La profecía es una combinación de arte y matemáticas. Es subjetiva y objetiva al mismo tiempo. El lado artístico (o subjetivo) es más importante, en términos de lo que enseña; pero el lado matemático (u objetivo) proporciona la prueba más convincente. En las mejores profecías, los dos aspectos trabajan juntos. Pueden ser medibles objetivamente así como también ilustrar verdades poderosas.

Es posible que hayas visto tarjetas de Navidad con una frase como esta impresa en ellas: "He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel (En hebreo, "Dios con nosotros")" . Esa profecía proviene de Isaías 7:14. El Mesías fue "nombrado" Jesús, pero fue reconocido como Dios en carne humana... el significado literal de Emanuel.

En Pascuas, podríamos ver tarjetas con estas palabras de Isaías 53: "Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.(...) Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca." Esta profecía describe la muerte sacrificial de Jesús... algo que la mayoría de las personas (incluso los buenos) no entendieron cuando él finalmente vino.

Tales profecías pintan una imágen del humilde y amoroso que dio su vida por los pecados del mundo. Pero, aunque podemos ver la conexión ahora, exactamente de quién hablaban las profecías estaba abierto a debate antes de que Jesús llegara. La mayoría ni siquiera explican explícitamente que están hablando del Mesías.

Esto puede ser frustrante para el escéptico en cada uno de nosotros. Pero parece ser parte del plan de Dios, dejar siempre espacio para la duda (o la fe, según sea el caso). La mayoría de las profecías no son claras hasta después de que se hayan cumplido, y aun entonces, se requiere un poco de fe. La evidencia nunca es totalmente abrumadora. Dios nos deja libres para elegir creer o no creer.

Naturalmente anhelamos tanta evidencia sólida como sea posible... algo como: "El Mesías nacerá en Belén en el año 4 a.C. y su nombre será Jesús".

La Biblia no lo dice así tan claramente; pero se aproxima. Estoy hablando de una profecía que, para empezar, es el único pasaje en todo el Antiguo Testamento que realmente usa la palabra "Mesías". No se aplica a nadie más que al Mesías. Además de eso, fue escrito cientos de años antes de que Jesús naciera; sin embargo, predice un año preciso en el que el Mesías será "cortado" (o asesinado), "no por sí mismo" sino por otros.

Muy poco se dice acerca de esta profecía en la mayoría de los círculos de la iglesia, debido a un pequeño problema: parece errar por tres años. En lugar de que Jesús fuera ejecutado en el año 30 d.C., como dicen la mayoría de los libros de historia, la profecía parece haber dicho que sería ejecutado tres años antes (en el año 27 d. C.).

La profecía, que se encuentra en Daniel 9:24-26, comienza así: "Setenta semanas están determinadas..."

La palabra "semana", tal como aparece en la versión Reina Valera de la Biblia, es algo confusa para los no judíos, porque varias culturas miden las cosas de manera diferente. En India, por ejemplo, tienen la palabra "lakh" para 100,000, pero no tienen una palabra para millones. Muchos países de habla inglesa tienen un término para dos semanas ("quincena"), cuando otras culturas simplemente dirían "dos semanas". Aun así, los israelitas tenían una palabra que podía usarse tanto para siete días como para siete años. Uno tenía que deducirlo de acuerdo al contexto que se estaba describiendo. Esa palabra ha sido traducida como "semana" en la biblia Reina Valera.

Una ilustración de este término se encuentra en Génesis 29. Cuenta la historia de que Jacob fue engañado para trabajar siete años más antes de poder casarse con Raquel. (Su suegro había metido a la hermana mayor de Raquel, Lea, en su cama, después de haber completado siete años de servicio por una novia.) En el versículo 27, el suegro dice de Raquel (Versión Reina Valera) , "Cumple la semana de ésta (Lea), y se te dará también la otra (Raquel), por el servicio que hagas conmigo otros siete años". Continúa diciendo (en el versículo 28): "E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquélla; y él le dio a Raquel su hija por mujer".

Ahora analizaremos el pasaje de Daniel, línea por línea, sustituyendo siete años por cada "semana" para que se lea más fácilmente:

Daniel 9:24a: "490 años están determinados sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad..."

Daniel dice que solo habrán 490 años durante los cuales Dios tendrá una nación visible conocida como "Su Pueblo". Irónicamente, la profecía comienza diciendo exactamente lo contrario de lo que la gente esperaba de su Mesías. Todos asumieron que el Mesías conquistaría más o menos el mundo en el nombre de Israel, y que serían los mandamás para siempre. En cambio, Jesús vino como un Cordero sacrificial, promoviendo un reino invisible ("del cielo"). Este tema continúa tanto a lo largo de los Evangelios como en libro de Apocalipsis, y culmina con su ejecución.

El versículo de Daniel (ver más abajo) repite tres veces que el Mesías reemplazará las prevaricaciones/pecados/iniquidades con "justicia perdurable". En otras palabras, en lugar de prometer un reino político eterno, predice la justicia eterna, algo que Jesús describió como "El Reino de los Cielos". La "elección" de Dios se trasladó desde el reino político de Israel hacia el invisible reino espiritual de justicia que sería simbolizado con la muerte de Jesús en la cruz.

Daniel 9:24b "... para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos".

La palabra Mesías significa "ungido". Los reyes fueron ungidos con aceite como parte de su coronación. La última línea anterior habla de "ungir al Santo de los santos", que suena como la coronación del Mesías.

Ahora pasemos al segundo verso:

Daniel 9:25a "Sabe, pues, y entiende..."

Jesús usó esa frase al referirse a la "abominación desoladora" (Mateo 24:15), y Juan el Revelador hizo lo mismo al referirse al número de la "Bestia" (Apocalipsis 13:18). Estas palabras le piden al lector que preste especial atención, si quiere comprender el verdadero significado de la profecía. Tales instrucciones son bastante raras, y nos dicen que estamos tratando con un pasaje poderosamente significativo, no solo en términos de fechas mensurables, sino también en términos de verdades espirituales. Dios, dentro de la profecía misma, nos dice que prestemos especial atención a estos versículos.

Problemas de calendario

Cualquier intento de establecer una fecha exacta para una predicción en los tiempos bíblicos está plagado de problemas, simplemente porque, en aquellos días, no había calendarios como los conocemos hoy. El año en que sucedió algo a menudo iría precedido de referencias a gobernantes u otros eventos importantes para identificar el año. Es un poco como decir que hiciste algo dos años después de que Barak Obama fuera elegido presidente. En ausencia de una fecha numérica, Daniel necesitaba darle a la profecía de los 490 años un punto de partida objetivo.

Él hace eso aquí:
Daniel 9: 25a "Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén..."

En el 457 a.C., Artajerjes ordenó que se reconstruyera la ciudad de Jerusalén. Esto se menciona en Esdrás 7:12-26. Este es nuestro punto de partida.

Daniel 9: 25b "... hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.”

Suma los dos períodos (49 años y 434 años) y obtendrá 483 años, y no 490 como se menciona en el versículo 24. Estamos una "semana" corta del período "determinado" para la gente de Daniel. (Más sobre eso en el próximo capítulo.)

Es posible que hayas notado lo que parece una discrepancia en mis cálculos. Dije que 483 años no son suficientes para extenderse desde 457 a.C. hasta 30 d.C, pero si sumás 457 y 27 (obteniendo 484), tampoco es lo suficientemente largo como para extenderse hasta el 27 DC. Pero esa discrepancia se debe a que el calendario salta de un año antes de Cristo a un año después de Cristo, dejando de lado el año cero. Así que se debe restar un año en todos los cálculos que cruzan la brecha desde a.C. hasta d.C.

¿Qué tan confiable es nuestro calendario?

Peor aún, los creadores de los calendarios también se equivocaron de fecha cuando Jesús nació! Habían decretado que nació en el año 1 a.C., una contradicción en sí misma, pero, de hecho, más tarde descubrieron que estaban errados por otros tres años, y que Él probablemente nació en el 4 a.C., y posiblemente incluso antes. Entonces, hablamos de que Jesús murió en el año 30 d.C., pero tenía casi seguramente tenía 33 años cuando murió, y no 30.

Este error de tres años (27 d.C. frente a 30 d.C.) nos lleva a tener que elegir entre confiar en los creadores de los calendarios que estaban equivocados con los hechos básicos desde el principio, o asumir que la predicción de la Biblia era correcta y que algo está mal con los calendarios actuales. Esta puede ser la parte de fe que mencionamos anteriormente en relación con toda profecía. Nos gustaría ofrecer pruebas irrefutables, pero todo lo que realmente podemos decir es que la predicción fue increíblemente cercana.

De hecho, incluso si aceptamos que la Biblia estaba equivocada (y no los calendarios), ¿cuáles son las probabilidades de que alguien pudiera haber tirado una fecha, totalmente en la oscuridad, cientos de años antes de que el Mesías hubiera nacido, sin ningún tipo de pistas sobre si él nacería en el próximo año o dos mil años a partir de entonces, y luego acertar el año en que Jesús moriría, dentro de un rango de tres años? Ninguna de
 las llamadas profecías cumplidas fuera de la Biblia, se acerca a esto en términos de claridad sobre lo que estaba prediciendo para comenzar, y en términos de precisión mensurable después de que se cumplió la profecía.

Hay tantas profecías notables en el libro de Daniel, que los "expertos" incrédulos insisten en que deben haber sido escritas cientos de años después de que realmente se escribieron, simplemente porque nadie podría haber sabido las cosas que Daniel predijo sin haberlas visto tomar lugar. (Él predice y nombra al Imperio Griego, por ejemplo, durante los primeros años del Imperio Persa, cuando aún no se había ni siquiera pensado en ese imperio).

Las profecías de Daniel se escribieron en algún lugar entre los siglos V y VI a.C. Sin embargo, los escépticos insisten en que tuvieron que haber sido escritas tan tarde como 165 a.C. para que sea tan preciso con sus predicciones.

Sin embargo, incluso comenzando con 165 a.C., él estimó el 27 d.C. casi 200 años antes de la muerte de Cristo, como el año en que el Mesías sería crucificado.

Elegimos creer que ha habido un error con los calendarios en lugar de un error con la profecía.

Por lo que has leído aquí, te desafiamos a a preguntarte a ti mismo si hay evidencia razonable que indique que hay un Dios y que Él tiene un plan para el mundo. ¿Envió a su Hijo a vivir y morir en la Tierra, en un esfuerzo por enseñarnos a los humanos lo que está buscando de cada uno de nosotros?

 Si no obtienes nada más de este libro, esperamos que te haga pensar en la gran posibilidad de que Dios haya hablado (a través de Jesús y de la Biblia), y que está esperando ver cómo responderás.


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