Esta es solo una observación bastante simple, de la cual no creemos que contradiga la enseñanza bíblica de que no podemos servir a dos señores. Lo que observamos puede dar una idea de cómo podemos ser engañados gradualmente para servir al señor equivocado, así como ayudarnos a ver las dinámicas envueltas en la decisión de servir al señor correcto.

La mayoría de nosotros somos atraídos hacia estas tres cosas: Dios, nuestra familia y amigos, y el dinero. Jesús nos enseñó que no podemos servir a Dios y al dinero simultáneamente, que vamos a despreciar (o engañar) a uno u otro. Sin embargo, parece haber un punto medio (nuestra relación con otras personas), que no es ni bueno ni malo en sí mismo. Es aquí donde a menudo nos sentimos abrumados al contemplar un movimiento en cualquier dirección entre los dos señores de los que habló Jesús.

Comencemos con aquellos que se están alejando de servir a Dios y se están moviendo hacia servir a Mammon (las riquezas). Lo que hemos experimentado con las personas que han sido confrontadas con las enseñanzas de Jesús sobre el dinero (y eso incluye a los que estamos tratando de servir a Jesús ahora) es que, cuando empezamos a deslizarnos, rara vez reconocemos ante los demás (y probablemente raramente tampoco lo reconocemos ante nosotros mismos) que hemos decidido pasar de servir a Dios, a servir al dinero. Aquellos de nosotros que hemos aprendido que las personas darán donaciones por la literatura, o que la comida se puede encontrar a través de recolectarla de tachos de basura, verdulerías etc., podemos hacer las mismas cosas mecánicamente, pero con un cambio de motivación engañosamente sutil.

Una vez que alguien se ha convencido a sí mismo (y puede pasar bastante subconscientemente) que distribuir literatura es solo una forma de ganar dinero, entonces es más fácil usar otras estrategias para el mismo propósito: provisiones materiales. Incluso después de tomar un empleo de tiempo completo, estas personas seguirán defendiendo algunos códigos morales, incluyendo el amor por sus familias y otros.

Lo que están haciendo es volverse hacia este punto neutral medio, es decir, la familia y los amigos, para racionalizar cada paso alejados de Dios y hacia Mammon. No necesitan mencionar a Dios en absoluto, pero si pueden convencerse a sí mismos de que solo están pensando en las personas buenas que podrían sentirse afectadas por un deseo extremo de obedecer a Dios, entonces casi pueden verse a sí mismos como héroes, defendiendo a los padres oprimidos, niños desatendidos, asociados despreciados, todos los cuales han sido "heridos" como resultado de un énfasis fanático en la obediencia a las enseñanzas de Jesús.

A sus ojos, esto no es una rebelión contra Dios, sino solo contra aquellos que son demasiado extremistas en tratar de obedecer a Dios. Es solo después de un período de tiempo considerable que se vuelve evidente que, de hecho, se han vuelto en contra de todo lo que una vez afirmaron creer, basado en las enseñanzas de Jesús.

Con respecto a ese tercer señor (familia y amigos), tenemos esas palabras impactantes que vienen de la boca del mismo Jesús, donde dice que cualquiera que venga a Él y no "aborrece" a su familia, no es digno de ser uno de sus discípulos. Ambas partes están de acuerdo en que Jesús no estaba hablando literalmente de odiar a estas personas (ya que eso sería claramente contrario a todo lo que Jesús enseñó sobre el amor). Pero la diferencia es que un lado piensa que Jesús está señalando la seria amenaza que nuestros lazos emocionales pueden ser para nuestro crecimiento espiritual, mientras el otro lado piensa que la enseñanza anti-familia fue un error completo, nunca intencionado por Jesús en absoluto. (Ten en cuenta que cuando mencionamos el tercer objeto de nuestro amor y devoción desde la perspectiva cristiana, decimos cosas como "otros" en lugar de solo "familia". Lo hemos hecho porque creemos que esos "otros" - los vínculos emocionales con otras personas, aparte de nuestra familia inmediata - también son una parte de lo que Jesús estaba comunicandónos cuando habló en contra del uso de títulos y lazos familiares.  Y también vemos que en el mundo moderno, personas son, en general, más independientes y individualistas y en muchas culturas los vínculos familiares no son tan fuerte como en épocas pasadas.)

¿Cuáles son algunas de las razones principales que las personas dan para defender el trabajar por dinero? La mayoría de nosotros sabemos que no deberíamos estar diciendo nada tan extremo, como que trabajamos por dinero porque el dinero nos hará felices. Pero sí decimos que estamos trabajando para "sustentar a nuestra familia" o para "ayudar a los pobres". ¿Ves cómo nuestra familia y otras personas entran en esto? A veces las personas incluso utilizan el argumento que simplemente no quieren que otros sientan que se les está juzgando por su propio servicio al dinero. La gente dice que es arrogante y desagradable sugerir, ya sea por nuestras palabras o por nuestros pensamientos, que todos los que trabajan por dinero están equivocados. Tomar una posición militante en contra de trabajar por dinero es visto como algo que no es amoroso, mientras que trabajar por dinero es visto como un paso necesario para expresar amor.

Ahora veamos qué sucede cuando alguien se está moviendo en la otra dirección, es decir, de servir a Mammon a servir a Dios. En el mundo (e incluso en las iglesias) la gente ha llegado a pensar que es bastante razonable y respetable el servir a dos de los tres señores mencionados anteriormente, es decir, el dinero y la familia/amigos. El señor restante (es decir, Dios) puede ser servido de la boca hacia afuera, pero poco más que eso. Simplemente no hay suficiente tiempo para los tres. Pero si intentas servir a Dios, todavía verás la importancia de servir a los demás, solo que vendrá desde una dirección muy diferente. El mayor mandamiento de Jesús viene en dos partes, es decir, amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con toda nuestras fuerzas y amar a nuestro prójimo como nos amamos a nosotros mismos. Si continuamos con este razonamiento por un momento, los que intentamos obedecer a Jesús también estamos sirviendo a dos señores, pero se entiende claramente que nuestro servicio a los demás viene como resultado de nuestro servicio a Dios.

En lugar de que otras personas se conviertan en justificaciones para nuestro servicio a Mammon, se convierten en los objetos de nuestro servicio a Dios. La forma antigua parece benigna y respetable, y sin embargo, el resultado final es que no queda suficiente para más que donaciones simbólicas de tiempo, dinero o alabanza a Dios, antes que uno se apresure a regresar a los otros dos señores.

En ambos casos, el señor adicional que hemos interpuesto en esta ecuación (es decir, otras personas) realmente no es el lugar para comenzar cuando queremos determinar cuál es la motivación principal en la vida de una persona. Los amigos, la familia y otras personas se convierten en los objetos prácticos en los que los seguidores de Jesús demostramos nuestro amor por Dios, o se convierten en la justificación respetable del mundo por el amor al dinero. Entonces, aunque Jesús dejó en claro que la familia y los amigos necesitaban ser secundarios, Él todavía sabía que se reducía a solo dos fuerzas las que realmente compiten por nuestra devoción, es decir, Dios o Mammon. El servicio a uno traerá recompensas eternas, gozo duradero y paz genuina, mientras que el servicio al otro en última instancia hará que las personas se derrumben.

Esperamos que estos breves comentarios faciliten a las personas a comenzar a ver los obstáculos que deben ser removidos, para pasar del servicio a Mammon, al servicio a Dios. Y cómo son, en realidad, etapas de engaño, cuando alguien está moviendo en la dirección opuesta, o cuando se está justificando a sí mismos para no ir en dirección al servicio a Dios.


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