Este artículo da consejo a cristianos maduros que se encargan de discipular a otros. (Mateo 28:19-20)  Para más información sobre lo que significa ser un líder cristiano, lee el artículo: Lideres Cristianos.

La paciencia es uno de los frutos del Espíritu de Dios. (Galatas 5:22)  Muy a menudo desarrollamos la paciencia por medio de las pruebas. (Santiago 1:2-4)  Los líderes cristianos a menudo pasan por pruebas en sus relaciones con sus aprendices.  Hemos visto que la paciencia es a menudo una virtud que los líderes cristianos necesitan desarrollar más. Los nuevos conversos están constantemente luchando por tratar de ser humildes y aceptar las correcciones que se les dan, pero los líderes constantemente se encuentran con el desafío de ofrecer su corrección con paciencia.

A medida que el mundo se vuelve cada vez peor, es sorprendente que Dios todavía no nos ha destruidos a todos. Su paciencia casi parece ser una falla a veces, porque parece que la gente puede hacer lo que se le dé la gana, sin que Dios intervenga. Pero eso debe servir como un recordatorio para aquellos de nosotros que luchamos con nuestra impaciencia, no hay una necesidad de que explotemos con enojo hacia otra persona, en un intento de cambiarla.

A menudo, aquellos de nosotros que somos líderes cristianos, nos convencemos de que nuestro enojo es para el bien de las personas que estamos discipulando. Pero si ese es realmente el caso, entonces ¿por qué Dios no explota en enojo más a menudo? Generalmente, gritándole a la gente se logra muy poco. Santiago dice: "la ira del hombre no obra la justicia de Dios." (Santiago 1:20) Es decir, de nada sirve nuestra indignación.

Una de las razones por la que se logra tan poco nuestro enojo, es que la gente tiene libre albedrío. Uno puede enojarse con una máquina y forzar ciertas partes de la máquina para que empiece a trabajar de la manera que debería, porque la máquina no tiene sentimientos, y no puede rebelarse en contra de tal tratamiento. Siempre y cuando uno ponga la pieza correcta en el lugar correcto, va a funcionar.

Pero cuando se trata de hacer lo mismo con los seres humanos, ellos se ofenden, y si querían rebelarse conscientemente o no, es muy posible que se sientan tentados en hacerlo como consecuencia de haber sido "estallados en ira".

Un estallo de ira puede deshacer días y semanas y meses de paciencia. El Dios Todopoderoso va a estallar en ira en la batalla de Armagedón al fin de esta era, pero mientras tanto, Dios sigue tratando de llegar a las personas a través de Su paciencia. (Romanos 2:4) Así que, a menos que uno esté al punto de perder toda la esperanza en un hermano por el resto de la eternidad, es mejor ser paciente que estallar en ira contra él.

En general, los líderes cristianos tratan de ayudar a sus hermanos y hermanas con las metas que ellos mismos se han fijado. Pero incluso entonces debemos preguntarnos si ellos verdaderamente desean el tipo de "ayuda" que les estamos ofreciendo. ¿Realmente quieren ser molestados en levantarse de la cama, que se le den palabras de ánimo antes de salir a la calle, que se tenga una reunión acerca de sus malas actitudes, que se mida sus tiempos de ejercicio físico, que se les dé consejo en cómo hacer algo mejor, o lo que sea? Estas son todas disciplinas buenas, pero sólo si la gente aprecia por sí misma que tales disciplinas valen la pena.

Hasta que los líderes no estén listos en retirar su disciplina, enseñanza, medidas, etc., no se sabrá cuán comprometidos los aprendices están hacia las disciplinas. Retener la disciplina externa es en gran parte lo que Dios hace con nosotros. Las normas están ahí, en las enseñanzas de Jesús, para que pudiéramos utilizarlas si así lo decidimos. Pero si no queremos someternos a ellas, no tenemos ni siquiera que leerlas. Él nos da esa libertad.

Los Alcohólicos Anónimos dicen que hasta que los alcohólicos hayan tocado fondo, no van a buscar ayuda. Y eso parece ser lo que Dios está esperando de algunos de nosotros. Como líderes, es posible que tengamos que hacer lo mismo con algunos de nuestros seguidores: dejar de disciplinarlos, dejar de alimentarlos a cucharadas, y esperar y orar para que se alimenten y disciplinen ellos mismos.

Ahora aquí es donde nosotros, los que somos líderes, deben estar dispuestos a asumir algunas pérdidas iniciales en producción y disciplina. Abandonados a sus propios recursos, es probable que tales aprendices no trabajen tan duro o dediquen tanto tiempo en mejorarse espiritualmente o en cambiar al mundo que les rodea, de la manera que nos gustaría. Sin embargo, cualquier progreso que sí logran, lo habrán logrado de su propia voluntad, y no porque se vieron obligados a hacer algo por temor o para evitar un roce con algún líder malhumorado. Con el tiempo, sin embargo, esperamos que la producción realmente será mayor, ya que estas personas serán más fieles, y cada vez más entusiasmadas con su crecimiento espiritual, ya que eligieron establecerse normas para sí mismos, y no porque elegimos las normas para ellos.

Algo que ayuda es dejar de pensar en ellos como "seguidores". Cuando pensamos en nuevos discípulos como seguidores, a menudo tenemos expectativas en cuanto a lo rápido o dramático que deberían crecer, y tales expectativas nos llevan a ser impacientes. En vez, si pensamos en ellos como visitantes, potenciales, amigos, etc. aprenderemos a apreciar cualquier cambio positivo que vemos.  Incluso si nos sentimos totalmente frustrados con algunas personas, Jesús nos manda a "amar a nuestros enemigos", y podemos tomar tales desafíos como una oportunidad para que practicar el amor hacia ellos, simplemente porque DIOS los ama. Seamos felices con cualquier resultado positivo que hayamos logrado por medio de ese amor y paciencia. También hagamos todo lo posible para no destruir tal progreso con nuestra impaciencia.

Por último, tenemos que hacer algunas advertencias sobrias para aquellas personas que son nuevas en la fe y están siendo discipulados por personas con mayor experiencia. Si estás siendo entrenado y estás leyendo esto y piensas que es una buena excusa para ser perezoso (y que podrás reclamarle a tus líderes en ser más pacientes contigo), entonces es necesario que vuelvas a pensar si verdaderamente quieres ser un discípulo. Hay un gran mundo allá afuera para personas indisciplinadas. Nosotros estamos interesados en encontrar personas que quieren ser disciplinados por Dios. Si no te interesa tal cosa, quizás te sentirías más cómodo quedándote o volviendo al mundo, donde nadie se preocupa por tu crecimiento espiritual.

Dios es muy paciente con nosotros, como ya se ha señalado, pero no nos olvidemos de que habrá un Armagedón. Si tratamos de hacer trampa en las reglas, y escapar de la verdad de sus demandas, tarde o temprano tendremos que pagar por ello. Hay un dicho: "Ten cuidado con la ira de un hombre paciente". Mucho más aún con un Creador paciente. Cuando por fin explote, no habrá lugar donde escapar. Así que no te enfoques en esperar paciencia de parte de tus líderes.  En vez, trabaja en tu propio crecimiento... que es aprender a ser disciplinado con humildad.

Y mientras estás en ello, sonríe y da gracias a Dios por su amor y paciencia, y gracias a tus líderes también, ¡que seguramente te han mostrado más paciencia de lo que te imaginas!

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