Aquí están las tarjetas de estudio bíblico, del tema "Gracia y Obediencia".  Para usar el sistema, simplemente coloca el mouse (ratón) encima de la tarjeta (dentro de los retángulos negros a la izquierda de la página) para ver la parte de atrás.  Ahí podrás ver un resumen de los versículos que tratan sobre el punto mencionado en la cara de la tarjeta y verás los CAPÍTULOS donde se encuentran tales versículos.  La idea es de memorizar el CAPÍTULO donde se encuentra el punto (y no necesariamente los versículos también).  NOTA:  Para ver las tarjetas, tu navegador debe tener habilitado las imágenes.

Al lado de cada tarjeta (a la derecha) hay una explicación sobre el punto de la tarjeta, lo cual ayuda a entender porqué tales versículos son claves en explicar las verdades de las enseñanzas de Jesús y del Nuevo Testamento.


Jesús murió por nosotros y nos perdona.  La fe en las "buenas nuevas" o "evangelio" que él vino a traer (Marcos 1:1) nos lleva a obedecer sus enseñanzas.
El sistema religioso a menudo cita Efesios 2:8-9 para argüir que somos salvos solo por medio de la fe, y que las obras no son necesarias para la salvación.  Pero Efesios 2:10 nos dice que el hacer las buenas obras es la RAZÓN por cual fuimos salvados.  Si no estamos haciendo buenas obras, es porque todavía no tenemos la fe verdadera que lleva a la salvación.
El nacer de nuevo sucede cuando venimos en contacto con la Palabra de Dios (Juan 1:14) y nos cambia la vida por completo.
No somos perfectos (1 Juan 1:8) y el ser honestos sobre nuestros pecados trae perdón (1 Juan 1:9).  Pero nunca debemos excusar la desobediencia deliberada a las enseñanzas de Jesús.
 La fe teológica (el de creer ciertas doctrinas sobre la existencia o naturaleza de Dios) no salvará a nadie.  Lo que Dios busca es la fe que resulta en creer lo que él diga, lo cual se muestra por medio de nuestras obras.
Nos engañamos a nosotros mismos si nuestra religión consiste solamente de palabras. 
En estos versículos Pedro explica que el desobedecer a las enseñanzas de Jesús es lo mismo que no creer en él. 
El creer "en" Cristo es lo mismo que creer "a" Cristo.  No podemos decir que creemos en Jesús a la vez que no creemos lo que Jesús enseñó.
Jesús nos libró de las relgas religiosas para que podamos verdaderamente amar a los demás.  Pero la libertad no es una excusa para sentirnos superiores a los demás.
Si verdaderamente hemos experimentado la gracia de Dios y apreciamos la libertad que tenemos en Cristo, nos llevará a usar esa libertad para amar, no para justificar la desobediencia, avaricia o adulterio.
No puedes decir que conoces a Dios, amas a Jesus o aún que amas a otros cristianos, si rehusas obedecer a Jesús.  Sus enseñanzas nos muestran cómo amar a Dios y a los demás.
El no hacer el bien y obedecer a Jesús es tanto pecado como el hacer el mal.