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El Mensaje - Las Palabras Radicales de Jesús



16. Yo soy la luz. He venido al mundo para que cualquiera que confíe en mí no permanezca en la oscuridad. Yo soy la luz que ilumina al mundo; los que me siguen no caminarán en la oscuridad, sino que vivirán en la luz.

17. Mientras es de día, tengo que hacer el trabajo de Aquel que me envió; porque la noche se acerca cuando nadie podrá trabajar. ¿No hay doce horas de luz en el día? Pues si caminan de día, no tropezarán; pero si caminan de noche, caerán, porque no habrá luz para guiarlos.

18. Así que, caminen mientras tengan luz, porque de otra manera las tinieblas caerán sobre ustedes de repente. Los que caminan en la oscuridad no saben por dónde van, y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en un pozo.

19. Tu forma de ver las cosas afecta todo tu ser. Si buscas la verdad con sinceridad, toda tu vida estará llena de luz; pero si tu mirada es corrupta, toda tu vida estará llena de oscuridad. Ten cuidado, entonces, que lo que creas ser luz no sea oscuridad, porque si tu luz es en realidad oscuridad, ¡imagínate cuán oscuro será lo que claramente es tu oscuridad!

20. Han habido otros profetas que les testificaron de la verdad. Ellos fueron una luz ardiente y luminosa, y ustedes quisieron recrearse en su luz por un tiempo. Pero yo tengo mayor testimonio que ellos; las obras que el Padre me dio para hacer testifican que Él me ha enviado.

21. Si yo no hiciese las obras de mi Padre, tendrían excusa para no creerme. Pero si hago esas obras, aunque ustedes sospechen de mí, crean las obras que yo hago para que puedan conocer y creer que el Padre está en mí y yo en Él.

22. Esta es la razón por la cual la gente va a ser condenada: la luz ha venido a este mundo oscuro y resulta que los habitantes de este mundo aman más la oscuridad que la luz, porque sus obras son malas. Es que aquellos que dedican su vida a la maldad odian la luz y no quieren venir a la luz, porque temen que sus obras sean descubiertas y condenadas. Pero aquellos que practican la verdad vienen a la luz para que sus hechos sean vistos, ya que lo que hacen es agradable a Dios.

23. No se enciende una vela para luego cubrirla con una vasija, ni la ponen debajo de la cama, sino que la colocan en un candelero para que todos en la casa tengan luz para ver. De la misma manera, los que me sigan serán la luz de este mundo. Serán como una ciudad situada en una colina que no puede pasar inadvertida.

24. Si todo su ser está lleno de luz, no teniendo nada de oscuridad en ustedes, entonces serán completamente luminosos, como cuando una lámpara alumbra con su resplandor.

25. Así que, mientras tengan la luz, crean en la luz para que puedan ser «hijos de la luz». Dejen que su luz resplandezca brillantemente delante de todos para que puedan ver sus buenas obras y así glorifiquen a su Padre que está en el Cielo.

Referencias:
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