Una de las evidencias más obvias del crecimiento espiritual, especialmente en el aspecto del orgullo, es cuando vemos a personas respondiendo instantáneamente y alegremente a instrucciones, consejos y (en algunos casos) órdenes directas. Tal unidad es, o puede ser, nuestro testimonio más poderoso al resto del mundo.

Pero la obediencia instantánea es algo que la gente tiene que trabajar conscientemente y agresivamente para lograr. Está relacionada estrechamente a la destrucción del orgullo. En otras palabras, un espíritu rebelde no es algo para tratar con cautela, esperando que muera por muerte natural (lo cual nunca pasa). En vez de eso, lo tienes que pisar; tienes que meter una daga en su corazón diabólico, o te va a acosar para siempre.

Cada vez que alguien menciona la palabra "obediencia" parece producir un exabrupto. Sabemos de experiencia que los iglesianos hacen todo que puedan para esquivar incluso la obediencia a Dios (generalmente usando la enseñanza sobre la gracia). Incluso muchos van tan lejos hasta convertir todo lo que nosotros y otros enseñan sobre la obediencia a Dios en una herejía.

Pero cuando se trata de la obediencia a Dios hablando a través de hermanos y hermanas cristianas, aun miembros de nuestra comunidad empiezan a resistirse.

Uno de los mejores trucos de Satanás para controlar a las personas es hacerles tener miedo de ser controladas por otra persona. Cuando reconocemos este truco del diablo, empezamos a darnos cuenta de que, si reaccionas contra una orden, contra instrucciones, o contra consejo sin buenas razones guiadas por el Espíritu, entonces estás probablemente siendo controlado por Satanás. Así que, la verdadera pregunta no es si vas a ser controlado, sino quién va a estar en control... ¿Dios o Satanás?

Por supuesto, si los líderes te están diciendo hacer algo que es obviamente malo, entonces no lo hagas, y toma esa decisión en obediencia a tu consciencia. Pero no estamos hablando de eso acá. De hecho, si eres honesto, tienes que admitir que se dan muy pocas “órdenes” en este ejercito. Siempre que sea posible intentamos dar consejo, y tú muestras, por cómo respondes, si es Dios o el diablo quien te está controlando.

Hay, sin embargo, muchas disciplinas en las que nos hemos puesto de acuerdo, por consenso, para cumplir. Si cualquiera de esas disciplinas van en contra de tu consciencia, entonces esa se puede charlar en el momento apropiado.

Mientras tanto, es de esperar que el diablo intente inventar excusas para decirte que resistas a cada pequeña disciplina o sugerencia y que discutas a favor de hacer las cosas de tu manera aun cuando no hay absolutamente nada de malo con las disciplinas. El fruto de tal terquedad no será bueno. Y mientras más gente de la comunidad empiece a comportarse así, más confusión (que es el significado de la palabra 'Babilonia') habrá en la comunidad.

El Reino de los Cielos, como cualquier reino o organización, opera a base de disciplina, unidad y obediencia. La diferencia entre el Reino de los cielos y otros reinos u organizaciones, sin embargo, es que la motivación debe originar de adentro. Si se requieren amenazas, tensión o gritos antes que te ajustes, entonces perteneces a algún otro reino. Y parece que hay una cantidad de miembros que son, por lo menos aveces, más parte de algún otro reino que son del reino de los cielos.

Pero podemos aprender mucho de los reinos seculares.

Para empezar, normalmente tienen ejércitos. Y los ejércitos tienen órdenes. ¿Una vez te has preguntado por qué los soldados pasan tanto tiempo marchando, estando en posición de firmes, y haciendo vueltas a la derecha y izquierda, cuando tales disciplinas se usan rara vez, o nunca, en el medio de la batalla? La razón es porque todo eso de marchar y el grito de órdenes les enseña a parar de resistir toda pequeña orden y simplemente hacer lo que se les dicen para la función eficiente del ejército y en preparación para situaciones más urgentes e importantes. Es un intento en el mundo secular de romper la resistencia habitual a la obediencia. "¡Sí, Señor!" y un chocar de los tacones es, para el sistema, la obediencia "alegre".

Pero hemos tenido gente que responde con el saludo y el choque de talones dentro de nuestra comunidad para mostrar desdén por la orden... como una manera de rebelarse, y para decir que sienten que están siendo tratados como un soldado en el ejercito. Bueno, la verdad es que sí somos soldados en un ejercito. Y tenemos que decidir si vamos a responder a las ordenes como resultado de una motivación interna (como pasa en un ejercito espiritual) o esperar por una orden de afuera (como pasa en un ejercito del sistema).

Siempre está la sugerencia de entrenar con marchar, ponerse en fila y practicar estar en posición de firmes, haciendo media vueltas y giros de 180 grados hasta que, cuando estés ahí en la calle, en medio de una batalla, puedas girar y salir de una situación espiritualmente infructífera y desagradable, solo con el toque de un dedo de un hermano o hermana espiritual sobre tu hombro.

Es una forma de ley, es cierto. Pero solo porque algunos todavía no han desarrollado la madurez espiritual poder hacerlo sin tales ejercicios.

Cuando un líder entra en el cuarto y dice, "¡Vamos, todos de pie... ahora mismo!" verás algunas reacciones interesantes. Algunos saltarán sonriendo para ponerse en pie, un poco confundidos por el mandato raro, pero sin sufrir ningún daño por la experiencia. Algunos fruncirán los ceños y mostrarán por su lenguaje corporal que objetan. Ellos no van a ser el títere de nadie. Otros (probablemente la mayoría) se fijarán tímidamente los unos a los otros y lentamente se pondrán de pie. En otras palabras, no son particularmente instantáneos ni particularmente alegres con su obediencia. De hecho, lo que están haciendo realmente es respondiendo a un voto. Por mirar los unos a los otros están diciendo, "Ok, ¿vamos a seguirle la corriente o no?".

Lamentablemente este es el acercamiento que muchos toman en cuánto a la sabiduría de sus líderes cristianos. Pero eso muestra que esas personas son sistemitas, atrapados en el método "la regla de la mayoría", en vez de estar sintonizados con el Espíritu Santo y preguntando a Dios si debes obedecer a tus líderes como si estuvieran hablando de parte de Dios. Es muy extraño cuando la Biblia enseña a los esclavos y esposas que aun deben someterse a esposos y amos incrédulos como si fuesen Dios. Si ellos pueden hacer eso, ¿por qué no podemos ser igualmente sumisos a los líderes y nuestros hermanos cristianos?

Tal vez lo que realmente hace falta es quebrantarte delante de Dios y rogarle que quiebre tu maldito orgullo. Cuando eso pase, creo que veremos frutos espirituales hermosos que algunos se están perdiendo al momento.


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