Muchos de estos consejos se relacionan más con visitas dentro de la comunidad, es decir, cuando alguien visita a otro equipo, pero si podemos aprender a ser más considerados los unos con los otros, vamos a poder ser más considerados también cuando visitemos a otras personas que no sean parte de la comunidad.


1. Avisa con anticipación tus intenciones con respecto a tiempos de llegada, comidas, etc.  Dentro de la comunidad está bien llegar justo a la hora de comer si has avisado previamente al equipo anfitrión.  Sin embargo, cuando se visita a personas que no son parte de la comunidad, normalmente es mejor planear llegar después de la hora de la comida, y especificar que vas a haber comido antes de llegar. (En paises donde el costumbre es comer tarde, sería más considerado llegar con suficiente tiempo antes de la hora de comer para que tus anfitriones no sienten una presión social de invitarte a comer.)  Si estás invitado a comer, ese es otro asunto (y en ese caso es considerado cortés llevar algo para compartir, sea una bebida, algún snack, pan, etc.).

2. Haz el esfuerzo de entender la cultura de la persona a quien estás visitando, o en la que te encuentres.  Algunas costumbres son consideradas groseras por otros, así que esfuérzate por ser sensible y haz lo mejor que puedas para respetar las normas que ellos siguen. Dependiendo de la cultura, se considera “buenos modales” ofrecer ayuda, ya sea con preparar la comida, poner la mesa o ayudar con la limpieza después (excepto que sea claro que el anfitrión no quiere que entres en su cocina, etc.); aun cuando el anfitrión rehusa al principio las ofertas de ayuda, normalmente cualquier gesto o ayuda que ofreces o hagas son notados y apreciados.  Así que, no seas tímido en ofrecer cualquier ayuda que puedas brindar.

3. Lleva un regalo apropiado.  Un regalo al llegar es una manera de superar la idea de que te estás aprovechando de la buena voluntad de la persona que te invitó. Muy a menudo es fácil  suponer que nuestro estilo de vida nos exenta de ser generosos y genuinamente considerados con las necesidades y preferencias de los demás.  Intenta imaginar que eres rico y que quieres dar al anfitrión algo que él o ella realmente apreciaría.  Cuando tengas algunas ideas, fíjate cuáles de ellas  están a tu alcance y trabaja para lograrlas (ya sea comprar el regalo, hacerlo con tus propias manos, etc).  No busques algo que no quieres, o que estabas por  tirar, y simplemente dar eso. Esfuérzate en dar algo bueno.

La mayoría de nosotros revisamos la basura en ocasiones.  Sin embargo, los regalos (entre nosotros mismos) de cosas que hemos encontrado en los tachos (los cuales todavía necesitan ser organizados, limpiados, procesados, etc.) a menudo implican más trabajo que bendición para el que lo recibe.  Si es posible, haz toda la organización y limpieza antes de dar tu contribución.

Contribuir con el costo de la comida puede incluir tanto una contribución en especie (es decir, provisiones, alimentos) como el contribuir con efectivo.  Excepto que hayas recolectado más comida de la que puedes comer, es mejor contribuir con efectivo, porque así tu anfitrión puede usarlo para comprar espécificamente lo que más necesita. 

NOTA: Muy a menudo las personas son tímidas para aceptar dinero en efectivo.  En tal caso, puedes simplemente llegar con algunas provisiones.  Si has tenido la oportunidad de ver qué cosas/marcas ya usan, esto te dará una buena guía de lo que más van a apreciar.  Entre nosotros podemos comprar las marcas más baratas, pero con personas en el sistema, es mejor comprar algo que sea más acorde con lo que ellos ya usan (aun si no lo compraríamos para nosotros mismos).

4. Si se te ofrece el uso de sus lavarropas y otras facilidades para la lavandería, etc, debes reconocer que es un favor que te puede ahorrar bastante tiempo y dinero. No extiendas la tarea por muchos días, porque tus anfitriones van a querer usar la máquina, etc. también.  No dejes el trabajo a medias para que tu anfitrión lo tenga que terminar.  No supongas que puedes usar sus productos de limpieza (Por ejemplo, el jabón, etc.) cuando tengas tu propio abasto.  No supongas que una oferta para usar la máquina al principio de la visita significa que vayas a tener el derecho total a usarla durante toda tu estadía.  Hacer la lavandería una segunda vez justo antes de salir, tal vez no se apreciaría tampoco. Las tareas de lavandería semanal dejan un lío detrás: Asegúrate de limpiar bien lo que uses cuanto antes  posible, aun si tienes que hacer las cosas en una forma u orden que normalmente no harías.

5.  Usa tu propio toallón, artículos de aseo personal y cosméticos. Respeta la privacidad de tu anfitrión.  Si tienen que esconder sus cosas para que no las uses, tal vez no vayan a apreciar que les visites otra vez.

6.  No domines el uso del baño.  Las duchas deben ser cortas.  Usa tu dormitorio lo más posible para la mayoría de tus tareas de aseo.

7. No te "apoderes" de la casa.  Esto incluye cosas como no mover los muebles, o reorganizar los placares.  Pon las cosas donde las encontraste y no donde tú quieras o prefieras que estén.  Tal vez tengas que recordarte regularmente  que ésta no es tu casa.  No te gustaría que tu anfitrión venga a tu vivienda y empiece a reorganizar las cosas y en general, apoderarse del espacio.  Así que, no lo hagas a los demás.

8. Es mejor que los cortes de pelo los hagas en tu propio alojamiento. Si tienes que hacerlo en el espacio de tus anfitriones, hazlo en el espacio que ellos te indiquen, o en el espacio que sea menos molesto para ellos.  Si te cortas el pelo mientras estás visitando a alguien, recuerda que barrer, muy a menudo, no es suficiente para sacar todos los pelos del piso.  Probablamente haya que trapear también e incluso ir afuera para sacudir los pelos de cualquier tela, toallón etc. que hayas usado.  No dejes los toallones, toallas, etc. para que tu anfitrión los lave, especialmente si tienen pelos, porque puede causar que todas sus ropas se queden con pelitos después del lavado.

9. Si haces reparaciones de autos mientras estás visitando a alguien, asegúrate de limpiar bien después, y que uses mantas o algo protectivo para no ensuciar la entrada para el auto con aceite (que normalmente es difícil, si no imposible, sacar) etc. Esto incluye limpiar la pileta donde limpias tus manos (y las paredes alrededor, el jabón, etc.) para que quede libre de grasa y/o cualquier otra suciedad. Usa tus propias toallas y trapos para tales tareas de limpieza y no ensucies las de tus anfitriones. Asegúrate de no dejar cosas sucias.

10: Sé tranquilo y cortés con los vecinos.

11. Mantén los niños  bajo control.  Enséñales las mismas consideraciones que has aprendido de las pautas compartidas aquí.  No supongas que tus anfitrones son niñeros o que en alguna forma están obligados a cuidar a tus niños.

12. Coordina con tus anfitriones si tus hijos tienen necesidades especiales en cuanto a horarios, comidas, etc. Es tu responsabilidad preparar comidas especiales o tempranas para tus hijos.  Tienes que asumir la responsabilidad de proveer los ingredientes también, excepto que se te diga otra cosa.  Lo mismo aplica para cualquier adulto (Por ejemplo si tienes que seguir una dieta especial, avisa previamente a tu anfitrión, para que lo tengan en cuenta a la hora de organizar la cantidad de comida que vayan a preparar) y estar dispuesto a traer/preparar tu propia comida.  Si tienes preferencias fuertes en cuanto a comida (aparte de temas genuinas de salúd o conciencia), en general, como cristianos, intentamos practicar el principio de comer cualquier cosa que alguien nos da, así que haz tu mejor esfuerzo para comer lo que te sirvan, sin quejarte.

Si eres de comer mucho, especialmente si un grupo de nosotros vamos a visitar a alguien, posiblemente sea una buena idea comer un snack o comida pequeña antes de visitar (aun si te han invitado para comer) para que no comas más que tu porción justa o mucho más de lo que comen tus anfitriones, y aparecer como un glotón.  Asegúrate de no comer todo lo mejor que haya, o las porciones más grandes, y no dejar nada, o las peores cosas, para los demás. Sé consciente de la impresión que estás transmitiendo.

13. No esperes hasta el último momento para cumplir con tus necesidades personales (por ejemplo, duchas).  Planifica bien y con anticipación tu salida, especialmente si estás partiendo para el exterior; es mejor dejar un poco de tiempo más relajado para despedirse, justo antes de que te vayas.  Aun si no estás saliendo para el exterior, es mejor dejar las últimas horas libres para pasarlo juntos en fraternidad.

14. Sé claro con respecto a qué hora vas a partir, y vete a tiempo.  Si hay cambios, entonces avisa a tus anfitriones cuanto antes, porque podrían tener planes que comiencen justo después de tu salida. 

15. No dejes un lío. Las visitas muy a menudo pasan por alto el desorden y la sociedad, etc. más que aquellos que tienen que vivir con eso después de que se van. Haz todo lo posible por dejar el lugar tal cual (o incluso mejor) de lo que lo encontraste cuando recién llegaste.

16. Envía una carta o tarjeta agradeciendo a tus anfitriones por su hospitabilidad, después de que te hayas ido.

Si sigues estos consejos y guías, probablamente recibas una cálida bienvenida adondequiera que vayas.


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