Pablo dijo que debemos buscar los dones espirituales y en particular el don de profecía (1 Corintios 14:1).

Jesús dijo que, hasta ese momento, Juan el Bautista había sido el profeta más grande que había existido. Sin embargo, también nos dijo que el cristiano más débil debe ser más grande que Juan (Lucas 7:28).

También hay falsos profetas. Pero algunas personas, cuando escuchan la palabra "profeta", no se pueden imaginar nada más que un fanático loco.

De manera similar, el término 'mártir' (que en realidad significa 'testigo') en la actualidad se usa muy a menudo como término despectivo. Por ejemplo, "no te hagas al mártir". Pocas personas se declaran santos y mártires. (¡Aunque hoy en día hay un creciente número de personas que se declaran profetas!)

Sin embargo, la verdad es que todos los cristianos hemos sido llamados a ser profetas, mártires y santos. Y si no estás dispuesto a aprender a ser estas tres cosas, probablemente no eres cristiano.

Las personas conocidas como santos (San Pablo, San Francisco, San Cristóbal, etc.) son simplemente personas que la Iglesia Católica declaró oficialmente ser cristianas. La realidad es que todos los verdaderos cristianos son santos (Lee Romanos 1:7, 1 Corintios 1:2 y Efesios 4:12).

Pedro dijo que cada vez que hablemos, que sean nuestras palabras como palabras de Dios (1 Pedro 4:11) Un profeta es uno que habla como el portavoz de Dios. Entonces si vamos a ser los portavoces de Dios, debemos pensar en lo que Él quiere decir.

Dios está enojado con la forma en que el mundo ha tratado a Su Hijo. Han tomado el nombre de Jesús en vano, llamándose cristianos a sí mismos cuando no tienen el mínimo interés en obedecer seriamente todo lo que Jesús nos ha dicho que hagamos.

¿Qué pasará con cualquiera que intente decir esto al mundo? De alguna forma u otra serán martirizados.

Si Jesús, con toda su sabiduría, amor y paciencia solo pudo sobrevivir tres años en el ojo público, es dudoso que cualquiera que intente seguirlo pueda durar mucho más... a menos que suavicemos el mensaje.

Hemos hablado de economía, apoyado a organizaciones benéficas, nos hemos unido a iglesias y también hemos participado en manifestaciones políticas en un esfuerzo por "relacionarnos" con gente de muchos credos. ¡Pero nos ha enojado que hemos tenido que casi ocultar, o pedir disculpas, por nuestra compromiso con las enseñanzas de Jesús, cuando Él fue la verdadera razón de todas las demás actividades en primer lugar!

A todo profeta le llega el día en que él/ella debe proclamar: "¡Así dice el Señor...!" Y luego esperar que empiecen las risas y acusaciones. Bueno, escucha esto:
 
Confiamos en que hablamos como Dios quiere, con toda Su autoridad, cuando decimos que el mundo de hoy vive casi totalmente sin verdadera fe. Y la culpa está directamente en las puertas del sistema religioso. A diario elabora nuevas justificaciones para desobedecer a Jesús, el Hijo de Dios. Mientras aplaude a los santos, mártires y profetas del pasado, continúa crucificando a los del presente. Hasta que pueda recibir y someterse humildemente a aquellos que hablan en nombre de Dios, sus casas de culto continuarán siendo como sepulcros podridos (Mateo 23:27-39).

¡Así dice el Señor!


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