Hay ciertas cosas positivas que pueden resultar por medio de pensar en "la peor posibilidad", lo que sería una forma de "pensar negativamente". Sin embargo, este método, conocido como "la ley de Murphy", tiene sus límites. No hay, por ejemplo, nada positivo en tenerse lástima a uno mismo. Es sumamente negativo y dañino para el alma. Claramente, hay formas de pensar negativamente que no dan buenos resultados.

Diferente es cuando alguien abra sus ojos a la realidad, pueda calcular el costo, anticipar problemas e imaginar de antemano cómo tratar con esos problemas de una forma constructiva. Esta es la clase de pensamientos "negativos" que pueden lograr resultados positivos. Por ejemplo, una de las cosas más positivas que uno puede hacer es encarar las ideas y circunstancias más negativas de nuestras vidas: el hecho de que, algún día, vamos a morir. Hay tanto que se puede decir sobre ese tipo de pensamiento "negativo" y del buen fruto que podría tener.

De la misma manera, no son positivos los supuestos "pensamientos positivos" que ignoran problemas simplemente porque no son agradables. La mayoría del mundo huye de la verdad solo porque es incómoda; pero huir no cambia las amargas consecuencias de las que uno quiere escapar. Tales pensamientos "positivos" no son positivos para nada y deben ser expuestos. Ciertamente, la gente sincera no quiere que el mundo esconda sus problemas y pinte todo color de rosa. La mayoría de lo que hemos logrado como comunidad fue resultado de haber encarado nuestros problemas y haberlos tratado constructivamente.

No obstante, algunas formas de pensar negativamente son plenamente destructivas, y su único antídoto es una buena dosis de pensamientos positivos. Pensar negativamente es destructivo cuando supera la realidad y crea sentimientos de desesperación. El cinismo y la depresión son el resultado de enfocarse demasiado en lo negativo. Ellos pueden rápidamente desarrollar una forma de autoengaño que magnifica los problemas y borra las soluciones.

Uno de los versículos más populares y alentadores en toda la Biblia nos dice que “todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que aman a Dios y conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28). Este versículo ha ayudado a mucha gente a transformar lo que podría haber sido una circunstancia negativa en un momento positivo de aprendizaje y victoria. Tenemos que mantener esta visión positiva para poder maximizar nuestras capacidades en nuestras vidas.

Dos personas se encuentran heridas en un accidente. Resulta que las dos quedan paralíticas de la cadera para abajo. Una no puede parar de agradecerle a Dios por haber sobrevivido, mientras que la otra sola piensa sobre cuán difícil va a ser su vida. Todo depende de cuál sea tu enfoque... el positivo o el negativo.

Podríamos llamar a esta parte del pensamiento positivo "la luz al final del túnel". Pero, a veces vale la pena considerar que el túnel mismo puede ser ficticio. Se ha dicho: “Me sentí mal porque no tenía calzado, hasta que conocí a alguien que no tenía pies”. Si esta persona estuviera en medio de una tormenta de nieve, podríamos decir que fue una declaración filosófica sobre algo que, en realidad, podría llegar a ser un problema grave. Pero, si fuera un día lindo, y no tuviera que viajar largas distancias, entonces capaz ni necesitaba el calzado. Tal vez era una bendición no tener calzado para poder sentir la libertad de caminar descalzo sobre el pasto.

Demasiadas veces creamos cruces imaginarias cuando podríamos estar gozando de nuestras bendiciones abundantes. Comenzamos a imaginar que cada palabrita o cada mirada es una amenaza personal. La tarea más sencilla se vuelve una lucha insuperable. Cada dolor o molestia se describe como una angustia insoportable. Miedos sin nombres nos esperan tras cada nueva oportunidad.

Pero la realidad puede ser que seamos algunas de las personas más afortunadas del mundo, disfrutando de toda clase de prosperidad. Nuestras circunstancias económicas no tienen que cambiar para nada y, sin embargo, podemos descubrir una realidad que antes no veíamos.

La persona que sufre de depresión se estanca en una racha donde su atención se vuelve solo a lo negativo, memorias negativas y esperanzas negativas. Algunas investigaciones científicas han demostrado que enfocarse en un pensamiento negativo crea una especie de "mecanismo de búsqueda" en el que el cerebro destaca todos los otros archivos negativos. Así, un pensamiento negativo te hace recordar a otro, luego a otro, hasta que lo único que uno puede ver son los archivos negativos; es como si todos los archivos positivos de tu cerebro no existieran más. Mientras se está en ese estado, uno puede sinceramente decir que no puede recordar o imaginarse algo positivo.

Cuando esto sucede, tu concepto de la realidad ha llegado a ser tan distorsionado que, efectivamente, es una mentira total. Algunos datos pueden ser verídicos... tu novia sí te dejó, sí te despidieron de tu trabajo, y tu casa realmente se inundó, o cualquier otra cosa. Pero has perdido la habilidad de poner esa pequeña verdad en contexto con todo lo demás. Olvidaste que no te estabas llevando bien con tu novia y que la vecina (que es más linda) está interesada en ti. No te permites pensar sobre la posibilidad que puedes encontrar otro trabajo que ofrezca mejores oportunidades. Es como si olvidaste que habías ahorrado un poco de dinero para reparaciones de la casa y que nadie en tu familia se lastimó. Puede ser que pienses que estás enfrentando "realidades" cuando solo estas tratando con partes de la realidad.

Algunos experimentos han demostrado que se puede salir de algunas leves depresiones por medio de hacer algo tan sencillo como colocar lateralmente un lápiz entre tus dientes. Hacer esto te obliga a sonreír, y así, comienza una cadena de búsquedas de otros archivos positivos. Si empiezas a pensar sobre algunas cosas positivas, la acción te llevará a descubrir otros archivos positivos, y pronto, los archivos negativos disminuyan significativamente.

De todos modos, tus circunstancias no necesitan cambiar. Puedes estar depresivo cuando todo externamente parece estar bien, y también salir victorioso en medio de las peores batallas. Claro, cuando estés muy positivo, no vas a pensar en esa situación como una batalla y menos como tu peor batalla, ¡porque todo lo que te esté pasando va a ser tan emocionante que va a parecerte más como una aventura!

Como dice el himno: “¡Bendiciones, cuantas tienes ya! Te sorprenderás cuando veas lo que Dios por ti ha hecho”.

No es que tenemos que negar la realidad, pero sí hay personas que podrían esforzarse más para poder ver el cuadro entero en vez de dejarse llevar por el torbellino autodestructivo de la depresión. La gente que se encuentra dentro de este círculo vicioso tal vez tendrá que actuar de tal forma que para ellos parecerá negar la realidad (porque tendrá que forzarse en ignorar los archivos negativos en los que se han enfocado). Pero si haces el esfuerzo para contar tus bendiciones, pronto te verás cuestionando el hecho de haberte permitido estar tan deprimido. Hay muchas otras personas que han sufrido más y que han aguantado por más tiempo.

¡La vida es bella! ¡Y hay tanto, en este mismo momento, por lo que estar agradecido! Así que comencemos a agradecerle a Dios y a apreciarnos los unos a otros... ¡mientras tengamos oportunidad de hacerlo!



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