El problema con los problemas es que no comienzan por verse de esa manera. Y la gente que trata de advertirnos de ellos parecen estar exagerando los peligros. Conlleva mucha honestidad y humildad el reconocer problemas grandes antes de que se conviertan en problemas grandes.

Por ejemplo, en el intento de mantener nuestro compromiso con el celibato, alguien sugirió que advirtiéramos a las personas si alguno de los hombres solteros en nuestra comunidad trataba de "acercarse a mujeres solteras también dentro de nuestra comunidad, con el propósito de casarse, o de tener una relación romántica". Pero en realidad, cuando alguien llega al punto de proponer matrimonio o hace una propuesta formal de comenzar una relación romántica, ya hubiera pasado un sin número de cosas que amenazan seriamente el compromiso al celibato.

Debemos hacer énfasis que no estamos hablando acerca de obligar a nadie a que permanezca soltero cuando quiere casarse. Pero lo que estamos en sí diciendo, junto con San Pablo, es que nuestra comunidad no es el lugar para estar buscando esposo/a. Si aceptamos personas solteras con el entendimiento de que se pueden sentir seguras de una presión para casarse, entonces debemos cultivar un ambiente de relaciones de hermano-hermana, y esto en sí no es algo fácil de vigilar.

Cada persona debe vigilarse a sí misma, ya que esta es la única manera de detectar cualquier indicio a un posible problema. Pero no podrás vigilarte a tí mismo si no eres capaz de reconocer de antemano, cualquier temprano señal de romanticismo que está surgiendo dentro tuyo bastante temprano.

Siempre ha sido un problema entre los solteros dentro de nuestra comunidad, que no han podido conocerse a sí mismos con respecto a sus intereses sexuales. Se les hace muy difícil a los solteros admitir que están románticamente interesados en alguien... hasta que tienen fuertes evidencias de que la otra persona está interesada en ellos también.

Podemos ver que esto es parte del "juego de seducción", donde ambas partes manejan toda clase de señales sutiles para "tantear el terreno" antes de acercarse. Esto se hace básicamente para proteger el orgullo de cada uno. A las personas no les gusta verse mostrando interés en alguien que posiblemente las rechace fuertemente. Sin embargo, causa frustración que algunas personas no sean lo suficientemente capaz de ver este proceso llevarse a cabo dentro de ellos, para que podrían ser más honestos consigo mismos y con Dios sobre este asunto. Mientras ocultemos esta clase de sentimientos de nosotros mismos, no tenemos el poder para cambiarlos.

No es que los demás no han tenido problemas similares. Es fácil malinterpretar lo que significa el término "coqueteo" y lo que en sí representa.

Las personas que forman parte del sistema no tienen problemas con estos términos porque es más aceptado de que los hombres están buscando mujeres para acostarse, y reconocen que hasta las acciones más inocentes de su parte, son en realidad todo parte de una estrategia para encontrar a alguien que está disponible para tener relaciones sexuales. A diferencia de la persona promedia en el sistema, nosotros estamos genuinamente comprometidos con evitar las relaciones sexuales salvo dentro del matrimonio, y es por eso que es fácil de sentir que, para nosotros, todos los otros aspectos del "juego de seducción" ya no son parte de un "juego de seducción". De hecho, nos es fácil sentir que son totalmente "inocentes", y cualquier sugerencia de que en realidad estamos "coqueteando", es injusta.

Un poco...no, un montón de confusión y doble lenguaje son toleradas en estas áreas entre los que profesan ser Cristianos, de los cuales se entiende que básicamente buscan un cónyuge y no una aventura. Pero no podemos tolerar tal confusión. Necesitamos reconocer (y corregir) la más mínima tendencia de querer buscar la atención de alguien basándonos en su género.

Podemos, por ejemplo, darnos cuenta de esto por una inclinación a hacer tonterías, a impresionar o simplemente a reírse más de bromas que hacen las personas del sexo opuesto. Puede ser que estemos casados y que nos sentimos seguros de que no estamos tratando de encontrar una pareja sexual, pero también debemos de ver el coqueteo por lo que es. El término "coqueteo" no necesariamente sugiere malas intenciones sexuales. Pero el tratar de impresionar, hacer tonterías, o hasta vistiéndose de cierta manera con el propósito de llamar la atención de personas del sexo opuesto, sí es el coqueteo, y debe ser frenado si queremos evitar toda apariencia de maldad, y evitar la tentación a ser tentado.

Al mencionar todo esto, debemos de asegurarnos que nuestra postura firme en este tema no nos lleve a la hipocresía. Técnicamente, continuamos diciendo que no estamos prohibiendo el matrimonio. Sin embargo, más o menos estamos prohibiendo el "cortejo" y ese enfoque puede resultar en la misma clase de hipocresía que la prohibición del casamiento ha hecho en las órdenes Católicas.

Entonces, para poder superar la hipocresía que surge de presionar a las personas a que se comprometan con algo que en realidad ellos no se sienten necesariamente comprometidos, debemos aceptar que algunas personas van a estar menos comprometidas con el celibato que otras. Debemos ser constantes en establecer que el celibato es la opción de preferencia, pero todavía es solo una "opción".

Los solteros no pueden necesariamente ser clasificados como personas 100% comprometidas  con el celibato, ni tampoco 100% comprometidas con el matrimonio. Todos vamos a estar en el medio de estos dos extremos.

El más sincero de los célibes, ya sea hombre o mujer, puede un día cambiar de opinión; y mientras nosotros no estemos prohibiendo el casamiento o empujando a las personas a tomar votos de celibato, entonces la persona que sí está comprometida con el celibato aún puede cambiar de parecer. Estas son cosas de la vida, y necesitamos desarrollar maneras para reconocer una tendencia hacia una dirección o la otra.

Esto nos trae de nuevo al problema original de los solteros siendo una distracción el uno para el otro. Si cualquier soltero, ya sea hombre o mujer, expresa un deseo profundo de mantenerse soltero, no importa cuánto interés en conseguir un cónyuge tenga alguien del sexo opuesto, debe entender que esa persona se encuentra fuera de los límites. Ya se ha declarado "no disponible", y es el trabajo de otros en la comunidad de poner ese deseo como máxima prioridad. Si alguno de ustedes está entreteniendo pensamientos acerca de tener una pareja, debe entonces ser cualquier otra persona que no se ha declarado como no disponible (o por alguna otra razón no está disponible, como por ejemplo, alguien previamente casado). Puede ser que alguien se declare disponible; pero entonces surgiró el problema del cual Pablo escribió, donde, las mujeres jóvenes en particular, se convierten en una distracción para los hombres.

Deberíamos de continuar siendo firmes en desalentar el casamiento, y aun hasta en la boda misma, no estaría de más recordarle a la pareja una vez más, que Jezabel siempre está tratando de engañarnos en pensar que el matrimonio (es decir, los 'mimos') va a resolver todos nuestros problemas.

Comprendan que el matrimonio comienza viéndose y sintiéndose como si fuera todo lo que el diablo dijo que sería y más. Es tan genial el finalmente tener a alguien con quien te puedas sentir totalmente libre y seguro que es fácil hacer como otros han hecho, y perder tu aprecio por cualquier otra persona que interfiera en tu pequeño paraíso privado. Es solo durante un período de tiempo más largo que la utopía comienza a desmoronarse. Así que cuando decimos que el diablo puede usar el matrimonio para descarrilarnos espiritualmente, nuestra advertencia suena como una exageración poco después que una pareja se ha casado. ¿Cómo puede algo tan maravilloso estar mal? Como lo hemos dicho, el problema con los problemas es que no comienza viéndose como un problema.

Queremos también aplicar este principio en un sentido más amplio, para incluir todas las advertencias espirituales que damos en reuniones de resolución dentro de la comunidad. Estas reuniones, a menudo se vuelven tensas porque la persona contra quien se ha presentado la queja se ofende de que se le está acusando de algo que es una exageración de lo que realmente sucedió.

Es de gran ayuda si ambas partes pueden darse cuenta cómo esto sucede. El "coqueteo" mencionado arriba, es simplemente una ilustración de esto. Una persona acusada de coquetear, puede fácilmente sentir que el o ella está siendo acusado/a de tratar de seducir a alguien. Ciertamente, el argumento principal en contra del coqueteo es que puede llevarnos a la inmoralidad sexual; así que la persona siendo acusada puede sentirse dolida que otros no apreciaron su "sinceridad". Pero tal retrato de "sinceridad" es realmente el significado que el sistema le da a esta palabra. Las personas en el sistema argumentan que casi todos somos "sinceros", lo que más o menos significa que todos somos esencialmente buenos.

Sin embargo, la clase de sinceridad que estamos tratando de practicar, es de por lo menos tener el deseo de considerar que no somos tan buenos como "sinceramente" (es decir, en el viejo sentido de la palabra según el sistema) creemos que somos. Tenemos que considerar que el diablo viene como ángel de luz, como lobo disfrazado de oveja, tratando de hacer que todo lo malo parezca bueno. En vez de ser intransigentes en cuanto a cuán buenas y sinceras son nuestras intenciones, necesitamos ver más allá y examinar nuestro espíritu. ¿Adónde nos está llevando? ¿De dónde proviene? ¿En realidad se conforme a las enseñanzas de Jesús?

Algunos de los espíritus más viles del mundo comienzan 'inocentemente'. La auto-compasión es uno muy sutil que nos ha acechado a veces. No planeamos un suicidio, pero si cedemos al espíritu de la auto-compasión, eventualmente nos llevará a eso. Debemos reconocer esta verdad para poder ver cuán malvados y demoníacos tales pensamientos verdaderamente son. Y es lo mismo con la amargura, el rencor, el auto-engaño, el orgullo, el enojo, etc.

Las personas que inician una reunión de resolución en contra tuya, van a tratar de hacerte ver que lo que estás haciendo es sorprendentemente malvado. A la vez, esas personas también deben reconocer cuán dolorosamente difícil es para el acusado, aceptar la verdad que se le está diciendo.

Obviamente, alguien que está apartandose de verdad va a rechazar cualquier y toda clase de crítica, y por más blanda que sea, no habrá una que los satisfaga. Ellos aun se sienten ofendidos que los catalogamos como tal. Y la mayoría de ellos no solo demandan que nos retractemos esas declaraciones, pero que ni siquiera deberíamos pensar que se han deslizado antes de que podamos tener algún motivo para tener compañerismo con ellos. La razón es porque "sinceramente" dan por sentado su propia bondad. No son capaces de juzgarse a sí mismos, y los únicos motivos por los cuales tendrían hermandad con nosotros, es que nunca sean criticados (ya sea en público o en privado) y que tampoco lleguemos a pensar que cualquier cosa que hagan podría estar mal. Una persona deslizada dijo una vez, "Mis amigos reprobados nunca me critican. Así que, prefiero estar con ellos que alrededor de ustedes".

Y ¿con aquellos de nosotros que no queremos retroceder? Continuamos aceptando críticas los unos de los otros. Pero cada vez que surge una reunión de resolución en contra nuestra, nos encontramos a una encrucijada donde fácilmente podríamos salir del camino, como otros han hecho, por defender demasiado nuestra propia inocencia.

Las personas que inician una reunión de resolución no son infalibles. En ocasiones exageran la situación. Pero en realidad no puedes exagerar la maldad, aun si está apenas en su etapa inicial.

Un miembro dijo una vez acerca de un deslizado, que por lo menos "no se ha vendido al diablo". Él estaba tratando de justificar a alguien que estaba en la etapa inicial de vender su alma al diablo. En realidad, muy pocas personas conscientemente venden su alma al diablo en una sola transacción. En cambio, lo hacen por etapas, cada vez que rechazan consejos y críticas piadosos de otros cristianos.

A los deslizados les encanta citar los comentarios de sus críticos cuando dicen que son herejes, reprobados, vendidos al diablo, condenados por siempre en el infierno, etc., como si el simple hecho de que el crítico haya usado palabras fuertes, significaría que está equivocado. Alguien va a ser condenado al infierno, y la Biblia dice que el camino al infierno es ancho. ¿Entonces, quiénes son estas personas? El mundo está lleno de gente que se ofende cuando alguien pudiera tan solo considerar que podrían ser parte de esa multitud. ¡Y es precisamente porque se ofenden que probablamente serán parte de ella!

Algiuen comentó una vez que no podían creer que cierto otra persona habia hecho algo digno de ser expulsado de la comunidad. No estaban diciendo que la persona era inocente. De hecho, sabían que esa persona guardaba rencor hacia otro cristiano, y para nada estaban dispuestos a recibir críticas. Sin embargo, esta persona estaba defendiendo al deslizado porque creía que lo malo en realidad era benigno, e inofensivo. El mal tiene una forma de hacer eso, especialmente cuando ocurre en aquellos de nosotros que tenemos un historial de compromiso con Cristo. Ciertamente, si nos hacemos cargo de las malezas, la vida puede volver a la normalidad rápidamente. Pero si no las eliminamos, el veneno se desparrama, y comunidades enteras pueden ser destruidas a causa de ellas.

Y lo mismo con nosotros, existen pequeñas malezas que brotan en nuestras vidas todo el tiempo, y Dios usa al grupo colectivamente para lidiar con esas malezas mientras aún parecen inocentes, no sea que nos destruyan espiritualmente.

Como se mencionó anteriormente, es posible que el grupo cometa errores cuando critiquen a un miembro. Pero vamos a tomar por ejemplo el peor de los escenarios; que todo el grupo se descarrila y comienza a promover la maldad. Probaremos al revés primero:

Supongamos que estás en un grupo que nos está atacando, y dices que deberían ser lo suficientemente humildes para considerar la verdad en nuestra postura. En otras palabras, estás defendiendo una causa justa, y el grupo ha rechazado tus argumentos. Ellos dicen que tienes un espíritu rebelde, y que estás causando división innecesariamente, o que eres parte de una conspiración en contra del liderazgo de su grupo.

Lo que va a lograr que tu postura sea diferente a la de alguien que de verdad tiene un mal espíritu, es amor. Y no una apariencia de amor para tapar un rencor profundo, sino un amor que brota de la integridad y sinceridad verdadera. Puedes optar pasar por alto la injusticia cometida en contra tuyo, y continuar trabajando con ellos por el bien en general que puede lograr, o puedes optar por irte. Pero en cualquiera de los casos, no debería haber rencor. Lo que escoges hacer, debes hacerlo basado en la integridad moral y no en una reacción a tu propio dolor.

El mismo enfoque debe aplicarse si estás en nuestro grupo, y sientes que fuiste tratado injustamente. O te quedas trabajando con nosotros, nos amas y oras por nosotros, para que eventualmente veamos nuestro error (o que Dios nos perdone por nuestra ignorancia), o te marchas sin malos sentimientos.

Hemos tenido instancias de injusticia dentro de nuestra comunidad, ya que somos todos falibles. Algunas veces las personas fueron acusadas falsamente. Los motivos han sido malinterpretados. Los cargos han sido exagerados. Pero la persona que responde con amor genuino e integridad, trata de tener una perspectiva más amplia, de actuar de manera constructiva, de escuchar lo que Dios está diciendo, en vez de defender su orgullo.

Cada vez que se emiten críticas, tienes la opción de reaccionar con enojo y convencerte a tí mismo que has sido acusado falsamente, o puedes ocuparte de reconocer la verdad en la correción. Cada reacción de enojo te acerca más al punto de no retorno... a ese punto en el que dirás, como ha dicho cada deslizado: "Ya he tenido suficiente con estas críticas. No puedo soportarlo más. Ya no me volverá a someter a esto. De ahora en adelante, será yo quien haga las críticas."

Cuando eso sucede, espiritualmente ya eres practicamente un caso perdido. ¡Estás acabado!

El pecado no siempre comienza pareciendo pecado.  Y el diablo es lo suficientemente astuto para ofrecernos más de cien maneras diferentes de justificar el pecado delante de nuestros ojos.  Si no tenemos un hambre profundo por la verdad que nos impulse, incluso hasta cuando esa verdad empieza a cortarnos a nosotros mismos, entonces nos conformaremos con una "sinceridad" falsa y superficial, la cual siempre asume que nosotros tenemos razón y que los demás nos están acosando. Tales suposiciones nos harán construir una lista secreta de reclamos en contra de las personas que nos critican, hasta que la lista se convierte en más de lo que podemos soportar, y eventualmente nos alejamos furiosos hacia la aniquilación espiritual. El camino al infierno es así de fácil.


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