La mayoría de los oponentes al materialismo trabajan por el dinero con el razonamiento que podrán usarlo para luchar contra las injusticias de una sociedad materialista.  Pero trabajar por el dinero es el fundamento del materialismo. Justificar el trabajar por dinero para usarlo para combatir al materialismo es como combatir a la codicia sexual por medio de ser prostituta y usar el dinero ganado de sus clientes para fundar un grupo de auto ayuda contra el vicio.  No podemos liberar al mundo del materialismo mientras nosotros mismos todavía somos esclavos a su economía. (2 Pedro 2:19)

El dinero puede ser útil, y si está disponible, entonces úsalo.  Pero acuérdate que todos justifican trabajar por más en base al bien que pueden hacer después que lo obtengan.  Aun las compañías de tabaco razonan que ellos están creando trabajos.  Ellos suponen que el dinero (trabajo) es más importante que las vidas que sus productos destruyen.  Pero cuando damos nuestras vidas (tiempo) para ganar dinero, estamos cometiendo el mismo error.  Hasta que podamos renunciar las cadenas del temor que nos sujetan a nuestros trabajos nunca podremos tomar posiciones a tiempo completo en el reino de Dios. (Lucas 16:13)

La libertad no llega por medio de ganar más dinero sino por medio de aprender a vivir con menos.  Los que ponen al dinero en primer lugar raramente llegan a hacer las cosas por las que justificaron su materialismo al principio.

El reino de Dios no necesita dinero; lo que necesita son trabajadores. (Lucas 10:2)  Nuestra arma principal es nuestro mensaje, y eso ya lo tenemos con o sin el dinero. John Stuart Mills dijo, "todo lo que se necesita para destruir un sistema es rehusar comprar su producto."  El producto del sistema es la seguridad material y nosotros nos rehusamos comprarla.

Si quieres ayudar a los necesitados, puedes (a) trabajar por el dinero y luego dárselo a los pobres; o (b) ir y vivir entre los pobres tú mismo.  La opción (b) suena como si aumentarías el problema.  Pero ya que el problema generalmente es una falta de educación (y no una falta de dinero, lo cual no producirá más recursos por sí mismo), tu presencia cuenta mucho más que tu dinero.  Puedes enseñarle a la gente a leer y escribir.  Puedes enseñar higiene y muchas otras habilidades que muchos de nosotros hemos dado por sentado.  Puedes hacer todo esto y muchas otras cosas útiles sin entrenamiento especial.

Sería lindo si tuviéramos millones de personas dispuestas a hacer esto.  Pero aun sin números grandes podemos obrar personalmente.  El mito del dinero engaña a la gente, porque piensan en esperar hasta que tengan suficiente riqueza para empezar a ayudar.  El mito político la engaña en esperar hasta que haya un ejército de voluntarios antes de empezar.  No seremos impedidos por cualquiera de los dos.  Ya tenemos más que suficiente ahora mismo, no tenemos que esperar que otra persona lo haga por nosotros.

Tenemos solamente una vida, y eso es lo único por lo que debemos ser responsables.  ¿Podrías estar haciendo más con tu vida que trabajar por el sistema para ganar dinero?

Vamos, ¡seamos radicales!

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