamente en el templo donde se reunían todos. Si hubiese enseñado algo malo, podrían haber dado testimonio del mal que dije. Pero si enseñé bien, ¿entonces por qué me golpearon?

415. A los que me arrestaban les dije, «Si es a mí a quien están buscando, dejen ir a mis discípulos». Y así, la hora llegó en cual todos mis seguidores fueron dispersados y huyeron cada uno a su propio lugar, dejándome solo. Pero no estaba solo, porque el Padre estaba conmigo.

416. Todo lo que fue escrito por los profetas acerca del Mesías se cumplió. Fui entregado a la custodia de los paganos, se burlaron de mí, fui tratado con desprecio y maltratado. Me azotaron y me mataron. En realidad nadie me quitó la vida, sino que yo la di de mi propia voluntad.

417. Por cierto, mientras moría me dijeron este refrán: «Médico cúrate a ti mismo». Pero antes de morir dije: «Padre, perdónalos; porque ellos no saben lo que hacen». También lloré: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», y terminé diciendo: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu... ¡se terminó!».

418. Yo le había dicho a los líderes religiosos: «destruyan este templo y en tres días lo volveré a edificar». Y fue así. Tuve el poder de dar mi vida y tuve el poder de tomarla otra vez. El Padre me dio este poder y derecho. Por esto mi Padre me ama, porque di mi vida para volverla a recibir.

419. Yo fui glorificado y Dios se glorificó en mí. El que gobierna este mundo fue derrotado, y fui levantado de la tierra, para atraer a todas las personas a mí.

420. ¡No sean más incrédulos, sino crean! ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! En cuanto a la resurrección de los muertos, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llamó a Dios el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Porque Dios no es el Dios de personas muertas, sino de los que están vivos, porque para Él todos viven.

421. ¿No era necesario que el Mesías sufriera estas cosas y que entrara en su gloria? Esto era lo que yo dije mientras estaba en la tierra, de que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Así está escrito, y así fue necesario que el Mesías padeciese y resucitase de los muertos al tercer día.

422. Así que, ¿por qué se turban y en sus mentes surgen dudas? Tengan paz. Les mostraría mis manos y mis pies para que sepan que soy yo, para que me toquen y vean; pues un fantasma no tiene carne ni huesos, como podrían ver que yo tengo. Los que me vieron, creyeron. Pero benditos son ustedes, los que no me han visto y todavía creen.

423. El mundo no me verá, pero ustedes sí me verán, porque así como yo vivo, ustedes también vivirán. Yo voy a preparar un lugar para ustedes. Si yo preparo un lugar para ustedes, vendré otra vez, y los tomaré para que estén conmigo, para que a donde yo esté, allí ustedes también estén.

424. No dejen que sus corazones se entristezcan: si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si no fuese así, yo se los hubiera dicho. Pero voy a preparar un lugar para ustedes. Si me aman, estén felices porque estoy con el Padre, pues mi Padre es mayor que yo.

425. No se extrañen de lo que significa cuando dije que dentro de poco no me verán, pero más tarde me verán otra vez. Llorarán y estarán tristes, pero el mundo se regocijará. Ustedes estarán llenos de tristeza, pero esa tristeza luego se tornará en gozo.

426. Una mujer, cuando está de parto, tiene dolor y agonía, pero tan pronto como da a luz al niño, olvida la angustia por el gozo de que un niño ha nacido en el mundo. Experimentarán tristeza por un momento, ¡pero los volveré a ver otra vez y sus corazones se regocijarán, y nadie podrá arrebatar su gozo!

427. ¡Con muchas ganas comí con mis discípulos aquella última pascua antes de morir! Así que, partan el pan entre ustedes en memoria de mí. El pan es mi cuerpo que fue dado por ustedes. La copa de vino representa el nuevo pacto, sellado por mi sangre. Beban de esta copa todos, porque esto es mi sangre, que derramé para cancelar los pecados de muchas personas y fue derramada en favor de ustedes.

428. Ustedes son los que han permanecido conmigo en mis pruebas. Así que yo les asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que coman y beban a mi mesa en mi reino.

429. Les digo que no voy a beber más del vino, hasta aquel día en que venga el Reino de Dios y lo beba nuevamente con ustedes en el reino de mi Padre. Tampoco volveré a celebrar otra cena de Pascua con ustedes, hasta que se le dé su verdadero significado en el Reino de Dios, porque tuve que dejar la tierra y marcharme adonde ustedes todavía no pueden ir, aunque luego vendrán.



Referencias:
El Mensaje Menu
 

El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


430. Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo para que él pueda traerte gloria; pues tú le has dado autoridad sobre todo hombre y mujer en la tierra para que él pueda dar vida eterna a los que tú le has dado.

431. Y esta es la vida eterna: Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a mí, a quien tú enviaste.

432. Yo te glorifiqué en la tierra, completando el trabajo que me diste para hacer. Ahora, Padre, revela mi gloria mientras estoy en tu presencia, la gloria que yo tuve contigo desde antes del principio del mundo.

433. Yo he manifestado tu esencia a estas personas que me diste del mundo. Ellos eran tuyos y tú me los diste a mí. Ellos han obedecido tu palabra. Ahora ellos saben que todo lo que me has dado viene de ti. Yo fielmente les he transmitido las palabras que me diste. Ellos las han creído y han llegado a conocer verdaderamente que vine de tu parte, y confían plenamente que tú me enviaste.

434. No oro por todo el mundo, sino solo por aquellos que son los que tú me has dado, pues verdaderamente ellos son tuyos. Todos estos que han creído en mí, son tuyos, y ellos me honran.

435. Yo ya no estoy en el mundo, sino que estoy contigo, pero ellos todavía permanecen en este mundo. Padre, guárdalos por el poder de tu nombre; para que todos tengan unidad, como nosotros tenemos unidad.

436. Mientras estuve en el mundo con ellos, yo los mantuve en tu nombre; los guardé y ninguno se perdió (excepto el condenado, para que se pudieran cumplir las Escrituras). Digo estas cosas, para que ellos puedan experimentar la medida total de mi gozo en sus corazones.

437. Les he dado tu mensaje y el mundo los ha odiado, porque ya no pertenecen a este mundo, así como yo tampoco pertenezco al mundo. Pero no te pido que los saques del mundo, sino que los protejas del mal, porque ya no son del mundo, como tampoco lo soy yo. Purifícalos con tu verdad, pues tu palabra es verdad.

438. Así como tú me enviaste al mundo, también yo los envío a ellos al mundo. Y por su causa, yo me consagro para que ellos también puedan consagrarse en la verdad.

439. No oro solamente por estos, sino también por los futuros creyentes, quienes vendrán a creer en mí por el testimonio de ellos. Permite que tengan verdadera unidad, como tú y yo la tenemos; que como tú estás en mí y yo en ti, así ellos estén en nosotros, para que el mundo pueda creer que tú me enviaste.

440. Yo les he dado la gloria que tú me diste; para que ellos tengan unidad, así como nosotros tenemos unidad. Yo en ellos y tú en mí, para que ellos lleguen a estar perfectamente unidos. Con esto, el mundo podrá saber que tú me enviaste y que los has amado a ellos como me has amado a mí.

441. Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y que vean esa gloria que me diste, porque me amaste desde antes que el mundo existiera.

442. Padre de Justicia, el mundo no te conoce, pero yo sí te conozco, y estos que creen en mí ahora saben que tú eres el que me envió.

443. Yo les he dado a conocer quién eres tú y continuamente te revelaré a ellos, para que el amor que me tienes pueda morar en sus corazones y para que yo también pueda residir en ellos.

444. Así sea.


Referencias:
El Mensaje Menu
 
Pronto estaremos subiendo más capítulos de El Mensaje. Para descargar el pdf de El Mensaje haz clic al link abajo.



Descarga El Mensaje en PDF:
EL MENSAJE


El Mensaje Menu