Las profecías contenidas en los libros de Daniel, Apocalipsis, y los evangelios son muy ricas en significado en varios niveles y pueden interpretarse de diferentes maneras. Cada interpretación puede ser válida, pero sólo si uno se acerca a las profecías con un deseo sincero de conocer y obedecer la verdad. El Apocalipsis es una parte integral de todo el mensaje de Dios en la Biblia; y la clave para entender el libro de Apocalipsis son las enseñanzas de Jesús. (Apocalipsis 19:10)

Hay tres formas principales de interpretar las profecías de Daniel y del Apocalipsis, y todas ellas son válidas hasta cierto punto, siempre y cuando se tomen en su perspectiva adecuada.

INTERPRETACIÓN PRETERISTA

La primera interpretación, es la de interpretar que los eventos profetizados en el Apocalipsis ya se han cumplido. Ciertamente, los eventos del año 70 D.C. cumplieron la profecía de Jesús sobre la destrucción del templo (Lucas 21:6) y sobre el cerco de Jerusalén por los ejércitos romanos. (Lucas 21:20)  Es dudoso saber si hubo grandes señales, terremotos y angustias en el momento de esa conquista romana, pero si fueras un judío en Jerusalén en esos días, podrías, sin duda, dar un argumento convincente de que esto era lo que Jesús estaba diciendo.

Durante esa época de los primeros cristianos también hubo persecución de parte de las autoridades y emperadores romanos.  Los primeros cristianos podrían haber entendido los símbolos en el libro del Apocalipsis y las profecías de Jesús en estar hablando específicamente de eventos que se cumplirían en sus propias vidas.  Como  por resultado, hoy en día hay personas que mantienen que todas las profecías se cumplieron antes del año 70 D.C. (o por lo menos que fueron escritos para dar aliento exclusivamente a la primera generación de cristianos) y que es incorrecto sacar algún significado de las profecías para nuestros días o para el futuro.

Luego hubo el año 1666, con su ominoso '666'. Fue la culminación de una época en la cual un tercio entero de toda la población de la tierra pereció de la peste; Londres fue destruida en un incendio catastrófico; y muchos cristianos de grupos comunitarios pequeños fueron quemados y perseguidos como herejes por una "iglesia" institucional que era tiránica.  Aquí también, los cristianos de esa época interpretaban las profecías a eventos de su día.

A lo largo de los siglos ha habido grupos religiosos que proclamaron el fin del mundo y el tiempo del cumplimiento de las profecías. Sin embargo, el punto más importante y crucial contra el argumento de que las profecías ya hubieran sido cumplidas todas es que Jesús dice: "Y entonces verán al Hijo del Hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria". (Lucas 21:27)  Él lo dice cerca del final de un sermón acerca del cumplimiento de las profecías sobre los últimos días. Y esto se enfatiza en la versión de Mateo del mismo sermón en que esta segunda venida es visible y tangible para todas las personas (Mateo 24:27, Mateo 24:30), y que marca la destrucción de todos los que se rebelan contra Dios.

El Apocalipsis dice que es el comienzo del reinado de mil años de Cristo en la tierra en cual el diablo (las fuerzas de la maldad) sería encarcelado, y los cristianos que habían muerto hubieran resucitado. (Apocalipsis 11:15, Apocalipsis 19:11-21, Apocalipsis 20:1-4)  Estos acontecimientos, obviamente, no han ocurrido todavía, aunque las personas que solamente aceptan una interpretación preterista tratan de explicar esos sucesos por medio de decir que Jesús volvió "en espíritu" y otras interpretaciones simbólicas.

INTERPRETACIÓN SIMBÓLICA

La segunda forma de interpretar las profecías es saltarse los sucesos históricos y verlos como un símbolo de la batalla entre el bien y el mal, donde el amor parece perder, pero termina espléndidamente triunfante. Cada cristiano tiene su propia tribulación que pasar (2 Timoteo 3:12), y cada uno de nosotros experimenta la venida de Cristo y la resurrección en nuestra propia vida, si nos aferramos a la verdad. El Apocalipsis parece hablar de la sentencia que es pertinente para la gente de todos los tiempos, no sólo para la de los últimos tiempos. (Apocalipsis 20:12-13)

Ésta es una interpretación segura en el sentido de que uno puede aprender lecciones de las profecías sin tomar el riesgo de equivocarse con fechas y eventos.  Sin embargo, hay detalles demasiados específicos en las profecías sobre tiempos y eventos, lo cual nos dice que una interpretación simbólica no puede ser la única interpretación válida. Las profecías consistentemente predicen una crisis a nivel mundial de una magnitud más allá de cualquiera que se haya visto jamás en la historia pasada y futura. (Mateo 24:21, Marcos 13:19, Daniel 12:1) Es un tiempo que representa la cúspide del poder de las fuerzas del mal, pero termina con la destrucción sobrenatural, o por lo menos con el encarcelamiento, de estas mismas fuerzas. (Apocalipsis 6:16-17, Apocalipsis 11:18, Apocalipsis 20:10-15)

Un tema fundamental del Apocalipsis es que el "cordero" manso y lleno de amor (Jesús), el cual fue inmolado, gana la victoria sobre el "dragón" (Satanás) y la "Bestia". Esto no sólo se refiere a la victoria espiritual del amor sobre el odio, sino que también parece referirse a un imperio mundial venidero y/o líder (la Bestia) que es poseído por Satanás.

INTERPRETACIÓN FUTURISTA

Otra forma de interpretar las profecías es de creer que no se han cumplido todas todavía y que la segunda venida de Jesús, la resurrección de los muertos, etc. se cumplirán en el futuro.  Es decir, el tiempo para el cumplimiento histórico de muchas, si no de la mayoría de las profecías del Apocalipsis, podrían ser en el futuro cercano o lejano.

Algunas profecías parecen haberse cumplido ya parcialmente, pero esto puede ser porque el fundamento de la sociedad actual es la misma que el que ha existido desde los tiempos de la antigua Babilonia. Las fuerzas que conducen a la plenitud del cumplimiento de las profecías ya están presentes en este momento. Es sólo que hoy ve la culminación de muchos desarrollos históricos que han estado trabajando juntos para llevarnos hacia un nuevo imperio mundial. (1 Juan 2:18)  Con esto se dice que partes de las profecías pudieron haber tenido un significado literal y profundo para generaciones pasadas, pero que se cumplirán con mayor significado en algún momento histórico futuro.

Esta forma de interpretar las profecías trae mucha esperanza, porque vemos que el trabajo de Dios todavía no ha terminado en la tierra, y que no nos ha dejado sin profecías que se relacionan a nosotros.  Los que anhelamos que se establezca todavía el reino de Dios sobre la tierra continuamos predicando el evangelio a todos (Mateo 28:19-20, Mateo 24:14), esperando el día en cual Jesús volverá a recoger sus escogidos.  Esto también nos llama a vivir vidas sobrias y a estar dispuestos a morir por Jesús, entendiendo que la gran batalla entre el bien y el mal todavía no se ha manifestado completamente, sino que tendremos que ser testigos del amor de Jesús aun durante la época más oscura de la historia, la Gran Tribulación. (Ver "La Iglesia Pasará por la Gran Tribulación")

La debilidad con esta forma de interpretación es simplemente que podemos estar equivocados en algunos o en muchos de los detalles de nuestras interpretaciones.  Solamente Dios sabe el futuro, y nos ha dado las profecías para advertirnos de lo que vendrá, pero ninguno de nosotros puede saber por cierto qué significa cada pieza del rompecabezas hasta que todo se haya cumplido.  Por eso, es sumamente importante no endurecernos en una posición, ni defender una interpretación particular si hay suficientes razones para cambiarla y adoptar una diferente.  Lo más importante de todo, en cuanto a las profecías, es en aprender las lecciones comunicadas por medio de ellas, se cumplan literalmente o no en nuestras vidas, mientras tampoco cerramos los ojos a las implicaciones que las profecías hacen para nuestros tiempos.


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