Este artículo se trata del tema de la tendencia de las personas de ser evasivas cuando están enfrentado con una verdad, o están en una situación donde una verdad incómoda va a salir a la luz.  Se trata de la practica de intencionalmente usar lenguaje confuso, ambiguo, vago o evasivo para esquivar enfrentar verdades, más específicamente verdades sobre uno mismo.  Pasa mucho en el mundo en general, pero también pasa con mucha frecuencia aun dentro de nuestras comunidades cristianas.

Es un problema que afecta a todos, y cada uno tiene que reconocer tales tendencias en uno mismo, y tratar con eso, y después ayudar a los demás tratar con ese problema también.  Es necesario que podamos reconocer y empezar a combatir tal mecanismo en nuestras vidas para realmente madurar espiritualmente. Revertir tal práctica tiene el potencial de crecimiento exponencial en nuestra relación con Dios.

El hecho que las personas den respuestas evasivas cuando se les preguntan cosas que amenazan exponerlos o que se vean en una luz desfavorable, casi ni se tiene que mencionar.  Todos hemos visto tal comportamiento en los demás cuando ellos están fuera del espíritu.  Sin embargo, hay algo en cada uno de nosotros que empieza a simpatizar con la persona que está siendo evasiva.  Todos hemos estado en esa posición y sabemos cómo se siente, y queremos ayudar a la persona a salir sin consecuencias cuanto antes sea posible, y estamos dispuestos a aceptar cualquier atajo para lograrlo.

Tal actitud es exactamente lo que quiere la persona que está esquivando el tema.  Ellos simplemente dicen algo que suena como una explicación razonable o una disculpas a medias, y tomamos la parte que nos satisface y elegimos ignorar la posibilidad que lo que dijeron tiene dos sentidos.  Como se mencionó, aceptamos eso porque estamos simpatizando con la persona.  Y aquí es donde una tendencia a esquivar y eludir la verdad puede extenderse en una comunidad estrechamente unida como la nuestra, como una enfermedad.  Hasta que se saque esta tendencia de la raíz en tu propia vida, vas a seguir ignorando, e incluso defendiéndola, en la vida de los demás.  De hecho, serías un hipócrita si no lo hicieras.

Obviamente, tenemos que reconocer nuestra propia tendencia de ser evasivos.  Es de ayuda si entendemos, primero, que es un problema esparcido.  No estás solo.  Pero ahora es tiempo de dejar esta conspiración silenciosa que existe entre todos los que esquivan y que nos ayudemos los unos a los otros a conscientemente superar este problema.

Nuestro enfoque tiene que empezar en el momento que inicia, ese momento cuando alguien dice algo (en general, por hacer una pregunta) que te hace sentir que hay una falla tuya que está por ser expuesta.  En la mayoría de nosotros hay un aumento ligero en el latido de nuestro corazón cuando eso pasa.  Eso es el tipo de cosa que los detectores de mentiras registran.  En las pruebas de detectores de mentiras, más que nada hacen preguntas sencillas de 'sí' o 'no', y no determinan una mentira por lo que decís, sino por medio de medir cambios corporales... latido de corazón, en particular.  Así que, a eso es lo que tienes que prestar atención para poder ver el problema en ti mismo.  Escucha a tu cuerpo.  La gente que tiende a esquivar rara vez miente directamente, pero el cambio del ritmo del corazón todavía pasa.

Acá hay un ejemplo.  Alguien dice: "A cuántos contactos escribiste este mes?".  En el primer mili-segundo después de que se hace la pregunta, te das cuenta de varias cosas.  Te das cuenta que solo escribiste a 2 o 3 contactos.  Te das cuenta que tendrías que haber escrito a 24.  Te das cuenta que la persona quien está haciendo la pregunta probablemente no va a investigar la evidencia, así que esta es una situación donde podrías mentir y nadie va a saber.  Y te das cuenta que no quieres tener la culpa de haber mentido directamente.  Todo esos pensamientos haciendo vueltas en tu cabeza a la velocidad de la luz causa un aumento en el ritmo de tu pulso.  A eso, y el hecho que tu mente está corriendo por todos lados con tales preguntas, es lo que tienes que prestarle atención si quieres encontrar la raíz del problema.  En muy poco tiempo vas a poder convencerte que NO revisaste todas esas opciones (y las que sigue) para poder esconder la verdad.  Pero si puedes notar la reacción nerviosa que provoca la pregunta, quizá vas a poder ver que el aumento en el latido de tu corazón vino por esas razones.

En el próximo mili-segundo, después de establecer que hay algo sobre lo cual estás avergonzado y que es posible que lo puedas esconder, consideras una lista de posible repuestas.  Obviamente, puedes simplemente decir la verdad tal como es, en términos claros y directos, pero esa es la opción menos popular y la que estás menos proclive a elegir.  Podrías mentir directamente y decir que escribiste a 24 (o más) personas.  Pero decir mentiras no es un comportamiento Cristiano.  Así que elegís algo que es un entremedio.  Podría ser algo como, "no hice la cantidad que tendría que haber hecho".  Y si eso no funciona, y se te pide ser más específico, decís, "no sé de memoria.  Tendría que chequear en mis registros."  Y si te sigue preguntando, podrías decir, "Sé que era más bajo que la meta; sé eso, pero no sé por cuánto".  Es una especie de regateo, donde puedes seguir cambiando lo que estás diciendo para estar un poquito más cerca de la verdad ("Diría que hice menos que la mitad de lo que tendría que haber hecho.") en la esperanza de que tu 'interrogador' aceptará tu respuesta vaga y decida dejarte ir sin consecuencias.

Sin embargo, en toda esa evasión, hay algo más pasando en tu espíritu también.  Estás desarrollando una completamente nueva explicación por lo que está pasando - y no es bueno.  Empiezas a decirte a ti mismo que estás siendo atacado, asaltado, y abusado.  La persona que te está preguntando está siendo agresivo y tu eres su víctima inocente.  Bueno, tal vez no completamente inocente, porque sí, fallaste en escribir a tu meta de contactos, pero eres inocente porque no mentiste.  Dijiste del principio que no lograste la meta, pero ellos rehusaban aceptar tu respuesta y parar de cuestionarte.  Por enfocarte en eso durante el diálogo, que más que probable genera cada vez más tensión, vas a eventualmente poder decirle a la persona que te está cuestionando que ahora no puedes pensar claramente debido a todo el cuestionamiento.  Necesitas tiempo para pensar... tiempo a solas, lejos de toda esa presión.  Y aun si puedes tener ese tiempo a solas, vas a mantener la idea que el problema mayor no era que tú estabas escondiendo la verdad, porque claramente dijiste una parte de la verdad.  En vez, te quedarás con la impresión que el problema mayor fue uno de confusión, y un malentendido desagradable.  Que la confusión fue causa de tu 'interrogador' o por tu inhabilidad para hacer frente a la 'interrogación', el tema principal, en tu mente, será que hubo 'confusión'.  Y vas a poder pasar por alto el hecho que eras tú quien, a propósito, causó la confusión en primer lugar.

Pronto te convencerás que tu mayor problema espiritual es la necesidad de perdonar a tu interrogador.  Es algo por lo cual sentís que puedes aun pedir disculpas.  Pero el origen del problema no será resuelto.  Aun si el interrogador persevera hasta el punto donde es completamente claro que solo escribiste a 2 o 3 contactos el mes anterior... bueno, en realidad solo 2... hubiera pasado tanto drama en llegar a ese punto que tú (y cualquier otra persona que presencie la situación) sentirían que hubo demasiado drama creado por algo sobre lo cual admitiste en primer lugar.  Ciertamente es tu deber cristiano perdonar y pasar por alto todo el escándalo, pero en lo profundo de tu mente, piensas que lo que realmente está causando problemas en esta comunidad es tanta interrogación, y te decís a ti mismo que si tú en algún momento llegas a ser líder, no harías eso.  Vas a tener más confianza en las personas y no generar antagonismo con tantas preguntas.  Y si tienes la oportunidad, votarías por un líder que hace lo mismo.

¿Puedes ver cuán diabólicamente engañoso es ese enfoque?  Hace la honestidad y el rendimiento de cuentas estricto redundante, y lo reemplaza con un vago falta de rendimiento de cuentas que, eventualmente, lleva a no tener comunidad en absoluto.  Lo hemos visto con otros cristianos que se han rebelado en contra de tener que ser honestos y rendir cuentas.  Se van diciéndonos que nos van a mostrar cómo tener una comunidad mejor.  No hubo nada que se podía decir para detenerlos en su creencia de no tener que rendir cuentas iba a funcionar mejor.  Pero ellos fracasaron en su intento casi inmediatamente que salieron de la puerta.

Lo hemos visto en gente quienes querían hacer las cosas solos y formar sus propias comunidades sin la clase de honestidad y rendimiento de cuentas que nosotros requerimos y ellos tampoco han podido crecer.

Y lo hemos visto en líderes dentro de la comunidad quienes quieren simplemente ser 'el bueno' (o 'la buena').  Ellos se vuelven la herramienta por cual ser evasivo florece.  "Yo te cubro, si tu me cubres', es la conclusión de este estilo de liderazgo.  Es una relación idílica por un rato.  Los dos lados están aparentemente felices.  Pero cuando se examina más cercanamente, hay bastante evidencia de que todo está yendo cuesta abajo, sacando fuerzas solo de la energía de lo que se ha construida durante los años de rendimiento de cuentas.

Así que, trabajemos juntos para superar este problema.  Enfoquémonos en examinar cada uno su propio espíritu y en ser descaradamente honesto con nosotros mismos.  Y dejemos de culpar a los líderes por la confusión que ha causado nuestras esquivaciones.

Habiendo dicho eso, también hay que enfatizar cuán importante es que los líderes sean pacientes y amoroso en sus intentos de llegar a la verdad.  Esto es dirigido principalmente a los líderes.  Obviamente es necesario que todos empiecen a desarollarse en líderes en esta área, así para cuando estén logrando progresar con sus propias tendencias de esquivar, tal vez pueden seguir leyendo la siguiente sección para algunos consejos sobre cómo tratar con los demás cuando estén siendo evasivos.

Lo primero que hay que decir es un recordatorio que Dios los ama a todos ustedes.  Aun si un líder cristiano está frustrado o enojado sobre algo que has hecho (o simplemente por la evasión misma) la verdad es que Dios te ama y está dispuesto a perdonarte por cualquier cosa, si solo lo admites y le pides perdón.  Sentir que no vamos a ser perdonados es lo que nos lleva a la consecuencia directa de ir a tales extremos ridículos de intentar ser visto en una buena luz por los demás.
 
Se espera que puedas confiar (en base a las experiencias previas en otras áreas) que tus líderes también te aman.  Si puedes recordar eso, quizá te ayude a mantener en perspectiva esa sensación fea que se siente cuando la interrogación empieza a ponerse más tensa.  Es importante también que la persona que está señalando el problema tenga el deseo sincero de ayudar a los demás y no lastimar.  Si hay testigos en la situación, ellos ojalá puedan ayudar con el discernimiento de espíritus de las personas involucradas.

Debemos tratar con los individuales en privado al principio, lo más posible.  Sin embargo, hay un par de dilemas que surgen.  El primero es que las esquivaciones suelen ocurrir durante charlas, que de otro modo, son relativamente trivial, y parecen ocurrir más cuando hay otros testigos presente (porque mucho de la motivación para las esquivaciones es evitar ser visto en una mala luz delante de otras personas).  Otro dilema es que el engaño entra tan repentinamente que muy a menudo se vuelve imposible que la persona recuerde lo que fue dicho si se espera hasta después para hablar a solas sobre lo que estaba pasando.

Muy a menudo estos temas no se resuelven en la primer etapa de una charla privada, y se tiene que involucrar a los demás de todos modos.  Hay algo con el tema de esquivar (en particular, el proceso mencionado previamente donde la persona se altera hasta un estado emocional frenético sobre ser atacado y 'confundido') que parece crear un permanente punto ciego en la mente de la persona.  Si no se trata con el tema en el momento, probablemente nunca se resolverá.

Algo que posiblemente puede ayudar es ser más suave cuando se cuestiona a las personas sobre sus vagas o confusas respuestas.  Hay que desacelerar todo.  Pero, lamentablemente, cuando alguien está sintiendo pánico, a menudo habla rápido y extensamente (porque mucho de lo que está intentando hacer es desviar el tema de la información que se está buscando aclarar, a otro tema diferente que confundiera el asunto aún más).  Actuar demasiado rápido puede provocar a la persona evasiva, pero actuar demasiado lento resulta en que todos presente se vuelvan confundidos, soliendo olvidar lo que fue dicho o preguntado en primer lugar.

Asegurar a la persona evasiva que el punto no es lastimarse puede ayudarlo a tranquilizarse un poco.

Aveces no es claro en el primer instante que alguien está siendo evasivo.  Aveces hay malentendidos genuinos que se puede resolver bastante fácilmente.  Pero cuando se siente que alguien se está poniendo nervioso (sin mucha razón), uno empieza a pensar que la persona está escondiendo algo.  Y cuando la persona siendo cuestionada se siente que la otra sospecha algo, se empieza a sentir 'atacada'.  En otras palabras un ciclo vicioso puede desencadenar de parte de cualquiera de las personas, y no es siempre fácil discernir donde empezó.  Como una regla general, el líder debe asumir la responsabilidad por un diálogo acalorado que era de un malentendido genuino.

Aun si la persona quien tiene la culpa es la persona evasiva (por estar intentando esconder algo) debemos hacer lo que podamos para no agregar más 'calor' al proceso.  Será eficaz si podemos generar el sentimiento que estamos en esto juntos y trabajando un problema que requiere un esfuerzo de los dos lados. Si todos entendemos que estamos todos trabajando en nuestras debilidades espirituales juntos, y cuando todos podemos admitir nuestras fallas (sea la de ser evasivo o ser impaciente con las evasiones) encontraremos un sentido de amor y unidad mucho más poderoso que lo que tenemos al momento.


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