Jesús dijo que el camino a la vida (eterna) es un camino estrecho, y que muy poca gente lo encontrará. (Mateo 7:14) Este no es un mensaje popular en el mundo de hoy.

De hecho, es tan impopular que casi cualquier persona que lo enseñe probablemente sea tildada de hereje, y cualquier grupo que lo enseñe, es probable que sea etiquetado como una secta. No importa que Jesús lo enseñó, o que él dijo algunas otras cosas muy duras, el espíritu del mundo de hoy (y, por desgracia, el espíritu de la iglesia también) es uno donde nadie tiene el derecho de decir que alguien se perderá... bueno, con algunas excepciones.

En general, a los grupos grandes no les importa pasar juicio sobre los grupos pequeños y decir que los pequeños grupos (especialmente los grupos pequeños más celosos) son los herejes. Está aceptado que los grandes grupos hacen esto, debido a que son considerados ser los "correctos" solo porque son los grupos grandes.

Los grupos grandes condenan a los mormones, testigos de Jehová, cristadelfianos, hijos de Dios, Jesús Ejército Popular, Iglesias de Cristo, adventistas del séptimo día, y una larga lista de otros grupos más pequeños; y sus razones varían de acuerdo a cada grupo. Si formas parte de los grupos grandes, se puede practicar la homosexualidad, adorar ídolos, creer que Dios está muerto, decir ser la única iglesia verdadera, o creer casi cualquier otra cosa que te gusta, y será tolerado... mientras que seas parte de los grupos grandes.

Pero si encuentras una manera diferente de trazar la línea entre la gente buena y la gente mala (ej. la gente buena son los que tratan de obedecer a Jesús y la gente mala son los que argumentan en contra de la obediencia a Jesús por una razón u otra), entonces vas a molestar a mucha gente.
Enseñamos que Jesús quiere que le obedezcamos (o al menos tratar de obedecerle) como prueba de que realmente creemos en él. Este es un "camino estrecho".

Pero también desalentamos a los nuevos miembros a que traten de enseñar el "camino estrecho" a las personas que no lo quieren oír. Los jóvenes de inmediato quieren decirle a sus padres y sus líderes juveniles que tenemos que obedecer a Jesús (o al menos tratar de obedecer a Jesús) para ser cristianos, y sabemos por experiencia que hacer esto va a hacer que la gente se moleste.

(No tenemos miedo de molestar a las personas. Pero no tenemos ninguna prisa para hacerlo innecesariamente.)

La gente en el sistema no quiere medir cuán buena es una persona a base de si tratan o no de obedecer a Jesús. Quieren medir a la gente sobre una base de si son o no bien querida por sus amigos y vecinos, si tienen o no una buena reputación en la comunidad, y si son sus parientes o no.

"Si te creería," dijo un padre: "yo tendría que creer que su abuelo fue al infierno. No hay manera de que yo pueda aceptar eso."

La gente se ofende fácilmente si tiene la sensación de que crees que has encontrado algo que ellos no han encontrado. Así, al mismo tiempo que queremos que tomes las enseñanzas de Jesús en serio para ti mismo, tratamos seriamente de evitar que "prediques" a las personas que no te van a escuchar, y que van a luchar duramente contra tal enseñanza.

Jesús mismo dijo: "No hay profeta sin honra, sino en su propia casa y con su propia familia." (Mateo 13:57). Y él se apartó de su ciudad natal después de que la gente de allí tratara de arrojarlo a un precipicio. (Lucas 4:28-30) Si Jesús tenía problemas en conseguir que su familia aceptara lo que estaba diciendo, ¿quienes somos nosotros en pensar que nosotros podemos hacerlo mejor?

Con miembros de la familia vale la pena recordar que van a seguir conociéndote por muchos años después de empezar a obedecer a Jesús. No tienes que predicar a ellos como lo harías con alguien que conoces sólo una vez en la calle. Tu vida les dirá más acerca de si has encontrado o no algo que es genuino y duradero.

Jesús también tuvo dificultades con los líderes religiosos de su época en hacerles entender su mensaje. La mayoría de nosotros suponemos que nuestros líderes religiosos son sinceros. Así que, cuando encontramos algo nuevo que realmente funciona (como las enseñanzas de Jesús), naturalmente suponemos que estarán encantados de oírlo también. No lo creas. Es raro que un líder religioso realmente esté buscando la verdad. Jesús se refirió a ellos como "mercenarios" o empleados. Se han comprometido a un empleador en particular (su denominación) el cual les paga para predicar la doctrina que su denominación predica. Si intentas introducir algo que es radicalmente diferente, vas a enfrentar una dura oposición. Esa oposición será aún más feroz si lo que estás enseñando es la verdad. ¿Y qué podría ser más cierto que las enseñanzas de Jesús?

En varias ocasiones Jesús dijo a sus discípulos que deben ser silenciosos sobre la verdad. Les dijo que deberían mantener en secreto sus milagros, y no decirle a nadie que él era el Mesías. Sabía que hay momentos en que es más sabio mantener la boca cerrada. Y diríamos que es prudente no hablar sobre el camino estrecho con alguien que ya ha mostrado no tener un profundo interés en buscar la verdad.

Cuando estás evangelizando en la calle y alguien viene que solamente quiere discutir sobre lo que estás diciendo, o sobre lo que dice el tratado que estás repartiendo, vale la pena hacer lo que puedas para evitar una discusión.  Decir amablemente algo como “Bueno… lo que funciona,” o, “como quieras”, puede transmitir que aceptas que no están interesado en lo que estás ofreciendo, y que no quieres discutir el teman.

No puedes discutir con alguien para que acepte la verdad.  Presta atención a los signos de alerta temprana que indican que una persona no está aceptando lo que estás diciendo, y déjalos para encontrar alguien mejor. Justo después de que Jesús dijo: "No juzguéis", dijo, "No des tus perlas a los cerdos, o van a volverse contra ti y te atacarán." (Mateo 7: 1, Mateo 7: 6)

Esto sugiere que debemos evitar discusiones cuando se vea como que estamos juzgando a las personas. Por ejemplo, Jesús dijo una vez: "Yo no te estoy juzgando, pero mis palabras te juzgarán en los últimos días." (Juan 12: 47-48) Él los estaba juzgando a ellos y sin embargo, no los estaba juzgando. Él sabía que tenía razón; pero no tenía necesidad de discutirlo con ellos.

Si no deberíamos dar perlas a los "cerdos", entonces tenemos que aprender a distinguir las ovejas de los cerdos. Tenemos que aprender a "juzgar" de donde vienen las otras personas... no para tirarlos abajo, sino más para saber por nosotros mismos que no están interesados en lo que estamos diciendo, y alejarse de ellos antes de que empiecen a estar en contra de nosotros y atacarnos.

Puedes caminar en el camino angosto tu mismo, y todavía ser tolerante si tienes un entendimiento más completo de las enseñanzas de Jesús. Él tenía suficiente tolerancia como para asociarse con las prostitutas, los extremistas políticos, personas que se consideran impuros, extranjeros y herejes religiosos. Pero su camino angosto le llevó a atacar a las instituciones religiosas, con su petulante justicia propia.

Encontrarás que el camino angosto se estrecha más y más para ti con respecto a su propia auto-disciplina, al mismo tiempo que se vuelve más y más amplio con respecto a su tolerancia a otras personas. Esto no significa que tienes que decir que lo que están haciendo es correcto; sino más bien que eres capaz de amarles en su ignorancia, en su pecado, incluso en su rebelión. Amar a ellos puede significar decirles algo que no quieren oír. Pero más a menudo significará simplemente esperar pacientemente el momento adecuado para hablar, y hacer lo que puedas para mostrar amor en otras maneras en el ínterin.

Tenemos que aprender a caminar en el camino estrecho nosotros mismos, y enseñar a otros discípulos a caminar en ese camino también. Debemos proclamar los principios del camino angosto al público en general. Pero tenemos que discernir cuando ciertas personas no quieren oír la verdad para retirarnos en lugar de entrar en una discusión.


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