Como personas con una preocupación sincera por el bienestar de este planeta, la segunda venida de Cristo nos ofrece esperanza.

Al momento, los sistemas del mundo tienen límites. Las mejores leyes, los mejores sistemas políticos y la mejor tecnología eventualmente fallan.  El resultado de esto es mayor sufrimiento, aumento en la corrupción y guerras más grandes.

Nuestro entendimiento es que el Creador de este planeta nos dijo, a través de Jesucristo, cómo debe funcionar el gobierno perfecto, el Reino de Dios. Nos llama a practicar estos principios en nuestras propias vidas y nos asegura que el mismo mundo que mató a Jesús por sus creencias eventualmente nos matará también. Dicho de otra manera, tenemos toda la teoría necesaria pero no los medios para establecerlo políticamente sobre la tierra.

Este dilema es parte del ingenioso sistema de reclutamiento para los líderes del nuevo mundo. Solo los que creen en la honestidad, la fe y el amor lo suficientemente como para morir por esas creencias serán adecuados para ser líderes en la nueva tierra. La conveniencia política, la economía pragmática y los compromisos morales son propios de los sistemas 'exitosos'; pero también son la semilla de la corrupción. Nuestro Líder venidero está buscando un ejército de personas que no hagan trampa con los principios fundamentales para tener éxito político.

La segunda venida de Cristo significa, aparte de otras cosas, un giro en la maldición actual de la tierra... una revolución cósmica que dejará al bien triunfar sobre el mal definitivamente.

Entendemos que Jesús va a vivir y reinar sobre la tierra después de su regreso. Apuntará a algunos de sus seguidores como líderes sobre regiones geográficas específicas. No van a liderar a los ángeles, sino a gente común con problemas comunes. Será su trabajo enseñarles cómo trabajar juntos en armonía por el bien de toda la humanidad... ¡y lo lograrán! Literalmente restaurarán el paraíso sobre la tierra.

Solo tendremos éxito porque nuestro Líder tiene la habilidad de impedir la influencia del mal, es decir, el diablo. La tarea de estos líderes mundiales va a ser difícil, pero no va a ser una lucha que no puedan ganar. Los líderes tendrán la ventaja de que nunca morirán.

Toda la raza humana tiene un anhelo innato por un mundo en el que el bien triunfa sobre el mal. Pero cada plan humano creado para la salvación de la raza humana ha resultado en fracaso.

Cada nuevo sistema ofrece una promesa para la muy esperada 'utopía'. Algunos ponen sus esperanzas en nuevos sistemas; otros se dan por vencidos. Mientras tanto, esperamos el regreso del que llamamos "el Hijo de Dios", el único que puede reinar al mundo justamente para todos.

Luchamos día a día para practicar los principios que él enseñó. Esta práctica (y la persecución que la acompaña) es nuestro entrenamiento para el día en que regresará nuestro Líder a establecer el Reino de Dios aquí en la tierra.

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