Es demasiado fácil seguir un "sistema" en lugar de seguir a Dios. Nosotros, como comunidad, usamos el término "sistema" de la misma manera que la biblia Reina Valera habla sobre el "mundo" y sus formas. Pero más específicamente, y de acuerdo con lo que creemos que es el mensaje del Nuevo Testamento, desde Mateo hasta el Apocalipsis, necesitamos ver al "sistema" como una inclinación hacia una organización o institución, en vez de la conciencia interna del Espíritu Santo. Como tal, el “sistema” (y el pensamiento sistémico) es totalmente lo opuesto al misterioso e invisible Reino de los Cielos que Jesús enseñó.

A menudo, cuando las personas se encuentran con nosotros, especialmente si ya han estado buscando a Dios personalmente, escuchan lo que estamos diciendo, y se sienten profundamente desafiadas en su caminar espiritual. Toman una decisión que los saca de la dependencia de su trabajo en particular, pero a menudo causa problemas con sus estudios, sus familias y sus amigos. Es una decisión difícil, pero muy liberadora espiritualmente, porque sienten que están abandonando la dependencia al sistema, y aprendiendo, de manera figurada, a caminar sobre el agua, al ejercer una fe real en un Dios real. Mientras hacen esto, se están aventurando en el Reino de Dios... no porque nosotros seamos el Reino de Dios, sino porque están dando un paso de fe.

Pero luego, se encuentran trabajando con nosotros día tras día y año tras año, y pronto se vuelve más fácil simplemente "buscar consejo" del grupo que preguntarle directamente a Dios. Hemos visto esto más recientemente con respecto a algunas disciplinas que hemos hablado y decidido, donde las personas más adelante preguntaron cosas como: "¿Se nos permite hacer esto o lo otro?" Es muy fácil olvidar por qué decidimos reducir ciertos consumos y tan solo observar las "reglas" de la comunidad para determinar cómo llevar un estilo de vida más sostenible.

En el mejor de los casos, por supuesto, el consejo grupal debe ser la sabiduría colectiva que ha resultado de cada individuo buscando a Dios. Esa es nuestra visión para esta comunidad. Pero hemos visto que el rendir cuentas a nivel personal ante Dios, tiende a ir cuesta abajo a lo largo del tiempo, hasta que todos suponemos que los demás están cuidando esa parte de la meta del grupo, y todo lo que tenemos que hacer personalmente es escuchar a lo que los demás están diciendo y actuar de acuerdo a eso.

Tal deslizamiento sutil conduce eventualmente a la insatisfacción. Un aspecto de este problema, es que las personas se enojan porque están haciendo todo lo posible por complacer a la comunidad, y aún así la comunidad parece estar encontrando fallas en ellas. Lo que no comprenden completamente, es que la comunidad probablemente está molesta con ellas porque ESTÁN siguiendo a la comunidad, o, más precisamente, porque están siguiendo a la comunidad en lugar de seguir a Dios.

Entonces, eventualmente su enojo los lleva a abandonar la comunidad. Para muchos se convierte en una experiencia bastante liberadora. Por fin, una vez más, actúan como individuos "libres", toman sus propias decisiones y no tienen que siempre estar pediendo consejo a los demás sobre lo que hacen. Es posible que realmente se hayan "graduado" de ser sistemitas dentro de la comunidad, para ser más responsables y rendir cuentas ante Dios. El abandonar la comunidad de esta manera, tiene el potencial de convertirse en un paso hacia adelante para muchos de nosotros.

Pero, tristemente, si no han podido escuchar a Dios y escuchar cosas que contradicen sus propios deseos egoístas mientras están en la comunidad, las posibilidades de que lo hagan fuera de la comunidad son muy escasas. En el pasado, algunos finalmente han regresado a la comunidad. Otros han seguido haciendo otras cosas con sus vidas, a menudo cosas bastante admirables, con algunas similitudes a las cosas que hemos hecho en la comunidad. No es nuestro trabajo decidir si están mejor o peor espiritualmente. Solo Dios puede decidir eso.

Pero también, han habido quienes se han vinculado con otros que luchan contra nosotros como grupo. Ese podría ser el peor destino de todos, porque lo que en realidad han hecho es unirse a otro sistema, y éste tiene un espíritu negativo y amargo. Debido a que una vez más están en un sistema, no necesitan pensar y crecer espiritualmente como individuos, porque todo lo que necesitan es la aprobación del nuevo sistema para mantenerlos inspirados. Y en estos casos, esa aprobación solo proviene de cuán efectivos pueden ser para destruirnos a nosotros y a nuestro mensaje.

Hay poco que podemos hacer por esas personas, pero existe un mayor beneficio al buscar esta misma característica en nosotros mismos y lidiar con ella, antes que se vuelva tan mala. Puede que no sea del todo exacto decir que unirse a un sistema que está en contra nuestro como comunidad, es el "peor destino de todos", ya que Jesús dijo que la TIBIEZA es el peor destino de todos. Al menos aquellos que eligen convertirse en rebeldes se han vuelto candentes por una causa. Cualquiera de nosotros que todavía sigue haciendo las cosas por inercia sin tener ese contacto diario y personal con Dios en realidad puede estar peor que los que ya se han declarado como enemigos nuestros. Es bastante obvio que nuestros oponentes son anti-Dios, o al menos están fuertemente dirigidos en esa dirección; pero nosotros no somos tan obvios. Y lo mismo podría decirse de algunos de los que nos dejan para unirse a otros sistemas que son menos fanáticos y más respetables que nosotros mismos o que los rebeldes.

Una de las razones por las cuales tenemos mucho respeto por algunos ateos, es que muy pocos de ellos tienen un sistema al que pertenezcan que se base en su incredulidad en Dios. Sus creencias (o incredulidades), por lo tanto, deben elaborarse en privado, y ellos tienen que asumir su propia responsabilidad por las cosas que dicen en ese sentido. Sería bueno ver más de ese tipo de carácter entre los que profesamos creer en Dios. Trabajar en armonía con otros creyentes es excelente para nosotros desde el punto de vista que nos enseña a tener paciencia, amor y humildad; pero también puede apagar nuestras conciencias si no somos fieles en nuestra vida de oración.

Lo que debemos hacer, por supuesto, es desesperarnos delante de Dios, para que no nos deterioremos y nos volvamos sistemitas de nuestra propia comunidad. Necesitamos orar constantemente para que Dios "nos libere de (este) mal", así podremos ser vistos por Él al construir Su reino y Su poder y Su gloria, en lugar del nuestro. El tema de la oración siempre es difícil de escribir, en parte porque sabemos cuán cortos nos quedamos en este área, pero también porque es algo tan privado, y que Jesús ha dicho que debe ser secreta. Sin embargo, se puede señalar que la razón por la cual es secreta es probablemente porque Él no quiere que busquemos aprobación de los demás sobre lo que sea que hagamos para dar la IMPRESIÓN de que estamos orando. En lugar de eso, Él quiere que evitemos todo pensamiento de aprobación humana y nos escapemos a un lugar privado con Él, donde podamos hablar y pensar qué es lo que Él quiere que hagamos con nuestras vidas.

Como se dijo al principio, eso es lo que las personas hacen cuando por primera vez, deciden unirse a nosotros. También pueden ser obligados a hacerlo al dejarnos. Pero si pudiéramos aprender a hacerlo constantemente, ya sea que estemos dentro o fuera, o si somos aprobados o desaprobados por nuestro sistema en la comunidad o cualquier otro sistema, entonces estaríamos en el camino correcto.


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