El concepto de la sinceridad sugiere que a Dios no le interesa tanto nuestras religiones y conceptos de teología, sino que se enfoca más en cualidades importantes como el amor y la sinceridad (Hechos 10:34-35).

Sin embargo, esto es diferente al concepto universalista de que todos los caminos son iguales y llevan al mismo destino. Una de las frases universalistas que se escucha a menudo es: "Hay muchos caminos para escalar la montaña". Quisiéramos tomar esta analogía de escalar montañas y explicar mejor cómo funciona con el concepto de la sinceridad.

Así que digamos que sí, que hay una montaña. Digamos que también hay muchos caminos que comienzan en distintos lugares de la base de la montaña. En esos caminos hay muchas personas caminando.

Algunos están encantados con su camino y están pasando su tiempo detallando cada aspecto de su trayecto. Otros han decidido que hay una vista linda en una localidad en particular y han hecho campamento alrededor de ella. Otros deciden que no tienen fuerza y resuelven no seguir escalando más. Otros están caminando decididamente...¡hacia abajo! Uno cuantos quedan parados en varias partes tratando de impedir que los demás continuen subiendo.

Si no basta con eso, hay otros que se desvían de su camino y van rodeando la montaña en círculos hacia abajo. Otros corren de un camino a otro, emocionados por lo que encuentran en cada uno, pero ellos mismos no avanzan hacia arriba. Otros se ponen a estudiar los muchos mapas que existen, debatiendo los detalles entre las diferente versiones, pero no dándose cuenta de que la montaña real queda sin escalarse. Otros, entendiblemente, ¡están sentados llorando y perplejos por todo lo que ven!

Pero algunos, trágicamente pocos, tienen sus ojos fijados en la cima en Aquel que está sentado ahí, debajo de quien no hay ningún objeto digno de adoración, verdadera autoridad, o poder. Ya que sus vistas están enfocadas en ese solo lugar, caminan constantemente para arriba, atraídos por Aquel. No miran para la izquierda o la derecha ni paran para nada, salvo para darle una mano o una palabra de aliento a alguien que está teniendo dificultades. No se dejan detener por los que estorban el camino, sino que los esquivan o los corren con una palabra de amonestación.

Lo que es más notable es que cuanto más se acercan a la cima, donde está Aquel, más se acercan los unos a los otros; porque más se van acercando sus caminos y hay cada vez menos características que distinguen sus "muchos" caminos, hasta que obtienen - por fin - unidad con Aquel.

Así que, no hagas una doctrina o ídolo de la filosofía de "hay muchos caminos". Mantén tus ojos fijos en Aquel que dijo "Yo soy el camino", ¡y no dejes de escalar! (Juan 14:6; Mateo 7:13-14).

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Este artículo es basado en una carta escrito por Paul Thompson de Scone, Escocia.  Fue publicado en la revista 'Friends Journal: Quaker Thought and Life Today', en Agosto 2000

 



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