No necesitamos ser perfectos para ser aceptados por Dios.  Pero sí tenemos que ser originales.

Lo que Dios busca son personas que harán lo mejor que puedan para seguirlo a Él.  No está buscando a seguidores de Sus seguidores, sino a personas que responderán personalmente a Su voz dentro de sus propias conciencias.

Muchas personas eligen seguir a personas famosas en vez de seguir a Dios.  Cuando hacemos esto, perdemos contacto con la única fuente de la verdad.  El mundo está lleno de Weslianos, Luteranos, Franciscanos, Gandhianos, Calvinistas; de hecho, seguidores de cualquiera menos de Dios.  No es suficiente seguir a Billy Graham, San Pablo, o María.  Salvo que nos 'graduemos' y dejemos de escondernos detrás de los líderes humanos para evitar tener que rendir cuentas personalmente, estaremos perdidos.

Cuando no nos escondemos detrás de los héroes del pasado, nos escondemos detrás de nuestros padres, pastores, la policía, etc. y no nos atrevemos a discrepar con estas autoridades humanas tampoco; debido a eso, la historia está llena de atrocidades e injusticias.

Esto no significa que tenemos que aprender todo desde cero nosotros mismos, ni que está mal someternos a otras personas con más experiencia y sabiduría que nosotros.  Significa que nuestra fe está puesta finalmente en Dios y que nuestra meta principal es la de escuchar la voz de Él más que la voz de cualquier otra persona.  

La ciencia nos enseña que debemos usar el conocimiento de los demás solo como un escalón por el cual podemos descubrir nuevas verdades nosotros mismos.  Tampoco se debe pensar que las "verdades" del pasado son inmutables si la evidencia sugiere algo diferente.  No todos somos capaces de hacer mejoras dramáticas, pero todos debemos estar buscando más verdad de lo que tenemos actualmente.  

Muchos de los "santos" oficiales en las iglesias fueron rechazados por la jerarquía religiosa de sus tiempos.  Por supuesto, esto no significa que todas las personas rechazadas por el sistema estén en lo correcto: "Se necesita más que la persecución para ser un Galileo, tienes también que tener la razón."  Lo que pasa es que "tener la razón" casi siempre llevará a la persecución.  Parece que Dios lo ha diseñado así... quizás para probar nuestra sinceridad.

No podemos depender de la fe de nuestros padres o de otros líderes espirituales.  Dios no tiene nietos.  Cada uno de nosotros debe estar conectado a Dios personalmente.

Los grandes héroes de la fe se enojarían al ver cómo sus vidas han sido usadas como excusa para no progresar espiritualmente. Gandhi, por ejemplo, consideró su vida entera como un experimento con la verdad.  Él animó a la gente a no hacerle caso a las cosas que él había dicho anteriormente cuando sus nuevos experimentos le hicieron cambiar sus conclusiones.  Suficiente tiempo ha pasado desde su muerte como para poder ver algunos otros errores en sus observaciones.  Sin embargo, muchos continúan adorándolo ciegamente.  Lo mismo se hace con muchos otros líderes espirituales.

Pero, ¿qué hay de nuestro compromiso en seguir a Jesús?  Jesús es la única gran excepción. Muchos han dicho tener algo mejor que lo que enseñó Jesús, pero todavía no hemos encontrado algo que siquiera iguale lo que Él enseñó y mostró con su vida, muerte y resurrección.  Mientras seguimos a Dios por medio de nuestras conciencias, nos encontramos atraídos más y más a todo lo que Jesús enseñó e hizo.  Él es el único mediador entre Dios y la gente.  Él es el Camino, la Verdad y la Vida.  Él es la representación de Dios sobre la Tierra.  No hay contradicción entre Jesús y Dios.  Cuando seguimos a Jesús, seguimos a Dios.  A cualquiera que confíe en Jesús le es dado el poder de ser un hijo de Dios, sin algún otro intermediario humano. (Juan 1:12, 1 Timoteo 2:5)



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