Mateo 23:29-31, Lucas 11:47-48

En los dos pasajes arriba, leemos sobre cómo Jesús criticaba a los líderes religiosos de su día, diciendo que ellos hubieran apedreado a los profetas del antiguo testamento junto con los otros líderes del establecimiento religioso corrupto de la época. Pero Jesús dice algo más que nos es un poco difícil de entender. Dice que el hecho de que construyan monumentos para los profetas del Antiguo Testamento es evidencia de que no hubieran recibido a los verdaderos profetas si hubieran estados vivos en ese entonces. Hay pocos comentarios sobre estos pasajes, y parece que pocos lo han podido explicar. Claramente, las personas que construían los monumentos a los varios héroes no son enemigos de las personas a quienes dan honor; son los que APOYAN a esos héroes y todos sus valores. Si no podemos creer eso, entonces ¿quiénes podemos creernos partidarios modernos de los héroes del pasado?

Lo que nos hemos dado cuenta es que Jesús estaba desafiando las muchas suposiciones falsas que tenemos por resultado de ser adoctrinados toda la vida en las maneras del mundo (las cuales definitivamente no son sus maneras). Para la mayoría de nosotros tiene todo el sentido que el que construya un monumento, si fuere para héroes de guerra, famosos diputados, o profetas espirituales, lo haga por una devoción personal de las mismas cualidades que esas personas poseían.

Pero si uno lo piensa un poco más profundamente se tiene que preguntar un par de cosas: ¿Los verdaderos héroes, y especialmente los héroes de la fe y la integridad, buscarían que se construyan monumentos en su honor? Y si no, ¿qué clase de persona construiría un monumento a los héroes del pasado? 

Concluimos que los héroes del pasado hubieran querido que otros aspiren a las mismas cualidades que ellos mismos. ¿No quisiera una mujer de gran valentía que otras mujeres mostraran gran valentía en llevar su legado? ¿No quisiera un hombre de gran fe dar inspiración para que otros tengan gran fe? ¿Y los profetas? Estas son personas con gran valentía para decir la verdad, aun cuando pueda traerles la muerte. ¿No serían ellos más honrados por medio de que otros tomen la causa de su parte y muestren por sus vidas que también están preparados para morir por la verdad? 

Los verdaderos profetas, de acuerdo a Jesús, son exactamente lo opuesto al statu quo, sin embargo la clase de persona que presenta placas y otros homenajes para los profetas del pasado seguramente es representativa del statu quo... a la cual le gusta que su propio nombre esté sobre placas... quien ama las alabanzas del mundo. 

Jesús dijo sobre Juan el Bautista: <<¿Qué salieron a ver al desierto? ¿A un hombre vestido con ropa fina? Claro que no, gente así están en los palacios reales.>> Juan era un profeta, no del tipo de persona que se va a cualquier dirección que corra el viento. La clase de persona quien Jesús describió como totalmente opuesta a Juan el Bautista (o sea usando ropas lindas y vidas cómodas) fueron los fariseos de hoy en día: respetables, vestidos de trajes lujosos, siempre promocionando la corriente de la sociedad y sin falta defendiendo el statu quo. Siempre son los primeros a quienes se les pide desvelar un monumento.

Así que lo que Jesús estaba diciendo en su reproche de los fariseos era que sus estatuas y otros monumentos para los profetas del pasado comprobaban que no eran de la misma camada que los profetas que supuestamente estaban honrando. En el momento que se volvía conveniente para su cobarde, respetabilidad tibia, estarían apedreando a los profetas de hoy... así como sus ancestros habían hecho con los profetas del pasado. 

Todas las lindas palabras que salen de la boca de tales personas no significan nada si no están preparadas para vivirlas ellos mismos. Gandhi notó eso con respecto a las organizaciones que se arman para honrar a los grandes líderes del pasado, y él pidió que ninguna organización como tal estuviera en su honor. Sin embargo, hemos visto que los que siguen a Gandhi hoy en día en la India son muy parecidos a los cristianos del occidente... rápidos para vocalizar los clichés pero tardos para practicar los mismos valores. 

Tener un monumento edificado en tu honor, una calle nombrada por ti, tu nombre anotado en un libro de historia, puede motivar a algunas personas a hacer algunas cosas asombrosas. Pero todo eso se trata del reconocimiento personal, y no se trata de servir a Dios, ni hacer lo correcto sin importar el costo. Piensa en eso la próxima vez que veas a gente públicamente alabando a Jesús o inaugurando un nuevo edificio religioso. Luego pregúntate si sus acciones demuestran que son verdaderos seguidores de Jesús, o si capaz son pruebas de que ellos mismos hubieran matado a Jesús si hubiera venido hoy en día y amenazado sus posiciones privilegiadas dentro de la iglesia y la sociedad.


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