"Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte."

(Apocalipsis 12:11)

Esta profecía es una imagen poética del triunfo del bien sobre el mal, de Dios sobre el Diablo. Pero este triunfo es diferente al de cualquier gobierno. La maldad es retratada como una cruel y destructiva Bestia; y Dios es representado como un Cordero inocente. Más aún, Él es representado por lo que parece ser un Cordero muerto. Todo el poder parece estar del lado de la Bestia.

A lo largo de la historia, las masas han llorado con los salmistas: "Señor, ¿por cuánto tiempo más el malvado triunfará?" (Salmos 94:3). Una y otra vez esta pregunta es hecha de una forma u otra en los Salmos. Pero la respuesta siempre es la misma: al final todo se dará vuelta. El maligno gobierna el mundo ahora, pero llegará un día en el que esto cambiará.

Israel esperaba por esos días la llegada del Mesías, pero su rey llevó una corona de espinas y gobernó su reinado desde la cruz. Por eso, lo rechazaron. El Cordero fue no sólo sacrificado, sino que fue sacrificado por su gente.

Hoy en día la iglesia busca nuevamente un rey para corregir los errores del mundo. Pero la Biblia nos alerta que antes que Jesús regrese triunfante, habrá otro rey que nos prometerá libertad y justicia para todos. Será un falso Mesías, pero será más atractivo para un mundo que no quiere un Cordero muerto. La Biblia dice: "Todo el mundo lo admirará, aquellos cuyos nombres no están escritos en el Libro de la Vida del Cordero" (Apocalipsis 13:3).

Ser registrado en el Libro de la Vida significa aceptar completamente los principios del reino. Esto son, los principios de la cruz y la sangre como las armas contra la Bestia del mundo.

Hay muchos que están listos para llevar cruces doradas alrededor del cuello y hacer mantras de sangre para ahuyentar a los malos espíritus; pero el Cordero pide mucho más de sus seguidores. Jesús nos pide que tomemos nuestras cruces y lo sigamos. Nos pide que dejemos nuestras vidas por amor a su reino.
Nuestro medio para triunfar será hacer todo aquello que el mundo llama "fracaso" y hacerlo voluntariamente. Todos nosotros, por supuesto, moriremos algún día; pero el Cordero nos llama a acelerar ese momento a través de nuestra fiel obediencia a sus enseñanzas.

También encontramos en las enseñanzas del Cordero un obstáculo sobre cada camino que nos podría dar alguna forma de éxito mundano. Incluso el reconocimiento que algunos filántropos reciben se nos será negado si mantenemos nuestras obras de caridad en secreto como Jesús enseña.
Pero el examen final es nuestra voluntad para enfrentar a nuestro último enemigo: la muerte (1 Corintios 15:26). Debemos morir con una sonrisa, y con amor en nuestro corazón, ya que lo hacemos por Dios.

Sí, el Cordero ha muerto para perdonarnos de todos nuestros errores y le agradecemos por eso, porque ninguno de nosotros es perfecto. Pero Él nos pregunta quién moría con Él por el bien de los demás. Él nos pide que muramos a nuestros deseos y ambiciones egoístas. El nos pide que muramos a nuestra reputación y honor. Nos pide que muramos a las buenas intenciones de nuestros amigos y parientes. Nos pide que muramos a nuestras comodidades de los caminos trillados. Y finalmente nos pide que muramos a la vida misma.

"No amaron sus vidas hasta la muerte"; con ese estándar frente a nosotros, los pequeños sacrificios de vivir con otros se vuelven insignificantes en comparación. Y con ese estándar frente a nosotros, seremos capaces de superar las mentiras y los trucos del diablo.

Al mezclarse nuestra sangre con la del Cordero, nuestro testimonio se vuelve en algo más que palabras; toma la autoridad y el poder de Dios. El mundo puede sentir cuando estamos preparados para morir por lo que creemos y responde en consecuencia.

Otros se han preparado para morir por su país, por su religión, por sus familias y por sus posesiones. Pero nosotros debemos prepararnos para morir amando... amando y predicando la verdad de que Dios es amor sobre todas las cosas... amando y creyendo que esta doctrina de amor, que fue pagada con la sangre del Cordero, es la única respuesta verdadera a los problemas de este mundo.


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