"¿Sabias que los injustos no heredarán el reino de Dios? que no te engañen... ninguna persona afeminada... heredará el reino de Dios". (1 Corintios 6: 9-10)

La mayoría de las definiciones de “afeminado” se basan en criterios definidos culturalmente como en estilos de vestimenta, longitud del cabello, o manierismos (como un tono de voz agudo, muñecas flojas o un acento de clase alta). Pero la Biblia debe estar hablando de algo más universal que eso. Ciertamente Dios no va a evaluar la elegibilidad de alguien para entrar a su reino basado en el nivel de testosterona de una persona o en la ropa que usa.

Este tema de ser "afeminado" necesita comenzar con examinar lo que significa ser "masculino" o "femenino" en el sentido bíblico. La Biblia nos dice, por ejemplo, que "no hay hombre ni mujer en Cristo Jesús" (Gálatas 3:28). Al mismo tiempo la Biblia usa el llamado "lenguaje sexista" casi exclusivamente refiriéndose a todas las "personas" como "hombres", e incluso a veces (como en la referencia al principio del artículo) atribuyendo un valor negativo a rasgos femeninos.

Hasta recién, ha sido entendido que en la literatura inglesa en particular, los términos masculinos a menudo incluyen ambos sexos. Esto también es cierto en la biblia.
 
La Biblia también usa descripciones femeninas para ambos sexos. El Apocalipsis refiere a todos los seguidores de Jesús como "la esposa" ya sean hombres o mujeres, también describe a un ejército formado por solo "vírgenes". Todo indica que los hombres no están exentos de las descripciones femeninas y que las mujeres no están exentas de las descripciones masculinas.

Sin embargo, el mismo apóstol que descartó el sexismo "en Cristo Jesús", también es famoso por haber dado instrucciones específicas de que los hombres deberían ser los líderes y las mujeres deberían ser las seguidoras. Esta aparente contradicción ha causado muchas divisiones entre los cristianos.

Nuestro propio entendimiento es que Pablo estaba hablando de algo más espiritual que solo una consideración sobre cuál órgano sexual posee una persona. Debió haber estado refiriéndose a rasgos espirituales... rasgos que ha descrito en ambos términos, masculinos y femeninos.

De hecho, investigación científica ha revelado que ciertas partes del cerebro realizan ciertas funciones, y que hombres y mujeres usan sus cerebros de diferentes maneras. No nos dedicaremos en este momento a examinar si este desarrollo equivale a una diferencia heredada o si tal vez puede ser una diferencia aprendida culturalmente.

Pero sí estamos interesados en las maneras diferentes en que se usa el cerebro.

Las mujeres en general tienden a desarrollarse más en las áreas de tipo emocional, intuitiva y comunicativa; mientras que los hombres generalmente tienden a ser más fuertes en áreas relacionadas con racionalidad, lógica e intelecto.

En otro artículo ("El Espíritu de Dios") hicimos la comparación entre Dios el Padre (masculino y racional) y Dios el Espíritu Santo (femenino y emocional). En la creación, Dios el Padre dijo: "Hagamos al hombre, (es decir, hombres Y mujeres) a nuestra imagen, a nuestra semejanza" (Génesis 1:26). De esto entendemos que Dios quería que todas las personas (de ambos sexos) desarrollaran ambos lados de su naturaleza. La razón que quiso esto es porque ambos aspectos y usos del cerebro representan aspectos de la naturaleza de Dios.

A la vez, creemos que Dios quería que los aspectos 'masculinos' controlaran lo femenino, en lugar de dejar que los aspectos femeninos controlen lo masculino. Dentro de cada individuo y grupo, los rasgos "masculinos" deben ser los "líderes", y los rasgos "femeninos" deben ser los "seguidores" si no vamos a tener caos. Las emociones necesitan ser desarrolladas y apreciadas; pero la confusión es el resultado si las personas se rinden totalmente a sus emociones sin referencia a la lógica y la razón.

Lo que Dios quiere de cada uno de nosotros (ya sea hombre o mujer) es sumisión a su autoridad suprema. Si hacemos eso, nos volveremos individuos más maduros, con carácter fuerte y con una comprensión clara de los asuntos importantes en la vida. Pero si nos rebelamos contra la autoridad de Dios, nos convertiremos en personas débiles espiritualmente... en términos bíblicos seremos "unas personas afeminadas", que no tienen idea realmente hacia dónde se dirigen, porque son llevados por cada pequeño capricho o sentimiento.

En otras palabras, los dos géneros son considerados 'hijos' de Dios, quienes deben identificarse con Papá, reconocer la autoridad de Papá, y someterse a su disciplina.  Esta disciplina los hará 'varoniles' espiritualmente, como Dios mismo. Pero si hombres o mujeres rechazan la autoridad de su Padre celestial, se volverán 'afeminados' en sus ojos, y réprobos espiritualmente.

Ser afeminado inicia al rebelarse contra el derecho de Dios de decirnos qué hacer. Satanás dirigió una rebelión angelical contra Dios aun antes que se hiciera la tierra. Y actualmente está liderando otra rebelión contra Dios. La Biblia dice que los seguidores de Satanás "desprecian la autoridad" (Judas 6-8).

A nivel humano sabemos que la autoridad puede ser, y usualmente es, abusada. Pero Dios debe tener la última palabra sobre lo que constituye abuso y lo que constituye autoridad divina. Si rechazas la autoridad de Dios, rechazas a Dios, y por último te vuelves afeminado. La anarquía no es la respuesta al abuso de autoridad. La rebelión contra la autoridad no resuelve nada. Debemos buscar una mejor estrategia si vamos a encontrar a Dios.

La respuesta está, por supuesto, en la sumisión total a las enseñanzas del Hijo de Dios, Jesucristo. La Biblia dice que cuando Jesús terminó lo que se conoce como el Sermón del Monte, la gente se sorprendió, porque hablaba como alguien que tenía autoridad, y no como una de las (llamadas) autoridades religiosas de su época (Mateo 7:28-29). Cuando nos sometemos completamente a la voluntad de Dios, revelada a través de las enseñanzas de Jesús, también nos convertimos en "superhombres" con autoridad divina.

Muchas veces nos hemos quedado sorprendidos del miedo casi universal que nuestros críticos tienen a una confrontación pública con nosotros. Las personas que con gusto desafiarían a cualquiera, repentinamente se quedan sin palabras cuando nosotros aparecemos. Usan medidas extremas para escapar de lo que nosotros decimos. La razón es porque una mentira siempre correrá y se esconderá de la verdad. Su miedo es, para nosotros, una gran fuente de confianza de que lo que Jesús nos ha dado realmente proviene de Dios. ¡Ellos y sus dioses falsos son afeminados, mientras que nosotros somos más que vencedores a través de Aquel que nos ama!

Pero para lograr este tipo de autoridad, primero nosotros necesitamos aguantar la disciplina de Jesús. Solo en la medida en que hemos estado dispuestos a dejar que Dios nos corrija y quebrante (y que seguimos dejando que nos corrija y quebrante) hemos podido vencer a los demonios afeminados del mundo que nos rodea.

Ha habido veces que hemos tenido ganas de rendirnos. Hubiera sido muy fácil, porque todos tenemos la libertad de abandonar la escuela de disciplina de Dios en cualquier momento. La mayoría de las personas se dan por vencido incluso antes que comiencen las clases; otros siguen aguantando una cierta cantidad de disciplina hasta que un día más adelante simplemente tiran la toalla, cuando empiezan a cansarse de la disciplina.

Ahora vamos a cambiar un poco el enfoque. Vamos a mencionar cómo esto se relaciona con el movimiento gay. La Biblia describe la homosexualidad como rebelión contra la autoridad de Dios (Judas 7, Romanos 1: 25-28). El movimiento gay es una manifestación dramática de rebeldía contra Dios, y contra la masculinidad. Aun el movimiento feminista, que supuestamente rechaza las medidas tradicionales de la feminidad (mientras adopta manierismos y costumbres varoniles sin pensarlo) no se llama a sí mismo un movimiento "masculino". En general, los gays y las lesbianas se alinean en contra de Dios (en particular, contra un Dios masculino) y en favor de una u otra forma de "feminismo".

Sin embargo, la oposición abierta de este movimiento a un Dios masculino que exige demandas de sus seguidores, es solo un reflejo de la misma rebelión espiritual que existe (aunque más secretamente) incluso entre sus oponentes más fuertes. De hecho, si un homosexual elige poner primero a Dios en su vida se volvería verdaderamente más "masculino" que todas las mariquitas espirituales que pueblan las iglesias - incluyendo a los que más hablan en contra de la homosexualidad. La diferencia se deriva de someterse a Dios.

Someterse verdaderamente a la disciplina de Dios significa renunciar espiritualmente a todas las relaciones humanas (ya sean heterosexuales u homosexuales) para unirse al ejército de Dios, un 'ejército virgen' compuesto por aquellos que se han "guardado" de la afeminación, al someterse a la autoridad de Dios en cada parte de sus vidas. Estos "vírgenes" no son solamente mujeres. Tampoco son solamente hombres. Son personas de ambos sexos que han aprendido a desarrollar una fuerte auto-disciplina, al no ceder al deseo perezoso y egoísta de consentirse y mimarse con confusión emocional. Estas son personas que han renunciado a la “ramera” de la avaricia y el sexo ilícito. El lado masculino de su personalidad (es decir, su intelecto racional) controla al lado femenino (es decir, sus sentimientos).

Cuando nos sometemos a la luz de la verdad de Dios, encontramos que desenreda las torceduras y los puntos ciegos de nuestras personalidades. Nuestra entera auto-imagen experimenta cambios radicales, mientras Dios crea una "nueva persona" de la vieja.  Nuestro afeminado "hombre viejo" desaparece... no a través de negaciones y encubrimientos, sino a través de un descubrimiento genuino de una nueva persona creciendo desde adentro: un "hombre nuevo" viril formado a la imagen de Cristo Jesús.


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