Profecía es una mezcla entre el arte y las matemáticas. Es a la vez subjetiva y objetiva. Lo artístico (o subjetivo) es la parte más importante, en términos de lo que está enseñando, pero las matemáticas (o parte objetiva) hace un llamamiento a los escépticos que quieren pruebas medibles. Por supuesto, el verdadero genio de la verdadera profecía es cómo los dos armonizan. La profecía se puede medir objetivamente, al mismo tiempo que ilustra y combina varias verdades universales de gran importancia.

Dios no va a perder su tiempo con trucos de magia solamente para entretenernos. No es probable que Él diga que va a ver un accidente en Santa Fe, mañana al mediodía, o que la bolsa de valores va a subir 32 puntos. Esto es porque en la inmensidad de la eternidad, estos son sólo ocurrencias triviales. Los cachitos del futuro que Dios elige mostrarnos son sólo aquellos que son los más importantes espiritualmente.

Y ¿qué podría haber tenido implicaciones más profundas que la vida y muerte de Jesucristo? Éste es el tema que domina todas las profecías en la parte de la Biblia que fue escrita antes del nacimiento de Jesús. Es posible que ya estés familiarizado con algunas de estas profecías.

Muchos, por ejemplo, han visto las tarjetas de Navidad con algo como esto escrito: "La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel." (Emanuel es una palabra hebrea que significa "Dios está con nosotros".) Esa profecía viene de Isaías 7:14.

Durante la Semana Santa se puede ver tarjetas con estas palabras de Isaías 53: "Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca: como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca."

Tales profecías pintan un hermoso imagen del Mesías humilde y amoroso que mucha gente no comprendió cuando Jesús apareció por primera vez en la tierra. Pero exactamente qué es lo que estas profecías significan es discutible. Técnicamente se podría decir que están refiriéndose a otra persona, y no a Jesús. Incluso se podría argüir que están refiriéndose a un Mesías que no ha llegado. Algunas de estas profecías ni mencionan específicamente que están hablando acerca del Mesías.

Para asegurarnos de que están hablando de Jesús de Nazaret, necesitamos algo más específico. ¿Por qué la Biblia no dice algo como, "El Mesías nacerá en Belén de Judea en el año 4 a.C. Y su nombre será Jesús"? 

Bueno, hay una profecía, escrita siglos antes de Cristo, que debe presentarse como la prueba definitiva de que Jesús es el Mesías. De hecho, uno de los pocos pasajes en el Antiguo Testamento que en realidad utiliza la palabra "Mesías" y que dice específicamente que Cristo (que en griego significa Mesías) será "quitado" en el año 33 D.C, es decir, de hecho, el año exacto en cual Jesús fue crucificado.

Pero hay que advertir que para apreciar completamente esta profecía, tendrás que sacar una calculadora y hacer algo de aritmética. Nada del otro mundo, eso sí, pero tomará un poco de concentración.

(NOTA:  Para una versión simplificada de la profecía de las setenta semanas, haz click aquí: 70 Semanas en 7 Pasos)

Para empezar, no había tal cosa como el año 33 d.C. cuando fue escrito esta profecía. No existía un sistema de numeración para un año, en comparación con otro. En su lugar, calculaban de acuerdo con los acontecimientos históricos, e importantes.  Un poco como decir: "Comencé la universidad en el año que Menem fue elegido Presidente."

También se debe de advertir que, como todas fechas históricas, hay varias opiniones de fechas exactas, pero las fechas usadas en este estudio son las más reconocidas de los eventos y también coinciden exactamente con las fechas de esta profecía.

Si eres un tipo artístico y si encuentras las matemáticas aburridas, este artículo te puede aburrir un poco. Pero, si quieres ver la profecía más matemáticamente comprobable en toda la Biblia, entonces el esfuerzo, sin duda, valdrá la pena.



Está en Daniel 9:24-26

  • Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. (Daniel 9:24-26)


Judea había sido destruida en el siglo 6 a.C. Muchos Judíos habían sido llevados como exiliados a Babilonia. Luego, en el año 444 a.C., se dio permiso a los Judíos para reconstruir Jerusalén y su muro, y para estar bajo su propio dominio y por sus propias leyes. Hay dos detalles muy importantes de este decreto, ya que habían varios decretos hecho para dar los Judíos más libertad religiosa. Este decreto (mencionado en Nehemías 2:1-8) incluyó reconstruir el muro de Jerusalén (lo cual es mencionado en la profecía). También, ningún otro decreto les había dado permiso a los Judíos estar bajo su propio dominio. 

En Daniel 9:24-26, Dios le dice a Daniel que su "pueblo" (es decir, los Judíos) tendrá, desde que la orden es dada, 490 años de historia restante. Sin embargo, siete años antes de que se termina los 490 años, Dios dice que "se quitará la vida al Mesías".

(Estos siete años restantes serán particularmente importantes con respecto a nuestro estudio del Apocalipsis y los últimos días, pero por ahora, sólo nos concentraremos en el período de 483 años que quedaban hasta que Cristo iba a ser "quitado".)

Artajerjes, rey de los medos y los persas, mandó a Nehemías en el año 444 a.C. a reconstruir Jerusalén. Cien años antes, el rey Ciro había dado permiso para la reconstrucción del templo. Esta información se puede encontrar en la mayoría de los libros de la historia. Se registra en la Biblia también (Nehemías 2:5-9), pero el relato de la Biblia, por supuesto, no tiene una fecha al lado de él. Sin embargo, 476 años después, en el año 33 d.C., Jesucristo fue crucificado, como Dios había prometido a Daniel.

(Para aquellos que notaron que 447 más 30 no suman a 476, no se olviden que no hay tal cosa como un año marcado "cero". Los calendarios van directamente a partir del año 1 a.C. al año 1 D.C, más o menos omitiendo un año.)

Dependiendo en la traducción de la Biblia que uno usa, algo hay que explicar antes de que podemos llegar a la diferencia entre los 476 años como se registra en los libros de historia y los 483 años como fue profetizado en la Biblia.

Si estas leyendo la versión Reina Valera, verás que Dios le dice a Daniel: "Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo." La palabra traducida como "semanas" literalmente significa "siete", pero también es la palabra hebrea para "semanas". Entonces, se puede leer como: "setenta sietes están determinadas sobre tu pueblo." Los Judíos tenían una fuerte atracción al número siete, que también se usa en varias ocasiones en el Apocalipsis. Medían el tiempo en períodos de siete días (o semanas) y períodos de siete años (que también se les llamaba semanas).

En Génesis 29 se encuentra la famosa historia de cuando Jacobo fue engañado en trabajar unos siete años extras antes de que pudiera casarse con Raquel. Su futuro suegro le había metido la hermana mayor de Raquel, Lea, en su cama después de haber cumplido sus primeros siete años de trabajo para una novia. En el versículo 27, el suegro dice (Versión Reina Valera), "Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra por el servicio que me prestes otros siete años." Luego dice, (en el versículo 28), "Así lo hizo Jacob. Cumplió aquella semana y él le dio a su hija Raquel por mujer."

Las traducciones modernas no usan la palabra "semana". (Por ejemplo, en vez de setenta semanas, sólo dicen cosas como "siete veces setenta años".)  Así que Dios le estaba diciendo a Daniel que setenta veces siete años (o 490 años) estaban "determinados" para el pueblo de Daniel (los Judíos). Daniel 9:25 continúa: "desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe (Jesucristo), habrá siete semanas (49 años) y sesenta y dos semanas (434 años); se volverán a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos."  Suma estos juntos y verás que te da una suma de 483 años.

En el siguiente versículo (Daniel 9:26) dice: "Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí."
Esta profecía, más que cualquier otra, refiere específicamente al muy esperado Mesías hebreo. No se puede decir lo contrario. Y da una fecha en que el Mesías será "quitado" (o muerto), "pero no para sí mismo". Cristo fue ejecutado como un criminal, pero no fue por haber hecho algo malo. Murió como el Cordero inocente sacrificado por los pecados de todo el mundo, en el año 33 d.C.

Ahora averiguaremos más a la discrepancia. La profecía dice que Cristo iba a ser cortado 483 años después del decreto para reconstruir a Jerusalén, mientras que los libros de historia dicen que en realidad sucedió 476 años después. Hay una diferencia de siete años. ¿Cómo se explica esto?

La explicación surge de la comparación de los calendarios. Usamos un calendario solar con un año de 365 días y un cuarto, o el período de tiempo que le tarda la Tierra en orbitar al sol. El año babilónico fue de 354 días. Pero la Biblia utiliza un "año profético" que es doce meses de 30 días, un total de 360 días por año.

El Apocalipsis usa el año profético de 360 días. Se refiere repetidamente a un período de tres años y medio, pero a veces usa meses (42 meses), y a veces usa días (1260 días). Si se hubiera utilizado un calendario solar para el cálculo de 42 meses (o tres años y medio), se habría llegado a una cifra de 1278 días, y nuestros cálculos hubieran sido equivocados en 18 días.

Así que si tuviéramos que cambiar los 483 años de la profecía de Daniel, calculados por 360 días al año (para un total de 173.880 días), a años solares de 365 días y un cuarto cada uno, ¡nos encontraríamos con exactamente 476 años y 21 días! Averígualo por ti mismo.

No hay manera de que esta profecía puede ser marcada como artificial, o basado en una interpretación subjetiva. Evidentemente, está hablando del Mesías prometido, y da claramente la fecha en cual murió. Si Jesucristo no era el Mesías, entonces tenemos que buscar a alguna otra persona que murió en el mismo año (33 d.C.) ¿Cómo podría ver tal predicción cientos de años antes sin la ayuda de Dios? ¿Dónde hay alguna predicción en toda la historia que puede ser demostrado más objetivamente en ser sobrenatural que ésta?

Si hay una sola cosa que llevas de este artículo, sea que está muy claro en este momento que hay un Dios en el cielo que nos ha hablado a través de la Biblia y, más importante, nos ha hablado a través de su Mesías, Jesucristo. Tu existencia en este planeta es por el propósito de ver si vas a responder a Dios en fe, o si vas a vivir una vida egoísta. No se puede ser neutral. No se puede discutir que no hay evidencia de una manera u otra. No puedes permanecer complaciente. Seremos juzgados eternamente en base de cómo respondemos a la voz de Dios que llega a través de su Hijo, Jesucristo.


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