Fácilmente se confunde a los "desconformes" con los revolucionarios. Ambos critican al sistema actual, pero los desconformes no ofrecen ninguna alternativa positiva.

Los desconformes escuchan lo que dicen los revolucionarios, les ofrecen cumplidos y piden más información. Pero cuando se les ofrece un uniforme y un arma, sus verdaderos intereses quedan expuestos.

Algo parecido pasa cuando la gente escucha o lee nuestras críticas sobre la institución religiosa. Les gusta que tengamos críticas válidas, pero pocos siguen interesados cuando hablamos sobre vivir en armonía con las enseñanzas de Jesús sobre vivir por fe.

Los desconformes a menudo piensan que solo tienen que probar que todos los demás están equivocados, y suponen que ellos están en lo correcto por defecto. Lo que les atrae de las enseñanzas de Jesús es que piensan que las pueden usar para comprobar que los demás están en el error. Pero la verdad es que las enseñanzas de Jesús demuestran que los desconformes también lo están.

Hay una sola forma de estar en lo “correcto”: tener una relación sincera con Dios que nos lleve a confiar en Él y vivir nuestras vidas en unidad con las enseñanzas de Jesús; algo que los disconformes nunca harán.

Los desconformes a veces son personas solitarias con trastornos de personalidad que aparecen en reuniones de diferentes grupos el tiempo suficiente como para encontrar algo para criticar, pero que nunca se quedan el suficiente tiempo como para ofrecer algo constructivo y ayudar a superar los mismos problemas que critican.

Hemos notado muchas otras formas de ser un "desconforme":

Los protestantes han ganado su nombre por protestar contra las cosas que no les gustaban de la Iglesia Católica o de otras denominaciones protestantes. Para darles algo de crédito, por lo menos han logrado comenzar otro grupo. Pero muchas veces el mensaje primordial de ellos es el de simplemente contarte sobre los problemas de los otros grupos.

Alguna gente religiosa trata de identificarse contigo por medio de preguntarte sobre lo que piensas sobre los demás: ¿Qué piensas sobre los Mormones? ¿Qué opinas de los Testigos de Jehová? ¿Cuál es tu opinión sobre el movimiento de la Nueva Era? ¿Cuál es tu posición sobre tal cosa? Y así sucesivamente.

Por medio de enfocarse en los demás, suponen que ellos están exentos de críticas.

Algunas personas cuando nos ven repartiendo libritos sienten la necesidad de ponernos a prueba: “¿Qué piensas sobre la Trinidad? ¿Cómo puedes ser salvo? ¿Tienes el Espíritu Santo?" y etc. Ellos están actuando como supervisores mientras nosotros hacemos el trabajo.

En realidad, no les debemos explicaciones. Por el contrario, ellos deberían explicarnos a nosotros por qué deberíamos creer que son cristianos. Nosotros estamos cumpliendo una tarea cristiana, mientras ellos no.

Recuerda, se requiere más que críticas sobre nosotros o de otros grupos para probar que estás en lo correcto. Hasta que tal gente pueda demostrar con sus propias vidas una mejor forma de vivir una vida cristiana, mucho no nos interesa escuchar todas las cosas con las que están desconformes.



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