Hoy por fin fui al dentista. Lo había estado postergando durante mucho tiempo. La mayoría de nosotros somos así. Cuando sabemos que algo va a ser doloroso, nos negamos a actuar hasta que un dolor más fuerte nos obligue a hacerlo. Desafortunadamente, este es también el caso con las cosas espirituales. Mucho de lo que Dios nos pide que hagamos va en contra de todos nuestros instintos naturales, y por eso postergamos hacerlo.

Cuando se trata de relaciones humanas, todos tenemos ilusiones sobre una relación idílica donde todo es suave, cálido y tierno. Recordamos algunos mimos suaves y cálidos de nuestra infancia, y seguimos tratando de volver a ellos, ya sea con nuestros padres, nuestros cónyuges, nuestros amantes o nuestros amigos más queridos. Y ciertamente, hay algunos buenos momentos en todas estas relaciones. Pero parece que Dios tiene algo en contra de ellos, porque al mismo tiempo que Él nos pide que amemos a nuestros enemigos, nos llama a "odiar" a los que están más cerca de nosotros... renunciar a los mimos que esas relaciones representan. ¿Por qué es así?

La historia de Dios donde pide a Abraham que sacrificara a su único hijo - el hijo que el mismo Dios había prometido a Abraham - es tan impactante que la mayoría de los cristianos prefieren no pensar en ella. Dios había condenado a las religiones paganas por enseñar a la gente a sacrificar literalmente a sus hijos a dioses falsos, y sin embargo, Él mismo le pide a Abraham que hiciera lo mismo. A lo que Dios realmente apuntaba no era a la destrucción de Isaac, sino más bien a una ruptura de las falsas ilusiones que Abraham debe haber tenido sobre Isaac.

A veces debemos ser crueles para ser amables (tanto con nosotros mismos como con los demás), y mientras haya una dependencia emocional hacia alguien, realmente no podrás amar a esa persona. En cambio, sofocarás a la persona, en un esfuerzo por satisfacer tu propia necesidad de mimos suaves y cálidos por su parte.

Lo que la mayoría de la gente confunde con amor es sólo una necesidad egoísta de ser amado. Cuando cesan de conseguir lo que quieren de esa relación, a menudo descartan a la otra persona o se vuelven en contra de ella con ira. Pero el amor maduro no funciona de esa manera. El amor maduro da sin exigir mimos a cambio.

Es difícil elegir conscientemente renunciar a los mimos. Pero Dios a menudo ingenia las cosas para que tarde o temprano los mimos desaparezcan por su propia voluntad. En algún momento u otro, nuestros seres queridos siempre nos decepcionarán y nos harán daño. Y cuando eso sucede es cuando nos damos cuenta de lo que nuestro llamado "amor" está hecho. ¿Nos mantenemos fieles... o nos vamos?

Dentro de nuestra comunidad hemos sido capaces de establecer relaciones humanas que son más profundas y más cercanas que las experimentadas entre la mayoría de los esposos y esposas en el sistema. Pero aquellos a quienes más amamos también tienen el mayor poder de hacernos daño. Y las heridas también han entrado a nuestra comunidad. Cuando algunos resultaron heridos, se fueron... sugiriendo que estaban aquí por los mimos principalmente. Otros han permanecido aquí y por ello, han crecido en una relación más profunda con Dios (y eventualmente con los demás).

Como líderes, nos encantaría ser populares, ser unos "buenos tipos". Pero rara vez tenemos la oportunidad de ser así. Algunas de nuestras rudezas son resultado de la impaciencia y de la ignorancia, lo sabemos. Lamentamos eso.

Pero las personas tienen que tener en cuenta la posibilidad de que, al menos, un poco de nuestra rudeza ha llegado como resultado de nuestros intentos de ser obedientes a Dios. Tenemos la responsabilidad de manejar la espada de la verdad con exactitud inquebrantable, dejando que las fichas caigan donde tengan que caer, si vamos a ser unos verdaderos seguidores de Jesús. Para decir la verdad, nos vemos obligados a dejar la mayor parte de los mimos para que otros más los disfruten. La mayoría de nuestros mimos y los de los que nos siguen, tienen que venir de Jesús mismo.

Aun para los individuos más fuertes de nuestro 'ejército' es difícil aceptar la corrección.  Y aveces simplemente "soportan" tales cosas porque no saben de ningún otro lugar donde pudieran encontrar tanta verdad y tanta oportunidad de obedecer verdaderamente a Jesús.

Mira a Jesús mismo, el líder perfecto. Preguntó a sus seguidores más cercanos si lo dejarían cuando tantos otros se alejaban, y lo mejor que Pedro pudo decir fue: " ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna." En otras palabras, si a Pedro le habrían dado otra opción, probablemente la habría tomado. Jesús acababa de decir algunas cosas que parecían totalmente fuera de razón (Por ejemplo:"comer su carne y beber su sangre"). Pero Él había dicho tantas otras cosas que tenían perfecto sentido, que Pedro tendría que tomar lo malo (o lo que parecía ser malo en ese momento), junto con lo bueno, o bien alejarse de Dios por completo, abandonando a Jesús.

Con nosotros, conseguirías aún más mal que bien! Sin embargo, aun si cada una de nuestras relaciones personales se rompiera y ni uno de nosotros podría dejar de ser rechazado por todos los demás en nuestra comunidad, la verdad seguiría siendo la verdad, y todavía necesitaríamos permanecer juntos por nuestro amor a la verdad, si por ningún otra razón. Y si Dios pudo crear un ejército de personas con motivos tan puros, ¿no te parece que Él realmente optaría por destruir nuestras relaciones interpersonales con el fin de lograrlo?

Que cada uno aprendamos a aferrarnos solo suavemente de los mimos y fuertemente a la verdad. Haciendo esto encontraremos el mimo eterno del Único que realmente puede satisfacernos para siempre.


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