"Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados." Mateo 5:6

"Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios." Mateo 5:8

Hay dos enfoques al evangelio. Uno es duro y el otro suave. El enfoque duro es el de la obediencia a las enseñanzas de Jesús. El enfoque suave es el de la sinceridad, es decir, que cualquier persona que esté tratando sinceramente hacer lo justo,puede tener una relación válida con Dios, sin importar su conocimiento teológico. Cualquiera de esos enfoques debe llevarnos hacia el otro. Una persona verdaderamente sincera será atraída a las enseñanzas de Jesús; y un enfoque humilde hacia las enseñanzas de Cristo nos hará ver la necesidad de ser "puros ede corazón" (sinceros).

Another_corner_stone_spanishLa sinceridad significa querer la verdad tanto que la guardarás aun cuando te expone a estar equivocado. Jesús creó su reino de tal manera que incluye a toda la sinceridad y excluye a todo lo que no sea sincero. Todos los demás intentos en distinguir a las personas 'buenas' de las 'malas' han fallado; porque en cada organización hay una mezcla de personas sinceras e insinceras. Nadie todavía ha podido separar a las "cizañas" del "trigo". (Mateo 13:25). Aun dentro de cada individuo hay una mezcla de sinceridad y engaño. De acuerdo a cuánto somos sinceros, estamos en el reino de Dios; y de acuerdo a cuánto no lo somos, estamos fuera de él.

En el pasado, una "piedra angular" era la primera piedra en la construcción de un fundamento para un edificio. Era la piedra más importante porque todas las otras piedras que se usaban para construir el edificio se colocaban en referencia a esa piedra. La Biblia dice que Jesús y sus enseñanzas son la "piedra angular" de la fe cristiana (Hechos 4:11-12; 1 Pedro 2:6-8; Efesios 2:19-20).

Las enseñanzas de Cristo son muy concretas, dándonos el plan para una fundación firme y plano, y dos paredes derechas (como se observa en el dibujo). Pero también podemos considerar la sinceridad como una piedra angular fantasma suspendida en el aire, en la esquina diagonal del reino, mostrándonos cómo medir un techo cuadrado y las otras dos paredes. No es otra piedra angular para reemplazar a la primera, sino para complementarla. Cualquiera que dice usar una de las piedras angulares mientras rechaza a la otra no está usando ninguna de las dos.

Algunos son atraídos al mensaje de renunciar a todo y vivir por fe porque piensan que es una manera de escapar la responsabilidad social o porque es una enseñanza hermética que se puede usar en contra de los demás para ganar un argumento. Pero tales personas no son sinceras (ya que la sinceridad significa querer saber TODA la verdad, incluso las partes que nos muestra estar equivocados) ni se están sometiendo verdaderamente a Jesús como su Señor y Maestro.

La mayoría de la gente cree que una búsqueda por la verdad los moverá de una organización a la otra, de una organizacion espiritualmente inferior hacia otra superior. En parte, tienen razón. Sin embargo, nuestro deseo debe estar enfocada en crecer hacia la verdad completa. Es decir, no es tanto una búsqueda por una solución política (una iglesia o la otra), sino la búsqueda por más verdad y más sinceridad dentro de nosotros mismos.

Ya que ninguna organización posee el monopolio de la sinceridad y todas las organizaciones incluyen a personas no sinceras, para verdaderamente tener hambre y sed de justicia, uno sí tiene que estar dispuesto a, por lo menos, visitar diferentes organizaciones para escuchar lo que cada una dice. Tenemos que estar abiertos a que cada nuevo encuentro nos enseñe más verdad de la que antes conocíamos.  Pero también tenemos que estar preparados a resistir la falta de sinceridad que encontremos; lo que, probablemente, nos impedirá ser aceptados completamente por cualquier organización, salvo que tal organización también esté comprometida a seguir creciendo en sinceridad y a cambiar cuando se les señale sus errores.

Muchas personas fingen ser sinceras, hablando siempre de amor, verdad, solidaridad y paz, y que todos tienen la razón en su propia manera. Pero cuando son confrontadas a las enseñanzas de Jesús, se alejan de ellas. Lo único que les interesa es escapar de la disciplina, y eso es lo que su sinceridad superficial les ofrece. Pero la sinceridad verdadera no puede negar las verdades superiores de las enseñanzas de Jesús, ni el compromiso total que exigen tales enseñanzas.

Para tener sinceridad, se tendrá que escuchar a la verdad y aceptarla donde sea que se la encuentre; pero nunca renunciemos a nuestra responsabilidad de hablar en forma clara en contra de las mentiras. Sin sinceridad no se podrá aplicar correctamente las enseñanzas de Cristo, y sin las enseñanzas de Jesús no se podrá aplicar correctamente la sinceridad. Algunas personas se enfocan en una más que en la otra, pero el desarrollo en una siempre debe conducir al desarrollo en la otra... si lo permitimos.

Muchas personas nos están vigilando para ver cómo practicamos tales enseñanzas. Algunas dicen que nuestro enfoque es demasiado duro (porque predicamos la obediencia a las enseñanzas de Jesús); otras dicen que es demasiado liberal (porque creemos que Dios perdona los errores teológicos en personas que son sinceras). Pero nosotros estamos tratando de ser más y más tolerantes hacia las demás personas (sin importar sus creencias) a la misma vez que somos fieles a lo que Dios nos ha mandado. Al hacer eso, hemos visto que la sinceridad es algo muy raro.

¿Verdaderamente tienes hambre y sed de la justicia de Dios? ¿Quieres a la verdad aun cuando te muestra que estás equivocado? ¿Buscas lo bueno de cada persona y organización mientras que rechazas lo malo?

Nunca dejes de buscar más verdad. Cada paso hacia la verdad es un paso más cerca a Dios.

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