“Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” (Mateo 10:7-8).

Existe un vínculo fundamental entre la sanación física y el reino de los cielos. Si sacaras de los Evangelios cada relato donde Jesús realiza una sanación, quedaría muy poco de resto.

En el pasaje citado más arriba, Jesús ordena a sus seguidores que hagan la actividad a cual él mismo dedicó tanto tiempo, y eso fue "sanar a los enfermos". Es un poco intimidante para aquellos de nosotros que no nos creemos ser hacedores de milagros. Pero tal vez nosotros (y tal vez incluso aquellos que creen ser hacedores de milagros) hemos pasado por alto algo.

La mayoría de nosotros hemos escuchado acerca de esta enseñanza sobre sanar a los enfermos, y si somos honestos con nosotros mismos, es probable que hayamos luchado bastante por comprender lo que esto significaba.

La sanación por fe, es algo que suena emocionante para la mayoría de nosotros. Sin embargo, es probable que todos tengamos más que una simple sospecha de que se promete más de lo que realmente se está cumpliendo. Algunos de nosotros hemos experimentado con varios enfoques diferentes para ver si podíamos encontrar una fórmula, actitud o postura que funcione todas las veces. Sin embargo, lo único que encontramos fueron muchos enfoques que fallaron en cada ocasión, y algunos que produjeron un "éxito" ocasional en medio de un montón de fallas.


ELECCIÓN ENTRE LOS MÉDICOS O LA SANACIÓN POR FE

En el pasado, los miembros de la comunidad comenzaron a hacer visitas regulares a la India. Durante un período de años nos encontramos frente a más y más situaciones de vida o muerte en las que realmente podíamos hacer algo para marcar una diferencia. Ya fuera poner crema antiséptica en una llaga infectada o llevar a un mendigo moribundo a un hospital público, vimos que se salvaban vidas. Una mirada más cercana a las condiciones y actitudes dentro de los hospitales nos mostró que no se necesitaba mucha educación, ni poder milagroso para que podamos trabajar junto a los profesionales y salvar aún más vidas. Todo lo que se necesitaba era la voluntad de estar disponibles en los lugares donde había mayor necesidad.

Algunos de nosotros empezamos a bañar y alimentar a los pacientes que habían sido dejados desatendidos. Desbloqueamos los inodoros que habían sido bloqueados a propósito por limpiadores mafiosos para extorsionar a los pacientes por dinero. Expusimos y nos quejamos contra la burocracia para que ingresaran pacientes indigentes al hospital. Hicimos una campaña para obtener agua limpia para los cientos de miles de habitantes de los barrios marginales de la ciudad. E hicimos lo que pudimos para comunicar amor a aquellos a quienes ayudamos. Claramente no había nada "milagroso" en lo que estábamos haciendo; pero todavía estábamos cumpliendo el mandato de Cristo de "sanar a los enfermos".

Varios miembros de nuestra comunidad se inscribieron en un curso de Licenciatura en Enfermería en una universidad Australiana. El curso enfatizó el enfoque "cuidadoso" de la sanación, en contraste con el enfoque "biomédico" tradicionalmente adoptado por los médicos. Sin dejar de ser muy parciales hacia la medicina moderna, comenzamos a ver el muy importante papel de la enfermería en el proceso de sanación. Al igual que la madre que toma la mano de un niño enfermo y le habla de manera tranquilizadora, la enfermera a menudo da lo que el paciente quiere y necesita más que la medicina; y eso es cuidado. En momentos de gran estrés físico, lo que más necesitamos es saber que a alguien le importamos.

La universidad fue un caldo de cultivo para filosofías de la Nueva Era, que presionaban para obtener más y más contenido "espiritual" en el curso. A pesar de los desacuerdos con la aromaterapia, masajes aúricos y reflexología, había mucho de lo que decían los New Agers que era correcto: los médicos se han convertido en los dioses de la sociedad occidental moderna, pero solo han podido hacerlo porque todos hemos conspirado juntos para enterrar en nuestro subconsciente la realidad ineludible de la muerte.


¿QUIÉN ESTÁ MOSTRANDO CUIDADO GENUINO?

Los médicos a menudo pasan por alto el hecho de que, a pesar de sus mejores esfuerzos, cada uno de sus pacientes finalmente morirá. Lo que la gente realmente necesita es una respuesta espiritual que trascienda la vida. Sin embargo, debe expresarse en el contexto de un mundo material/físico. Debido a que la medicina moderna se está volviendo cada vez más descarada en su codicia y falta de genuino interés por el paciente, las personas están recurriendo a formas alternativas de sanación que, francamente, no proporcionan mucha sustancia científica; pero sí comunican interés personal en el paciente... la sensación de que a alguien le importamos.

A la luz de todo esto, como cristianos, fuimos desafiados a proporcionar algo que no solo fuera igual a lo que ofrecía el movimiento de la Nueva Era, sino que lo superara... un interés genuino por los demás, la esperanza espiritual y la honestidad intelectual sobre las técnicas que empleamos. Pero antes de entrar en eso, echemos un vistazo rápido a la historia de la sanación.


HISTORIA

Antes de la aparición de métodos científicos, las personas tendían a considerar que todas las enfermedades se debían a causas espirituales y a suponer que todas las enfermedades requerían poco más que un tratamiento espiritual. Las supersticiones abundaron porque eran prácticamente todo lo que tenían.

Los misioneros tienden a etiquetar a todos los curanderos tribales como "médicos brujos", lo que implica que la ignorancia tribal es sinónimo de malas intenciones. El mismo tipo de etiquetas se atribuyeron a las mujeres que ofrecían pociones y remedios herbales en Europa en los siglos pasados. No hay duda que hubo charlatanes deliberados y personas que invocaban fuerzas espirituales malignas para lograr fines egoístas en aquellos días (como los hay hoy), pero en muchos casos las etiquetas se usaron de manera injusta. Es probable que por lo menos un porcentaje de curanderos en todas las épocas hayan sido personas que realmente querían aliviar el sufrimiento y que experimentaron con lo mejor que conocían para encontrar remedios que funcionaran.

En aborígenes tribales en Australia hay dos tipos de líderes que ejercen poder espiritual en sus comunidades: gadahtchies y nankarras. Los gadahtchies son los verdugos tribales, que castigan a las personas que hacen algo malo. Operan en secreto, gobiernan a través del miedo y explotan la culpa que hay en todos nosotros. Secretamente "cantan" o "apuntan el hueso a" sus víctimas, lo que simplemente significa que ponen una maldición sobre ellas. Si un aborigen sospecha que ha sido maldecido, a menudo busca a un nankarra. El nankarra busca "curar" a la víctima, a menudo masajeando el cuerpo con cariño hasta que (a través del juego de manos) saca una piedra del cuerpo. La piedra tiene el propósito de representar el espíritu maligno de cual han sido liberados. Una mejora dramática en la salud acompaña generalmente el tratamiento del nankarra; aunque a la larga suele ser el gadahtchie el que gana, y el paciente vuelve a los viejos síntomas, hundiéndose más y más hasta que se produce la muerte.

El punto es que dos tipos de líderes espirituales están operando en estas comunidades. Uno podría ser etiquetado como un "médico brujo", mientras que el otro es un curandero cuidadoso y cariñoso. Y a partir de estas dos fuentes ha evolucionado lo que ahora llamamos medicina moderna.

El descubrimiento, en años relativamente recientes, de la existencia de varios organismos conocidos colectivamente como "gérmenes" y la producción de microscopios con cual se puede verlos, dio lugar a una revolución en la práctica de la curación. Finalmente, las personas pudieron identificar objetivamente la fuente de muchas enfermedades y atacar físicamente esas fuentes con resultados dramáticos. El desarrollo de antibióticos y muchos otros medicamentos 'milagrosos' se sumaron a esta revolución. Los aumentos significativos en la esperanza de vida humana durante el último siglo y medio pueden vincularse con seguridad con estas mejoras en la ciencia médica.


EVOLUCIÓN DE LA MEDICINA

Es fácil ver la historia del arte curativo como moviéndose consistentemente hacia arriba, desde las supersticiones atrasadas hasta la iluminación progresiva; porque de muchas maneras esto es lo que ha sucedido. Sin embargo, bien desde el principio, los médicos comenzaron a ver en sus descubrimientos la oportunidad de utilizarlos con fines egoístas. Los "mejores" curanderos siempre han sido empleados por los más ricos, dejando que los pobres se conformaran con las curas populares baratas. La ciencia médica creció en gran medida bajo el patrocinio de los ricos y poderosos. Al temer que los curanderos de entre la gente común puedan aprender sus secretos y, por lo tanto, ser elegibles para el empleo por parte de los ricos, los "mejores" curanderos formaron fraternidades que apuntaban a excluir y denunciar todas las otras formas de sanación, excepto las suyas.

Esta práctica es más comúnmente vista hoy en día en los requisitos de ingreso para las escuelas de medicina. De las hordas que quisieran aprender los secretos de la medicina, solo unos pocos muy selectos son aceptados para el entrenamiento. Mientras tanto, literalmente, millones de personas mueren cada año en áreas donde no hay suficientes médicos disponibles para tratarlos. El espíritu de los "médicos brujos" vive en la exclusión sistemática de millones de candidatos de las escuelas de medicina.

Podrías pensar que esto es una exageración injusta, suponiendo que el médico promedio está más preocupado por salvar vidas que por ganar dinero. Pero si ese es el caso, ¿por qué el médico promedio no va a donde la necesidad es mayor? Incluso en los países del Primer Mundo, los médicos se congregan en las localidades más ricas. Pero se producen atrocidades mucho mayores en los países del Mundo Subdesarollado, donde se espera que un médico trate la misma cantidad de pacientes que cien médicos tratarían en un país del Primer Mundo.

 
DOCTORES "PER CÁPITA"

Todo este egoísmo se ha manifestado a menudo en el retraso de una relación de cuidado entre el médico y el paciente. La mayoría de nosotros encontraríamos más calidez proveniente de nuestro verdulero local que la que obtenemos de nuestro médico local. Los hospitales también se han convertido en negocios para hacer dinero, más preocupados con que tengas fondos para pagar por el tratamiento que por si necesitas ser tratado.

En medio de todo esto, las medicinas alternativas han comenzado a florecer. La mayoría de ellos son poco más que trucos sin sentido; pero en sus múltiples formas, ofrecen interés personal en el paciente. Así, los curanderos tribales han regresado. La pregunta es: ¿Representa esto un movimiento hacia adelante o hacia atrás? La respuesta es: ambas cosas.


LO MEJOR Y LO PEOR DE LA MEDICINA

Si los practicantes de terapias alternativas pueden conservar los beneficios del método científico mientras agregan una dimensión de cuidado personal que ha estado faltando, entonces podemos beneficiarnos a largo plazo. Pero si los practicantes de terapias alternativas están rechazando la medicina moderna simplemente porque el establecimiento tiene un monopolio (y, por lo tanto, no hay ganancias para los recién llegados), entonces podemos terminar con lo peor de ambos lados.


SANACION CRISTIANA

Alrededor de finales del siglo XX, comenzó un movimiento religioso (pentecostalismo), que enfatizó la intervención milagrosa de Dios en la sanación. Fue apoyado fuertemente por las escrituras cristianas.

<!–– Impreso a la derecha hay un diagrama del Evangelio según Marcos, que muestra la longitud relativa de los pasajes (las áreas sombreadas) que se refieren a los milagros de sanidad de Cristo. Como puedes ver, capítulos enteros están dedicados a describir sus sanaciones, todas las cuales parecían ser milagrosas. ––>

En los últimos años, a medida que más y más personas se han desilusionado con la profesión médica, el ministerio de sanación cristiana se ha beneficiado aún más. Muchos cristianos ven esto como la alternativa cristiana a la codicia y la deshonestidad de los remedios de la Nueva Era.

Pero un exámen más detallado indica que también hay una gran cantidad de deshonestidad y explotación en el movimiento pentecostal. (Más sobre esto en la sección sobre "El efecto placebo"). En todas partes, se puede ver a los desilusionados preguntándose, "¿Qué salió mal?" Y algunos, como nosotros, hemos comenzado a escarbar en el desorden para ver si hay algo genuino entre todas las falsificaciones.

Ayudaría si empezáramos recordando que la Biblia fue escrita durante el tiempo de la "medicina primitiva". La creencia primitiva de que la enfermedad es una forma de castigo de Dios es una de las muchas creencias que Jesús desafió (ver Juan 9:1-3). La medicina primitiva enseñó mucho de lo que Jesús no podía respaldar. Pero Él sí parecía respaldar las formas básicas de tratamiento que se han practicado en cada edad. Ciertamente no se limitó a utilizar rayos del cielo como la cura para todas las dolencias. Incluso en el pasaje del cual se deriva el título de este artículo (Mateo 10:7-8) continúa diciendo: "... limpiar a los leprosos, resucitar a los muertos, echar fuera demonios". Las diferentes formas de sufrimiento debían ser tratadas de maneras diferentes.

Las personas que afirman tener dones de sanación hoy no están exentas de la necesidad de comunicar este mismo interés personal. Sin embargo, el médico más rudo difícilmente podría ser más impersonal que los televangelistas que levantan sus manos sobre las bolsas de correo sin abrir, ¡y le piden a Dios que "satisfaga todas sus necesidades" antes que equipos de voluntarios desgarren los sobres para extraer todo el dinero que hay en ellos!

¿Pero cuáles son los tratamientos disponibles para los sanadores de la fe? y ¿cómo se comparan con los tratamientos utilizados por los curanderos tradicionales, los sanadores de la Nueva Era o los médicos modernos?

El hecho es que todos los tipos de curanderos confían en una breve lista de tratamientos, todos los cuales se mencionan en pasajes del Nuevo Testamento. A continuación, enumeramos las cinco formas principales de tratamiento, mostrando cómo se relacionan con las prácticas de curación primitivas, modernas, alternativas y cristianas. A partir de esto, parece que la sanación cristiana está destinada a funcionar con confianza junto con todas las demás, incorporando cualquier otro tratamiento que sea útil para lograr una sanación exitosa.


I. MEDICAMENTOS

Los medicamentos generalmente se ingieren a través de la boca (ya sean tabletas, líquidos, sólidos o gases). Sin embargo, también pueden aplicarse a través de los poros de la piel (lociones y bálsamos), inyectarse o administrarse en forma de gotas para los ojos, gotas para los oídos o supositorios.

Los practicantes primitivos usaron todo, desde hierbas hasta huesos en polvo para crear pociones para sus pacientes.

Los medicamentos modernos tienden a ser producidos sintéticamente por grandes compañías farmacéuticas. Incluyen cosas como antibióticos y analgésicos.

Los tratamientos alternativos incluyen aromaterapia y una variedad de medicamentos "naturales" (por ejemplo, hierbas).

La contraparte cristiana es "ungir" a los pacientes con "aceite". Santiago instruyó a los primeros líderes de la iglesia a hacer esto cuando los cristianos estaban enfermos (Santiago 5:14), y cuando Jesús envió a los discípulos con instrucciones para curar a los enfermos, Marcos dice que los discípulos “ungieron con aceite a muchos de los enfermos, y los sanaron” (Marcos 6:13). Teniendo en cuenta que no tenían las 'milagrosas' drogas modernas, los discípulos estaban usando la medicina primitiva disponible (excluyendo las curas de curanderos). En la historia del buen samaritano, Jesús dice que fue al hombre herido "y le vendó las heridas, derramando aceite y vino..." (Lucas 10:34). El alcohol (es decir, el "vino") todavía se usa para limpiar heridas hoy. El aceite y el alcohol (o algún otro producto de la química orgánica) forman parte de lo que hoy llamamos medicina. En una ocasión, Jesús aplicó lo que pudo haber sido un medicamento a los ojos de una persona ciega (Juan 9:6-7). Parece que la medicación es una parte legítima de la sanación cristiana. Pablo también instruyó lo siguiente a Timoteo: Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades. (1 Timoteo 5:23)


II. TOQUE FÍSICO

Hacer varias cosas al cuerpo externo siempre ha sido una forma de tratamiento curativo. A lo largo de los años, los tratamientos han sido relativamente similares, por lo que la flexión y torsión de los fisioterapeutas modernos o el roce y presión de masajistas y quiroprácticos no son muy diferentes a los ejercicios realizados por curanderos tribales de todo el mundo.

El contacto físico es particularmente útil en relación con cosas como la formación de huesos o el masaje de músculos y articulaciones doloridas. Pero también es importante, junto con cualquier otra forma de tratamiento, como una expresión de amor. La investigación moderna ha demostrado que los pacientes responden más favorablemente cuando experimentan el contacto humano junto con el tratamiento. Este es un papel vital de la profesión de enfermería.

No es sorprendente que, con el énfasis de Cristo en el amor como el servicio cristiano más importante, sus sanaciones a menudo estuvieran acompañadas por un toque humano (por ejemplo, Lucas 4:40). En algunos casos, como la mujer con la espalda deformada o el sordomudo, parece natural tocar la parte enferma del cuerpo (Lucas 13:13, Marcos 7:32-33). Ciertamente, cuando el buen samaritano "vendó" las heridas, él estaba "imponiendo sus manos" sobre el hombre al que ayudó también (Véase también Marcos 16:18 y Hechos 18:8).


III. “MUTILACIÓN”

La circuncisión es la forma de mutilación más practicada; sin embargo, muchas tribus cortan otras partes del cuerpo como un medio para dejar salir los espíritus malignos o sustancias. Hace muchos siglos se perforaban agujeros en los cráneos de las personas que sufrían transtornos mentales como una forma de tratamiento.

Con un mayor conocimiento de la anatomía humana, la medicina moderna ha profundizado más en el cuerpo en un esfuerzo por eliminar o corregir anomalías a través de la cirugía.

El uso excesivo del bisturí ha provocado una reacción contra tales prácticas "antinaturales" mediante movimientos alternativos. La acupuntura es una forma mucho más suave de mutilación y, como tal, está creciendo en popularidad entre aquellos que buscan tratamientos alternativos.

Aparte de las referencias del Antiguo Testamento a la circuncisión, hay poca referencia a la mutilación en el Nuevo Testamento. Esto es comprensible, considerando que la cirugía no se practicaba en ese momento, y la poca mutilación que existió fue probablemente más dañina que útil. Sin embargo, Jesús habla gráficamente de "cortarte la mano" o "sacarte el ojo" si te "hace pecar" (Marcos 9:43-48), e insiste en que a veces es necesario tomar medidas drásticas para protegerse de consecuencias aún más drásticas. Este parece ser el razonamiento fundamental detrás del uso prudente de la cirugía.


IV. PRÁCTICAS METAFÍSICAS

Esta es un área donde los practicantes primitivos sobresalieron. Les gustaba sacudir los sonajeros o agitar las plumas sobre los pacientes, o realizar cualquier cantidad de otros rituales para alejar a los espíritus malignos. El contacto físico no se hizo necesariamente con el paciente y, sin embargo, la creencia del paciente en la presencia de una protección sobrenatural a menudo lograba más que todos los otros tratamientos combinados.

Y aquí es donde más ha fallado la medicina moderna. Lo más cercano a un tratamiento intangible para las enfermedades en los hospitales de hoy en día serían las máquinas de rayos X. Debido a que la ciencia ha demostrado ser mucho más efectiva que la superstición, los médicos a menudo han pasado por alto la necesidad de algo sobrenatural.

La medicina alternativa ha tratado de restaurar lo espiritual, pero a menudo con una jerga pseudocientífica sobre cosas como campos de fuerza y auras. La meditación, el canto y el llamado a varios espíritus también son parte del avivamiento alternativo.

***La oración a un Dios Amoroso Todopoderoso que todo lo sabe es la simple respuesta cristiana. Esto incluye la oración por parte del sanador, así como por parte del que es sanado. Se debe hacer todo lo posible para comunicar el hecho de que un Dios invisible está operando a través de los otros tratamientos prácticos que también ofrecen los cristianos (es decir, a través de los "aceites" que prescriben y a través del trabajo de sus "manos"). La sanación espiritual puede ayudar con el alivio de mucho de lo que sufrimos, por medio de la confesión de pecados (Santiago 5:16).  La ciencia moderna también comprueba que hay un vínculo entre algunas enfermedades físicas y nuestro estado de salud mental, nuestras emociones, y viceversa.  Esto nos lleva al último punto...


V. LA ENSEÑANZA

La enseñanza de algún tipo siempre forma parte de la sanación. Algunas enseñanzas simplemente apuntan a que las personas tomen conciencia de la necesidad de otras formas de tratamiento (por ejemplo, conferencias sobre nutrición o folletos en una consulta médica en una amplia gama de temas). Sin embargo, la enseñanza también puede lidiar con factores no cubiertos por otros tratamientos. Las leyes tribales imponían ciertos comportamientos y definían ciertos tabúes en las sociedades primitivas. Han sido reemplazados por el asesoramiento y la educación para la salud hoy. Cada enfoque de curación tiene su propio énfasis especial, ya sea predicar la necesidad de mantenerse alejado de personas, situaciones y alimentos "inmundos", abogando por el descanso, la higiene y la buena nutrición, o exaltando las maravillas del vegetarianismo. La enseñanza es una parte tan importante de la sanación que la palabra "doctor" (de la misma raíz que "doctrina" o enseñanza) en realidad significa "maestro" (por lo que las personas pueden ser doctores en otros campos además de la medicina).

La enseñanza cristiana hace hincapié en la necesidad de lidiar con los sentimientos de culpa, de saber que eres amado y de creer en la vida después de la muerte. Todo esto no está separado del ministerio sanativo; de hecho, es gran parte del mismo. Hablaremos más sobre esto en la próxima sección.


¿POR QUÉ CURAR?

Cada paciente tratado por un médico todavía muere al final. Lo mismo podría decirse de cualquier paciente tratado por un sanador de fe o por el mismo Jesús. Entonces, es obvio que, desde el punto de vista cristiano, el ministerio de sanación no es un fin en sí mismo.

Jesús dijo: "El que cree en mí, las obras que yo hago también las hará; y obras más grandes que estas…". Nuestro razonamiento natural y egoísta supone que lo mejor que podríamos hacer sería sanar a alguien, o levantar a alguien de entre los muertos. Pero Lázaro fue resucitado de entre los muertos, y aún así murió unos años más tarde. Lo que Jesús no podía hacer antes de su muerte y resurrección era dar a las personas la vida eterna. Hasta ese momento todavía no había pagado el precio por ello.

Nosotros mismos no podemos dar vida eterna, pero sí lo podemos ofrecer, ya que Jesús ha pagado por eso y está disponible a todos los que confíen en él. Pero si dejamos fuera el tema de la vida eterna, perdemos todo el propósito del ministerio de sanación, que es llevar a las personas a algo más grande. Nuestra vida física es temporal, y su propósito principal es prepararnos para una vida mejor. Pero la mayoría de la gente deja a un lado esto. Jesus dijo:

“La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar. La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.” (Mateo 12:39-42).

No hay duda de que Jesús hizo milagros; y confirmaron su autoridad en asuntos espirituales (Vea Marcos 2:6-12 y Juan 5:36). Pero ahora que ha dado su vida y ha resucitado, los milagros no son esenciales. Han ocurrido de vez en cuando y seguirán sucediendo cuando Dios así lo determine; pero no es el punto clave del Nuevo Testamento.


RELEVANCIA DE LA MUERTE EN LA MEDICINA

Esto ha sido pasado por alto en el énfasis moderno de la sanación por fe. ¿Escuchas a estos predicadores diciéndoles a las personas que tal vez es la voluntad de Dios que mueran? No. El tema no se menciona hasta después de que alguien ha muerto. Romanos 8:22-25 nos dice que nuestros cuerpos mortales aún no han sido redimidos. And 1 Corintios 15:49-53 dice que esto solo sucederá cuando vuelva Jesús, y cuando a todos los cristianos se les dará nuevos cuerpos inmortales. Esto se está pasando por alto y se contradice con la enseñanza de que la muerte de Jesús nos compró la condición física perfecta en esta vida.

La sanación por fe moderna no se basa tanto en la fe en Dios como en la fe en la sanación. Y cuando la sanación no llega a la altura de sus afirmaciones, el resultado final siempre será la pérdida de fe en Dios. La sociedad occidental exige sanación porque está mal equipada para enfrentar la muerte. La muerte, la realidad más segura que enfrentan todos en este planeta, es barrida debajo de la alfombra y en los hogares de ancianos porque no podemos enfrentarla en nuestra vida cotidiana. Incluso la iglesia tiene miedo de mencionarla. ¿Y por qué no podemos enfrentarlo? ¡Porque no tenemos fe en la resurrección de Jesucristo!

Jesús nunca nos ordenó hacer "señales y prodigios" o incluso prometerlos. Él prometió que iban a suceder si tenemos fe en Él. Pero lo que nos ordenó que hiciéramos era simplemente "sanar a los enfermos". Él no dijo que teníamos que curarlos a todos o que teníamos que hacerlo al instante (incluso algunas de sus sanaciones fueron graduales [Marcos 8:23-25 y Lucas 17:14]), pero sí nos dijo que sanáramos a algunos de ellos. Y la razón por la que nos dice que hagamos esto es porque quiere que demostremos su amor. Nuestros jarabes tónicos, nuestro tacto y nuestra enseñanza deben comunicar un amor genuino a las personas de este mundo temporal.

La Biblia dice que "los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden" (Romanos 8:7). Uno puede pensar: "¿Cómo es que alguien se convierte alguna vez? Si las personas espirituales están en un lado de la pared y las personas carnales en el otro y la pared es a prueba de sonido, ¿dónde habrá alguna esperanza de cambio?

Pero ahí es donde entran los mensajes de Navidad y Pascua... La Navidad se llama la encarnación de Cristo. Dios trepó la pared y se convirtió en "carnal" para nosotros. "Carnal" solo significa "de carne". Aunque se volvió totalmente humano, tentado de todas las maneras en que somos tentados, no pecó. Y eventualmente ofreció su carne perfecta como un sacrificio espiritual por nuestros pecados. La Pascua es el momento en que recordamos que dio su vida por nosotros. Ahora nos pide que tomemos nuestra cruz y sigamos su ejemplo, dando nuestras vidas por los demás.

El ministerio de sanación es una oportunidad para aquellos de nosotros que sentimos que somos espirituales, para escalar el muro y ofrecerle al mundo algo que necesita y quiere. El mundo no necesita sanación en la proporción que cree que la necesita, pero a medida que damos nuestras vidas para brindarles sanidad, es posible que podamos atraer su atención lo suficiente como para ofrecerle algo mejor: la vida eterna.

Al igual que el mandato de Cristo de ayudar a los pobres, lo hacemos, no porque resolverá sus problemas reales (espirituales), sino simplemente porque Él lo manda. (De hecho, probablemente nos beneficiemos más espiritualmente en ambos casos que las personas a las que ayudamos). La gran paradoja es que, cuando actuamos con fe sencilla y obediente, comenzamos a manifestar algo que puede cambiar a las personas para toda la eternidad. Y, lamentablemente, cuando nos negamos a actuar con sencilla fe y obediencia (eligiendo más bien confiar en las organizaciones, las exageraciones y la teología) hacemos que sea totalmente imposible formar parte de cualquier cosa eterna.


EL EFECTO PLACEBO

Un placebo es una sustancia que no tiene efecto farmacológico, pero que se administra únicamente para satisfacer a un paciente que supone que es un medicamento. Se ha demostrado que algo así como el 20% del público en general reporta mejoras en su salud después de tomar un placebo... dependiendo de la razón por la cual lo tomaron, por supuesto.  Este fenómeno se llama 'el efecto placebo'.

Los placebos se utilizan en pruebas científicas para determinar cuán efectiva es una droga. Se dan píldoras a dos grupos. Uno de ellos toma placebos, y el otro, la droga real; pero ambas partes creen que están tomando la droga real (o no saben cuál están tomando). Cualquier tasa de éxito para el medicamento que se está probando debe ajustarse restando la tasa de éxito del placebo. Entonces, si el 28% de las personas que usan un nuevo medicamento informan que su artritis ha mejorado después de tomar el medicamento y el 21% de los que toman placebo reportan mejoras, entonces el nuevo medicamento realmente solo tiene una tasa de éxito del 7%.

Los charlatanes sinvergüenzas dan crédito a sus tratamientos por las mejoras que solo podrían atribuirse al efecto placebo. La mayoría argumentan que está moralmente justificado, debido a que al menos el 20% del público está siendo ayudado por sus tabletas de azúcar. (De hecho, los médicos a menudo prescriben las píldoras de azúcar cuando no saben qué más prescribir para los pacientes.)

Al publicar los testimonios de quienes afirman haber recibido ayuda con un placebo (y al negarse a mencionar a las personas que no tuvieron resultados positivos), un buen practicante puede generar una mayor fe en sí mismo entre los pacientes, lo que, a su vez, resulta en una efecto placebo aún más dramático.

Se pueden utilizar numerosos trucos para elevar la tasa de éxito a cifras sorprendentemente altas. Por ejemplo, en la televisión salió un iridólogo que examinó a un paciente que sufría secretamente de migrañas. El iridólogo dijo, después de mirar a los ojos del paciente: "¿Sufre de dolores de cabeza?" La paciente estaba asombrada. "¿Cómo supiste que ese era mi problema?" preguntó. La verdad es que el iridólogo no sabía cuál era el problema. Solo hizo una pregunta que generalmente se responde afirmativamente, (haciendo que los pacientes piensen que el practicante es muy inteligente) porque los dolores de cabeza son uno de los sufrimientos humanos más universales.

Un buen mago nunca te dice lo que va a hacer antes de tiempo, para que el acto sea modificado si las cosas van mal.  Los curanderos hacen lo mismo. El iridólogo no se habría sentido avergonzado incluso si la paciente hubiera respondido negativamente, ya que nunca dijo que iba a diagnosticar la enfermedad de la paciente. Tanto la paciente como la audiencia de televisión pensaron que estaban presenciando pruebas de la efectividad de la iridología, y esto en sí mismo aumentaría el efecto placebo de la paciente en el futuro.

Como ya hemos dicho, la atención personalizada que los practicantes alternativos brindan a los pacientes es lo que, en primer lugar, atrae al público hacia ellos. Pero esta atención personal también impone una obligación emocional al paciente para reafirmar a cambio las jactancias del profesional.

Una presión similar sirve para ayudar a los curanderos o curadores espirituales, que a menudo trabajan en un clima en el que la incapacidad de sanarse implica alguna discapacidad moral por parte del paciente. Casi siempre se insta a los pacientes a "reclamar" su sanación, afirmando que han sido sanados incluso cuando la evidencia objetiva indica lo contrario. Cuando el "reclamo" no se cumple, es extremadamente doloroso para los cristianos profesantes admitir que fueron parte de un engaño. Mientras tanto, el resto de la congregación está haciendo lo mismo, con la esperanza de obtener la sanación que el ingenuo anterior "afirmó" tener. Sin embargo, en medio de todo este "pensamiento positivo", algunas personas realmente encuentran algo de alivio, y el efecto placebo es intensificado. Lamentablemente, tales casos se ofrecen como justificación para todo el juego engañoso.

El tema del placebo es uno con el que cualquier persona interesada en un ministerio de sanación debe tratar tarde o temprano. Los tratamientos deben tener cierta calidad curativa genuina para vencer a un placebo en un concurso donde ambos afirman mantener la cura. Pero, ¿cuáles son tus posibilidades de vencer al placebo si te niegas incluso a prometer una cura? Al negarse a dar falsas esperanzas a los pacientes, pierdes las curas que provienen solo de la fe ciega en ti mismo. Un médico amigo se encontró incapaz de tener éxito en la práctica privada porque insistió en ser honesto con los pacientes. "No quieren escuchar que no estoy seguro de lo que tienen", se quejó. "Quieren que les diga que todo está bajo control, lo esté o no".

En la superficie, parece que ser honesto con los pacientes obstaculizará su capacidad de sanación. Pero realmente solo obstaculiza tu capacidad para generar una fe falsa, en ti o en tus tratamientos. Como cristianos, Cristo no nos ha mandado a estafar a los enfermos; nos mandó a sanarlos. En realidad, es Dios quien realiza la sanación de todos modos, por lo que es mejor que sigamos sus reglas si queremos permanecer en comunión con Él. Que la "generación malvada" tenga sus "señales y prodigios" mentirosos. Es nuestro trabajo mostrar amor, fe y honestidad.

Y de alguna manera, al final, creemos que estas son las cosas que saldrán ganando de todos modos.


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