"También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos..." (2 Timoteo 3:1-2)
 
Varios pasajes en la Biblia describen eventos específicos sobre cual las personas están instruídas a estar atentas, ya que indican que nos estamos acercando al regreso de Cristo. Estos incluyen desastres naturales y cambios significativos en la política y en la economía a nivel global, pero también incluyen una gama de fenómenos más sutiles, como el que se menciona arriba, en los versículos de la carta de Pablo a Timoteo.
 
Cuando hablaba a sus discípulos acerca de los últimos días, Jesús advirtió que: "y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará" (Mateo 24:12). Es fácil ver la relación que existe entre el crecimiento del amor propio, tal como se anuncia en el mundo de hoy, y la reducción en el verdadero amor a Dios, como Cristo lo enseñó y lo demostró.
 
"En la mitología griega, Narciso era conocido por su belleza y por ser orgulloso, en el sentido de que menospreciaba a los que lo amaban. Némesis, el espíritu de retribución divina contra aquellos que caen en arrogancia ante los dioses, notó este comportamiento y atrajo a Narciso a un estanque, donde vio su propio reflejo en el agua y se enamoró de él mismo, sin darse cuenta de que se trataba de una simple imagen. Incapaz de alejarse de la belleza de su reflejo, Narciso se ahogó. Narciso es el origen del término "narcisismo", lo cual es una obsesión con uno mismo y su auto-imagen.
 
Vivimos en una época donde la obsesión con la apariencia exterior y el hedonismo es muy marcado. Nuestra mente colectiva ha sido invadida por frases engañosas, como la de la marca de "belleza", 'L'Oréal', que comercializa sus productos diciéndonos: "¡Porque tú vales la pena!" Otra marca más reciente, 'Urban Decay' (Decadencia Urbana), vende a las mujeres una línea de productos de "belleza", con un rímel llamado "Perversión" y esmalte de uñas gótico llamado "Blackheart" (Corazón Negro). ¡Parece que La Bestia está describiendo su propia imagen en términos cada vez más honestos!
 
Muchas formas de amor propio se prostituyen en la sociedad actual, pero podría decirse que la más difundida y socialmente aceptada es la de la "selfie". Wikipedia define a una "selfie" como: 'una fotografía de autorretrato, que suele tomarse con una cámara digital o con un teléfono con cámara, sostenido con la mano o por un palo de "selfie". Las "selfies" a menudo se comparten en redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter. Por lo general son halagadoras y están hechas para verse como si son natural. La mayoría de las "selfies" se toman con una cámara sostenida al alcance de la mano o apuntando a un espejo, en vez de usar un disparador de fotos automático.
 
Personas de todas partes, desde famosos hasta políticos, desde niños hasta abuelos, se han sumado al furor de tomarse "selfies" individuales o grupales. No es necesariamente malo tomarse una foto de uno mismo, pero la cultura que se está desarrollando en torno a la "selfie" parece ser cada vez más enfermiza. El grado en que algunas personas están dispuestas a llegar para sacar una selfie y presumir, a sus amigos reales y "virtuales" por igual, es bastante increíble. Con una frecuencia preocupante, nos enteramos de otra pobre alma que ha sido gravemente herida o muerta en la búsqueda de tomarse una "selfie", ya sea subiéndose al techo de un tren o colgándose de un puente en algún lugar. ¿Qué clase de locura (y tristeza) podría incitar a alguien a arriesgar su vida para obtener algo temporal como una foto de sí mismo?
 
La novela de Oscar Wilde, La Imagen de Dorian Gray, revela el resultado de un alma cuando la obsesión con la belleza y la satisfacción sensual se lleva a sus últimas consecuencias. La belleza exterior de Dorian se captura en un retrato de cuerpo entero, pero como comprende que su belleza se desvanecerá, decide vender su alma para asegurarse de que la imagen capturada sea la que envejezca y desaparezca, en vez de él. Se le concede ese deseo, y Dorian continua viviendo una serie de experiencias inmorales; mientras tanto su retrato envejece y registra cada pecado que corrompe su alma. La historia culmina con Dorian intentando destruir el retrato, que es la imagen de su alma corrompida y asquerosa, la cual lo atormenta como si fuera su conciencia.
 
Si observamos más de cerca las vidas de las personas a las que se les paga para promover la mentira del "amor propio", vemos cuán gran mentira es. A menudo, las vidas de estas mismas personas son extremadamente tristes, empañadas por problemas matrimoniales, problemas financieros, abuso de drogas y alcohol, depresión e incluso suicidio. El amor propio conduce a un estado perpetuo de vacío espiritual, ya que es imposible llenar ese vacío a través de la obsesión con uno mismo, especialmente cuando esto está directamente relacionado con nuestra apariencia física o cómo nos perciben los demás. Para cualquier persona pensante, lo externo es inconstante y cambiante, por el momento está aquí pero en un minuto desaparece, incluso si eso fue elogiado y codiciado hace solo unos minutos.
 
A lo que las personas (especialmente a los jóvenes) se les debe recordar con urgencia, es que gran parte de la filosofía mundana del amor propio se basa en una falsedad detestable. El amor propio que depende de la ratificación externa y la autoproyección, al contrario a una autoestima intrínsica, no es amor verdadero. La "Regla de Oro", enseñada por Cristo, es tratar a los demás como queremos que nos traten a nosotros mismos. (Mateo 7:12) Esta es la única forma en que obtenemos la autoestima y valor personal. Sin esto, nuestro 'amor propio' es fugaz, basado en la inseguridad y, en última instancia, en el desprecio propio, lo que nos dejará sintiéndonos espiritualmente malnutridos e insatisfechos.
 
En su libro, "La Pureza de Corazón es Querer Una Sóla Cosa" (Purity of Heart is to Will One Thing), Soren Kierkegaard escribió: "... en el nacimiento de cada hombre nace una vocación eterna para él, expresamente para él. Ser sincero consigo mismo en relación con esta vocación eterna es lo más elevado que un hombre puede practicar y, como lo dijo el gran poeta: 'El amor propio no es un pecado tan vil como la autonegligencia'. Entonces solo hay una falla, una ofensa: la deslealtad a uno mismo o la negación de la mejor versión de sí mismo". 

En la cita anterior, Kierkegaard parece inspirar al lector a mirarse más profundamente en un espejo, donde estamos delante de Dios como individuos con la cámara de la eternidad enfocada en nosotros. Esto proporciona una nueva perspectiva sobre uno mismo, es decir, la necesidad de descubrir la verdad sobre uno mismo y la razón por la cual existimos. El pensamiento de Kierkegaard es similar a la referencia que hace el apóstol Santiago al hombre que mira su rostro en un espejo y se olvida de inmediato de qué tipo de hombre era (Santiago 1:23-24). El ser sinceros con nosotros mismos es el negarnos a involucrarnos en los valores superficiales del mundo. A primera vista, estos valores parecen atractivos, pero al cabo de poco tiempo comienzan a mostrar cuán desagradables son.
 
El apóstol Pablo usó otra analogía con un espejo en su epístola a los Corintios. Escribió: "Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido" (1 Corintios 13:12). Un amor maduro tiene integridad y esta integridad inspira al espectador a mirar más profundamente a la apariencia interna que a la externa: nos lleva a ser no solo 'oyentes', sino también 'hacedores' de la verdad. El "conocer y ser conocido" también habla sobre una relación, entre el amor y la acción, y la interrelación entre las personas, el cual es el foco principal de la "Regla de Oro". Si no brindamos nuestro amor a los demás, entonces, ¿cómo puede ser amor?
 
En el Libro de Apocalipsis, hay una descripción de una serpiente (el diablo) que arroja agua de su boca como un diluvio en un intento de ahogar a una mujer (la Iglesia). La tierra ayuda a la mujer al tragarse el agua del diluvio. Como resultado de esto, el diablo está muy enojado con la mujer, y le declara la guerra al remanente de su simiente, el cual guarda los mandamientos de Dios y tiene el testimonio de Jesucristo. (Apocalipsis 12: 15-17) Es interesante la similitud que existe entre la historia de Narciso, que termina ahogándose como resultado de escuchar una mentira y lo que se describe en el Apocalipsis, donde el diablo intenta destruir a las personas con una inundación. Parece ser bastante probable que este diluvio pueda representar un torrente de mentiras, que incluye la mentira del amor propio. (De hecho, no debe sorprender que uno de los principios abiertamente profesados más significativos de La Iglesia de Satanás es lo de amor propio y el egoísmo.)

El diablo (también conocido como "El Padre de las mentiras") sabe que su tiempo es corto (Apocalipsis 12:12). Lo que se esconde detrás de lo que vemos y oímos hoy en los lemas publicitarios de los innumerables falsos profetas pagados por el sistema de la Bestia, es una estrategia demoníaca para volvernos en contra de nosotros mismos. Es un intento de hacer que la perdición suene como salvación. En cambio, Jesús y otros profetas enviados por Dios a lo largo de los siglos, mostraron que el verdadero amor por nosotros mismos en el sentido eterno, es vivir una vida de autosacrificio en el reino temporal, poniendo las necesidades de otras personas por encima de las nuestras (Lucas 9:23-25; Filipenses 2:3). Cuando hacemos esto, estamos llenos de un buen espíritu y experimentamos el fruto de esto, tanto en esta vida como en la próxima.
 
El ser buenos con nosotros mismos implica hacer el bien a los demás, algo en lo que haríamos bien en reflexionar la próxima vez que nos encontremos frente al espejo.


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