Muchos de nuestros amigos asisten a las iglesias regularmente, y nosotros mismos participamos de vez en cuando.  Sin embargo, hemos usado el termino 'iglesianos' para referirnos a personas que asisten en las iglesias pero más están en contra de nosotros. ¿En que consiste esta diferencia? 

Los iglesianos son personas cuya primera lealtad está con la iglesia institucional más que con Jesús. Ellos defienden al sistema religiosa y critican a cualquiera que esté más a favor de las enseñanzas de Jesús. Desafortunadamente, esto parece incluir a la mayoría de las personas que asisten a las iglesias.

Los iglesianos nos odian por la misma razón que los fariseos y otros líderes religiosos odiaban a Jesús - Él guió a la gente hacia la verdadera fe y marcó el fin de la religión como institución, con toda su codicia, hipocresía y fariseísmo (Juan 4:21-4, y Lucas 16:16).

Jesús no tenía quejas sobre la gente que aprendía lo bueno dentro de la institución religiosa, siempre y cuando no imitara su hipocresía (Mateo 23:2-3).

Algunos cristianos comparten nuestra frustración por la falta de honestidad y sinceridad en la iglesia institucional. Por lo general, ellos tratan de "trabajar desde dentro" tratando de inspirar a la congregación para volver a los ideales sobre los cuales fue supuestamente fundada. Ellos también experimentan la oposición de las autoridades religiosas.

Creemos firmemente que estas personas serían más felices y más eficaces para Dios si abandonaran la institución y trabajaran en la creación de una alternativa basado en lo que el cristianismo debería ser, algo que los demás puedan imitar. Pero no vemos su asistencia a la iglesia como algo malo en sí mismo. Si tuviéramos la oportunidad nosotros mismos de tener mejores resultados desde adentro de las iglesias, aprovecharíamos tal oportunidad. Es solo una cuestión de buscar dónde nuestros esfuerzos serán más fructíferos y enfocarnos allí.

Los cristianos genuinos que operan dentro del establecimiento religioso necesitan todo el apoyo, aliento y oración que puedan conseguir. Se necesita valor para hablar a favor de Jesús allí donde la oposición a sus enseñanzas es más fuerte. Y se necesita una íntima relación con Dios para no confundirse cuando los oponentes profesan devoción absoluta hacia Jesús y reclaman haber tenido experiencias religiosas dramáticas de Él.  Mientras todos cantan las canciones y dicen "Señor, Señor", resulta difícil imaginar que tales personas no quieran sinceramente seguir a Cristo.

Pero, una advertencia a los creyentes dentro de la iglesia institucional:

Es fácil pensar que eres un cristiano genuino puesto dentro de una iglesia apóstata puesto allí para criticarla, cuando en realidad eres sola una persona descontenta que no tiene el coraje de salir y empezar algo mejor. Los descontentos están descontentos porque, en lo más profundo dentro de ellos, saben que dependen del mismo sistema contra el cual están luchando. Humildemente, examinate para ver si puede haber algo de eso en ti también.

Instamos enérgicamente a los cristianos que quieran operar por dentro de la institución a asegurarse primero de estár dispuestos a dejarlo todo, si Dios así lo dice, y a encontrar compañerismo con al menos un otro cristiano (puede ser un esposo o esposa, si no se encuentra a otra persona) que le apoye en sus esfuerzos para hablar la verdad dentro del sistema religioso. Tenla seguridad de que, incluso si solo hay dos o tres de ustedes dispuestos a hacer la voluntad de Dios, ¡Jesucristo mismo estará con ustedes! (Mateo 18:20).

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