Hay personas que han tenido contacto con nosotros, están de acuerdo con mucho de lo que enseñamos y quieren poner en práctica su fe, y desean empezar su propio ministerio.  Algunos quieren ser evangelistas que van de una iglesia a otra predicando a las congregaciones.  Otros se ven más como profetas con un mensaje de crítica sobre el establecimiento religioso.  Otros quieren escribir sus propios libros o artículos y publicarlos en sus propias páginas en el internet.  Y algunos quieren establecer sus propias comunidades cristianas. 

Es admirable que tales personas quieran tomar iniciativa, y quisiéramos hacer todo lo posible para ayudarles.  Nos gustaría poder contribuir en algo, aunque sea pequeño, para alentar a tales personas en sus esfuerzos.  Sin embargo, también tenemos algunas palabras de precaución.

En general, hay una gran diferencia entre "empezar tu propio ministerio" y "servir a Dios".  Empezar tu propio ministerio a menudo se centra en cómo tú puedes cambiar a los demás; mientras que el otro enfoque se basa en dejar que Dios te cambie a ti.

Para empezar, uno debería preguntarse por qué quiere empezar su PROPIO ministerio en vez de juntarse y trabajar con otro, ya sea con nuestra comunidad o con cualquier otra comunidad.  Si alguien está verdaderamente de acuerdo con lo que enseñamos, puede ver buenos frutos en nuestra forma de vivir, y cree que Dios los dirigió a tener contacto con nosotros, ¿por qué no formar parte?  Muchas de las personas que quieren empezar su propio ministerio no han tenido experiencia previa trabajando en uno.  Aun si no están completamente de acuerdo con TODO lo que hacemos (o lo que otra comunidad cristiana hace), uno podría aprender mucho por medio de sujetarse a otros ministerios, tomándolo como un período de entrenamiento.

Puede haber razones legítimas por las que una persona quiera empezar su propio ministerio (por ej. si Dios lo manda hacerlo; si las diferencias con otros ministerios son fundamentales; si la distancia geográfica no lo permite, etc.)  Pero la verdad es que también existen varias razones malas que motivan a algunas personas no querer trabajar con otros ministerios, incluyendo el nuestro. En la mayoría de los casos son estas razones las que llevan al deseo de tener un ministerio propio.

La razón más común es avaricia.  El dinero es visto como poder; por lo tanto, las personas temen que si renuncian a todo lo que tienen y se sujetan a una comunidad más grande que ellas, ya no tendrán control sobre todo lo que hacen.  Con suficiente dinero propio ellas pueden ir y venir como les dé la gana, sin tener que rendir cuentas a nadie.  Pueden darse lujos cuando quieran; pueden usar el dinero para comprarse respeto, reconocimiento y, de vez en cuando, amigos.  Mantener el control sobre el dinero y las riquezas es su forma de mantener la "libertad".

Por supuesto, esta reticencia en renunciar todo derecho de propiedad (como sucede cuando alguien se une a una comunidad cristiana) está relacionada con otro obstáculo a la cooperación: el orgullo.  Parte del engaño de las riquezas tiene que ver con el orgullo: reconocimiento y control personal.  Pero el orgullo también se manifiesta en que las personas no están dispuestas a sujetarse a decisiones hechas por una autoridad más grande que la suya (por ej. el voto democrático).  Quieren ser los jueces finales sobre lo que hacen sin tener que rendirle cuentas a nadie.

También se alejan de nosotros por causa de un temor irracional.  El diablo puede hacerles imaginar cosas increíblemente extrañas sobre lo que les podrá pasar si se juntan a una comunidad como la nuestra.  No importa que ellos mismos puedan ver y testificar que nuestra forma de vivir está en armonía con las enseñanzas de Jesús.  El diablo les meterá temores de lo que podrá llegar a pasar en el futuro.  Pero el temor no es una motivación cristiana.  Si uno está viviendo por fe en obediencia a Dios, y en obediencia a Dios se junta a una comunidad cristiana, puede tener la certeza de que Dios lo protegerá de cualquier cosa que pueda pasar.

Finalmente existe la codicia sexual, aunque también está relacionado a cosas como la adicción a las drogas.  Vivimos en un mundo obsesionado con el placer, sea sexual o químico.  Nosotros, los que dedicamos nuestras vidas a vivir por fe, nos esforzamos a vivir vidas sexualmente puras y castas y a}de no abusar sustancias como las drogas.  Para personas que nunca han aprendido a controlar sus deseos sexuales (por medio de formas legítimas) nuestro estilo de vida es visto como demasiado restringido.

Así que, ¿qué tipo de ministerio o comunidad va a desarrollarse por medio de personas que no han resuelto su avaricia, orgullo, temor y codicia sexual?  En general, no desarrollan ningún ministerio.  La mayoría de tales personas fracasan tarde o temprano, simplemente porque Dios no los ha bendecido en hacer algo fuera de Su voluntad.

La solución no es en abandonar el deseo que tengas de empezar tu propio ministerio o comunidad, ni tampoco significa que te tienes que juntar con nosotros.  Dios puede enseñarte las lecciones que necesitas aprender por medio de cualquier otra persona, ya sea un compañero evangelista, tu esposa o esposo, tu iglesia local, etc.  Pero, ¿por qué no considerar seriamente trabajar con nosotros u otra comunidad cristiana?  Lo que sí necesitas entender es que no puedes escapar de las lecciones que Dios quiere enseñarte antes de que puedas ser útil para Su reino.  No será fácil, pero sujetarte a otras personas es parte de lo que se necesita para llegar a tener un ministerio verdaderamente humilde, obediente y amoroso, basado en la fe en Dios y no en un deseo por gloria personal.

Otros Artículos de Interés


Escribir un comentario




Completa el rompecabezas abajo y apreta "enviar":