¡¡NOTICIAS IMPORTANTES!!  ¡INVADE EL REINO DE LOS CIELOS!


¡Fuerzas extranjeras conocidas como "El Reino de los Cielos" invaden la Tierra!  ¡Rey Jesús y Su ejército sobrenatural vienen a derrotar todos los reinos terrestres, incluyendo cada sistema político, económico y religioso en este planeta!  Él reclama la autoridad más alta del universo y está resuelto a establecer Su reinado sobre la Tierra, y a gobernarla con una vara de hierro.  Está preparado para castigar a cualquiera y a todos los que estorben Su camino.  Resistir es fútil.  El Rey y sus fuerzas tienen acceso a tecnología y poder mucho más allá del alcance de la población de la Tierra, teniendo la habilidad no sólo de destruir nuestros cuerpos físicos y terrestres sino también de aniquilar la esencia misma de nuestro ser: nuestras almas. 

Un día ha sido anunciado en cual el Rey juzgará a todos y a cada ser humano que alguna vez haya vivido, condenando a Sus enemigos a tormento y destrucción en una dimensión espiritual similar a un fuego inextinguible.  Esta dimensión fue creada originalmente para el castigo sin fin del archienemigo del Rey (comúnmente conocido como el diablo o Satanás) quien usurpó la autoridad del Rey en tiempos pasados y se estableció ilegalmente como gobernador de la Tierra, habiendo engañado a la raza humana a esclavitud por medio de seducirla con poder y riqueza.  Cualquiera que ha cooperado con la rebelión de Satanás participará de su castigo, con la excepción de aquellos que han renunciado su pasado y tomado ciudadanía en el Reino de Su Majestad y que sean encontrados registrados como ciudadanos en el Día del Juicio.

HISTORIA

Centenares de años atrás, el Rey Jesús, Hijo del Altísimo Dios Viviente, Creador del Universo, visitó este planeta, tomando forma humana y moviéndose entre el pueblo que era y se volvió consciente de Su llegada y principios.  EL Rey caminó rectamente en verdad y amor, explicando cómo era vivir bajo Su reinado, respaldando Sus reclamos al trono con muchas señales milagrosas y el cumplimiento de profecías antiguas. Aunque Él era el Rey legítimo de la Tierra y el Universo, teniendo autoridad para inmediatamente llamar una invasión militar, se sujetó al gobierno de Sus enemigos, dándoles abundante oportunidad para demostrar sus verdaderas intenciones y naturaleza.  No pudiendo tolerar los reclamos de Jesús de ser el Rey y el anuncio de Su Reino (ni sus críticas del establecimiento), los sistemas políticos, económicos y religiosos del mundo conspiraron juntos bajo la influencia de Satanás para arrestar, burlar, torturar y matar al Rey, clavándolo desnudo a un madero donde la gente lo insultaba y ridiculizaba.  Por medio de dejarles hacer eso, el Rey expuso la esencia de su poder.  De hecho, les quitó cualquier pretexto de autoridad, exponiendo la profundidad de su corrupción en que torturarían y matarían al Hijo inocente de Dios para mantener su sistema.  El cadáver del Rey fue enterrado en una tumba y al tercer día volvió a vivir, habiendo cumplido Su plan, vencido todo los poderes de Satanás, incluyendo a la muerte, y confirmando Su propia autoridad y poder.  Antes de irse del planeta, el Rey se reunió con muchos de sus seguidores fieles, mostrándoles cómo las profecías antiguas habían sido cumplidas y mandando a sus embajadores fieles a propagar en toda la Tierra las noticias importantes sobre Su Reino.

AMNISTÍA

Ahora, en demostración de la gran bondad y misericordia de Su Alteza Real, el Rey está graciosamente ofreciendo ciudadanía celestial a todos los terrícolas, sin importar los delitos cometidos previamente en contra de Su Majestad y Sus Decretos Virtuosos.  Esta oferta de amnistía está disponible sólo por tiempo limitado.  Está limitado corporalmente a la raza humana entera hasta que todos los grupos étnicos hayan escuchado este anuncio importante sobre el Reino de Jesús; y limitado individualmente a los días de vida mortal de cada persona; la oferta completa siendo limitada al tiempo en que cualquiera de tales condiciones se cumplan primero.  Para evitar el abuso de esta oferta de tiempo limitado, e intentos de dejar solicitudes de ciudadanía al último minuto, a los seres humanos les ha sido negado el acceso al conocimiento del día y la hora tanto los de la fecha de vencimiento corporal como los de su vida.  Se recomienda encarecidamente a todos los habitantes de la Tierra a solicitar su ciudadanía en el Reino mientras todavía haya tiempo.  Mañana puede ser demasiado tarde.

Aunque la ciudadanía del Reino de los Cielos está disponible libremente a cualquiera que lo desee, sin importar cultura, raza, religión, edad o género, no es de ninguna manera incondicional.  Hay condiciones que se deben cumplir y no son negociables.  La falta de cumplimiento de los requisitos para la ciudadanía resultará en una solicitud rechazada.  Hasta que las condiciones puedan ser cumplidas, los que rehúsen solicitar y hacer lo posible para cumplir con las condiciones continuarán siendo vistos como enemigos del Rey y en lealtad a Su archienemigo, Satanás.

Las dos condiciones principales para la ciudadanía son explicadas en términos generales de la siguiente forma:

CONDICIÓN 1. CAMBIAR

Los solicitantes que desean obtener la ciudadanía al glorioso Reino de Virtud de Su Majestad, deben primero cambiar, tanto por dentro como por fuera.  Por dentro, deben cambiar sus actitudes con respecto a su rebelde comportamiento pasado y reciente en contra de los principios del Reino y sus actitudes hacia el Rey.  Tal comportamiento incluye, pero no es exclusivo a, malos pensamientos, odio, venganza, asesinato, hurto, envidia, adulterio, inmoralidad sexual, borrachera, mentir, blasfemia, herejía, sedición, brujería, idolatría, avaricia, orgullo, incredulidad, cobardía, pereza y todas las cosas que son contrarias a las virtudes que todas las personas en todos lugares han sabido en sus corazones que deberían seguir.  Los solicitantes deben renunciar a todas estas cosas y verlas como lo malas que son.  Por fuera deben confirmar su renuncia a tales cosas por medio de demostrarla con sus acciones, esforzándose por no participar más en ellas.  La ayuda para superar tales vicios está disponible libre y gratuitamente a cualquiera que pida directamente la ayuda de Dios, pidiéndole que les llene con Su Espíritu de Santidad.  Si tal confirmación con acciones no pueda demostrarse, por lo menos en cuanto a tratar de cambiar, se tomará como evidencia que no ha habido ningún cambio por dentro, anulando la solicitud de ciudadanía.

CONDICIÓN 2. CONFIAR

Aunque la primera condición es necesaria para una solicitud exitosa, no es suficiente en sí misma para lograr la ciudadanía.  Los solicitantes también deben confiar implícitamente en el Rey Jesús en cada área de sus vidas, así mostrando que aceptan a Jesús como su Rey y son elegibles como ciudadanos del Reino de Su Majestad.  La falta de confianza hacia el Rey es tomada como una declaración de parte del solicitante de que cree que uno no puede confiar en el Rey, cuando la realidad es que es el Único de confianza.

El Rey estableció personalmente la Constitución de Su Reino durante su previa visita a la Tierra, explicando cómo era el Reino de los Cielos, mostrando exactamente cómo un ciudadano de Su Reino se debe comportar y lo que se requiere de él.  Su Constitución, las enseñanzas del Rey Jesús, ha sido puesta en circulación alrededor de la Tierra, habiendo sido publicada por primera vez por algunos de Sus embajadores de confianza, llamados Mateo, Marcos, Lucas y Juan, y estas publicaciones han sido compiladas en el libro más publicado en la historia planeta, la Biblia.  Cualquiera que quiera solicitar la ciudadanía debe hacer todo lo posible para informarse de la Constitución, ya que deben esforzarse por vivir de acuerdo a ella el resto de sus vidas mortales, sujetos a Jesús como su Rey.  Lo pueden hacer por medio de leer las publicaciones mencionadas antes y/o escuchando directamente de Dios en casos donde no sea posible leer.

Si llegarán a haber excepciones de cumplir con estas condiciones, serían evaluadas en el Día del Juicio, y personalmente por el Rey, quien podrá de Su voluntad soberana aceptar tales excepciones.  Sin embargo, el Rey ya ha advertido que muchas personas tratarán de reclamar por excepciones en el Día del Juicio y terminarán siendo echados afuera.  Se recomienda encarecidamente a todos los solicitantes hacer todo lo posible para cumplir con las condiciones establecidas para tener alguna esperanza de poder ser una excepción genuina.

No obstante, no hay condenación para aquellos que verdaderamente son ciudadanos, quienes sinceramente se esfuerzan por vivir sujetos al Rey en vez de seguir sus propios deseos malvados.  Para tales personas que aman a Dios y han sido llamadas de acuerdo a Sus propósitos, todas las cosas obran para su bien.  Si se llegan a tropezar en el camino, tienen la seguridad de que si confiesan sus faltas, el Rey es fiel y justo en perdonarles sus pecados y en limpiarlos de toda maldad.

ACTOS CONSTITUCIONALES

La Constitución está fundada en dos máximas eternas: Amar a Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerza; y amar a tu prójimo como a ti mismo, haciendo a los demás la clase de cosas que quisieras que los demás hagan por ti.

La Constitución, las enseñanzas del Rey Jesús, explica cómo se debe practicar estas máximas y claramente declara que uno no puede ser considerado un ciudadano del Reino sin honrar al Rey más que a todos los demás, incluyendo a uno mismo (aun hasta el punto de dar su vida por Él en obediencia).  Declara que uno debe renunciar a todo lo que tiene y que los ciudadanos del Reino deben abandonar su previa búsqueda vana de riqueza material y en vez empezar a invertir su tiempo en crear riqueza verdadera en el Reino de los Cielos.  Esto se hace mayormente por medio de vender sus posesiones materiales terrenales y usar los ingresos para ayudar a los necesitados.  (De hecho, el Reino de los Cielos es como alguien que encuentra un gran tesoro y por gozo va y vende todo lo que tiene para adquirir ese tesoro.)  Uno debe poner a todos los asuntos del Reino de los Cielos como primera prioridad en su vida, confiando que mientras lo hacen, Dios mismo proveerá sus necesidades físicas.  No deben ser como los enemigos de Dios quienes no confían que Él va a cuidarlos y quienes están preocupados con respecto a conseguir sus necesidades básicas.  Por consiguiente, los ciudadanos del Reino ya no pueden dedicar sus vidas a ganar dinero, porque si aman a Dios y se aferran a Él, odiarán al dinero y lo menospreciarán o harán lo opuesto.  No hay un campo medio en cual uno puede servir a Dios y al dinero a la misma vez.  Solamente uno de esos dos puede ser la motivación principal en la vida de uno.

Cada ciudadano debe informar a los demás sobre el Rey Jesús y Su Reino.  Cualquiera que esté avergonzado de hacer esto encontrará que su ciudadanía será anulada.  También deben confiar en Dios por su protección y estar dispuestos a sufrir injustamente por la causa del Reino, ofreciendo la otra mejilla a los que les quisieran hacer daño, bendiciendo a los que los maldigan y luchando en contra de las fuerzas del mal por medio de hacer el bien.  Deben amar a sus enemigos, tal cual como el Rey los amó y les perdonó a ellos y les ofreció libremente la oportunidad de ser parte de Su Reino, a pesar de haber sido Sus enemigos en tiempos pasados.

Los párrafos anteriores mencionan solamente algunos de los Actos Constitucionales y no deben ser tomados como una lista exhaustiva.  Se recomienda encarecidamente a los solicitantes que se refieran a las publicaciones antes mencionadas de Mateo, Marcos, Lucas y Juan para más detallada información sobre la Constitución.

La falta de confianza en la Constitución del Rey Jesús de parte del solicitante será tomada como una declaración suya de que el solicitante no confía que el Rey determine cómo Sus ciudadanos deberían vivir y de que rechazan el Reinado de Jesús sobre sus vidas.  Esto cancelará la solicitud de ciudadanía y pondrá en riesgo la ciudadanía de aquellos que previamente vivieron como ciudadanos del Reino.  Se les recuerda a los terrícolas que Jesús no está estableciendo una democracia en cual las personas decidirán por sí mismas sus propias reglas de lo que es bueno y malo.  Así fue, de hecho, cómo la autoridad del Rey fue usurpada al principio cuando Satanás sedujo a los seres humanos para que crean que ellos podían ser como Dios si le desobedecían y adquirían por sí mismos el conocimiento del bien y el mal, en vez de confiar en lo que Dios ya había dicho sobre el tema.

BENEFICIOS:

Todos los solicitantes que cumplan con las condiciones mencionadas antes inmediatamente recibirán la ciudadanía del Reino y continuarán siendo ciudadanos mientras no cometan alta traición por medio de conscientemente rechazar al Rey y Su Constitución.  Una vez aceptado como ciudadano, uno recibirá el perdón inmediato de todos sus delitos pasados; una nueva naturaleza que lo impulsará a ser cada vez más como su Rey; la habilidad de participar en todas clases de bendiciones celestiales incluyendo una vida abundante el resto de su tiempo en la Tierra; vida eterna que no es destruida en muerte; una relación restaurada con Dios como su Padre; comunión sincera y significativa con otros ciudadanos; y un aumento continuo en amor, bondad, fe, paz, humildad, honradez, dominio propio, por mencionar unas pocas de las riquezas eternas que están disponibles libremente a todos los ciudadanos.  Ya que el nivel de satisfacción y la calidad de las riquezas celestiales son extremadamente difíciles de imaginar para las mentes terrenales, el disfrute completo de tales bendiciones no puede ser explicado por completo en lenguajes terrenales y es dejado que cada ciudadano los descubra y disfrute por sí mismo mientras viven como ciudadanos del Cielo.

ADVERTENCIA:

Como lo había mencionado hace mucho el Rey mismo, hay muchas personas que dicen ser ciudadanos del Reino pero que no lo son.  Son impostores, espías, y trabajan secretamente para Satanás, tratando de pervertir los decretos del Rey, por medio de enseñar que la gente no necesita cumplir con las condiciones antes mencionadas para obtener ciudadanía.  Ya que declaran públicamente que han aceptado a Jesús como su Rey, y que ya son ciudadanos, muchas personas son engañadas al seguir su error.  Algunas aun parecen hacer milagros para apoyar su posición.  No obstante, debe ponerse en términos claros que solamente el Rey puede establecer las condiciones de ciudadanía.  Sus condiciones, como se ha mencionado, no son negociables, sin importar quién diga lo contrario.  La única manera de descubrir a un impostor es por medio de entender la Constitución y ver si la vida de tal persona refleja por medio de sus acciones una disposición al sujetar su vida a la Constitución.  "Por sus frutos los conocerán" dice el Rey, no simplemente por medio de sus declaraciones de Jesús como Rey.

Algunos de los embajadores fieles del Rey han escrito crónicas y cartas a los ciudadanos del Reino para alentarlos a mantenerse fieles al Rey y ayudarles a profundizar su entendimiento de los decretos del Rey y la historia del Reino.  Sin embargo, esas cartas y crónicas no deben ser tomadas como constitucionales en sí mismas. Están sujetas a la Constitución en todos los casos y son válidas solamente en proporción a su acuerdo con la Constitución.  El embajador no es mayor que su Rey ni su igual en autoridad.  Hay un sólo Rey, Rey Jesús, Rey de Reyes y Señor de Señores.  Cualquier intento en hacer que tales cartas o cualquier otro escrito contradiga los Actos claramente mencionados en la Constitución por el Rey mismo, será visto como traición y recibirá castigo severo si el culpable no cambia y se sujeta a las condiciones que el Rey estableció para la ciudadanía.  Los embajadores mismos se levantarán en el Día de Juicio en contra de tales personas, ya que su intención de escribir fue para acercar la gente al Rey y no a sí mismos, y especialmente no a sí mismos en oposición al Rey.  El Rey mismo ha declarado: "Ustedes se enfocan en las Escrituras porque creen que en ellas encontrarán la vida eterna, y sin embargo ellas todas hablan de Mí y ustedes rehúsan venir a Mí para que yo les de vida."

El Reino de los Cielos no tiene un lugar físico específico aquí en la Tierra, ya que ocupa todo el planeta y su universo y está presente en la Tierra entre los ciudadanos del Reino, quienes esperan su manifestación completa cuando vuelva el Rey Jesús.  No obstante, hay varias Oficinas de Información al Ciudadano y Embajadas que están disponibles en la Tierra donde los ciudadanos y solicitantes pueden recibir información y apoyo práctico para vivir sus vidas bajo la Ley del Reino.  Como hay muchas embajadas falsas en la Tierra, los solicitantes y ciudadanos deberán discernir cuidadosamente la naturaleza de tales centros.  Los dos párrafos anteriores proveen información para asistir tal discernimiento, y más ayuda podrá encontrarse por medio de escuchar humildemente la guía del Espíritu de Dios.

CONCLUSIÓN

Cualquiera que haya leído este documento tiene una responsabilidad de responder.  Cómo respondes puede afectar seriamente tu solicitud para la ciudadanía.  El Rey te ha dado la libertad de decidir cómo vas a responder.  Es tu decisión.  O eliges aceptar las condiciones de paz y rendición del Rey Jesús, lo cual te dejará ser un ciudadano y disfrutar de todas las bendiciones eternas que tal posición te permite, o debes elegir prepararte para ir a batalla en contra de Él cuando venga a ejecutar Su juicio sobre este planeta.

¡El Reino de los Cielos invade!  Has sido advertido.

¡SALVE REY JESÚS!

En Servicio de Su Majestad,
Embajador Cristiano
(Nombrado por Decreto Real y en conformidad con Actos Constitucionales Mt 24:14; Mt 28:19-20; Lc 24:47)

NOTA:  Todas las personas que están considerando solicitar, ya han solicitado, o ya tienen la ciudadanía son alentados a publicar, imprimir, distribuir, reenviar y propagar este documento importante en su totalidad a cuantas más personas sea posible para aumentar las chances de las personas par obtener la ciudadanía en el Reino de los Cielos.



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