Nosotros enseñamos que el mundo sería un lugar mejor si la gente, en vez de trabajar por el dinero, trabajara por amor.  ¿Es esta una enseñanza peligrosa?  La respuesta es: sí y no.

Si crees que es bueno vivir en un mundo en donde los ricos explotan a los pobres, donde todos viven con temor de perder su trabajo, donde se abusa del poder desde el gobierno, la religión y el negocio... el mensaje que predicamos es, entonces, una amenaza para ti.  Pero si crees que mayor producción, mayor igualdad, la fe en Dios y el amor mutuo son cosas buenas, entonces sigue leyendo.

La mayoría de las personas están tan acostumbradas a tratar con los sistemas corruptos (políticos, económicos o religiosos) que se olvidan de tratar con las personas como individuos, y cómo pensar en base a principios en vez de pensar en base a organizaciones.  Así que cuando nos escuchan hablar sobre cosas como compartir las riquezas, les entra el pánico y piensan: "¡Ay, no! ¡Comunistas!".  Cuando nos escuchan hablar de Jesús, piensan: "¡Ay. no! ¡Otra secta!".  Y cuando nos ven repartiendo folletos, piensan: "¡Ay, no! ¡Otro negocio tratando de venderme algo que no necesito!".

Jesús también tuvo tales problemas.  Él no estaba tratando de engañar a la gente, y no estaba tratando de derribar el gobierno con violencia o destruir la religión de su tiempo; pero la gente todavía se sentía amenazada por él.  

Para empezar, él era diferente.  Parecía no tenerle miedo a nadie ni a nada.  También él era activo, haciendo campaña siete días por semana por algo que él llamó "el gobierno de Dios" o "el reino de los Cielos".  Todos los demás estaban demasiado ocupados trabajando por el dinero como para tomarse el tiempo para verdaderamente escucharlo y aprender cómo podrían vivir la misma vida de aventura espiritual.  Así que, en sus celos, lo mataron.

Quizás no estaba oponiéndose con violencia al gobierno de su tiempo, pero sí estaba enseñando un tipo de responsabilidad personal que haría casi obsoleto al gobierno y a la religión de su época (¡y la de hoy!).  Por eso también fue considerado un enemigo del Estado.

¡Qué tragedia!  Si la gente lo hubiera escuchado y puesto sus enseñanzas en práctica podría haber realizado todas las metas que cualquier gobierno bueno dice estar buscando para su pueblo.

El problema es que demasiadas personas poderosas tienen intereses personales en defender la corrupción, la explotación y el statu quo. Nos hacen sentir culpables si llegamos a dudar de las injusticias de una burocracia cruel e impersonal.

Desafortunadamente, no podemos prometer cambiar todo eso - por lo menos, no a corto plazo.  El mundo hoy está en un camino irreversible hacia más y más control centralizado.  Los bancos, las iglesias, las organizaciones de empleadores y los gobiernos están todos constantemente trabajando para tener más control sobre las masas a través de la legislación y la tecnología.  Nos controlan por medio del temor a los robos, asesinatos, terroristas, etc.  Su solución es siempre la promesa de seguridad a cambio de cederles más control a ellos: una súper iglesia que aplastará a todos los herejes; un súper gobierno que legislará en contra de todas las personas malas y a favor de los buenos; una súper fuerza policial que derrotará a todo el crimen y la delincuencia; y un súper banco que marcará a todos y guardará toda la riqueza con seguridad en sus computadoras.

Pero no lo aceptaremos.  Vemos que la solución está en las actitudes personales... los individuos con el compromiso de vencer el odio con el amor, y el temor con la fe.  Esas personas son las que quieren aprender en vez de graduarse; ser productivas en vez de tener un trabajo pago; crecer cada día en autodisciplina y en sensibilidad a las necesidades de los demás; y quienes están dispuestas a sacrificar sus vidas para ver el gobierno de Dios cambiar los corazones y las vidas de las personas a su alrededor.

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