Evangelismo y Misión

¿Para qué fijarse metas tan triviales, como imperios mundiales, cuando puedes construir un Reino que jamás será destruido, y el cual gobernará sobre todos los reinos menores de la tierra?



Si nosotros, que hemos encontrado la Respuesta en Jesús, nos avergonzamos de proclamar el evangelio, entonces perdemos la batalla espiritual.



Muchas personas quieren ser predicadores y maestros por el respeto que creen que van a recibir a cambio.  Se olvidan de los requisitos más básicos para estas tareas.

Compartir testimonios parece ser una práctica estándar en las iglesias.  Pero en general se ha vuelto otro ritual insustancial que trae consigo más riesgos espirituales que edificación espiritual.



Algunas personas piensan que Dios sólo llama a pocas personas.  Otras que no necesitan ser llamadas por Dios para vivir por fe.  En este artículo tratamos con ambos temas.

Pablo dijo: "Pues, mientras pasaba y miraba sus monumentos sagrados, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. A aquel, pues, que ustedes honran sin conocerle, a este yo les anuncio."



Jesús dijo que el camino a la vida (eterna) es un camino estrecho, y que muy poca gente lo encontrará. Este no es un mensaje popular en el mundo de hoy.