Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.
(Mateo 6:1)

Ayudar a los pobres puede volverse un buen negocio si dejas saber a las personas claves lo que estás haciendo. La mayoría de las iglesias ponen mucho más esfuerzo y dinero en la publicidad de su caridad, que en la publicidad de los servicios que ofrecen a los necesitados. Parecen ser ignorantes del hecho de que Dios prohíbe esta clase de alabanza propia.

Por eso, cuando des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
(Mateo 6:2)

El trabajo de obtener fondos muchas veces explota el orgullo de la gente. Las ofrendas o recolecciones avergüenzan a la mayoría de la gente en dar por lo menos un poquito. A menudo animan a los niños hacer competiciones para obtener fondos también. Los compromisos públicos son tan populares que el mundo secular los ha adaptado a los tele-tones y otras caridades. Por una donación grande puedes conseguir tu nombre en una placa o en la ventana de una iglesia y un regalo más pequeño puede conseguir tu nombre en el folleto de himnos. Estos donantes están comprando la publicidad. "Ya tienen su recompensa", y no deben esperar cualquier otra recompensa de parte de Dios.

Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
(Mateo 6:3-4)

Jesús nunca nos mandó a trabajar para lograr fondos. La caridad verdadera es una cosa personal, no una competición entre organizaciones por nuestra ayuda financiera. Ningunas cuentas, ninguna contabilidad, ningunos cálculos. Si ves una necesidad entonces haz algo... personalmente. Las demás personas que estén siguiendo a Jesús, harán cosas similares. Presionar a la gente en dar caridad animará solamente más hipocresía. Dar a las caridades organizadas es a menudo una excusa por no tomar la responsabilidad personal.

Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
(Mateo 6:5)

¡Las personas a quien le gusta orar en público en la iglesia o en cualquier otro lugar son hipócritas! ¿Cuál iglesia se atreve  enseñar eso? Sé honesto... no puedes dar tu atención completa a Dios si sabes que otras personas están escuchando tu oración, y que probablemente te estén evaluando espiritualmente en cuanto a ella. El hombre que ora en voz alta en la iglesia ora solamente "con si mismo" (Lucas 18:9-11).  Jesús llamó a tales personas religiosas "hipócritas condenadas" quién "por las apariencias hacen largas oraciones" (Mateo 23:14). "Todo lo hacen para que la gente los vea; aman el lugar de honor en las fiestas y los primeros asientos en las iglesias" (Mateo 23:5-6).

Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
(Mateo 6:6)

"Oren sin cesar" (1 Tesalonicenses 5:17). La oración es una relación, no un ritual. La oración intensa es como hacer el amor. Jesús es el novio (Juan 3:28-29; Lucas 5:34-35; Mateo 25:1) y tú eres la novia (Apocalipsis 21:2,9). Es una perversión de esta relación sagrada si usas la oración como un espectáculo público.

Y al orar, no uséis repeticiones sin sentido, como los paganos, porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabrería. Por tanto, no os hagáis semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes que vosotros le pidáis.
(Mateo 6:7-8)

Están entrenando a los católicos a pensar que la oración es algo doloroso y sin sentido, por medio de recitar el "Padre Nuestro" como penitencia. Los libros de oración y otros recitales de las demás denominaciones tienen el mismo efecto. Si eliges memorizar algo, concéntrate en el significado del pasaje y no apenas en las palabras escritas.  Para muchos, "Dios" es una religión repetitiva y lo rechazan por eso. Pero la comunicación verdadera con Dios puede ser una gran comodidad. La oración, como el buen alimento, sólo es desagradable cuando es forzada.

Vosotros, pues, orad de esta manera: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre".  
(Mateo 6:9)

El "Padre Nuestro" no es un recital mágico. Las palabras aquí son diferentes a las de Lucas 11:2-4, pero el significado es igual. Jesús resume simplemente las actitudes que marcarán una relación sana entre Dios y el hombre. Primero, debemos respetar a Dios como un niño debe respetar a sus padres.

Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
(Mateo 6:10)

Luego debemos estar impacientes en saber la voluntad de Dios. El escucharlo es la parte más importante de nuestra relación con Dios, porque es así cómo aprendemos su voluntad, la cual debemos estar dispuestos hacer.

Danos hoy el pan nuestro de cada día.
(Mateo 6:11)

Pedir por cosas materiales es la forma más popular de orar; pero Pablo dice que debemos estar felices con el alimento y la ropa suficiente por hoy. (1 Timoteo 6:8). La mayoría de nosotros podríamos pasar la vida entera sin necesitar orar esta parte porque despertamos cada mañana con más que bastante abundancia para alimentarnos este día y muchos más.  Pero esta oración implica una vida completamente dependiente de Dios, una en cual nuestra meta principal es trabajar para el reino de Dios, confiando que Dios mismo proveerá el pan que necesitamos para sobrevivir. (Mateo 6:33)

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
(Mateo 6:12)

Un reconocimiento constante de nuestra necesidad por el perdón de Dios conducirá a un deseo constante de ser misericordiosos hacia otros. Gandhi dijo, "toda oración es una confesión de nuestra indignidad y debilidad."

Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás. Amén.
(Mateo 6:13)

Nuestro deseo debe ser el estar tan lejos del mal como fuera posible. Dios nos ayudará hacerlo y debemos siempre dar alabanza a Dios por todo lo que él hace por nosotros. "El que se gloría, que se gloríe en el Señor." (1 Corintios 1:31).

Porque si perdonáis a los hombres sus transgresiones, también vuestro Padre celestial os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras transgresiones.
(Mateo 6:14-15)

Esta es la tercera vez que este concepto se ha expresado en este sermón (ej. Mateo 5:7 y 6:12). Nuestra relación entera con Dios se centra alrededor de aprender a amar (o a perdonar) y de aprender a aceptar el amor (o perdón).   (Mateo 22:37-40). Si no aprendemos esto, entonces toda nuestra religión es inútil, porque "El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor." (1 Juan 4:8).

Y cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas; porque ellos desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que están ayunando. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no hacer ver a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
(Mateo 6:16-18)

El ayuno también puede convertirse en una abominación religiosa si no tenemos cuidado. El motivo es todo-importante. Cuando el ayuno es solo para negación propia, hay una gran tentación de dejar saber a los demás que estamos ayunando. Pero no necesita ser doloroso. Jesús ayunó por 40 días e incluso no tuvo hambre hasta luego (Mateo 4:2). Un artista o autor puede faltar comidas fácilmente cuando está envuelto profundamente en su trabajo creativo. Los enamorados pierden a menudo sus apetitos porque los pensamientos sobre su amor los distrae. Pero ellos no hablan de su ayuno; hablan solamente del objeto de su amor. El ayuno puede hacernos enfocar más en Dios, pero lo que Dios verdaderamente busca es que tengamos amor por los demás. "¿No es éste el ayuno que he elegido" pregunta Dios, "el repartir tu pan al hambriento, e invitar a los pobres que se echan hacia fuera a su casa?" (Isaías 58:3-12)

Estas enseñanzas de Jesús exponen la hipocresía que a menudo se encuentra en el mundo religioso.  No podemos ser salvos mientras nos escondemos detrás de una máscara religiosa.  Sólo por medio de una relación sincera con Dios podemos ser parte de su reino.  ¿No es hora ya de entregarle tu vida a Dios para que él pueda darte la Suya?

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