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El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús


233. Si solo aman a los que los aman y solo hacen bien a los que les hacen bien, ¿qué mérito tiene eso? Aun los impíos viven por esa regla. Y si son hospitalarios solo con sus amigos, ¿qué recompensa tendrán? Incluso los que viven desobedeciendo a Dios hacen eso.

234. Seguramente se les ha enseñado lo siguiente: «Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo». Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, bendigan a aquellos que los maldicen, hagan el bien a los que los odian y oren por los que los desprecian y persiguen. Haciendo esto, serán hijos de su Padre Celestial porque Él hace que el sol se levante para los malos y los buenos, y envía lluvia a los justos y a los injustos.

235. ¿Recuerdan el dicho «ojo por ojo, diente por diente»? Pues yo les digo esto: No resistan al que es malo. En vez de eso, si alguien les pega en una mejilla, ofrézcanle también la otra; o si alguno los demanda y toma su abrigo, ofrézcanle también la camisa que llevan puesta; y si alguien los obliga a caminar un kilómetro, caminen ustedes dos.

236. Hagan con los demás como quisieran que se haga con ustedes. Al que te pida algo, dale; y no rehúses a los que te pidan prestado.

237. Ahora, si solo prestas cuando esperas recibir algún beneficio, ¿qué mérito tiene eso? Hasta los incrédulos prestan su dinero cuando creen que recibirán algo a cambio. Así que, presta sin esperar nada de ello. Es más, si te quitan lo que es tuyo, no se lo reclames. Así serás hijo del Altísimo ya que Él es bueno con los que le agradecen y con los que no.

238. Del mismo modo, cuando hagas una comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos que viven en comodidad; no sea que ellos te inviten a cenar a su casa y seas recompensado. En vez, cuando hagas alguna fiesta o comida especial, invita a los que tienen necesidad y serás bendecido, porque ellos no te pueden devolver el favor. De esa manera, recibirás la recompensa en la resurrección de los justos.

239. Así que, sean misericordiosos como su Padre lo es y busquen la perfección de Dios.

Referencias:
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