Se está aceptando como normal en nuestra sociedad la obsesión con el egoísmo, y una falta de fe en Dios. Nunca hubo una generación tan poco creyente.

Hay un sentido en el cual el ateísmo es entendible. La ciencia de la biología sugiere que lo que llamamos vida y consciencia son el producto de ecuaciones químicas increíblemente complejas. La astronomía reduce al planeta entero a un polvo insignificante en el universo. La sociología documenta la prostitución de la religión, que se amolda según las necesidades de otros poderes en la sociedad.

Pero nada de esto contesta las preguntas fundamentales sobre el origen del universo, o el destino de la raza humana. Nada de esto da sentido a nuestra propia existencia o esperanza por nuestro futuro.

Hemos encontrado que las enseñanzas de Jesús son como las piezas faltantes en cada una de estas ciencias. Juntan todos los fragmentos de la verdad en una verdad significante e íntegra. Son tan simples que aun un niño se puede conmocionar sobre ellas; y a la vez tan complejas que ningún ser humano puede decir entenderlas por completo.

Cuando Jesús dijo que el que escucha sus enseñanzas y las obedece es como una persona sabia que construye su casa en la roca en vez de arena, podría haber estado hablando a los intelectuales de nuestro día tanto como a los teólogos de su época.

Hemos encontrado que vivir por fe en Dios (en vez de vivir por fe en el dinero) es la clave para entender la política, religión, economía, y los fracasos de la ciencia, porque cada vez que se excusa el materialismo como una parte necesaria y legítima de la vida, se invita el engaño y la confusión.

Ciertamente la obsesión de adquirir un pedazo de papel que les garantizará de por vida un buen sueldo ha impedido a muchos estudiantes ver la importancia de realmente entender lo que están aprendiendo. Las corporaciones patrocinadoras de los institutos de investigaciones han convertido algunos de los científicos más respetados en títeres para las empresas multinacionales. Esto ha llevado a varios casos donde se ha falsificado información, para lograr que las "conclusiones" de tales investigaciones científicas salgan de acuerdo con los deseos de los que pagan las cuentas.

Esta enseñanza específica de Jesús, (la fe vs. el materialismo) podría deshacer todos estos problemas si la tomáramos en serio.

Si también incluyes otras profundas enseñanzas como la paradoja de perder para ganar, el poder de la rectitud privada, la salvación eventual de la raza humana, el concepto de otros mundos y dimensiones, tienes en las enseñanzas de Jesús, una ventana mirando hacia los misterios del universo.

Jesús nos dio respuestas a las mayores necesidades de este mundo moribundo. Depende de cada uno de nosotros lo que vamos a hacer con ellas.

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