Dios es un Dios celoso. (Éxodo 20:5) Él no quiere que nada sea más importante para nosotros que servirlo a Él. (Éxodo 34:14) Cuando consideras que Él nos ha creado y nos da cada aliento que respiramos, no parece ser que está pidiendo demasiado ¿Cierto?

Pero Él también nos la libertad de no ponerlo en primer lugar. Podemos ir tan lejos como pelear contra Él si queremos. Y mucha gente lo hace. Puede sonar extraño, pero Dios dice que estas personas que se rebelan completamente contra él son menos problema para Él que las que mantienen una relación a medias con él. (Apocalipsis 3:15-16)

Ciertamente los líderes religiosos de la época de Jesús fueron más un obstáculo a Su ministerio de lo que lo fueron los paganos. (Mateo 23:13) Y el apóstol Pablo consideró que su trasfondo religioso fue la peor forma de pecado contra Dios. (1 Timoteo 1:15, Filipenses 3:18) En nuestra experiencia, hemos encontrado que la oposición más grande afuera del grupo proviene de los 'iglesianos', que asumen que están actuando de parte de Dios al perseguirnos. (Juan 16:2)

Este autoengaño religioso proviene de una sumisión desganado hacia Dios, y no está limitada solamente a personas afuera de nuestra comunidad. Nuestros propios miembros a menudo son culpables de tener un compromiso flojo con Dios; y este es el error que justamente queremos tratar aquí... las personas tibias dentro de nuestra comunidad. El problema con los tibios es que tratan de controlar a Dios en vez de permitir que Dios los controle. Santiago nos dice de pedirle a Dios por sabiduría, pero no ser de doble ánimo cuando lo hacemos, o no recibiremos sabiduría en absoluto (Santiago 1:5-8). Recuerda este pasaje, porque un poco más tarde lo compararemos con una enseñanza similar de Jesús, que también se relaciona con ser de doble ánimo.

El doble ánimo proviene de ser incapaz de decidir entre dos alternativas más o menos equivalentes. Pero, si es una decisión entre hacer las cosas a nuestra manera o hacerlas a la manera de Dios, es bastante obvio que las dos alternativas están lejos de ser equivalentes. Para camuflar tan obvio error, tienes  que poner a un lado a Dios y operar sobre la base de 'la opinión de una persona vs la opinión de otra persona'; entonces, en esa instancia, es fácil estar de doble ánimo. Así que tratamos de ser humildes y cooperar por un tiempo, y luego cuando nos cansamos, volvemos a sentir (y argumentar) que 'mi opinión es tan válida como la tuya'. Y podemos señalar todas las veces que cedimos ante una persona que estaba prácticamente a la par como prueba de que ahora es tiempo para esa persona para devolver el favor.

Por supuesto, nunca podríamos salirnos con la nuestra con esta clase de razonamientos si estuviéramos comparando nuestras opiniones con las opiniones de Dios. ¿Puedes imaginarte a alguien diciendo, "Está bien, Dios, he estado siguiéndote por seis meses. Ahora, ¿No crees que es tiempo de que ahora Tú me escuches a mí?"

Es un pequeño paso el que va desde sentir que nuestras opiniones no están siendo respetadas, a preocuparnos seriamente de que otras personas están robándonos nuestra libertad, lavándonos el cerebro y convirtiéndonos en títeres.  Después de todo, hay líderes malvados en muchos grupos. Así que ¿Por qué no habría líderes malvados en nuestro grupo también? Y si podemos cuestionar lo que están diciendo los líderes de otros grupos, entonces es justo que se nos permita hacer lo mismo con nuestros propios líderes.

Este razonamiento suena bastante bien, ¿cierto? Pero la meta número uno que debemos tener como líderes en esta comunidad es poner a las personas en contacto con Dios; para que así sea que las personas sigan a Dios en vez de a líderes humanos.

Es fácil encontrar cosas que no nos gustan en otras personas. Si no lo crees, ¡trata de liderar por un tiempo y observa lo que las personas dicen de tu estilo de liderazgo! Pero, lo que tenemos que preguntarle a Dios es, "¿Qué es lo que Tú quieres que haga hoy? ¿Quieres que siga a alguien?"

Todos los grupos tienen líderes, y ellos esperan que cooperes con ellos y los sigas. Si encuentras que Dios está diciéndote que no sigas a un líder en un grupo particular, entonces es razonable esperar que dejarías el grupo. No estamos de acuerdo con otros líderes, por ende, los hemos dejado para empezar nuestra propia obra. Por supuesto, primero hemos aprendido todo lo que podíamos de ellos, ya que incluso los malos líderes pueden enseñarnos si somos suficientemente humildes para oír.

Pero una persona que está con doble ánimo no se irá ni cooperará. En vez, merodeará y causar divisiones, por medio de criticar al liderazgo sin ofrecer alternativas positivas. Mantendrá sospechas y miedos acerca de que los líderes se 'están saliendo del carril' (es decir, se están desviando), y compartirá estos pensamientos siempre y cuando encuentre a alguien que está dispuesto a escucharlo. Tarde o temprano el grupo lo 'vomitará de su boca' por su tibieza, pero ésto es solo porque esta persona ha vomitado espiritualmente al grupo a través de su espíritu murmurador.

Por medio de formar nuestro propio grupo hemos dicho más de lo que podríamos haberlo hecho estando en iglesias con las cuales no estabamos satisfechos. Hemos creado una muestra de la 'iglesia' que solo soñábamos cuando estábamos disconformes dentro del sistema religioso. En el proceso, por supuesto, también hemos aprendido a apreciar cuán difícil puede ser mejorar en algunas cosas. También hemos encontrado que la unidad y productividad del grupo a veces restringe la individualidad y la libertad personal.

Pero, regresemos a nuestra relación con Dios. Dios puede guiarnos a entrar en unos grupos y Él también puede guiarnos a salir de ellos otra vez. Pero necesitamos aprender a distinguir la voz de Dios de nuestros propios deseos egoístas. Es cierto que muchas personas siguen a un grupo en preferencia a Dios, pero aún son más las personas que siguen sus propias opiniones en preferencia a cualquiera de los otros dos. La individualidad y la libertad personal son falsos dioses del mundo moderno, y Dios, que es un Dios Celoso recuerda, quiere destruir estos ídolos. Él quiere control total sobre ti. (1 Corintios 10:31) Él quiere lavarte el cerebro. (Romanos 12:1-2) Tú puedes pensar para ti mismo "¡Sí, Dios puede lavarme el cerebro, pero tú no!" Pero ten cuidado de que no estás siendo tan defensivo de tu precioso cerebro que estás excluyendo a Dios tanto como a nosotros, en preferencia a tu propio orgullo.

Es nuestra meta como cristianos animar a las personas a dar el control total de sus vidas a Dios. El hecho de que algunas personas hayan pervertido esta meta a buscar el control total de las personas a través de su grupo no debería ser realmente una gran preocupación para nosotros. El artículo verdadero no necesita disculparse por las falsificaciones.

Queremos que tú seas controlado por Dios. Y sabemos que cuando eres totalmente controlado por Dios, no tendrás más miedos acerca de ser controlado por otros. Ese miedo en sí mismo (de ser controlado o engañado) proviene de otra fuente que no es Dios. (2 Timoteo 1:7)

Cuando hemos aprendido cómo oír directamente de Dios (Mateo 16:17), entonces 'las puertas del infierno' no serán suficientemente fuertes para atraparnos. (Mateo 16:18) En otras palabras, podemos caminar dentro y fuera de los peores cultos del mundo sin un rasguño. Ni cadenas ni puertas bloqueadas pueden retenernos. No tenemos nada que temer excepto al miedo mismo. Equilibra esto con el hecho de que las únicas personas a las que "cerramos las puertas" son a las de afuera. Todos podemos salir en cualquier momento. Y nuestra disciplina más fuerte es simplemente expulsar del grupo a alguien.

Es una paradoja que las mismas personas que se rebelan en contra de que el liderazgo trate de controlarlos, también se ofenden ante cualquier sugerencia de que dejen el grupo si no están felices ahí. Los disconformes soon justamente lo que esta palabra indica. No están felices adentro, ni están felices afuera. Mientras alguien que es un verdadero seguidor de Dios puede ir y venir a cualquier lugar en paz.

Hay un dicho que dice, 'Cuatro paredes no hacen una prisión'. Significa que la falta de libertad que la mayoría de las personas se queja no proviene de otras personas o situaciones afuera de ellas mismas tanto como proviene de adentro. Las personas más libres del mundo son las que están completamente controladas por Dios. Piensa acerca de eso por un momento. Tu mejor defensa en contra de ser controlado por alguien (o por ti mismo) es ser controlado por Dios. Pero Dios no forzará Su Control sobre nadie. De hecho, tú tienes que quererlo más que a nada en el mundo.

Jesús dijo que si queremos Su Espíritu Santo, tenemos que pedirlo (Lucas 11:13), pero también nos advirtió que no debemos, como el hombre que estaba pidiendo sabiduría del que habla Santiago (Santiago 1:5-8) ser de doble ánimo al pedirlo. No pidas un pez (un símbolo temprano de Cristo) y luego te preocupes de que lo que recibas podría ser una serpiente (un símbolo del diablo). (Lucas 11:9-12)

La gente religiosa rechaza la verdad porque temen a la falsificación. En su obsesión con el diablo, nunca encuentran el bien. Pero lo que Dios quiere es gente que tenga hambre y sed de más y más Justicia. (Mateo 5:6)

El miedo de las sectas, el miedo a los extremos, el miedo a ser ingenuos guía a las personas a refugiarse en la tibieza y el doble-ánimo, aspirando a alguna clase de 'equilibrio' que agrade a todos y convenza a la gente de que somos estables y respetables. Pero Dios quiere compromiso pleno y total.

Él nos ha dado voluntad propia, pero nos pide entregarle libremente esa misma voluntad para ser quebrantados y restaurados a lo que Él quiere que seamos. Si tú no harás eso, entonces lo mejor que tú podrías esperar ser (¿o sería lo peor que tú podrías esperar ser?) es una persona religiosa, tibia y de doble ánimo, totalmente controlada por tu propia mente y los miedos de aquellos alrededor tuyo.

Estar bajo el control total de Dios significa la muerte de tu orgullo y de tus propios planes, deseos y opiniones. Pablo se refería a nuestro yo natural como la 'vieja persona', la cual debe morir antes de que podamos ser creados como una nueva persona a través de Jesús. (Romanos 6:5-6) Esto es de lo que realmente se trata ser 'nacido de nuevo', pero puede ser una experiencia dolorosa si seguimos tratando de luchar contra esto.

Cuando una vez alguien estaba atravesando algo así hace unos años atrás, le preguntó a un compañero cristiano, "¿Cuándo se deja de doler?" y él respondió, "Cuando dejas de luchar". Es nuestro apego a las cosas lo que nos detiene de tener la libertad real que Dios quiere darnos.
 
Pero ¿qué podemos hacer con respecto a las personas que no dejan de luchar? Desafortunadamente, no hay mucho que podamos esperar, excepto dejarlas ir (o incluso animarlas a que se vayan). Cuánto más luchamos para hacerlas renunciar a las cosas a las que se están aferrando, más nos odiarán por hacerlo. Y cuando finalmente sí se vayan, bien podría ser que se conviertan en nuestros peores enemigos.

Concluiremos esta clase declarando muy francamente que estamos comprometidos al control total de Dios; y cualquiera que no tenga una meta similar simplemente no debería ser parte de nosotros. Así que deja el doble ánimo y toma una decisión hoy. No más entrega a medias; no más tibieza. O te decides por la fe y la libertad o te decides por el miedo y la opresión. ¡Y decídete hoy!


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