Aquí están las tarjetas de estudio bíblico, del tema "Riquezas".  Para usar el sistema, simplemente coloca el mouse (ratón) encima de la tarjeta (dentro de los retángulos negros a la izquierda de la página) para ver la parte de atrás.  Ahí podrás ver un resumen de los versículos que tratan sobre el punto mencionado en la cara de la tarjeta y verás los CAPÍTULOS donde se encuentran tales versículos.  La idea es de memorizar el CAPÍTULO donde se encuentra el punto (y no necesariamente los versículos también).  NOTA:  Para ver las tarjetas, tu navegador debe tener habilitado las imágenes.

Al lado de cada tarjeta (a la derecha) hay una explicación sobre el punto de la tarjeta, lo cual ayuda a entender porqué tales versículos son claves en explicar las verdades de las enseñanzas de Jesús y del Nuevo Testamento.


Somos responsables por todas las riquezas que tenemos.  Si dejamos que la ropa sea comida por polillas, la comida ponerse mal, y dejar que las demás cosas se oxiden y descompongan mientras haya gente que se muera de hambre, será todo un testimonio contra nosotros.  Usemos todo lo que tengamos para ayudar a los demás.
Los ricos serán humillados, porque ellos y su gloria (sus riquezas) pasarán de este mundo.  El mensaje de Jesús es el de bajar a los ricos y subir a los pobres.  Es por eso que son "buenas nuevas" para los pobres, pero son vistas como malas noticias para los ricos (Lucas 1:52-53).  Tenemos que ser fieles al mensaje y advertir a los ricos que salvo que se desprendan de sus riquezas materiales, no les va a ir bien espiritualmente.
Algunas personas predican que los ricos son ricos por haber sido bendecidos por Dios, y que cuanto más dinero tienes, más se ve la bendición de Dios.  Pero estos versículos en Santiago ponen muy en claro que Dios ha elegido a los pobres en ser ricos en fe, mientras que los ricos en este mundo a menudo son los que persiguen a los verdaderos creyentes y blasfeman el nombre de Cristo.
En este versículo Jesús claramente dice que el reino de Dios pertenece a los pobres y "Ay de ustedes los ricos!".  Hay una conexión directa entre la pobreza material y el ser parte del reino de Dios.  No significa que todos los pobres son partes del reino, ni que ningún rico pueda entrar al reino, sino que los que pertenecen al reino han aprendido a ser pobres en cuanto a las cosas materiales, porque reconocen que todo le pertenece a Dios y usan todo lo que tienen en harmonía con Su voluntad.
 Se dice que "el ojo de la aguja" posiblemente se refería a una puerta chiquita por la cual un camello sólo podía pasar después de quitarle todo el equipaje que tenía encima y pasar arrodillados despacito por la puerta.  Salvo que los ricos estén dispuestos a "vender lo que tienen y dar a los pobres" y arrodillarse en sumisión a Dios, no podrán entrar al reino de los cielos.
Pablo nos hace recordar que llegamos al mundo con nada y que nada nos podemos llevar.  Nos dice que por eso debemos estar satisfechos con la comida y ropa necesaria para vivir y no caer en la tentación de querer "ser ricos" por desear más que eso.  Cuando estamos satisfechos con lo mínimo, podemos estar verdaderamente agradecidos por todo lo que Dios nos da en servicio a Él.
Hoy en día muchas iglesias predican que Dios quiere que seamos ricos y que cuanto más damos al pastor más dinero vamos a recibir de Dios.  Pablo nos advierte de esta mentira avariciosa y nos manda a alejarnos de tales personas.
Las mentiras tales como las de prosperidad material vienen como por resultado de avaricia, ya que los ricos no pagan bien por un mensaje que les pide compartir sus riquezas con los necesitados.  Los falsos maestros tienen que aguar el mensaje de Jesús para seguir lucrando.
Muchas iglesias se enfocan en los pecados sexuales de Sodoma y Gomorra, pensando que fue por eso que Dios las destruyó.  Aunque tales perversiones sexuales sí están en contra de Dios, la Biblia dice que la verdadera razón por cual Sodoma y Gomorra fueron destruídas fue por su avaricia (Ezequiel 16:49-50).  Jesús dijo que en los últimos días el mundo sería igual de materialista que Sodoma y Gomorra.
Este mandamiento de Jesús debería asistir a todos los cristianos en no pasar sus vidas enteras trabajando por el sistema de avaricia para acumular tesoros aquí en la tierra.  Acumulamos tesoros en el cielo por medio de usar lo que tenemos para ayudar a los necesitados.