Quizás pienses que este es simplemente otro artículo acerca de esforzarse más, aguantar más y sacrificar más; de una manera, tendrías razón. Pero ese no es el cuadro completo. De hecho, si eso es todo lo que puedes ver, significa que tienes una imagen equivocada y que estás pensando como los fariseos que trataban de alcanzar a Dios por medio de sus propias obras. Este artículo es sobre el sacrificio espiritual, no los sacrificios físicos, aunque los dos están conectados.

1 Corintios 13:1-3 habla de cómo grandes actos de fe y sacrificio aparentemente no valen nada sin amor. El amor es la motivación espiritual que santifica nuestros esfuerzos humanos de complacer a Dios. Sin amor, al parecer, no podemos agradar a Dios.

En 1 Corintios 13:11 Pablo continúa diciendo: "Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño".

¿De qué está hablando?

Aquí tenemos a un hombre que era un "fariseo de los fariseos", que seguía la ley judía de forma casi perfecta; pero que ahora se consideraba infantil. Él dice que es nuestra motivación lo que realmente cuenta para Dios ahora, no tanto lo que hacemos (Mateo 12:07).

Cuando nos convertimos en cristianos, éramos niños espirituales y pensábamos como niños. Pensábamos que renunciar a todas las cosas materialies era la prueba definitiva de que alguien era cristiano. Pero ahora nos damos cuenta que esto no es del todo correcto. Abandonar todo físicamente es una etapa necesaria del crecimiento espiritual, pero es solo una etapa. La verdadera clave para el crecimiento espiritual es, como era de esperar, algo más espiritual. Se trata de renunciar a ti mismo - dejar de lado tu propia imagen, el orgullo y el deseo de atención, y centrarte en amar a los demás.  Es evidente que este es el campo de batalla real para los cristianos. Es una batalla espiritual en la que tenemos que vencer nuestra naturaleza humana para que podamos tener la naturaleza sobrenatural de amor y sacrificio que vienen de Dios.

Una vez que hemos dejado todo físicamente, y estamos muy ocupados en hacer "buenas obras", es fácil bajar la guardia y olvidarse de la verdadera batalla que se ha de luchar. Está muy bien que salgamos y logremos cosas importantes para Dios; es importante.  Pero recuerda que, cuando uno muere, es su condición espiritual lo que realmente cuenta más que las cosas físicas que hayas hecho. Evangelizar es contarle a la gente acerca del reino de los cielos; pero superar la naturaleza humana y aprender a ser responsable de tu propio espíritu para amar a los demás, ES el reino de los cielos.

Apocalipsis 2:04 dice: "Recuerda tu primer amor". Dios está hablando aquí de volver al espíritu de sacrificio radical y fanático que nos motivó a renunciar a todo para seguir a Cristo. No apliques este amor solo a renunciar a las cosas materiales; sino también a los mucho problemas más importantes, significativos y eternos en tu propio espíritu.

Parece que algunas personas son capaces de sobrevivir el abandono físico de todas sus pertenencias, pero no pueden, o no están dispuestas a, renunciar a todo el equipaje espiritual que han estado cargando de su vida pasada. Por eso motivo no avanzan espiritualmente. Aparentar un seguimiento a Jesús puede ser convincente por un rato; pero con el tiempo, será claro para el resto de nosotros que has perdido tu primer amor y si no tienes amor, entonces todo lo que haces, como dice Pablo, "no vale nada".

Volviendo a lo que se mencionó anteriormente, este artículo se trata de esforzarse más, empujar más y sacrificar más; pero se trata de hacer estas cosas con respecto a asuntos espirituales, no necesariamente en "las obras de la carne" (como por ejemplo, dedicando más horas evangelizando en el calle). A menudo, cuando pensamos en trabajar más duro, solo nos imaginamos el trabajo físico. Sin embargo, hay que trabajar mucho espiritualmente también.  Muy a menudo, para hacer más trabajo espiritual, tenemos que reducir la cantidad de trabajo físico que hacemos, para que tengamos el tiempo y la energía para hacer frente a los problemas y las cuestiones espirituales. Tomar atajos con respecto a esto solo nos llevará a una crisis espiritual cada vez más profunda. No creas la mentira de que hacer más actividad física va a resolver tus problemas espirituales. Los problemas espirituales requieren soluciones espirituales.

El diablo es muy astuto en crear muchas diversiones para distraernos de las verdaderas batallas. Trata de hacernos correr de monstruos y demonios ilusorios en vez de enfrentar los problemas reales de la soberbia, la codicia y el miedo. Nos tienta para que pongamos nuestra energía en aparentar que estamos bien en lugar de usar nuestro tiempo y fuerza para amar a los demás. Utiliza el miedo y el orgullo para lograr que nos ocultemos, cuando Dios quiere que confiemos en Él como niños pequeños y que seamos totalmente transparentes... con Él, con nosotros mismos y con nuestra familia espiritual.

Nuestra arma contra el diablo con respecto a eso es el de seguir renunciando a todo, pero hacerlo a un nivel espiritual más profundo.

Juan el Bautista dijo: "yo necesito menguar para que él crezca" (Juan 3:30 ). Creo que esta declaración es como una parábola sobre la carne, la naturaleza pecaminosa y el espíritu. Nuestra carne debe disminuir para que el espíritu de Dios se incremente. Todos tenemos problemas con nuestra naturaleza pecaminosa de una forma u otra.  Pero los problemas relacionados a la parte "carnal" de nuestra mente parecen ser los más graves y los que más tenemos que vencer.

Tenemos que empezar a tomar riesgos, como lo hicimos cuando renunciamos a todas nuestras pertenencias materiales. Debemos saltar del alto trampolín espiritual y lanzarnos a la misericordia de Dios. No vivas con miedo. Vive en la fe. Ten la valentía de hacer esos sacrificios fanáticos en áreas como el orgullo y la falta de honradez, de modo que puedas ser finalmente quebrantado sobre la roca de Cristo y continuar siendo transformado en una nueva creación por el Espíritu de Dios.

¡¿Qué tienes que perder... salvo tu alma?!

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