En Gálatas 6:2-5 hay una pequeña e interesante contradicción. Pablo dice: "(...) porque cada uno llevará su propia carga." Pero dice también: "Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.". Parece ser una contradicción, pero en realidad, es una paradoja.

En nuestro camino cristiano hay una necesidad de ocuparnos primero de nuestras propias responsabilidades antes que podamos empezar a ayudar a otros. Obviamente, si todos estamos ocupándonos de nuestras propias responsabilidades, no habría necesidad de ayudarnos los unos a los otros. Pero la realidad es que siempre habrá maneras en las cuales podremos ayudar a los demás.

El primer versículo es como el enfoque “capitalista” y el segundo es como el enfoque “socialista”. Y sí necesitamos aprender algo de los dos enfoques. Cuando uno se une a una comunidad, es fácil para las personas nuevas pensar que los demás estén ahí para servirles.  Pero lo primero que tenemos que aprender es cómo llevar nuestra propia carga, para que podemos después aprender a llevar las cargas de los demás. Estos dos versículos, aparentemente contradictorios contribuyen a resolver el dilema que existe cuando un sincero y genuino líder cristiano ve que alguien tiene que aprender a dar, y no sólo estar tomando continuamente. Mientras que el líder necesita estar dispuesto a ayudar a la otra persona con su carga, hay momentos en los que debe insistir a la otra persona a que lleve su propia carga.

Estos dos versículos también son relevantes cuando no-miembros o miembros nuevos intentan asumir una posición de autoridad para enseñarle al resto de la comunidad cuánto amor y servicio le debe. Simplemente no es su responsabilidad decirnos lo que estamos obligados a hacer o no hacer como cristianos. Es su responsabilidad primero aprender a llevar su propia carga. Y cuando hayan aprendido eso, tal vez sea también su responsabilidad llevar la carga de otra persona. Si no son capaces de hacer eso, entonces no son líderes, y esto no los califica para sermonear a cualquiera con respecto a qué hay que hacer o no hacer para ellos personalmente.

Sabemos que Jesús nos dijo que tenemos que dar a aquellos que nos pidan, e incluso dar a aquellos que nos demandan (en el sentido de si alguien nos lleva a juicio). Sin embargo, he encontrado a menudo que el “fruto” de dar a personas que nos dicen que es nuestro “deber” cristiano ayudarles, es muy insatisfactorio. Así que he  tenido que preguntarme a mí mismo por qué ha sucedido esto. Siento que la explicación es que la persona que estaba pidiendo estaba intentando tomar el rol de Jesús, así que cuando cedí a sus demandas, lo hice porque estaba respondiendo a ellos más que estar respondiendo a Jesús.

Hay un mundo entero allá afuera pidiendo ayuda; pero tenemos que preguntarle a Jesús dónde empezar. Cuando nos esforzamos por ayudar a los demás en obediencia a Jesús, entonces el fruto en nuestro propio espíritu será positivo. Si nuestro “amor” es solamente una reacción a las demandas de aquellos que nos quieren sermonear sobre nuestras obligaciones cristianas, entonces el fruto será negativo.

Jesús fue perseguido por una multitud avariciosa pidiéndole pan, y Él se rehusó a darlo, porque dijo que su espíritu era malo. (Juan 6:26) ¡Aquí está Él,  fallando en practicar su propio principio de dar a aquellos que piden!  Y sin embargo, hubo abundante evidencia que Él dio constantemente de sí mismo tanto a las multitudes como también a sus discípulos.

La diferencia fue que Él se reservó la opción de elegir a qué personas que pedían les iba a dar algo. Él no necesitó dar a todos los que pedían. Así que Él dio a aquéllos más dignos primero, y también dio a muchos que no eran dignos. Pero a lo último de la lista estaban esos que buscaban enseñarle a Jesús acerca de lo que consideraban su obligación espiritual hacia ellos. Las multitudes sostenían que Moisés había dado a los Israelitas pan para comer, y que Jesús, si era el Mesías, tenía la obligación de dar, por lo menos, lo mismo para ellos. Tales personas egoístas, que son expertas en lo que todos los demás les deben, pero torpes con respecto a sus propias obligaciones, son las más indignas de recibir cualquier cosa del pueblo de Dios.

Una vez cuando un amigo cristiano recién había empezado a vivir por fe: una noche helada se encontró sin un lugar donde dormir; se fue a lo de algunos amigos de la iglesia para pedir si podía dormir en su casa por la noche. Ellos estaban fuertemente en contra de lo que les estaba diciendo con respecto a vivir por fe así que se rehusaron que él se quede con ellos. No dijo nada, pero estaba muy enojado con ellos por su comportamiento; era cruel y no-cristiano. Algún tiempo después, cuando estaba haciendo dedo con otro hermano cristiano un día y cuando habían estado ahí un buen rato sin que alguien les llevara, su amigo empezó a gritar insultos a los autos que pasaban sin parar, y nuestro amigo pudo ver que el espíritu de su amigo no era bueno.

"Ellos no nos deben nada," le explicó. "Nosotros elegimos vivir de esta forma. Si quisiéramos, podríamos tener  trabajos y autos propios." En ese momento no pensaba sobre los amigos que se rehusaron a alojarle en aquel tiempo, pero después, podía ver que era una situación similar.
Probablemente sí fue no-cristiano de parte de ellos el no ayudar, y probablemente fue no-cristiano de parte de los conductores no detenerse por un par de caminantes. Pero el punto es que tenemos la responsabilidad como cristianos, de primero llevar nuestra propia carga, y luego encontrar formas de llevar las cargas de los demás. Sólo nos haríamos miserables a nosotros mismos (y a los demás) al sermonear a otros sobre lo que nos deben.

Es posible que un día nos encontremos en la situación de liderar a otros cristianos. Entonces podremos enseñarles los principios cristianos de ayudar a otros, como estamos intentando hacer por medio de este artículo. Pero primero cada uno tiene que aprender a llevar su propia carga. Así que, es importante para cada uno de los individuos y para cada equipo en nuestra familia extendida aprender a ser auto-suficientes (aún si parece cruel de parte de tus líderes que esperen eso de ti). Es cierto, hay versículos “socialistas” acerca de  aquellos que recogen mucho compartiéndolo con aquellos que han recogido poco, y sí los aplicamos a veces. Pero también hay versículos “capitalistas” acerca de rehusar alimentar a aquellos que rehúsan trabajar. Depende de los líderes el determinar qué versículos aplican a cada situación. La arcilla no le dice al alfarero qué tiene que hacer.

Y los seguidores tienen que aprender a llevar sus propias cargas aún antes que comiencen a pensar en decirle a otra persona que tiene que llevarles su carga.


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