El tema de liderazgo y organización dentro del reino de Dios puede ser difícil de entender porque la biblia enseña por un lado a tener una relación directa con Dios sin algún otro mediador salvo Cristo (1 Timoteo 2:5) y por otro lado a sujetarnos a personas con más experiencia que nosotros y quienes se preocupan sinceramente de nuestras necesidades espirituales. (Hebreos 13:17)

Jesús nos enseñó a no usar títulos de respeto (como Maestro, Padre, Señor, etc.) para ninguna persona en la tierra, sino que nos respetemos el uno al otro como "hermanos". (Mateo 23:8-10)  Con esto se da a entender que nadie es más importante que el otro y que nuestra fe debe siempre estar en Dios. También entendemos que no debemos usar los títulos que suelen ser usados para líderes religiosos, como Pastor, Reverendo, Profeta, Apóstol etc, porque tales títulos llevan al orgullo, abusos de poder y a la idolatría. Jesús también enseñó que no debemos copiar el liderazgo del mundo, donde los líderes se enseñorean de los demás y presumen tener autoridad sobre ellos, sino que los líderes sean siervos de los demás.  (Lucas 22:25-27)  Jesús mismo mostró esta enseñanza con su ejemplo. (Juan 13:3-17)

En la biblia, el reino de Dios es comparado a un cuerpo en cual cada miembro cumple con una función diferente a la vez que todos están sujetos a la cabeza, que es Cristo. (Romanos 12:3-8)  Aunque reconocemos a Cristo como nuestro verdadero Maestro que nos enseña directamente por medio de Su Espíritu (1 Juan 2:27) y que siempre tenemos que obedecer a Dios en preferencia a los hombres (Hechos 5:29), el Espíritu de Dios también habla por medio de otras personas que pueden enseñarnos con la sabiduría que Dios les da. (2 Pedro 3:15)  El propósito de tales líderes es de entrenar cada vez más a los demás para ser líderes como Jesús. (Efesios 4:11-13) Jesús nos llama a "hacer discípulos... enseñándoles a obedecer todo lo que él ha mandado." (Mateo 28:19-20)  Así que aquellos que ya son discípulos de Jesús deben enseñar con su ejemplo y experiencia a los nuevos conversos,  quienes a su vez enseñarán a otros cuando hayan sido entrenados. (2 Timoteo 2:2)

En el mundo, muchos anhelan el liderazgo porque lo ven como una posición de poder.  Aun en las iglesias muchos quieren ser pastores por motivos egoístas, promoviéndose a sí mismos en vez de a Jesús. (2 Corintios 4:5, Tito 1:10-11)  Tales pastores trabajan por un salario monetario y no les importa cuidar a las ovejas.  Pero Jesús nos mostró que ser un verdadero pastor significa estar dispuesto a dar la vida por las personas a las cuales uno guía. (Juan 10:11-13; Mateo 18:12-13)  Los verdaderos  líderes cristianos buscan agradar a Cristo y no a sí mismos (Filipenses 2:19-21) y siguen el ejemplo de Jesús, dispuestos a dar sus vidas por los hermanos. (1 Juan 3:16)

Ser un pastor no significa tener el título de pastor.  Como ya vimos, Jesús nos manda a no usar títulos.  Ser un verdadero pastor significa tomar interés genuino por el estado espiritual de otros hermanos y hermanas.  Un verdadero pastor no necesita que los demás lo llamen "pastor"; simplemente se dedica a "pastorear" sin importar su título.

En la biblia los líderes a menudo son llamados "ancianos" para enfatizar la madurez y experiencia requerida para ser un líder cristiano. (Hechos 14:23) El líder cristiano es un siervo. (Mateo 23:11)  No se enseñorea de los demás sino que guía a sus hermanos y hermanas con amor (2 Corintios 1:24; Gálatas 6:1), tratando de ser un buen ejemplo de lo que significa seguir a Cristo (1 Corintios 11:1)

Los líderes cristianos enseñan con sobriedad y cautela, conscientes que tendrán que rendir cuentas por todo lo que enseñan.  (Santiago 3:1-2, Mateo 12:36-37)  La biblia da una lista de cualidades que se requieren de un líder, entre las cuales está ser un buen ejemplo, ser amable, tener dominio propio, y no ser un nuevo converso para que no se ensanche con orgullo y caiga en tentación. (1 Timoteo 3:1-7, Tito 1:6-9)  Esto significa que habrá un proceso de crecimiento espiritual antes de que se le dé a alguien la responsabilidad de dirigir una comunidad cristiana (iglesia).

Ser un buen líder cristiano no es una tarea fácil.  Debemos respetar a los que se esfuerzan en dirigir bien a la iglesia (1 Tesalonicenses 5:12-13, 1 Timoteo 5:17), ayudarlos con cualquier necesidad que tengan (Galatas 6:6), y estar dispuestos a encargarnos de sus deberes más manuales para darles oportunidad de encargarse de sus responsabilidades espirituales. (Hechos 6:1-4)

En conclusión, cada uno de nosotros debemos estar creciendo en madurez para poder ayudar a los demás.  Tenemos que aprender a llevar nuestras propias cargas (Galatas 6:5) y luego ayudar a los demás con sus cargas.  (Galatas 6:2)  Cuando empezamos a hacer eso, empezamos a ser líderes cristianos. 

Un verdadero líder no necesita que los demás lo halaguen o den respeto.  Simplemente se ocupa de ser un modelo de buena conducta y de hacer el trabajo que se necesite hacer, buscando los cumplidos de parte de Dios. (Galatas 6:3-4, 2 Corintios 10:17-18

Aquellos de nosotros que tenemos más experiencia debemos ayudar a los "jóvenes" en la fe, no por medio de enseñorearnos sobre ellos, sino dirigiéndolos, exhortándolos, y corrigiéndolos con amor y mansedumbre, y dándoles un buen ejemplo a seguir, dispuestos a también someternos a la verdad y sabiduría de los jóvenes.  Aquellos que somos jóvenes en la fe debemos reconocer que todavía tenemos mucho que aprender de los ancianos, y todos comportarnos con humildad, reconociendo que Jesús es el jefe a cual todos tendremos que rendir cuentas y que Dios resiste a los soberbios y favorece a los humildes. (1 Pedro 5:1-5)

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