La Utopía es un mundo ideal que no existe.  Las personas que buscan tal lugar, a menudo, abandonan sus ideales por completo cuando no lo encuentran.

Como Cristianos, creemos que la Utopía sí existe, pero solamente en la forma del Reino de los Cielos.  Esta es una paradoja, ya que ese reino de Dios es invisible. Siempre está justo más allá de nuestro alcance físico. Como una mariposa, revolotea cada vez que nos acercamos a ella.  Pero sí existe, y sí es real. No debemos dejar de creer esto.  Como con la mariposa, nuestra mejor opción es enfocarnos en ver el Reino, en lugar de intentar contenerlo.  Hay que mantener la 'visión' de tal mundo, pero reconocer que habrá problemas si intentamos empacarlo..

El mensaje del Antiguo Testamento fue dado al reino de Israel.  El mensaje del Nuevo Testamento es dado a personas individuales.  El Reino de los Cielos y el Reino de Israel son muy diferentes.  Israel fue una nación, raza y religión visible.  El Reino de los Cielos es una nación, raza y religión invisible.

El Reino de Israel no era malvado, pero sí ilustraba la situación humana con respecto a la perfección espiritual.  Lo que Dios había querido usar como herramienta (es decir, las reglas y gobierno de Israel) se convertió en un fin en sí mismo. Cuando algo así pasa, por lo general, Dios tiene que tirar la herramienta y buscar algo para reemplazarla.

Quisiéramos que nuestra hermandad funcione como una herramienta... una herramienta que ayudara, a cada uno de nosotros, a acercarnos cada vez más a la perfección espiritual.  Pero nosotros no somos la utopía.  No somos el Reino de los Cielos.

Sin embargo, podemos ser usados por Dios para acercar a las personas a la utopía real.  Si te enfocas en nuestras imperfecciones, podrías echarnos a un lado como una utopía falsa, una gran desilusión.

Pero antes que hagas eso, pregúntate: ¿Dónde está la verdadera utopía? ¿Está donde estabas antes? ¿La puedes encontrar solo en el campo? Pedacitos del Reino de los Cielos se pueden encontrar en cualquier lado.  Pero sólo mientras camines en toda la luz que tienes.

¿Dónde ves la luz brillando más intensamente hoy? Ahí es donde necesitas estar si no quieres perder de vista a la 'mariposa'.  Apunta a la perfección. Haz lo que sea necesario para acercarte a los ideales del reino de los cielos.  Pero no te rindas cuando la realidad  no cumpla con tus expectativas.

Nadie es perfecto.  Los líderes se desaniman cuando no logran hacerte comprender.  Y sin duda los demás se desaniman cuando ven lo impacientes que los líderes pueden ser.  Estas decepciones parecen ser parte del juego.  El reino de los cielos es una travesía, tanto como es un destino.  El Reino de Dios consiste en apuntar a la perfección; es ser fiel a pesar de nuestros errores.

Todos soñamos con un lugar donde los demás actúan a nuestra satisfacción.  Pero para que sea utopía, nosotros tendríamos que actuar a su satisfacción también.

Lo mejor que podemos visualizar en este mundo, es un hermandad donde cada uno intenta servir a los demás sin esperar nada a cambio.  Si todos hiciéramos esto, las cosas se resolverían bien.  Pero no hemos visto que eso funciona perfectamente para muchas personas, por mucho tiempo.  Todos nos decepcionamos en algún momento, los unos a los otros.

Tal vez por eso, el símbolo del reino de los cielos es una cruz.  El Jardín del Edén fracasó.  Pero Dios sacrificó a su único hijo para ilustrar algo mucho más hermoso que todas las flores y árboles del Jardín.

Y eso es la verdadera utopía de Dios, el invisible Reino de los Cielos.


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