El tema del bautismo con agua ha llevado a muchas divisiones.  Algunos sumergen, algunos salpican, algunos derraman, otros no hacen nada.  Algunos lo hacen en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo; otros solamente en el nombre de Jesús, otros dicen que no funciona salvo que uses una versión hebrea de su nombre, sea Yeshua o Yahshua.  Si existe una sola manera correcta de bautizar con agua, y si el bautismo de agua es un requisito necesario para la salvación, entonces muchas personas se perderán por cosas que parecen ser puntos técnicos muy triviales.

También hay otras contradicciones.  ¿Por qué en muchas iglesias alientan a los niños en decir oraciones de salvación, pero no en ser bautizados con agua si es que el bautismo de agua es necesario para la salvación?  ¿Por qué el bautismo de agua no es permitido inmediatamente en muchas iglesias el momento que un adulto confiesa haber aceptado a Cristo?  ¿Por qué se usa como un rito de membresía a una denominación? ¿Es verdaderamente necesario ser bautizado en agua para ser salvo, o es simplemente algo simbólico? ¿Hace falta hacerlo si uno ya tiene lo verdadero?

Trataremos de contestar algunas de estas preguntas.  Sin embargo, las escrituras mismas pueden ser confusas sobre este tema (como veremos en este artículo).  Lo importante aquí no es necesariamente argumentar una posición y defenderla contra todas las demás, sino de tratar de ver el cuadro completo.  En lo mínimo queremos ofrecer suficiente evidencia para defender la postura de que no deberíamos condenar a los demás en base al bautismo de agua (si lo han hecho o no, o si lo hicieron de la forma correcta o no).  Creemos que el bautismo de agua es algo simbólico de una verdad más profunda, y es esa verdad que queremos defender más que el ritual simbólico.

En general, el sistema religioso odia el tema de obedecer a Jesús... salvo que en algunas denominaciones hablan siempre de la obediencia al momento de predicar sobre el bautismo de agua, como si fuera que todo lo que Jesús nos ha mandado hacer pudiera ser resumido en una palabra: ¡Mójate!

Ya que el sistema religioso habla tanto de obedecer a Jesús con el bautismo de agua, deberíamos fijarnos si verdaderamente Jesús nos mandó a bautizar y a bautizarnos en agua. 

Hemos encontrado que existen unos pocos versículos en cuales Jesús parece hablar sobre bautizar o ser bautizados en agua: Uno en cual nos manda a hacer discípulos, bautizándolos (Mateo 28:19-20), uno en cual dice que el que cree y es bautizado será salvo (Marcos 16:16) y uno que tradicionalmente se interpreta que Jesús dice que el bautismo de agua es necesario para entrar al reino de Dios (Juan 3:5).

Trataremos de estudiar estos pasajes (tomando en cuenta los demás pasajes bíblicos) para intentar de entender mejor lo que Jesús enseña sobre este tema.

El Significado de Bautizar

Algo para tener en mente es que vivimos en una epoca en cual ya hemos tenido centenares de años de tradición en cuanto al bautismo de agua, y es fácil presumir que cada vez que la Biblia menciona el bautismo, que significa el bautismo de agua.  Pero no es así.

La palabra "bautizar" no es una traducción de la palabra original.  En vez, es una transcripción de una palabra griega "baptizó" la cual simplemente significa "sumergir".  Por eso, muchas denominaciones insisten en que la forma correcta de bautizar en agua es por medio de sumergir a la persona completamente en agua, en vez de salpicar, rociar o derramar.  

Sin embargo, en la Biblia, "bautizar" no siempre significa el sumergir en agua. Por ejemplo, Jesús dijo de su muerte:

De un bautismo tengo que ser bautizado. ¡Y cómo me angustio hasta que se cumpla! (Lucas 12:50)  

Esto no se podría referir al bautismo de agua, porque Jesús ya había sido bautizado en agua por Juan el bautista. (Lucas 3:21-22)  Otra vez también refiriéndose a la muerte (de dos de sus apóstoles) dijo:

A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado seréis bautizados. (Mateo 20:23)

Por eso, es importante que no presumamos que cada vez que se menciona el bautismo, que se refiere a un bautismo con agua.  Pero, ¿si no es con agua que nos tenemos que bautizar, con qué sería?

¿Dos Bautismos?

Juan el Bautista, quien es famoso por haber bautizado con agua dice:

Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar, agachado, la correa de su calzado. Yo a la verdad los he bautizado con agua, pero él los bautizará con Espíritu Santo (Marcos 1:7-8)

Jesús también dice lo mismo:

Juan ciertamente bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo (Hechos 1:5)

Con esto podemos entender que se está hablando claramente de DOS bautismos: uno el de Juan (con agua), y el otro el de Jesús (con Espíritu Santo).  Pero, ¿por qué hay dos tipos de bautismos?  ¿Tenemos que ser bautizados con los dos?  ¿Será que uno es simbólico del otro? 

La Biblia dice que hay un sólo bautismo verdadero (Efesios 4:5).  Entonces, ¿cuál es el símbolo y cuál es el verdadero? ¿El de agua, o el de Espíritu Santo?  Por lo que han dicho Juan el Bautista y Jesús, podemos estar asegurados que el verdadero bautismo es el de Espíritu Santo.  Pero, entonces, ¿por qué practicaban los apóstoles el bautismo de agua?

Cuando Juan el Bautista empezó a bautizar con agua, era claro que el bautismo de agua era un símbolo del arrepentimiento, y una sombra del verdadero bautismo, el del Espíritu Santo que iba a traer el Cristo. (Lucas 3:16)  En la época de Juan el Bautista y Jesús, el Espíritu Santo todavía no estaba disponible a la gente como lo está ahora.  Era imposible ser bautizado por Espíritu Santo antes de la muerte y resurrección de Jesús. (Juan 16:7)  Entre tanto, Dios usó al agua como SÍMBOLOdel bautismo del Espíritu.
Jesús dijo: Si alguien tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior brotarán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él, pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. (Juan 7:37-39)

Es por eso que mientras Jesús todavía no había sido crucificado, le permitió a sus discípulos continuar a bautizar con agua, aunque él mismo no lo hizo. (Juan 4:1-2)  Sin embargo, aún después de la muerte y resurrección de Jesús, los apóstoles continuaron bautizando con agua, y parece haber sido un acto público en cual alguien declaraba que entregaba su vida a Jesús. 

El Ejemplo de los Apóstoles

La mayoría de los versículos que se usan para defender el bautismo de agua como requisito para la salvación, vienen de los ejemplos de los apóstoles en el libro de Hechos.  Tenemos que tener cuidado que no usemos algunos ejemplos de lo que hicieron los apóstoles para apoyar algo que parece ser diferente a lo que Jesús enseñaba.  La razón es que el libro de los Hechos nos muestra que los apóstoles no tenían todavía algunas cosas claras y que los apóstoles aprendieron muchas cosas nuevas.  Tenemos que ver la historia completa y no enfocarnos solamente en el principio del cuento. 

Por ejemplo, por mucho tiempo después de la resurrección de Jesús, los apóstoles todavía creían que el mensaje de salvación de Jesús y su promesa por el Espíritu Santo eran solamente para los judíos.  Está claro que los apóstoles todavía traían con ellos muchas de sus tradiciones judías, las cuales abandonaron con el tiempo cuando se dieron cuenta que tales cosas eran solamente sombras o símbolos de lo verdadero. (Hebreos 10:1; Colosenses 2:16-17)

En Hechos 10, leemos que Dios tuvo que darle una visión inmensa a Pedro para que él siquiera considere abandonar algunas de sus tradiciones judías, incluyendo hacerle entender mejor el tema del bautismo de agua.

Lo que sucedió en la casa del centurión es muy importante.  Pedro se dio cuenta de dos cosas.  La primera cosa que Pedro entendió fue que Dios, por medio del sacrificio de Jesús, estaba ofreciendo la salvación a todas las personas, incluyendo a las personas no judías.

Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que lo teme y hace justicia.  (Hechos 10:34-35)

Mientras Pedro estaba predicando, el centurión y los que le oyeron a Pedro fueron sumergidos en Espíritu Santo.  Pedro y los demás judíos vieron que Dios les había dado el Espíritu Santo incluso cuando no habían sido bautizados con agua.  Pero parece que ya que Pedro todavía no entendía bien que el bautismo de agua era solamente simbólico del bautismo verdadero (con Espíritu Santo), pensó que el bautismo con agua era necesario para convertirlos en discípulos de Jesús:

Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramara el don del Espíritu Santo, porque los oían que hablaban en lenguas y que glorificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros? Y mandó bautizarlos en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedara por algunos días.  (Hechos 10:44-48)

En Hechos 11, leemos que Pedro volvió a Jerusalen y que los judíos se quejaban de que Pedro había entrado a la casa de una persona no judía y que había comido con él (algo que era prohibido hacer para los judíos).  Pedro les explicó todo lo que había sucedido, desde la visión que tuvo también como lo que había sucedido con el centurión.  Parece que entonces Pedro se dio cuenta de que el verdadero bautismo era con Espíritu Santo y no con agua.

Cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos, como también sobre nosotros al principio. Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: "Juan ciertamente bautizó en agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo". Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiera estorbar a Dios?  (Hechos 11:15-17)

Pablo, quién también era muy judío y que fue llamado directamente por Jesús, también entendió con tiempo de que el mensaje de Jesús está disponible ahora para todas las personas, sin importar si fueran judías.  Pablo se dio cuenta que muchas de las tradiciones judías eran simbólicas de verdades espirituales.  Él escribió mucho sobre la circuncisión que muchos cristianos de tradición judía todavía creían ser necesaria, y explicó que la verdadera circuncisión no era la simbólica que se hacía en la carne, sino que la verdadera circuncisión era la que se hacía en el corazón. (Romanos 2:25-29)  Lo mismo le sucedió con el bautismo de agua.

Nueva Revelación Progresiva

Recordemos que Jesús había dicho que el ministerio de Juan el Bautista, (el bautismo de agua), no era parte del mensaje del Reino de Dios que Jesús predicaba.  Es decir, Juan y su bautismo de agua, eran parte de "la ley y los profetas", el Antiguo Testamento, llevado a los judíos como señal de lo que Dios iba a hacer después de la muerte y resurrección de Jesús.

La Ley y los Profetas llegan hasta Juan. Desde entonces es anunciado el reino de Dios y todos se esfuerzan por entrar en él.  (Lucas 16:16)

Les digo que entre los nacidos de mujeres no hay mayor profeta que Juan el Bautista; y, sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él. (Lucas 7:28)

Jesús vino a cumplir con toda la justicia de la ley judía (Mateo 5:17) y fue por eso que Jesús mismo fue circuncidado y también bautizado por agua (Mateo 3:15)  Los que toman este ejemplo de Jesús como regla para todos, ¡también deberían ser circuncidados y cumplir con todos los demás requisitos judíos! (Galatas 5:3) (Nota: Hay cada vez más grupos que exigen también la circuncisión física para los cristianos.  Pero creemos que tales personas están cayendo en el error del sistema religioso que se enfoca en lo que se ve por fuera y no en cosas espirituales).

Pablo también empezó por creer que tenía que bautizar con agua.  Pero pronto se dio cuenta de que Cristo no lo había mandado a bautizar con agua.

No me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo. (1 Corintios 1:14-17

Luego, cuando Pablo fue a Éfeso, se dio cuenta que la gente se estaba confundiendo en cuanto al bautismo de agua.  Por eso, parece que cuando Pablo le dijo a los efesios que hay un sólo bautismo, se estaba refiriendo al bautismo de Espíritu. (Efesios 4:5)

Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, les preguntó: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Ellos le dijeron: Ni siquiera habíamos oído que hubiera Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas y profetizaban. (Hechos 19:1-6)

Podemos ver, entonces, la progresión de la revelación.  Antes de la resurrección de Jesús, Juan Bautista vino bautizando con agua como simbólico de lo que iba a hacer Jesús.  Jesús permitió a sus discípulos bautizar con agua ya que el Espíritu todavía no estaba disponible.  Una vez resucitado, antes de subir al cielo, Jesús aclara que Juan bautizaba con agua pero que de ahora en más serán bautizados con Espíritu.  Los discípulos, todavía no entendiendo bien, siguen bautizando con agua.  Entonces Dios le muestra a Pedro que los gentiles (los no judíos) también recibirán el Espíritu, y que lo pueden recibir incluso antes de haber sido bautizados en agua.  Pablo es enviado a predicar el evangelio a los gentiles y también se da cuenta que Jesús no lo había mandado a bautizar con agua.  Se da cuenta que algunos todavía estaban confundidos entre el bautismo de Juan y el bautismo de Jesús y entonces concluye que hay un solo bautismo (el del Espíritu).

Lo Que Jesús Mandó

Ahora, volvamos al mandamiento de Jesús... el único mandamiento que ha dado en cuanto al bautismo:

Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. (Mateo 28:19-20)

Ya que sabemos que el bautismo de agua era solo un símbolo del bautismo verdadero (con Espíritu Santo), ¿cómo podemos poner en práctica este mandamiento?

Hay tres maneras que podríamos interpretar este pasaje en luz de lo que hemos aprendido:

1.  Podríamos tomarlo de la forma que lo han tomado varias denominaciones, y usar el bautismo de agua como un SÍMBOLO del compromiso que uno hace en ser discípulo de Jesús.  En tal caso debemos tenerlo muy en claro que ser bautizado en agua es solamente un símbolo y nada más.  El compromiso con Dios es lo importante, y específicamente el compromiso de ser un discípulo que se va a dedicar en "obedecer todo lo que Jesús nos ha mandado".  No deberíamos condenar a nadie por no haber hecho el ritual simbólico, especialmente si sus vidas muestran los frutos de ser verdaderos discípulos de Jesús.

2.  Entendiendo la palabra "bautizar" como "sumergir", y sin insertar "con agua" ni "con Espíritu", el mandamiento leería de la siguiente forma: "vayan y hagan discípulos de todas las naciones, sumergiéndolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo..."  Esto podría simplemente significar enseñar a los discípulos sobre los diferentes aspectos y atributos de Dios Padre, de Jesús, y de vivir bajo la guía del Espíritu Santo.  La manera de hacer esto sería de "enseñarles a obedecer todo lo que Jesús nos ha mandado".

3.  Tomando en cuenta que el verdadero bautismo es con el Espíritu Santo, podríamos tomarlo como un mandamiento de sumergir a las personas con Espíritu Santo.  Pero, ¿cómo podríamos "sumergir" a las personas en "Espíritu"?  ¿No es eso algo que solamente Dios puede hacer?  Veremos que este enfoque TAMBIÉN incluye "enseñarles a obedecer todo lo que Jesús nos ha mandado".
Jesús dice: El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. (Juan 6:63)

Si nos fijamos en lo que pasó con el centurión (Hechos 10:44) y lo que pasó con los creyentes que Pablo encontró en Éfeso (Hechos 19:4-5), podemos ver que cuando Pedro y Pablo les predicaban las palabras de Jesús, los oyentes fueron bautizados (sumergidos) con Espíritu Santo.

Entonces, entendiendo que las palabras de Jesús SON espíritu, vemos que él nos dice claramente CÓMO las personas son sumergidas con el Espíritu Santo: enseñándoles a obedecer todo lo que él nos ha mandado.

Ambas veces que Jesús mencionó el bautismo (Mateo 28:19-20; Marcos 16:15-16), también nos mandó a predicar o enseñar. ¿Podría ser que predicar y enseñar es la manera de sumergir a la gente con Espíritu?  Es claro que si la gente no recibe y cree las palabras de Jesús que predicamos, quedará perdida; pero por lo menos nosotros hubiéramos obedecido a Jesús.  

Pasajes Bíblicos Sobre el Bautismo y Agua

Hemos mostrado que hay buenas razones para dudar lo que el sistema religioso enseña sobre el bautismo de agua.  Tenemos que tratar de leer la Biblia sin prejuicios para poder entender bien lo que nos comunica.  Por ejemplo, debido al prejuicio del sistema religioso, mucha gente le agrega la palabra "agua" en versículos que hablan del bautismo, cuando el agua no es mencionado.  De hecho, aun cuando los versículos claramente dicen que el bautismo verdadero es con Espíritu Santo, todavía lo interpretan como si estuviera hablando de agua.  Por ejemplo, en la carta a los corintios, Pablo dice:

Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. (1 Corintios 12:13)

Es obvio que está hablando de ser bautizado por el Espíritu, pero muchos lo interpretan así: "El Espíritu nos guió a ser bautizados en agua para ser miembros de la Iglesia".  Es también notable que este es el versículo principal que las iglesias de hoy en día usan para justificar el uso del bautismo de agua como rito de membresía en su denominación, cuando el versículo mismo claramente habla del bautismo del Espíritu Santo, y no tiene nada que ver con una membresía legal a una denominación, sino que se refiere al nacimiento espiritual de una persona que se vuelve miembro del Cuerpo espiritual de Cristo.

 Tal como la gente agrega la palabra "agua" en cualquier versículo donde dice "bautismo", también agregan "bautismo" en lugares donde habla de "agua".  Uno de los versos que usan las denominaciones que predican el bautismo de agua es el de Juan 3:5.

De cierto, de cierto te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.


Tales denominaciones dicen que el "nacer de agua" significa ser bautizados en agua.  Pero en el siguiente versículo (Juan 3:6), Jesús parece aclarar que no está hablando del bautismo de agua, sino de nacer físicamente (de la carne).  Aquí están los dos versículos juntos:

De cierto, de cierto te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es. (Juan 3:5-6)

Por eso, creemos que "nacer de nuevo" es nacer por medio del Espíritu y no por medio de ser sumergidos en agua. Claro, una persona PUEDE experimentar el verdadero nacimiento espiritual cuando se sumerge en agua, simplemente porque ese es el momento en cual toma una decisión de entregar su vida entera en ser un discípulo de Jesús.  Cualquiera que acepta a Jesús como su dueño, a los que creen en el mensaje de Jesús y lo toman a Jesús como Salvador, a ellos se les concede poder "nacer de nuevo".
Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre,les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Estos no nacieron de sangre, ni por voluntad de carne, ni por voluntad de varón, sino de Dios. (Juan 1:12-13)

Conclusión del Tema

Por eso, concluimos que el bautismo de agua es solamente simbólico del verdadero bautismo, y como por resultado no debemos ser legalistas y juzgar a personas que hayan sido bautizadas en agua de una manera diferente a la nuestra, o que no hayan sido bautizadas en agua.  

Como por resultado de lo que venimos diciendo, no queremos enseñar que el bautismo de agua es una obra requirida para la salvación.  Lo importante, de acuerdo a lo que entendemos, es el bautismo espiritual, el nacimiento espiritual, el compromiso de una persona en entregar su vida completa a Cristo.

Pero supongamos que estamos equivocados.  Supongamos que crees que Dios quiere que seas sumergido en agua, salpicado, regado, o lo que sea.  ¿Por qué no hacerlo para estar seguro?  Ciertamente Dios no te castigará por haberte sumergido en agua.  No prohibimos el bautismo de agua para aquellos que sienten que Dios se los requiere, de la forma que creen tener que hacerlo.

Pero ya que el bautismo de agua se supone es un acto de obediencia, tiene sentido que Dios también quiera que obedezcas las enseñanzas de su Hijo (Lucas 6:46; Mateo 7:24-27), y que renuncies todo lo que posees para ser uno de sus discípulos (Lucas 14:33).  Es más desafiante que tirarse a una piscina, pero ya que estamos hablando de tales cosas como la vida eterna, ¿no es mejor estar seguro que quedar en duda?  Si piensas que Dios quizás te mandará al infierno por no haberte sumergido en agua de la manera correcta, ¿cuánto más enojado piensas que estará si rehusas obedecer las cosas que Jesús sí mandó claramente en la Biblia?

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