Alguien de los EE.UU. nos escribió para decirnos que los cristianos en los EE.UU. son "incapaces" de arrepentirse y, por lo tanto, la clave para el avivamiento espiritual tendrá que venir a través de "alabanzas" en lugar de arrepentimiento. En otras palabras, sugirió que los gritos de "¡Señor! ¡Señor!” actuarán como un sustituto de hacer las cosas que Jesús dijo, y que Dios aceptará tal intercambio porque la gente no pueden evitarlo. ¡Qué fantasía increíblemente ciega! (Ver Lucas 6:46).

El país está en una montaña rusa emocional hacia el infierno, y todos se dicen a sí mismos que no hay nada que puedan hacer al respecto. Pero eso no es verdad.
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¿Qué es lo que crees que no puedes hacer? ¿No puedes dejar de cometer adulterio? ¿No puedes dejar de comer en exceso? ¿No puedes dejar de acumular cuentas? ¿No puedes renunciar a tu trabajo? ¿No puedes vender tus posesiones y dar las ganancias a los pobres? ¿No puedes salir a las calles y dar testimonio a las masas fielmente cada día? ¡Disparates! Puedes hacer todas esas cosas y aun más.

Imagínate que le das un arma a alguien y que dejas que te siga todo el día, con el entendido de que te disparará en la cabeza en el momento en que falles en cualquiera de esas áreas, y se te puede garantizar que tu vida será transformada como resultado de eso. Con un arma en la cabeza, cambiarás y cambiarás de maneras absolutamente sorprendentes.

Pero, por supuesto, no es así como Dios lo hace. Oh, Él quiere un arma en tu cabeza, de acuerdo; ¡pero Él quiere que seas tú quien la sostenga! La noción entera de muerte y castigo eterno tiene la intención de motivarnos a hacer cambios drásticos en la forma en que vivimos la vida ahora. Vamos a morir, y debemos estar preparados para ello. Ninguna otra criatura en este planeta puede preguntarse "¿Por qué?" con respecto a su existencia, y luego anticipar la muerte con el entendimiento de que la muerte (y nuestra preparación para ella) son parte del plan entero para nuestras vidas.

Obviamente, la mayor parte del mundo se ha tapado los ojos y los oídos para bloquear cualquier pensamiento de muerte o juicio. Pero la mayor tragedia es que los cristianos profesos hacen lo mismo. Se quejan de no poder cambiar, mientras predican doctrinas que tienen un solo objetivo: bloquear de sus mentes cualquier pensamiento de tener que responder ante Dios por su comportamiento. Sin embargo, esa es la única cosa que les posibilitaría salir de su apatía.

En nuestro libro, "Sobrevivientes", mostramos cómo el mundo religioso ha sido preparado para aceptar La Marca de la Bestia con el argumento de que (a) no tienen la capacidad de resistirla, y (b) un Dios amoroso nunca los castigaría por aceptarla. Pero cuando los eventos mundiales revelan hacia dónde se dirige todo, quién está detrás de La Marca y lo que vamos a sufrir por haberla tomado, se produce un avivamiento.

El arma de la justicia de Dios está apuntando a tu cabeza en este momento. Vas a pagar por tu avaricia, tu egoísmo, tu orgullo, tu pereza, tu obstinada negación a cambiar. Dios espera amorosa y pacientemente que vuelvas a tu sano juicio y te arrepientas. Pero no esperará para siempre. Cada vez que alguien muere, es un recordatorio para el resto de nosotros de que podríamos ser los siguientes. Amando a Dios o no, la muerte está ahí afuera esperándonos. Es real y es inevitable. Y después de la muerte viene el juicio.

¿No crees que ya es hora de que hagas algo para prepararte para ese día? ¡Y aquí estamos hablando de algo más que una oración ritual de dos minutos! Estamos hablando de elegir obedecer a Cristo con todo lo que tenemos y somos.


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