Las iglesias crearon un sistema de salvación simple usando lo que se llama "la oración de salvación", en cual le decían a la gente que lo único que tenía que hacer para ser salva era repetir las palabras de la oración sinceramente.  Aunque la "oración de salvación" ha sido abusada en las iglesias por medio de volverse un ritual único que supuestamente garantiza la salvación, decir tal oración (o una similar), y continuar deciéndola, puede ser un muy buen ejercicio.  Cuando pongamos palabras a lo que pudiera ser un pensamiento temporario en nuestras mentes, nos volvemos más comprometidos en hacer lo que pensamos. 

Si te arrepientes de algo, no solo pensarlo.  Dilo, y ya que lo dices, pide también el perdón.  Si quieres seguir a Jesús, no presumes que pensarlo te causará hacerlo.  Dilo; díselo a Él y a otras personas.  Si reconoces tu necesidad por Su ayuda, entonces dile eso también, y expresa tu disposición en cooperar con Él mientras te ayude en tu camino espiritual.

Se dice que el camino al infierno está pavimentado con las buenas intenciones.  A veces el primer paso en transformar tales buenas intenciones a la realidad es darle voz a tales buenos pensamientos; y mientras hacemos esto en nuestra oración con Dios, se convierte en el cemento que edifica nuestra relación con Él.  No es que decir algo es suficiente, sino que es a menudo el primer paso hacia la acción.

Decir, "Dios quiero hacer lo que es justo.  Por favor ayúdame" nos hace sentir más comprometidos en tomar acción sobre algo que hubiera sido solamente una buena intención.  Decirlo regularmente, cada día o a cada hora, tendrá un resultado positivo en nuestras vidas diarias.

Este principio también funciona en otras partes de la vida.  Uno puede, por ejemplo, tener muchos pensamientos positivos en cuanto a sus amigos y parientes, pero si nunca los expresa, las relaciones con tales personas sufren.  Si tienes un pensamiento positivo en cuanto a alguien, será diez veces más eficaz si se lo dices.  Eso reforzará, tanto en tu mente como en la de ella, que verdaderamente aprecias esa persona y que estás trabajando en tener una buena relación con ella.  Cuando estés enojado, o  cuando tengas una crítica que darle, habrá menos probabilidad que ponga en riesgo la relación si ya has estado expresando tus pensamientos positivos.

Lo mismo sucede en cuanto a nuestra relación con Dios.  No hay ninguna oración mejor que la que Jesús oró en el Jardín de Getsemaní, cuando él dijo, "Hágase tu voluntad."  Cada vez que queremos pedirle algo a Dios, nos damos cuenta que nada hay más importante como que se haga la voluntad de Dios.  Él sabe lo mejor para nosotros y eso es lo que más deseamos.  Pero cuando hemos orado esa oración mil veces, es fácil pensar que ni siquiera se necesita decir.  "Dios conoce mi corazón", pensamos. Debido a eso, podemos olvidar que verdaderamente queremos que la voluntad de Dios se haga en nuestras vidas.

Deslizarse y abandonar la fe empieza con descuidar nuestras oraciones.  Si dejamos de expresarnos en oración, no tarda mucho hasta que dejemos de pensarlo, y al fin empezamos a sentirnos como si jamás quisimos la voluntad de Dios, porque terminamos tan llenos de nuestra propia voluntad (de hacer lo que se nos de las ganas) que "Dios" significa poco más que una palabra en un libro para nosotros.

Así que aun si ya lo has dicho un millón de veces, sigue diciéndolo.  "Hágase tu voluntad."  Mientras lo dices, también puedes decir el resto del "Padre Nuestro", la oración que Jesús enseñó a sus discípulos.  Cuando lo haces, descubrirás que el "Padre Nuestro" y la "oración de salvación" dicen más o menos lo mismo... aunque es más aceptado seguir diciendo el Padre Nuestro.

El Padre Nuestro puede volverse un ritual sin significado, y sin duda lo es para mucha gente.  Pero la verdad es que contiene todas las cosas que necesitamos en nuestro camino cristiano.  Si no decimos estas cosas por lo menos cada día, pueden desaparecer de nuestras mentes, y nos podemos distraer con cosas de menos valor.  No necesitas decir el Padre Nuestros con las mismas palabras tal cual como está escrito en la Biblia.  Lo puedes usar como una guía de las cosas que necesitas comunicarle a Dios.

"Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre."  ¿Reconoces a Dios como tu Padre? ¿Quieres que Dios sea adorado y honrado? ¿Lo amas tú a Dios y lo adoras? Entonces díselo todos los días.  Él quiere oírte decir tales cosas.

"Venga tu reino."  ¿Reconoces a Jesús como tu Rey?  ¿Quieres que Dios gobierne la Tierra?  Comunícale a Dios estos sentimientos y te ayudará a ver cómo puedes "buscar primero el reino de Dios". Nada más importa en tu vida y en la historia de la raza humana que el construir el reino eterno de Dios de amor y fe.

Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también como en la tierra."
  ¿Quieres la voluntad de Dios en tu vida y en la vida de los demás?  Entonces dilo, y te hará estar más atento a la manera en que puedes conformarte a Su voluntad.

"El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy."  La mayoría de las personas parecen no necesitar orar esta parte, porque no viven por fe y no dependen de Dios para su alimento diario.  Pero si verdaderamente tienes alguna necesidad física, entonces necesitas expresarla delante de Dios, entendiendo que Él es el que está en control de tu vida.  Ya que esta parte sigue a la que estabas orando por la voluntad de Dios en tu vida, no necesitas temer pedirle a Dios una necesidad genuina.  Dilo, y ten la confianza de que cuando lo haces, Dios te escucha.

"Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores." Todos necesitamos perdón cada día, por la forma en que hemos ofendido a Dios y a otros.  Reconocemos que no logramos nuestro potencial completo.  Necesitamos más amor para con los demás.  Si verdaderamente quieres estas cosas, no te olvides de pedir por ellas.  Decirlo de la manera que está expresado aquí, nos hace recordar la relación entre el amor por los demás y el amor de Dios para con nosotros.  Es una de las mejores maneras de bajarnos de cualquier sentido de superioridad.  Jesús aclara que si no perdonamos a los demás, Dios tampoco nos perdonará.

"No nos metas en tentación, mas líbranos del mal."  Nadie se deslizaría si solamente dijera y creyera estas palabras cada día de su vida.  Dios es fiel en mantenernos en el camino correcto cuando somos suficientemente humildes en pedirle tal protección.  Deslizarse sucede cuando pensamos que sabemos más que Dios, y empezamos usar el razonamiento humano y las excusas triviales para excusar nuestros pecados.  Si quieres hacer lo correcto, entonces dilo constantemente.  Reconoce tu necesidad por la ayuda de Dios en mantenerte honesto, humilde y amoroso.  Aquellos que tienen hambre y sed de hacer lo correcto recibirán la ayuda para hacerlo... mientras que le sigan pidiendo ayuda a Dios.

"Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos."  Terminamos donde empezamos, alabando a Dios.  En particular ahora recordamos que es Dios el que está encargado de todo y el que debe recibir alabanza por todo lo bueno en nuestras vidas.  Si crees eso, entonces dilo, y cuando lo haces, te encontrarás en la posición correcta para ser usado por Dios.



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