Se dijo de las personas que mataron al primer mártir cristiano: "Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él... entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos y arremetieron todos contra él" (Hechos 7:54-57). ¡Qué locura!

Lamentablemente, hoy en día muchas personas se tapan los oídos espiritualmente, rehusando escuchar la verdad. La única forma que podemos mantener una conversación amigable con la mayoría de esta gente es por medio de no decir mucho sobre las enseñanzas de Jesús. Muchas personas no quieren enfrentar las implicaciones lógicas que surgen de considerar lo que Jesús enseña.  Entonces hacen todo lo que pueden para escapar de esos pensamientos significativos o de cualquier conversación sobre el tema.

Vemos a muchas personas involucrarse cada vez más en diferentes actividades para apaciguar sus conciencias sobre el hecho de que están huyendo de la verdad en sus vidas. Lo más triste es que están huyendo de algo realmente bueno y no del terror que se imaginan. Todo lo que enseña Jesús es para nuestro bien, para que nuestras vidas sean significativas, felices, emocionantes y para que no las desperdiciemos.

Nosotros hemos encontrado una perla de gran valor en las enseñanzas de Jesús. Nos sentimos atraídos a personas que han descubierto lo mismo y gozamos tener comunión con ellas, porque en esta comunidad, hemos encontrado un pequeño rincón en el mundo donde podemos hablar abiertamente sobre las enseñanzas de Jesús, el unigénito Hijo de Dios. No podemos hacer esto en muchos otros ambientes religiosos que conocemos en el mundo de hoy en día sin generar conflictos o incomodidad.

Por ejemplo, tenemos algunos amigos que continúan manteniendo contacto con las iglesias, pero nunca nos invitan a asistir con ellos a una reunión o algún evento organizado por sus iglesias o por ellos mismos. Algunos son lo suficientemente honestos como para pedirnos directamente que evitemos su iglesia o a sus amigos de la iglesia.  Algunas personas usan cosas que aprendieron de nosotros, pero esconden el hecho de que están asociados con nosotros o que el mensaje, material, etc. lo obtuvieron de nosotros. Otros simplemente nos excluyen de sus círculos. ¿Por qué?

Parte de la razón es que la mayoría de las iglesias de hoy en día se han convertido en un monstruoso refugio para conciencias cauterizadas, mentes que están cerradas a todo lo que enseñó Jesús. Las iglesias están llenas de personas que tienen sus oídos tapados y que fingen no poder escuchar lo que Jesús y nosotros estamos diciendo. Es solo cuestión de tiempo antes que su locura los lleve a tener un verdadero odio hacia nosotros, como los corazones de los religiosos de antaño que se llenaron de odio hacia la gente que verdaderamente seguía a Jesús.

Estas personas viven con un gran conflicto interno. Cuando hacemos o decimos algo que los trae muy cerca de las verdades incómodas que quieren evitar, cierran sus mentes. Algunos cambian de tema, se alejan de nosotros o estallan en delirios irracionales. Es triste, especialmente porque serían sanados si tan solo se humillaran ante Dios y se rindieran a las enseñanzas de su Hijo.

Muchos de ustedes que están leyendo este artículo pertenecen a este grupo de personas. Adoras a Dios en palabras, pero luchas contra sus enseñanzas. En el pasado quizás eras ignorante.  Pero, ahora que tienes consciencia de lo que Jesús enseña, ¿qué estás haciendo con lo que sabes? Tendrás toda la eternidad para lamentar el hecho de que estabas avergonzado de las enseñanzas de Jesús... avergonzado de aquellos de nosotros que tomamos esas enseñanzas en serio... y por haber temido practicar esas enseñanzas en tu propia vida.

Pero si dejaras de luchar y cayeras sobre esta Roca... si permitieras que sus enseñanzas te quebranten, descubrirías que puedes acabar con toda esta locura y entrar en la gloriosa luz de Dios. Descubrirías sanidad en medio de un mundo loco, paz en medio de la confusión de este mundo.

Es verdad que Jesús pide que renuncies a todo lo que tienes y confíes en él, que vayas por todos lados compartiendo su mensaje y que des tu vida por amor a los demás. Y sí, en nuestra carne, esto a menudo es difícil hacer. Pero nos ofrece su gracia a cada uno de nosotros que confía en él y por lo menos intenta obedecerle. Es cuando te esfuerzas por entrar al reino de Dios que demuestras tu fe. Y es mediante esta fe que Dios canaliza su gracia: gracia para perdonarte cuando no haces lo suficiente, cuando fallas y te das cuenta que no puedes hacer nada sin su ayuda y gracia que te habilita para hacer cosas que jamás hubieras imaginado posibles.

Algún día vas a morir. En ese momento vas a perder todo lo que Jesús te pide soltar ahora. Todo tu apego se acabará en ese entonces. Pero no va a haber recompensa por una renuncia forzada por la muerte. Dios te pide morir ahora, por adelantado, por medio de voluntariamente renunciar a todo lo que es efímero antes de que la muerte te lo quite. ¿Por qué no tomar una decisión ahora y entregar lo que no puedes guardar para obtener lo que no puedes perder?

Por favor, por tu propia alma, ¿dejarás de luchar contra Jesús? ¿Le darás el control total de tu vida?

Por todos lados hay gente que ha rechazado la autoridad de Jesús sobre sus vidas. Pero cualquier persona que reciba a Jesús tal como es (y con todo lo que implica su enseñanza) recibirá el poder de ser un hijo de Dios. (Juan 1:12)

Por favor, deja de resistir y recibe a Jesús en tu vida hoy.



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