Un problema que los lectores tienen cuando leen el libro del Apocalipsis es que, debido a que intentan saber el orden exacto de los eventos, asumen falsamente que el libro desarrolla los eventos paso a paso, y de manera que algo mencionado en el capítulo 10 debe necesariamente ser una continuación de lo mencionado en el capítulo 9; y algo mencionado en el versículo 5 debe necesariamente ser una continuación del versículo 4. El libro no saltea arbitrariamente, pero sí usa una técnica empleada por muchos autores y por muchos realizadores fílmicos especialmente. Éstos se enfocan en una escena por un momento, luego pasan a otra para observar lo que está ocurriendo en otro lugar durante ese mismo período de tiempo. Los capítulos 11, 12 y 13 del Apocalipsis parecen hace eso.

Estos tres capítulos hacen referencia al período de "los tres años y medio", indicando que cada capítulo está hablando del mismo período de tiempo: la Gran Tribulación, que fue descripta en Apocalipsis 8, 9 y 10. Pero los capítulos 11,12 y 13 se enfocan en un aspecto diferente de lo que pasará durante ese período. El capítulo 11 trata el conflicto espiritual entre las poblaciones del mundo y dos individuos con poderes divinos especiales. El capítulo 12 trata sobre la persecución de cristianos, como también de una protección sobrenatural. Y el capítulo 13 trata sobre las implicaciones espirituales detrás de las fuerzas políticas y económicas mundiales.

Hay una referencia a Juan al comienzo del capítulo 11 en el que se lo ve "midiendo el Templo de Dios". Este interés en el Templo parece acompañar un número de profecías sobre el fin del mundo. Ezequiel (otro profeta del Antiguo Testamento) da una descripción detallada en los capítulos 38 y 39 de lo que parece ser la batalla de Armagedón. Aunque también podría ser otra batalla que ocurre al final de los mil años del reinado de Cristo. Al final de esa descripción, en el capítulo 40, Ezequiel (al igual que Juan) es mandado a medir el Templo en gran detalle. El esquema del Templo parece ser una llave de la profecía, una de las claves que se alinean con un importante mensaje que Dios quiere comunicar.

Ya hemos mencionado que el contraste entre el Templo espiritual y el Templo material está basado en diferencias fundamentales entre el Antiguo Testamento/idea judía del Plan de Dios para el mundo y el Nuevo Testamento/idea cristiana del Plan de Dios para el mundo. Apocalipsis 11:2 dice: "ellos van a pisotear la ciudad santa durante cuarenta y dos meses". Una vez más, esto parece ser una profecía con doble significado. El Templo de Jerusalén será profanado literalmente con la Abominación de la Desolación durante los tres años y medio finales. Sin embargo, la verdadera "Ciudad Santa" está hecha de los seguidores del Cordero, de los sirvientes de Dios, de las Doce Tribus que serán selladas. Entonces, podemos interpretar que estos cristianos sinceros también serán "pisoteados" durante tres años y medio.

Sin embargo, habrá dos cristianos que tendrán poderes sobrenaturales y protección durante ese período de tiempo (Apocalipsis 11:3). Ellos profetizarán al mundo, intentado hacerle ver a la gente que lo que ocurre en la Tierra tiene importancia en lo espiritual. Como la mayoría de los profetas verdaderos, ellos no serán bien recibidos. Pero si alguien intenta hacerles daño, esto profetas podrán, con solo abrir la boca, juzgar a sus enemigos y destruirlos. Podrán también juzgar en varias naciones invocando sequías, plagas y otras maldiciones similares.

Todo esto continuará por tres años y medio; pero, al final, estos Dos Testigos serán tomados prisioneros y ejecutados por el sistema.
El ángel menciona otra vez a la Jerusalén física en el versículo 8, cuando dice que la ciudad es, en el sentido espiritual "Sodoma" (la antigua ciudad destruida por sus pecados) por su rechazo al Mesías.

Los cadáveres de los Dos Testigos serán exhibidos en Jerusalén por tres días y medio, mientras el mundo celebrará sus muertes asumiendo que el Anticristo, finalmente, ha derrotado a ese poder que había estado causando tanto sufrimiento en la Tierra durante los tres años y medio transcurridos (Apocalipsis 11:9-10).

Pero después de los tres días y medio, al igual que el Mesías, los Dos Testigos volverán a la vida y ascenderán por el aire, al mismo tiempo que un gran terremoto azotará Jerusalén matando a miles de personas allí (Apocalipsis 11:11-13).

Esto coincide con el regreso de Cristo, cuando los coros del Cielo comienzan a cantar "El Mesías", de Handel, o algo similar: "Los reinos del mundo se convertirán en los reinos del Señor y de su Cristo, y Él reinará para siempre" (Apocalipsis 11:15). ¡Muy inspirador!

El capítulo concluye con Juan viendo que el verdadero Testamento y el verdadero Templo están en el Cielo. Se le dice que ya es tiempo para que comience la Ira de Dios con la que el Altísimo "destruirá a aquellos que destruyen la Tierra" (Apocalipsis 11:18-19).

En este punto, me gustaría hacer unos comentarios generales sobre los Dos Testigos: Juan el Bautista, María (la madre de Jesús) y Cristo mismo fueron gente real como tú y yo. De una manera u otra, cada uno de ellos entendió que tenía un rol muy importante que cumplir en su día. Ellos han sido específicamente predichos en las escrituras judías.

Lo mismo es cierto para estas dos personas que muy probablemente están vivas en el mundo hoy. La gente puede perder el llamado de Dios en sus vidas por conformarse con algo menor. Es fácil creer que los santos del pasado eran grandiosos, que hicieron cosas que ninguno de nosotros podría hacer hoy. Pero esto no es verdad. Dios necesita desesperadamente más candidatos para posiciones como las de los Dos Testigos. Como el gato en esa publicidad australiana de lotería diría: "Alguien tiene que hacerlo. ¡Podrías ser tú!".

Pero cuando tratamos de hacer algo grandioso por Dios, la mayoría de la gente solo ve el glamour, el espectáculo, la fama. Se engaña a sí misma al creer que solo necesita reclamar ese rol para sí misma para que sea suyo. Los hospitales psiquiátricos están llenos de personas con delirios de grandeza convencidas de que el mundo debe reconocerlas como "el mesías" o "el dios" que ellas son para, así, volverse imparables.

La verdad es que la grandeza espiritual genuina no busca gloria; está demasiado ocupada sirviendo a Dios y a los otros. La Biblia dice que el espíritu de Elías, el gran profeta del Antiguo Testamento, estaba en Juan el Bautista, haciéndolo el mensajero oficial de Jesucristo (Mateo 17:11-13). Sin embargo, Juan el Bautista no estaba enterado de esto (Juan 1:25). Él no tenía que pensar en lo grandioso que era para poder ser grandioso. De hecho, pensar en ser grandioso es uno de los mayores obstáculos para alcanzar la verdadera grandeza espiritual. El mensaje del Apocalipsis, como hemos dicho anteriormente, es que un Cordero espiritual que fue matado por un sistema despiadado terminará gobernando el mundo entero. Él dijo: "Si quieres ser grande, conviértete en un sirviente" (Marcos 10:44).

Lo que los Dos Testigos hacen es atestiguar. Ellos llaman a otros para que se preparen para la llegada de Cristo. Dios necesita a miles que hagan eso hoy en día. Si ves que la gente literalmente se prende fuego cuando intentan matarte, probablemente eres uno de los Dos Testigos. Pero si no, no deberías dejar de atestiguar; y deberías prepararte para morir por tu fe cuando lo hagas. Ese es el trabajo de un verdadero seguidor de Dios.


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