El concepto occidental del noviazgo ha durado tanto tiempo ahora que la mayoría de las personas no se dan cuenta de que es una innovación bastante reciente en la historia de la humanidad. De hecho, incluso hoy en día, la mayor parte del mundo no ha aceptado esta práctica, aunque muchos de los que vivimos en Occidente suponemos que es universal.

En algunas sociedades, los jóvenes pueden interactuar bajo la mirada atenta de un acompañante. Sin embargo, en muchas otras (como en India), los hombres y mujeres jóvenes casi no tienen contacto social hasta que sus padres los presentan unos a otros, poco antes de casarse. Hoy en día es más frecuente que se les da la opción, después de su primer encuentro, de rechazar la elección hecha por sus padres; pero no garantiza que la próxima opción no vaya a ser aún peor. En general, se considera como un signo de respeto a los propios padres confiar en la sabiduría de mamá y papá al seleccionar una pareja adecuada. También es interesante que los matrimonios arreglados tengan una tasa de éxito extremadamente alta, mientras que casi la mitad de los matrimonios formados en Occidente terminan en divorcio.

Creemos que la práctica de salir en citas ha sido el resultado de una paternidad perezosa y que esta es directamente responsable de la promiscuidad sexual que existe en la sociedad occidental. Muchos matrimonios fallidos son también el resultado del enfoque flojo del noviazgo hacia las relaciones humanas.

En la India, los matrimonios que no son arreglados por los padres se llaman "matrimonios por amor". Suena romántico a nuestra mentalidad occidental. Sin embargo, el término es despectivo. Implica promiscuidad y la gran probabilidad de que el matrimonio fuera necesario porque la novia quedó embarazada. El concepto de "enamorarse" ha sido, hasta la llegada de la televisión satelital, inaudito o totalmente ridículo para la mente oriental.

Para gran parte del Tercer Mundo, el amor no es considerado como un sentimiento; es considerado como un acto de la voluntad. Dos jóvenes que se han unido por acuerdo de sus padres no tienen que "enamorarse" el uno del otro. En cambio, "eligen" ser fieles unos a otros como prueba de un amor que va más allá de los impulsos emocionales. La mayoría de las parejas informan que también se forma un vínculo emocional. Pero es un subproducto de un compromiso más profundo, y no la esencia de su relación. Y este compromiso fiel de la pareja de amarse uno al otro, ya sea que lo sientan o no, se ha perdido en gran medida en el Occidente, como resultado del romanticismo y de la mentalidad de noviazgo.

Los padres que tienen alguna esperanza de que sus hijos sigan siendo vírgenes hasta el día de su boda sabotean esas mismas esperanzas al alentar a los jóvenes a pasar horas juntos en actividades de ocio sin supervisión.

Toda la industria del entretenimiento ha abandonado cualquier pretensión de moralidad con respecto al sexo. Una generación que alentó a besarse y abrazarse entre buenos amigos que salen en citas, hace una generación atrás, ahora acepta que la promiscuidad sexual es normal e incluso saludable al final de una cita. Cualquiera que cultive pensamientos célibes es considerado un desadaptado social en la sociedad de hoy.

Y nosotros, los padres cristianos, debemos aceptar la culpa por la situación.

Seguro, hay una oposición abrumadora a nuestra postura desde el mundo secular, pero ¿qué hemos hecho para desafiarla? Tal vez dimos pequeños sermones a nuestros jóvenes antes de enviarlos al cine o a las discotecas juntos. Pero ¿cuántos de nosotros nos atrevimos a desafiar la práctica entera de las citas? ¿Cuántos de nosotros nos cuestionamos si las películas y los bailes estimulaban los pensamientos sexuales y el contacto sexual? Estábamos preocupados de que nuestros hijos e hijas no fueran vistos como mojigatos en vez de preocuparnos más por su moralidad.

Dentro de nuestra comunidad, hemos combinado lo que creemos son los beneficios de los matrimonios arreglados con los beneficios de las citas. No "arreglamos" los matrimonios, pero 'chaperoneamos' todas las actividades. Los solteros no solo tienen contacto entre ellos, sino que viven juntos los siete días de la semana. Hacen tareas juntos, adoran juntos, comen juntos, participan en evangelización y trabajo social juntos, y juegan juegos juntos. Pero todo esto se hace en presencia de otros cristianos comprometidos. Incluso las parejas comprometidas rara vez están fuera de la vista de otros cristianos. Si la pareja desea hablar asuntos privados, puede hacerlo fuera del alcance del oído, pero a la vista, de otros miembros de la comunidad.

Hasta el momento del matrimonio, las parejas no se besan, no se acurrucan ni se toman de las manos, mucho menos se dejan llegar al juego previo o al coito.* Estar comprometidos significa que se les asignarán tareas que puedan realizar juntos, para que lleguen a conocerse mejor. Para al momento en que se casan, se conocen mucho mejor que muchas parejas en el mundo secular que han estado casados por varios años. Pero, de la misma manera, si deciden cancelar el matrimonio una hora antes de la ceremonia, no tienen por qué sentirse avergonzados de la compañía del otro por las libertades sexuales del pasado.

* En aras de la honestidad, algunas parejas sintieron que deberíamos decir que no siempre siguieron las reglas en su totalidad. Sin embargo, una pareja comprometida que solo se había tomado de la mano informó que incluso ese contacto se convirtió en un problema cuando más tarde decidieron romper la relación.

Hace unos años, dos de nuestros miembros que habían estado comprometidos, cancelaron su compromiso, y cada uno terminó casándose con alguien más en la comunidad. No ha habido problemas con la vergüenza o con los celos, porque estar comprometidos simplemente significaba que habían pasado tiempo trabajando juntos. Cuánto mejor es esto que la práctica actual entre los "cristianos" de ofrecer muestras gratuitas a posibles parejas matrimoniales.

Pero, por supuesto, solo pudimos hacerlo funcionar porque establecimos una comunidad cristiana donde todos los miembros se suscribieron a los mismos altos estándares. Las personas dentro de la comunidad no tienen citas con personas fuera de la comunidad. Si alguien fuera de la comunidad está interesado en conocer a los miembros de la comunidad, entonces pueden participar en nuestras tareas, evangelización, comidas, etc., como si fueran miembros de la comunidad. Es natural esperar que se unan a nuestra comunidad si finalmente deciden casarse. Pero no es necesario que nuestros miembros salgan al cine, a bailar o incluso a cenar solos con alguien del sexo opuesto.

Llámalo opresivo si lo deseas, pero preferimos pensar que es sensato y que proviene de una comprensión justa acerca de a lo que lleva todo el juego de las citas.

Debido a que nuestros miembros quieren permanecer castos, consideran que este enfoque es inmensamente superior al juego de citas y a todos los peligros espirituales que este último conlleva.


{loadpostion relacionado}


Escribir un comentario




Completa el rompecabezas abajo y apreta "enviar":