A menudo, el público imagina que, debido a nuestra fe cristiana, enseñamos a la gente a cumplir con las leyes del Estado.  Aunque el amor nos lleva a respetar a las autoridades establecidas, la actitud de ver al Estado y sus leyes como la guía principal para un creyente está basada sobre un entendimiento equivocado de lo que significa seguir a Jesús.

Hay veces que debemos conscientemente desobedecer a las autoridades y las leyes establecidas por el Estado.  Explicaremos algunas de las razones por las que hacemos esto y lo que dice la biblia al respecto:

1. Jesús no condenó la desobediencia civil.  

Jesús desobedeció algunas leyes y costumbres, y dio un ejemplo de que a veces está bien desobedecer lo que está establecido por ley (Juan 5:16-18; Lucas 6:1-5).

Confesar a Jesús públicamente estaba prohibido por las autoridades religiosas (Juan 9:22; Juan 12:42), algo que Jesús advirtió continuaría sucediendo hasta hoy en día (Juan 16:2).

Judas fue nombrado el "hijo de perdición" por haber cooperado con las autoridades civiles en divulgar el escondite de Jesús. Los discípulos también desobedecieron a las autoridades civiles cuando se les insistió ir en contra de la voluntad de Dios (Hechos 5:28-29).

2. Pablo dice que los cristianos están libres de la ley.

En Romanos 2, él dice que la gente que se jacta de obedecer la ley es hipócrita, porque todos quiebran la ley de vez en cuando. En Romanos 7 y Romanos 8, él enseña que nos hemos graduado de la ley para seguir las enseñanzas de Jesús. Jesús dijo lo mismo cuando enseñó que amar a Dios y a los demás es el cumplimiento de la mejor de todas las leyes que existen (Mateo 22:37-40).

3. Someterse a TODAS las autoridades civiles es imposible, ya que los gobiernos están constantemente en conflicto los unos con los otros.

¿Deben los cristianos en un país bajo dictadura volverse terroristas si el dictador manda hacerlo? Es claro que debemos respetar lo bueno en cualquier gobierno mientras rechazamos lo malo. Este es el espíritu de versos como Romanos 13:1-3, el cual nos dice que los gobiernos solamente tienen "autoridad" cuando están en armonía con la voluntad de Dios. Si no es así, cualquier pretensión de autoridad es una farsa.

4. Hay jerarquía de leyes.

Cualquier ley que contradice una ley superior es, en sí misma, ilegal. Una ordenanza municipal, por ejemplo, que vaya en contra de la Constitución no debe ser obedecida por los ciudadanos que respetan la ley. La ley superior, por supuesto, es la ley de Dios. Si actuamos con amor, entonces estamos actuando en armonía con lo que es bueno de todas las leyes.

5. Parece que cuando Pedro y Pablo estaban enseñándole a los cristianos a obedecer la ley, no lo estaban haciendo de una forma moral absoluta.

Los seguidores de Jesús son miembros de un nuevo reino (Mateo 17:25-26).  Por eso motivo, no son leales a ningún gobierno terrestre. Pero para cumplir con la ley de amor que gobierna a este reino, Dios nos manda hacer lo que podamos para no ofender los gobiernos menores (Mateo 17:27).

Pablo dice lo mismo en Romanos 13:7-8: "Al que deban respeto, respétenlo... pero no debáis nada a nadie, sino el amaros unos a otros; pues todos los que aman cumplen la ley".

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