La tradición cristiana ha tendido a exagerar la distinción entre el Hijo de Dios y el Espíritu Santo de Dios.

Cuando Jesús fue bautizado por Juan, la biblia dice que el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma corporal como una paloma. (Lucas 3:22) Además dice que Dios no le dió sólo una "medida" del Espíritu Santo a Jesús (como Él sí nos da a cada uno de nosotros), sino más bien que Jesús tuvo la "plenitud" del Espíritu de Dios. (Juan 3:34)

Nosotros entendemos que esto significa que no hay división entre el Espíritu propio de Jesús y el Espíritu de Dios (como sí la hay en nosotros). Su Espíritu y el Espíritu de Dios fueron uno y el mismo.

Así que El Espíritu Santo no fue inventado en el Día de Pentecostés. Los discípulos habían sido tocados por el Espíritu Santo durante su tiempo con Jesús. Recibir el Espíritu Santo y recibir el Espíritu de Jesús son prácticamente lo mismo.

Así que ¿Cuál es el vínculo entre el Espíritu de Cristo y lo que sucedió en el Día de Pentecostés? Es decir, con el día que se dice que los discípulos fueron llenos con el Espíritu Santo.

Hay una pista en Juan 6:63, donde Jesús dice: "... las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida." O como dice en otra versión: "Las palabras que les he hablado traen el Espíritu dador de Vida de Dios". En otro lugar, Jesús dijo que el Espíritu Santo nos recordaría sus Enseñanzas (Juan 14:26). Así que las enseñanzas traen el Espíritu y el Espíritu trae las enseñanzas. Están intrínsecamente interconectados.

El Día de Pentecostés fue el clímax de 3 años y medio de sumergirse en las enseñanzas de Jesús. Los discípulos, y la mayoría de Jerusalem, fueron saturados con sus Enseñanzas. De hecho, la jerarquía religiosa había oído suficiente de lo que Jesús enseñó para matarlo para poder silenciarlo. En Pentecostés, el cuerpo de Jesús ya no estaba, pero Sus seguidores siguieron adelante con el poder de su "espíritu".

Pedro dice que somos "nacidos de nuevo" por La Palabra de Dios. (1 Pedro 1:23) Juan 1:11-12 dice que recibimos el poder de convertirnos en hijos de Dios sólo por recibir a Jesús en una manera que su propio pueblo no lo recibió. Su "propio pueblo" no tuvo problemas con Jesús el hacedor de milagros, en tanto mantuviera su boca cerrada; pero no pudieron aceptar sus enseñanzas. Y la situación no es tan diferente hoy en día.

Si la iglesia insiste en predicar sobre experiencias religiosas sin darle a las personas las enseñanzas de Jesús, entonces puedes estar seguro que las experiencias que ofrecen van a ser falsificaciones. Sólo las palabras que Jesús habló pueden traer traer el Espíritu dador de vida de Dios. Fueron las enseñanzas de Jesús las que precipitaron Pentecostés.

Hemos hallado que aquellos que comienzan con la suposición de que el Espíritu Santo es algo bastante separado de Jesús (es decir, principalmente "una experiencia") están entre los más fuertes opositores a sus enseñanzas. Ellos generan doctrinas que hacen a Jesús el Maestro el enemigo de Dios-Espíritu Santo. Y sin embargo, Jesús dijo que el Espíritu Santo "... les recordará todo lo que yo les he dicho". (Juan 14:26)

Si tu fe está en una experiencia, terminarás negando las palabras de Jesús. Si tu fe está en las palabras de Jesús, todavía recibirás experiencias (cuando y cómo Dios quiera), pero con o sin experiencias, tendrás el verdadero Espíritu Santo de Dios... y eso es lo que realmente importa.

Las experiencias son subjetivas, y por lo tanto deben estar sujetas a las enseñanzas de Jesús, las cuales deberían ser nuestra verdadera y objetiva fuente de guía.

Jesús "sopló" sobre los discípulos un tiempo antes que el Dia de Pentecostés, y dijo: "Recibid el Espíritu Santo." (Juan 20:22) Pero incluso antes de eso, ellos estuvieron recibiendo su Espíritu, ya que estaban recibiendo sus enseñanzas. Incluso si no tuvieramos versos como Juan 6:63 que nos digan esto, el sentido común nos lo tendría que decir. Es imposible conocer el "espíritu" de una persona sin referencias a lo que esa persona ha dicho.

La palabra "espíritu" significa "aliento". El aliento y las palabras salen de la boca. No puedes hablar sin respirar. En Apocalipsis 19:13-15, Jesús es llamado "La Palabra de Dios" y una espada sale de su boca. En Efesios 6:17 esto es llamado "La espada del Espíritu". Jesús, El Espíritu de Dios, La Palabra de Dios y las enseñanzas de Jesús son todos intercambiables.

Encuentras el espíritu de una ley por medio de estudiar sus palabras, en un intento de captar la esencia de lo que se está comunicando. Cierto, las personas pueden distorsionar la ley por medio de enfocarse en una "letra" por sobre otra. Pero esto no significa que no tenemos que tratar de entender el "espíritu" de la ley, por medio de buscar la "leche pura de la palabra". (1 Pedro 2:2) Encontrarás el verdadero Espíritu de Cristo estudiando sus enseñanzas. Jesús mismo dijo que de la abundancia del corazón habla la boca. (Mateo 12:34) En otras palabras, el espíritu (o corazón) que está en nosotros se manifestará por medio de lo que decimos. El Espíritu de Cristo también se manifestó por medio de lo que Él dijo.

Si tú quisieras que alguien capte el espíritu de lo que estuviste diciendo ¿no preferías que te escuchan humildemente en vez de que se vayan a otra habitación y se haga cosquillas con una pluma mientras dice tu nombre, en un intento de obtener una experiencia?

Obviamente, la esencia de quién tú eres (tu personalidad, tu autoridad, tu credibilidad, tu espíritu, o como quieras llamarlo) podría ser mejor descubierta por medio de escuchar lo que dices.

Tu cuerpo no prueba nada; es tu espíritu el que es importante, y las palabras que tú hablas son tu espíritu. Lo mismo es cierto con Jesús (Juan 6:63). Dicho de otra forma, "las palabras que alguien hable traerán su espíritu a aquéllos que lo escuchen".

Hay un montón de "espíritus inmundos", pero sólo un Espíritu Santo, y ese Espíritu Santo es el espíritu de Cristo el Maestro, la segunda persona de la Trinidad. Recibe sus Enseñanzas y recibirás Su Espíritu. Rechaza sus Enseñanzas y recibirás un espíritu inmundo.


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